sábado, 5 de mayo de 2012

Así sólo vamos a un lugar, ¿por qué no cambiamos ya de vagón? – y III

¿Ejemplos?, ¿hechos de lo que decíamos ayer y anteayer?. Lean.
La inversión extranjera se está yendo de España, en deuda pública, pero no sólo. Son muy curiosas las razones que los inversores esgrimen para justificar esas salidas. Un alto nivel de Pimco decía (El País 01.05.2012, Pág. 15) que los motivos de tales abandonos son la pérdida de competitividad de la economía española, el creciente nivel de deuda pública y la debilidad de la banca. Veamos.
La productividad lleva cayendo en España desde que España empezó a ir bien: cuanto mejor iba España peor era su productividad, luego menos competitiva era (es ahora, cuando el desempleo se está disparando, cuando la productividad está aumentando). Es cierto que la deuda pública está aumentando, pero España no tiene un problema de volumen de deuda pública, tal vez a lo que se refiera el gestor es a que no está claro que España pueda pagar lo que debe. Y la banca, bueno, en el 2007 ya estaba cuajada de los préstamos que le habían hecho para pudiera financiar el boom español, la diferencia con entonces estriba en que la tasa de impagadosidad no cesa de crecer.
Pienso que lo que en el fondo sucede es mucho más simple que eso: España ha dejado de ser fuente de negocio, por lo que hay que emigrar a otro sitio que lo sea. No olvidemos que en el planeta sobra dinero, perdón, sobran bits-que-aceptamos-que-tienen-valor-monetario, y hay que sacarles partido. España, en el 2000, con el euro, se convirtió en un lugar virgen del que sacar rentabilidades estratosféricas, y esos bits vinieron a España. Ahora que el negocio se ha acabado … adiós España, pero recuerda: paga lo que nos debes.
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Una de las cosas buenas -y no lo digo con terceras, de verdad- que tiene esa cosa elaborada por el Gobierno del reino denominada Programa de Estabilidad es la de que está denominando a las cosas por su nombre; otra que dibuja muy bien donde va España, es decir, cual es el futuro que para España ha sido diseñado en base a sus posibilidades reales, y lo cierto es que a medio plazo ese futuro es muy triste. La Pág. 16 de El País del 01.05. 2012 lo describe muy bien.

El Gobierno argumenta en su Plan de Estabilidad, ¡Huy!, perdón, Programa de Estabilidad, en que estaría yo pensando, que en España, cuando llega una crisis, el ajuste en el mundo del trabajo no se hace vía reducción de salarios sino a través de despidos. ¡Evidentemente!, ¿ahora se enteran?. El modelo productivo español es estacional, precario, cíclico, y produce bienes y servicios de bajo valor; las crisis reducen la demanda de esos bienes y servicios y como la empresa española no está capitalizada y por ello su productividad es baja, la demanda de trabajo cae y el paro aumente. Lo hemos dicho tantas veces que aburre. Por eso es imposible crear demanda de trabajo por ley.
Dice el Programa: “La negociación de los salarios en condiciones más competitivas, la mitigación de los mecanismos de persistencia de los salarios nominales [las cláusulas de garantía salarial], así como unos costes de utilización de los servicios del trabajo menos onerosos para la empresa [indemnizaciones por despido mucho más bajas] redundarán en una menor destrucción de empleo” (Misma fuente). ¡No!, se contrata a quien se necesita pagando el precio de mercado de ese momento. ¿Por qué los miembros de este Gobierno que cuando ‘España iba más que bien’ estaban en la oposición no avisaron de las aberraciones del modelo de contratación cuando la tasa de paro española -virtual- se hallaba en el 7,8% y el Estatuto de los Trabajadores era el que era?. El paro seguirá aumentando mientras la demanda de trabajo no precise más factor y mientras la oferta de trabajo siga siendo la que es. Bajarán los costes laborales -salarios más cotizaciones sociales- pero la demanda de trabajo no crecerá porque lo que posibilitó ese 7,8% ya no volverá jamás.
Continúa diciendo el programa: “Este cambio estructural (…) permitirá conseguir a medio plazo una correlación mucho más ajustada entre salarios reales y productividad” (Misma fuente). Esta afirmación es crucial, de una importancia capital, porque define lo que España va a ser en base a lo que puede ser teniendo en cuenta lo que es.
España no va a diseñar sistemas computerizados para la administración de radioterapia, ni encimas que permitan acelerar el crecimiento del maíz, ni compuestos que aligeren el peso y la duración de la madera reciclada que se use en la construcción de muebles, o, al menos, ni se van a diseñar en toda España ni van a servir para ocupar a la inmensa mayoría de esos pronto-seis-millones de desempleadas/os españolas/es. España, por si alguna duda quedaba, sirve para hacer lo que hace, para generar el tipo de PIB que genera, y eso, con la población activa que España tiene -que es menor de la podría ser pero mucho mayor que la que demanda de trabajo puede absorber- va a suponer un nivel de paro estructural muy elevado, mucho: de entre el 14% y el 16%: porque esa población activa no va a poder ser absorbida; y salarios reducidos: porque la productividad de España es baja y también lo es el valor de lo producido.
Ahora se está dibujando el futuro a medio plazo de España: unas pocas zonas generadoras de alto valor, unas cuantas (pocas) de valor medio, y el resto. Los salarios se acabarán ajustando a la productividad, pero como en la mayoría de España esa productividad será muy baja debido al tipo de PIB generado y a la baja capitalización de las empresas, puede deducirse el nivel de salarios que va a lucir en la inmensa mayoría de España, y de desempleo, claro.
¿El poder adquisitivo de la ciudadanía?. Imagínenselo: en el sexto sótano. Por eso se ha estado diciendo que la salida a la crisis estaba en las exportaciones: se rebajan las condiciones salariales y laborales en España para ganar competitividad reduciendo precios de venta y se vende fuera lo que aquí casi nadie puede comprar; el problema es que para eso te lo tienen que comprar y quienes podrían también están cada vez peor: con menos renta y menos crédito.
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¡No hay dinero! ¡No hay dinero! De ahí los recortes, las podas. Pero si no hay dinero porque los ingresos públicos han caído, ¿por qué no se reinstaura -de forma provisional, naturalmente- el Impuesto sobre Sucesiones que algunas regiones eliminaron o disminuyeron?. En Catalunya, por ejemplo, sólo son 120 M de nada, pero algo es algo, ¿no?.
@sninobecerra
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

jueves, 3 de mayo de 2012

Así sólo vamos a un lugar, ¿por qué no cambiamos ya de vagón? - II

A continuación alguien muy, pero que muy importante, tiene que salir por la tele y decir a la gente que sus depósitos bancarios están garantizados pase lo que pase, sin ningún lugar a género de dudas y aunque se hunda el mundo, a la vez que se limitan los reintegros en efectivo y el libre uso de tarjetas a una cantidad suficiente -por ejemplo diez veces el salario mínimo al mes- dejando muy claro que ese proceder tiene un horizonte temporal limitado al periodo necesario para ordenar las deudas y el estado de las entidades financieras.
Una vez hecho esto debe hacerse un pase mágico: la porquería de los bancos de todos los países pasaría a ser porquería común de todos los países, a la vez que las deudas públicas quedan aparcadas, es decir, son mantenidas donde se encuentran, y se procede a decretar la suspensión temporal del pago de intereses.
Ventajas de actuar así: no se producen formales minusvalías de activos con las consecuencias que ello tiene, aunque los inservibles quedan inutilizados; todos el mundo se hace responsables de esos activos malos debido a que es un problema general al afectar a la moneda común; y, al congelar el pago de intereses, se liberan fondos para aplicar a otros menesteres, por ejemplo a estimular el crecimiento: evidentísimamente, de forma regulada por técnicos con criterio. España, por ejemplo, liberaría 26 mM€ sólo en el 2012. Paralelamente podrían llegarse a acuerdos para compensar deudas. (Se habrán dado cuenta de que son medidas que se acercan al concepto de Eurobonos pero sin revolver nada).
Mientras, comités técnicos van analizando que tareas públicas son esenciales. En los casos que sea posible, es decir, que no reduzca la productividad por la especial carga de trabajo manual de la tarea, se reparte el tiempo de trabajo y el salario. Se realiza un catálogo de áreas, compañías y actividades con posibilidades a fin de potenciarlas, y las que no lo sean se semiabandonan. Se pone en marcha un proceso de redefinición de las administraciones públicas: municipios, departamentos, regiones, landers, ...
Se instaura un subsidio de subsistencia y un sistema de bonos de comida, y se ocupa en tareas que ahora nadie realiza a los perceptores de tal subsidio, sin excepción, siempre que la tarea sea necesaria y no suponga un consumo de recursos mayor del beneficio que genera. Se garantiza el acceso a los servicios públicos esenciales sin distinción, pero exigiendo contribuir según la renta. A partir de esa esencialidad cada persona deberá hacerse responsable de sí misma.
Y todo eso, insisto, lo llevan a cabo todos los miembros del euro con criterios idénticos. Y debe hacerse pensando en el compromiso adquirido para el 2020 Y sí: lo anterior significa intervenir la economía, ya.
Luego, cuando se haya asimilado y diluido el primer gran impacto de la crisis: en el 2013 / 2014, ya puede pensarse en una reforma fiscal que entiendo debería eliminar los gravámenes sobre los ingresos e instaurar un impuesto único sobre el gasto con tipos variables según el bien y tipos negativos para los bienes básicos.
De esto no saldría una New Europe en la que todo, de nuevo, fuese a más basado en un nuevo endeudamiento, eso se ha ido para no volver. Saldrá, pienso, una Europa sana, adaptada a un mundo de escasez, en la que las zonas potentes generen un PIB de alto valor y en la que la eficiencia lleve la pauta y donde un nivel bastante elevado de desempleo estructural del factor trabajo será inevitable. En resumen, una transición menos traumática hacia la imprescindible optimización y el imperioso aprovechamiento de recursos.
Como en la Depresión, esta crisis sistémica es inevitable: todas lo son, lo que sí puede conseguirse es que sea menos penosa y que sirva para preparar con tiempo lo que va a venir. Y lo vuelvo a decir: todo lo anterior no es política.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Así sólo vamos a un lugar, ¿por qué no cambiamos ya de vagón? - I

El inicio de la Depresión puede expresarse de una forma muy simple: se dieron a la vez una crisis de sobreproducción y otra de subconsumo; con los instrumentos de política económica entonces disponibles la crisis -sistémica- estaba servida. Ahora, de otras maneras, está sucediendo algo que se le parece muchísimo.
Hasta que en Francia empezó a plantearse la posibilidad de que M. Françoise Hollande ganase las elecciones presidenciales el camino, con protestas de los PIIGS incluidas, era único: la limpieza, la reducción del déficit, el desapalancamiento. La fórmula no era discutida: no gastar lo que no se tiene y recortar y subir impuestos a fin de enjugar el saldo negativo existente y pagar lo que se debe. Desde que parece claro que en Francia habrá cambio de presidente están empezando a salir voces contrarias al plan en marcha. Y siempre es lo mismo: se pone como ejemplo la recuperación que está habiendo en USA.
Pasado mañana hablaremos de USA con más detalle, pero vaya por delante que Europa no puede hacer lo mismo que USA porque a USA le sostiene el resto del mundo y a Europa no le sostiene nadie; de lo que se deduce que USA va a tener unos problemas de pánico cuando ese resto del mundo no pueda seguir sosteniéndole, pero eso es otra historia. Europa, decíamos, sólo cuenta con ella misma y con lo que pueda intercambiar por ahí; poco más.
Por tanto, pienso que en Europa no debe poner en marcha una política generalizada de más gasto porque perdería la credibilidad que tiene, y, además, no puede hacerlo porque la capacidad de endeudamiento de Europa y de las empresas, de las entidades financieras y de las familias europeas está agotada: a-go-ta-da (la de USA también, pero recordemos: le sostienen).
M. Hollande ahora que está en campaña dice muchas cosas (recordemos al actual presidente del Gobierno del reino: ‘No van a subir los impuestos’), cuando esté residiendo en el Palais de l'Élysée, si llega a estarlo, veremos que dice cuando le muestren números que ahora no está autorizado a ver.
Lo que es totalmente absurdo es pretender que, en medio de una crisis sistémica, un país reduzca su déficit ocho puntos en cuatro años, y es absurdo porque no se puede a no ser que se recurran a métodos hoy no admitidos. Se puede vender la idea, utilizarla como herramienta propagandística, pero no se puede conseguir porque es imposible; y claro, cuando se quieren recoger los frutos de lo que se puso en marcha a partir del supuesto de que tal cosa se conseguiría, sucede lo que sucede: crecientes precios a pagar para que te compren la deuda pública, desconfianza absoluta de que esa economía vaya a poder pagar lo que debe y exigencia creciente de recortes de gasto y subidas de impuestos. Todo ello lo que deriva es en mala gaita, peleas entre los socios y empobrecimiento rampante de los-que-siempre-pagan: la gleba, el pueblo, la ciudadanía: los nombres cambian pero el hecho de ser los que pagan permanece.
Si quieren, lo que viene, llámenlo una vía alternativa, tanto da. Pienso que, a la vez, a-la-vez, a partir de ya deberían darse cuatro pasos: 1) en este batiburrillo actual hay algo se tiene dejar muy claro, 2) es imprescindible llegar a un acuerdo y cumplirlo, 3) es menester hacer un pronunciamiento y 4) es inaplazable abordar tres tareas.
Lo que hay que dejar claro: que a nadie se la va a echar del euro y que nadie se va a ir del euro porque a nadie le conviene que nada de eso ocurra.
El acuerdo: realizar planes de reducción del déficit a medida para cada país miembro del euro (fíjense en que digo ‘miembro del euro’, los demás de la UE ya veremos después que pasa con ellos). Planes: ‘tienes que hacer esto y no hacer lo otro; y lo tienes que hacer sí o sí, ¿vale?’. A medida: no son iguales las recetas que debe aplicar España, Grecia o Francia para reducir su déficit. Alemania, pienso, aunque atina en el final al que debe llegarse y tiene muchos recursos, carece de ideas para salir lo menos tocados que sea posible de este atolladero.
El pronunciamiento: no hay un año único de llegada para todos ni al 3%, ni al porcentaje que sea; la cifra y el año ya se decidieron a principios de Febrero: el -0,5% en el 2020. Hay que tomar eso como referencia y aplicar esos planes a medida para cada país para llegar ahí.
Las tareas (recuerden: tienen que hacerse a la vez y en todos los miembros del área euro): a) llevar a cabo un exhaustivo análisis del gasto: lo que se gasta, ¿se está gastando bien?, b) hacer una lista con todos los activos que tienen en sus balances todas las entidades financieras y anotar al lado el valor por los que están contabilizados y el valor real que ahora tienen en la calle, y c) confeccionar una lista de todo lo que debe cada país y a quién se lo debe, y otra lista en cada país que recoja quien debe qué a quien.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

martes, 1 de mayo de 2012

No es un suicidio, sino la muerte de un modelo – y II

Tampoco estoy de acuerdo con el profesor Paul Krugman al respecto de su último libro “¡Acabad ya con esta crisis” (End This Depression Now!) que se publicará próximamente en España, obra de la El País Negocios reprodujo un capítulo el pasado 29.04.2012. En un punto del mismo argumenta el autor que el fin del boom inmobiliario ha abocado a España a una situación en la que tiene que volver a la Industria, pero le es extraordinariamente difícil debido a que la industria española no es competitiva y, como España está en el euro, no puede devaluar, por lo que la única opción para ganar esa competitividad radica en reducir los salarios.
De entrada queda diáfana la consideración que el premio Nobel tiene de la Industria española: sólo puede competir rebajando salarios debido a que la productividad del sector industrial del reino es tan baja que le impide ganar competitividad a través de esa vía. Con eso estoy de acuerdo: en términos medios la productividad española es patética. Pero el profesor obvia totalmente que en España existen clusters, zonas de actividad y empresas, donde eso no es cierto, zonas y compañías que deberían ser potenciadas. Por otra parte pienso que supone retroceder décadas que un país del ámbito occidental base su competitividad en los niveles salariales ya que, por ejemplo, España nunca podrá competir en salarios con, por ejemplo, Marruecos.
¿Ganar competitividad bajando salarios?. Miren lo que dice Alessandro Beneton en una entrevista que el mismo medio publica unas páginas más adelante
Pregunta. ¿Qué puede hacer la industria europea en un momento así?Respuesta. Ser práctica. Debemos cambiar cosas si no funcionan. Si tratamos solo de competir con los costes laborales no iremos a ninguna parte”.
La realidad es más peor: tan sólo algunas zonas en España tienen posibilidades de poder competir en el entorno internacional, y terrible sería para España que el euro se fuese al traste tal y como parece desear el profesor Krugman, al menos este euro, el problema es que no tenemos otro. Terrible sería para España debido al paraguas que para España el Euro supone: recuerden: el 40% subirían los costes en España si se reimplantase la peseta; ¿la razón?, la enorme dependencia exterior de la economía española.
En otro punto del capítulo el profesor Krugman habla de la burrada que supuso la igualación de los riesgos de todas las deudas públicas de los miembros de la eurozona una vez el euro entró en funcionamiento, y efectivamente, fue una burrada, pero burrada que se produjo porque ese era el único camino para que los excedentes de capital de Alemania, Francia, Suiza, UK y otros países entre los que se encuentra USA, vinieran a los PIIGS, sobre todo a España a fin de obtener una rentabilidad que en sus países era imposible que consiguieran. La consecuencia de eso fue que España y el resto de los PIIGS crecieron, mucho, muchísimo lo que supuso … ¡un aumento espectacular de la importación de bienes y servicios procedentes de los países que nos habían prestado. Los símbolos más simbólicos de ese proceso fueron el material rodante del AVE y el Porsche Cayenne.
Es decir, el euro se formó para favorecer el comercio y estabilizar Europa, y a los PIIGS les dejaron entrar para tenernles vigilados y para que fuesen fuentes de negocio, pero en el caso de España, por ejemplo, no haber entrado hubiese tenido consecuencias terribles porque la especulación financiera internacional hubiese abrasado a España ya que el 65% de su comercio exterior España lo realiza con Europa. Lo que no explica el profesor Krugman es que a USA nunca le hizo ninguna gracia el euro porque podía llegar a suponer una competencia a su dólar como moneda de reserva y unidad de cuenta mundiales.
Tampoco, pienso, el autor cuenta toda la película cuando habla de los aumentos salariales habidos en España. Cierto: en la década siguiente a la implantación del euro los salarios ajustados a la productividad en España aumentaron el 35%, pero ajustados a la inflación tan sólo un 0,7% anual. Y también cierto: en puridad los salarios monetarios no hubieran tenido que crecer nada, incluso tenían que haber decrecido porque la productividad española era ridículamente reducida, pero si eso hubiese sido así … ¿quién hubiese adquirido las viviendas que se financiaban con los créditos foráneos y quien hubiera adquirido los bienes que en cascada llegaban a España desde el exterior?.
Pienso que la tendencia será justo la contraria: profundizar una coordinación entre divisas y reforzar las áreas monetarias, bien con monedas comunes, como el euro, bien con vinculaciones a una divisa marco: las economías dolarizadas de Latinoamérica, los convenios monetarios entre China y Japón. Y sí: con mucha intervención y mucha regulación; con mucho: ‘Ud. tiene que hace esto para mañana porque es beneficioso para el grupo’.
Pienso que nadie se está suicidando, simplemente el modelo se está muriendo, y algo así siempre tiene consecuencias.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

“La situación del sector financiero volvió a ser límite a finales del año pasado…”

"La intensificación de la crisis financiera en el cuarto trimestre de 2011 tuvo un impacto considerable, en su momento, en la financiación bancaria, con un riesgo incipiente de desapalancamiento desordenado y, por consiguiente, afectó negativamente a la capacidad de las entidades de crédito para sostener la economía real. Dos factores corroboran la validez de esta afirmación, a saber, la especial debilidad de los flujos de dinero en sentido amplio y de crédito al sector privado en el cuarto trimestre (aunque las cifras de diciembre también reflejaron, en gran medida, la influencia de algunos factores especiales, incluidas las operaciones del último día del año) y los resultados de la encuesta sobre préstamos bancarios en la zona del euro correspondiente al cuarto trimestre de 2011, que indicaban tanto un endurecimiento de los criterios de aprobación del crédito como una caída de la demanda de crédito. Si bien el débil crecimiento de los agregados monetarios y crediticios podría reflejar, en parte, una corrección del exceso de liquidez y de la excesiva oferta de crédito en el pasado, la celeridad del ajuste observada en el cuarto trimestres de 2011 fue motivo de preocupación..."
Así comienza un breve análisis reciente del BCE sobre los factores que afecta a los préstamos al sector privado. La conclusión (o conclusiones) es clara: la situación del sector financiero volvió a ser límite a finales del año pasado como lo fue en su momentos en el mismo periodo de tres años atrás. En aquel momento, en la banca Norteamérica. De forma más reciente, la europea. La respuesta desde el ECB fue contundente: LTRO, recorte de tipos de interés y del coeficiente de caja y flexibilidad en la inyección de liquidez a través de los colaterales.
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En el cuadro anterior vemos el resultado. En estos momentos  más de 1.1 tr. EUR en operaciones a medio plazo, 40 bn. en operaciones a corto. Aunque, de hecho, la inyección neta ha sido de 361.6 bn.

El ECB considera  que la demanda de crédito (más que la oferta) seguirá limitada en el futuro próximo. Y considera que el LTRO ha conseguido su objetivo de poner un límite a la restricción de préstamos de la banca.

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En este otro cuadro vemos la posición de la banca española con respecto a la dependencia de financiación desde el ECB. Hoy hemos conocido que ha alcanzado niveles de 315 bn. en el caso de las operaciones de medio plazo, doblando hasta marzo la cifra acumulada hasta el mes anterior. En términos netos (considerando los depósitos a día), hablaríamos de 227 bn. En definitiva, más del 60 % de la inyección neta de fondos del ECB y el 30 % de la inyección bruta de fondos del LTRO.
Una aclaración importante sobre los porcentajes  para las entidades financieras españolas, en términos de financiación neta y bruta: Es cierto que el 62.9 % en el caso de la neta puede resultar elevado, pero lo cierto es que no es representativo.

Me explico: la cifra neta de préstamos desde el ECB esconde una elevada dispersión de préstamos netos con países en algunos casos en positivo y en otros en negativo. Puede ocurrir que los préstamos netos a la banca de un país supere incluso el 100 %. En el caso de la banca italiana supera el 70 % sobre la cifra de préstamos netos del ECB, cuando la de Alemania es prestador neto.

En el caso de la banca española, si el cálculo de su dependencia neta de fondos se compara con la dependencia neta total de las entidades que requieren liquidez, el porcentaje se reduce a menos del 30 % más coherente con la cifra bruta.

José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España

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