miércoles, 21 de marzo de 2012

El lastre griego

Octubre de 2009, Giorgios Papandréu se convierte en primer ministro de Grecia con la ilusión de combatir la crisis económica. Poco después anuncia que el déficit dejado por el gobierno anterior no es del 6 %, sino del 12,7 % del PIB. Posteriores revisiones de la UE lo sitúan finalmente en el 15,4 %. Ahí se inicia un proceso de deterioro económico del país motivado por la desconfianza del mundo financiero que se niega a arriesgar más dinero en un estado tan endeudado y por la negación política de los problemas. Dos ejemplos: el 11 de diciembre de 2009: Jean-Claude Trichet, y el primer ministro de Luxemburgo Jean-Claude Juncker, declaran que “no ven ninguna posibilidad de una moratoria griega”. Y el 29 de enero de 2010 Joaquín Almunia, comisionado de asuntos monetarios europeos declaró que “No hay plan de rescate ni plan B para la economía griega porque no hay riesgo de que dejarán de pagar su deuda” Menos de 4 meses después, se aprueba el primer plan de rescate, al que siguió un programa de compra de bonos de BCE, una ampliación de ambas medidas, y últimamente un segundo rescate previo impago de alrededor del 75% de todo lo que debe a inversores privados… En resumen, todo ha ido a peor pero quizás lo más negativo es que es una crisis que demasiadas veces se ha cerrado en falso pero sigue abierta.

Ahora que la insolvencia griega que muchos proclamábamos hace 2 años al fin se ha hecho realidad, es momento de hacer un primer balance y creo es muy negativo ya que el coste ha sido muy superior para todos: los acreedores han perdido miles de millones de euros que habrían sido menos si se hubiera negociado la quita a comienzos de 2010, los griegos difícilmente estarían a día de hoy peor de lo que están, el resto de Europa no habría arriesgado tanto capital y sobre todo el futuro no parecería tan complicado. Y es que Grecia dentro del euro y con tantas deudas no podrá ser competitiva y no cumplirá con las condiciones del segundo rescate como no cumplió con las del primero. Si Europa vuelve a disculpar sus incumplimientos y le sigue prestando dinero a un país en bancarrota llegará un momento en el que Grecia sólo deberá dinero al resto de países europeos y al FMI y eso es más que probable que se traduzca en pérdidas para los contribuyentes europeos. Veamos cómo estaba distribuida la deuda griega a finales de 2011 y cómo estará –y por cierto, a pesar de la reestructuración la cantidad es similar- en 2015 y entenderéis por qué lo digo:

Así pues, el error de invertir en Grecia de bancos, fondos de inversión, compañías de seguros etc. les ha costado mucho dinero a ellos, costará mucho dinero al conjunto de los europeos y además deteriora y deteriorará la vida de los griegos. Creo es todo un símbolo del enorme daño económico que provoca el exceso de deuda y una estructura asimétrica de ingresos y gastos (que genera déficits continuos) y todos los gestores –públicos y privados- deberían aprender la lección. Pero también es un recordatorio de que el que un país pertenezca a la €zona no es una garantía de seguridad para un inversor y de ahí el efecto contagio, especialmente a nuestro vecino ibérico. Mohamed El-Erian, consejero delegado de PIMCO, ya lo dice abiertamente: “Grecia y Portugal son insolventes”; eso sí, también aclara que “España e Italia son diferentes”.

El lastre griego seguirá siendo un foco de tensión para los mercados, toda vez que los poseedores de los nuevos bonos están dispuestos a venderlos a toda costa aunque sea con descuentos importantes ya que la desconfianza es máxima. ¿Por qué? La UE y el FMI ya han aprobado el tramo del primer plan de rescate que permitirá al país heleno “salvar los muebles” de momento y al aceptar BCE la deuda griega como colateral, sus bancos no quebrarán en el corto plazo pero como cada nuevo tramo de ayuda requerirá que Grecia asuma unas condiciones que su dañada economía no puede cumplir…Europa volverá a tener que decidir si merece la pena seguir alimentando la bola de nieve. Y es que el gran fracaso de los dirigentes europeos no es –con todo lo grave que es- la quiebra de Grecia, sino que el que tanto dinero gastado no haya servido para frenar el contagio.

Y no me extraña ya que si repasamos las hemerotecas descubrimos que todos han mentido una y mil veces sobre la solvencia griega y todos han sonreído satisfechos tras cada reunión del €grupo afirmando que lo que hacían –básicamente gastar dinero del contribuyente- iba a asegurar el pago de la deuda, ¿por qué fiarnos de lo que nos digan o hagan ahora si nadie ha asumido –ni siquiera en Grecia- la responsabilidad de nada? Claro que las declaraciones que más me preocupan por si son ciertas las hizo el 16 de septiembre de 2010 George Papaconstantinou, exministro de finanzas griego: “La reestructuración no va a suceder. Si Grecia reestructura, ¿por qué demonios la gente va a invertir en otras economías periféricas? Sería una ruptura fundamental de la unidad de la zona euro” Y esa es la cuestión, ¿Se fiarán tras el fiasco griego -y el posible portugués- de España e Italia?, ¿Seguirá unida la €zona tras el tremendo fracaso que acaba de ocurrir y aún sigue ocurriendo?

fuente: http://www.euribor.com.es/2012/03/21/el-lastre-griego-2/

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