martes, 11 de octubre de 2011

Lehman – Dexia – Banca Rota, S.A.

En el 2008 fue Lehman, y su quiebra ha dado lugar a varias pelis, ahora está siendo Dexia, ¿cuántos filmes se harán con esta historia?.

El Banco Dexia: “Together to the essence” dice en su home page. Aprobó los stress tests de Julio 2011, con nota: notaza, y ahora está mal: la deuda griega, dicen. Los tests no se hicieron como debieran haberse hecho: no se contempló, no se analizó lo que debía haberse contemplado, analizado, eso ya lo hemos comentado, pero la pregunta ahora es otra: ¿cuántos dexias están pululando por ahí?.

Al hilo de esto me pregunta una amiga (no es economista): “Que pasaria si Dexia se declara en bancarrota?”. Le respondo: “Los activos de Dexia equivalen al 150% del PIB de Bélgica, de esa cantidad, 70.000 M son ‘activos tóxicos’, es decir, mierda. La sola quiebra de Dexia ya sería una catástrofe: Dexia sólo es 1,8 veces la economía de Grecia; pero lo peor sería los efectos cruzados que el hecho tendría: la globalización es eso: todo está en todo y multiplicado; además de que su quiebra abriría la puerta al cuestionamiento de otros bancos: ‘Si de Dexia se decía que estaba de superfábula y ha quebrado, ¿Cómo estará la entidad financiera X?, ¿y la Z?’. Literalmente sería el principio del fin del sistema bancario tal y como lo conocemos”.

Lo malo es que Dexia ‘estaba’ de superfábula porque era preciso creer, era necesario creer, a todo el mundo le convenía creer, que Dexia estaba de superfábula, al igual que en su momento sucedió con Lehman. Cuando se hicieron los strees tests del 2010 ya se dijo que eran incompletos, cuando se anunciaron de los del 2011 ya se dijo que sus conclusiones serían parciales porque no contemplaban, entre otras cosas, el impacto de la depreciación de la deuda (tampoco la probabilidad de impago de familias, empresas y otras entidades financieras), pero todo el mundo brindó, sonrió y salió en la foto: prácticamente todas las entidades financieras estaban bien, incluida la Banca Rota, S.A., naturalmente. Eso sucedió en Julio, ahora se especula con que Dexia pueda estar ya en quiebra.

Y nuevamente saldrá el tema de las culpas. ¿De quién fue la culpa?. ¿Quién tuvo la culpa?. ¡¡¡¡Nadie!!!!. Los tests dijeron lo que tenían que decir para arañar un poco más de negocio, para permitir una brizna adicional de crecimiento, para comprar unas semanas adicionales de tiempo: aún no tocaba asumir el cáncer. Ahora Frau Merkel dice que hay que poner más pasta encima de la mesa -¿en qué estado se hallan las entidades financieras alemanas?-, pienso que es para comprar unos cuantos días. En el fondo la pregunta es muy simple, aunque nadie la formula y nadie la responde: las deudas que tiene las entidades financieras, ¿las pueden pagar en base al estado GLOBAL en el que se halla su negocio?.

Las preguntas que me hacen con harta frecuencia: ‘¿Quebrará el Banco XXXXX?’, ¿Quebrará la Caja ZZZZZZ?’. Pienso que no, que se hará lo que haga falta, lo-que-haga-falta, para evitar otro espectáculo como el sucedido ante las oficinas de Northern Rock: las colas de depositantes esperando para sacar sus ahorros mientras la tele les entrevistaban. Pienso que se hará lo que sea para evitar eso: se meterán más bits en sus servidores, los antidisturbios aislarán las oficinas, una autoridad europea intervendrá los saldos de las cuentas, … , lo que sea con tal de que no se repita el fenómeno Northern Rock ni se reproduzca el caso Lehman, pero eso tiene un coste, y, por ello, unas consecuencias.

Las fusiones y absorciones que van a tener que hacerse para sanear y limpiar el sector van a dar lugar a una desconfianza megabestial, de hecho pienso que jamás el sector financiero volverá a ser como ha sido, lo que es lógico teniendo en cuenta que vamos hacia un nuevo modelo; pero, en el plazo inmediato, la oleada de cierres de oficinas y los despidos que se van a producir van a disparar las cifras de desempleo; en España más, si: por su modelo financiero de proximidad al cliente, de acercamiento al usuario.

Lo más gordo de Dexia y de lo que menos se habla: se ocupaba de ayuntamientos, de gobiernos regionales, les cargó de porquería, contra nada. Ahora los Gobiernos francés y belga han de sostener, avalar: ‘¡Paga, pueblo!: te conviene que no caiga’.

El desencadenante en Lehman fue querer suponer, necesitar suponer, que el valor de la vivienda iba a continuar creciendo estratosférica e indefinidamente, el de Dexia el querer creer, el necesitar creer que todas las deudas eran iguales y que todo el mundo iba a pagar lo que debía. Y ni aquello fue ni esto será, no por nada: porque no puede ser porque no puede continuar suponiéndose ni creyéndose lo que se quería y necesitaba. Por eso esta es una crisis sistémica.

La banca. EL problema, pienso, no es la banca, la banca es UN problema. EL problema es la deuda: toda la deuda: la corporativa, la de las familias ‘la de los bancos’, la de los ayuntamientos, … Piénsenlo: en el fondo arreglar la situación en la que hallan las entidades financieras no es excesivamente complicado, pero arreglar el problema de la deuda …

Lo que no acabo de ver: que a los propietarios de los bancos rescatados no les pase nada especialmente especial. Me explico. Si una empresa que, por ejemplo, fabrica caramelos de menta y tenga la estructura de S.A. quiebra, los accionistas pierden su inversión total o parcialmente, y mientras se va degradando su posición en el mercado sus acciones se van devaluando. Cuando un banco es rescatado es porque se halla al borde de la quiebra o en el mismo estado de quiebra, pero como la materialización de la misma acarrearía problemas sistémicos, se le rescata. Cierto: en el proceso de degradación los dueños del banco ven como sus acciones se devalúan, pero, ¿qué pagan tales dueños cuando el banco es rescatado, es decir, por su rescate?. Ahí, insisto, reside la injusticia del proceso de rescate de los bancos: en que una fábrica de caramelos de menta no vende dinero.

(Ya lo hemos dicho: otra vez. ¿Por qué a excelentes trabajadoras y trabajadores con el estatuto de funcionarios se les demoniza por el mero hecho de serlo y no se les reconoce su labor?. ¿Por qué, cuando se aplican recortes de personal en las Administraciones Públicas, y dejando ahora al margen que sean, o no, procedentes, buenas y buenos profesionales con contrato laboral sean liquidados mientras malas e irrecuperables funcionarias, mientras malos e irrecuperables funcionarios, son mantenidas y mantenidos en su puesto por el mero hecho de serlo?. Pero ningún color ni ninguna sigla habla de esto, ¿por qué será?).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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