martes, 23 de abril de 2013

El castigo de Andalucía y Cataluña a la banca por los pisos vacíos acelerará la caída de precios

Las medidas que tanto la Junta de Andalucía como la Generalitat de Calatuña pretenden implantar para desincentivar la existencia de viviendas vacías en ambas comunidades acelerarán la caída de los precios de la vivienda y ahuyentarán la inversión extranjera en inmuebles.
"Los bancos no son especialistas en gestión inmobiliaria. No quieren sacar rentabilidad a los inmuebles que tienen en sus balances, sino quitárselos de encima", explica a El Confidencial Fernando Encinar, director de estudios de idealista.com.En su opinión, este tipo de medidas, ya sea la expropiación forzosa que contempla Andalucía o los impuestos en Cataluña, "influirán en que el ajuste de precios se acelere. Y esto acabará afectando a todas las viviendas en venta de la zona ya que ni a los bancos ni a los promotores les interesa tener pisos vacíos. El perjuicio para el particular que está intentando vender su vivienda puede ser brutal", apunta Encinar.En la actualidad, los particulares que intentan vender su vivienda en el mercado se encuentran con varios obstáculos. Por un lado, tienen que competir con las fuertes rebajas de precios que está aplicando la banca a sus inmuebles. Con caídas adicionales de precios, la situación se complicará un poco más. Por otro lado, las entidades financieras llevan meses poniendo numerosas trabas a la financiación de inmuebles que no son de su propiedad. "Sin olvidar que la banca acabará repercutiendo estas penalizaciones al cliente final ya sea encareciendo las comisiones o el crédito inmobiliario. Al final será la demanda la que acabe pagando estas medidas", señala Ángel Serrano, director general de negocio de Aguirre Newman.Medidas que ahuyentan a los fondos extranjeros"Empiezan mal y tarde", lamenta José Luis Ruiz Bartolomé, consultor inmobiliario y autor del libro Adiós ladrillo, adiós. "A priori parece sencillo. Tenemos viviendas vacías y gente sin vivienda. El problema es que los precios se encuentran en niveles que la gente no puede pagar. Se están manteniendo valores de manera artificial ya que vivimos en la ensoñación de que algún día se podrán vender", añade.Además, este tipo de medidas, insisten estos tres expertos, tendrán un efecto muy negativo entre los inversores extranjeros. "La inseguridad jurídica que estas transmiten va a provocar miedo entre los inversores extranjeros", apunta Ruiz Bartolomé, que lamenta el cortoplacismo de este tipo de anuncios y la "miopía" de ambas comunidades a la hora de afrontar el problema inmobiliario."El mercado necesita como agua de mayo que los fondos internacionales especializados en la gestión de grandes carteras de inmuebles entren en el mercado español", explica Ángel Serrano. "Este tipo de fondos son muy miméticos. En el momento en que se cierre una operación vendrán otros fondos. Sin embargo, con este tipo de medidas ni lo van a mirar", lamenta. Para Fernando Encinar estamos ante medidas "muy noticiables pero poco eficaces cuando se lleven a la práctica y no servirán para solucionar el problema inmobiliario". De hecho, los expertos consultados coinciden en destacar el carácter "electoralista  y populista en Andalucía", donde "han buscado la lágrima fácil", según Ruiz Bartolomé,  frente al carácter "puramente recaudatorio de Cataluña", apunta Sergi Gargallo, director de Alquiler Seguro en Barcelona.Nulo impacto sobre el alquilerRespecto al impacto que este tipo de medidas pueden tener sobre el mercado del alquiler, los expertos también se muestran muy escépticos. "A la banca no le interesa ser el mayor casero de España", comenta Fernando Encinar."Seguramente habrá promotores y bancos que se verán obligados a alquilar las viviendas para evitar el impuesto o la expropiación. Para ello deberán poner en alquiler los inmuebles, pero ¿quién va a gestionar que el precio al que se alquilan esas viviendas es el del mercado? ¿Van a intervenir en el precio?", se pregunta Sergi Gargallo."Se ha puesto como ejemplo el caso de Francia, pero lo que no se dice es que allí el mercado del alquiler es mucho más maduro que el español y que el precio del mercado está regulado", apunta Gargallo, quien recuerda que "la mayoría de activos no tóxicos se encuentran en promociones de segunda residencia en la costa que no afectan al mercado del alquiler". ¿Por dónde deberían ir, entonces, las medidas? Desde Aguirre Newman lo tienen claro. "Si lo que se pretende es dinamizar e impulsar el mercado, las decisiones deberían ir justamente en sentido contrario a las que se han adoptado", explica Ángel Serrano. "Por ejemplo, incentivar el alquiler a través de ventajas fiscales o menores impuestos", concluye. 
 
fuente: http://www.elconfidencial.com/vivienda/2013/04/23/el-castigo-de-andalucia-y-cataluna-a-la-banca-por-los-pisos-vacios-acelerara-la-caida-de-precios-119456/

España ya no es El Dorado

La salida de extranjeros reduce el padrón a 47.059.788 habitantes

La población cae por primera vez desde que hay registros

Por vez primera desde que hay datos oficiales fiables, la población que reside en España retrocede. El primer censo serio al que los especialistas conceden rigor es de 1857, el año en el que nació Alfonso XII. España tenía 15.464.310 habitantes. Desde entonces, todos los datos estadísticos oficiales ya sean censos o padrones municipales (estos comenzaron en 1996) han marcado un incremento sostenido de la población (menos en los años de la guerra, pero no hubo censo entonces). Y así ha sido hasta ayer, el día en el que el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo públicos los datos —aún provisionales— del padrón a 1 de enero de 2013 que reflejan una circunstancia inédita: una caída de la población. Detrás de este fenómeno está la desastrosa situación económica en la que está sumida España, pero la responsabilidad no hay que atribuirla de forma exclusiva a la crisis.
El avance estadístico del INE indica que en España hay 47.059.533 habitantes. El 11,7% son extranjeros (5.520.133), de los que la mayoría son no comunitarios (3.167.155). El padrón refleja un descenso de 205.788 personas respecto al año anterior, que se distribuye de forma muy desigual entre quienes tienen nacionalidad española y quienes no la tienen. Mientras el número neto de españoles empadronados experimenta un ligerísimo incremento del 0,02% respecto a enero de 2012 (10.337 personas), el de extranjeros cae notablemente un 3,8% (216.125 ciudadanos).
Evolución de la población en España.
¿A qué responde esta caída de la población? “Al cambio de coyuntura económica”, responde sin dudar el investigador Albert Esteve, del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona. “España es menos atractiva y hay una salida del país de nacionales, de extranjeros y de personas de origen extranjero naturalizadas”, relata, “aunque con los datos existentes es difícil saber qué porcentaje corresponde a cada grupo”.
Algunas de las bajas que recoge
el padrón son
de hace dos años
Esteve prefiere dar más peso al significado de las cifras que a los propios datos. “Yo no me centraría tanto en los números, sino en algo más relevante, el cambio de dinámica demográfica que está experimentando la población española, que se está estabilizando después de un crecimiento continuo de la población, y que obedece a que ha parado la inmigración”. “Era de esperar”, añade Teresa Castro, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) respecto a los datos estadísticos del INE. Castro explica que esta caída en la población se veía venir y que hubiera llegado mucho antes de no haber sido por el paréntesis que supuso a partir del año 2000 la llegada de inmigrantes. La caída del crecimiento natural (el número de nacimientos menos el de fallecidos) en la población española se hubiera plasmado hace ya algunos años en forma de caída demográfica de no ser por el espejismo que en cierta forma supuso el incremento de población extranjera. Ahora, con la salida de inmigrantes (y también de nacionales) en busca de un futuro mejor, y una vez cerrado el paréntesis al que alude Castro, emerge la realidad demográfica que muestra la caída de la población.
Tanto el investigador de la UAB como la demógrafa del CSIC advierten de que los datos no muestran necesariamente la cifra exacta de la población a principios de año. El padrón se elabora a partir de la información que remiten continuamente los Ayuntamientos al INE de los ciudadanos que se registran en el municipio. Uno de los datos más relevantes del padrón es el que hace referencia al comportamiento de la población extranjera, en especial la no comunitaria (la de mayor movilidad y la mayoritaria).
Estos ciudadanos han de renovar cada dos años su alta en el padrón para dejar constancia de que siguen habitando en la localidad donde se registraron. Esta circunstancia unida a que nadie que abandona el país se da de baja en el registro municipal implica que el reflejo de los movimientos de los extranjeros que dejan el país no es inmediato. Es decir, un número no determinado de las bajas del padrón de este año corresponden a gente que salió de España hace dos años, de lo que ahora se tiene constancia, al no haber renovado el empadronamiento. De igual forma, hay personas que se fueron el año pasado y de cuya salida solo se tendrá conocimiento el año que viene.
Las españolas están sustituyendo a las extranjeras en las tareas de limpieza
Pero estos condicionantes no restan valor a las conclusiones que se extraen de los datos del padrón. “Más allá de la fotografía real, la cifra nos indica una tendencia de que se reduce el número de habitantes”, insiste Teresa Castro. “En mi opinión, probablemente aún haya menos población de la que muestra el padrón”.
Los datos del INE revelan un ligero aumento de la población española de algo más de 10.000 personas, detrás del cual se encuentra el peso de los inmigrantes naturalizados. “Los datos rondan las 100.000 nacionalizaciones nuevas al año”, indica Teresa Castro, lo que compensaría la caída del crecimiento natural —“que si no es negativa, está cerca de serlo”— y la emigración nacional.
Los registros relativos a la población extranjera vuelven a caer, como ya sucedió el año pasado, pero a mucho mayor ritmo. Si en el padrón de 2012 los números reflejaban un retroceso respecto a 2011 de 15.229 personas (-0,26%), ahora es de 216.125 (-3,8%). El descenso muestra una cadencia similar en términos relativos entre la población comunitaria y la no comunitaria; pero es muy desigual en números absolutos.
Sorprende la disminución hasta de 15.558 alemanes (-7,9%) o los 14.799 británicos menos (-3,7%) empadronados. “Se puede explicar por el cambio de coyuntura y que España no sea un país tan atractivo para hacer negocios”, expone Andreu Domingo. También hay 28.568 rumanos menos (-3,2%) y 7.780 búlgaros menos (-4,4%).
Entre los no comunitarios, destaca la caída en el número de colombianos (24.984, -10%), argentinos (11.801, -10,8%) y bolivianos (13.606, -7,3%). Pero, por encima de cualquier otra nacionalidad, el INE muestra un gran descenso de ecuatorianos: 45.951 personas, el 15%.
Me alegra volver a ver a mi padre, pero tendré que empezar de nuevo
Beatriz Amores, inmigrante ecuatoriana que regresará a su país el 5 de mayo
Beatriz Amores, de 45 años, tiene billete de vuelta a Lima para el 5 de mayo. “Regreso a casa, a Cuenca, en la provincia de Azuay, en la sierra”. Amores, que reside en Valencia, llegó a España en 1999, en las primeras oleadas de inmigrantes, y estuvo trabajando hasta hace cuatro años. “Era limpiadora, en oficinas, patios de casas, en hoteles...”, explica. Desde el año 2009, cada vez le ha sido más difícil encontrar trabajo. “Muchas empresas temporales de empleo ahora se deciden por españolas que antes no trabajaban en la limpieza; y hasta cierto punto, lo entiendo”, explica. Desde entonces no ha tenido más que empleos informales. Y ha optado por el regreso. “En Ecuador, con la familia, encontraré más ayuda, aquí no tengo trabajo para poder sobrevivir”, comenta. “Me voy con una sensación agridulce, me alegra volver a ver a mi padre, que no está bien, pero la situación del país no es fácil, es volver a empezar de nuevo”.
El padrón muestra que durante 2012 el número de extranjeros ha caído en todas las comunidades autónomas, menos en Melilla. Como en años anteriores, las autonomías con mayor tasa de población foránea son Baleares (20,1%), la Comunidad Valenciana (16,8%) y Murcia (15,7%). En la cola se halla Extremadura (3,7%).
También Melilla, con un aumento del 3,5%, es la única excepción a la tónica generalizada de caída de población en todas las regiones. Quienes más habitantes pierden son Castilla y León y Castilla-La Mancha, ambas con un retroceso del 1,2%. “La explicación a esta situación habría que buscarla en el crecimiento natural negativo en estas regiones”, señala Teresa Castro. “Donde hay menos dinámicas ligadas a la emigración, la caída de la natalidad y su incapacidad de compensar la mortalidad se muestra con más evidencia”, apunta. “Asturias ya hace tiempo que tiene un crecimiento vegetativo negativo”. De hecho, el Principado es la tercera autonomía que más cae en población (-0,9%) por detrás de las dos castillas.
Las dos Castillas, envejecidas, son las regiones que más habitantes pierden
Es más que probable que desde 1857 haya habido años en los que la población española descendiera. Por ejemplo, durante o tras la Guerra Civil. O con las emigraciones masivas que se produjo en las décadas de 1950 y 1960, como apuntan desde el INE. Pero los registros oficiales de entonces, el censo, se elaboraba cada diez años. Y no se pudo dejar constancia oficial de estos movimientos demográficos. Por ejemplo, el censo de 1930 refleja una población de 23.677.794 mientras que en 1940 la cifra se elevó hasta los 26.015.907 habitantes. A partir de los años 1970, cambió la periodicidad de los registros. Además de los censos, cada año se publicaron actualizaciones censales que siempre reflejaron aumentos de la población. Y así ha sucedido también con los padrones, hasta ayer.

“Cientos de retornados a Ecuador tienen mucha dificultad”

Desde la presidencia de la asociación de residentes ecuatorianos Rumiñahui, Vladimir Paspuel es un testigo privilegiado del éxodo de compatriotas tanto de vuelta a su país como a otros destinos europeos en busca de las oportunidades que no encuentran en España.
Paspuel explica que quienes han conseguido la doble nacionalidad ecuatoriana y española a lo largo de sus años de estancia en el país dirigen sus pasos hacia Inglaterra, Italia, Bélgica u Holanda. “Estamos en continuo contacto con asociaciones de inmigrantes en estos países que nos relatan cómo cada vez hay más ecuatorianos desplazados desde España”.
Hay quien no tiene la opción de buscar trabajo en Europa. Son aquellos que no consiguieron la doble nacionalidad. Perdieron su empleo en la construcción o en labores agrícolas y con ello su permiso de trabajo y de residencia. En estos momentos se encuentran en situación irregular, con el riesgo de ser identificados, detenidos y bajo la amenaza de una orden de expulsión, relata Paspuel.
Para este grupo, cuyo número no se atreve a calcular el presidente de Rumiñahui, la principal salida consiste en acogerse al programa de retorno voluntario que financian el Estado y la Unión Europea, limitado a los sin papeles. “Son los más vulnerables, un grupo formado mayoritariamente por hombres que llevan de dos a tres años en el paro y que han agotado su prestación”.
En función de si proyectan poner en marcha un trabajo de vuelta a su país o si simplemente desean regresar, las ayudas suelen oscilar entre los 1.450 euros más el billete o 450 euros además del pasaje.
“Sin embargo, lo que se encuentran no es en muchas de las ocasiones lo que esperaban; conozco el caso de cientos de personas que se han encontrado con grandes dificultades al regresar a casa”, sostiene Paspuel. “Hay que tener en cuenta que el país ha cambiado desde que lo dejaron atrás, los salarios son bajos y muy por debajo de lo que se puede ganar en España, las ofertas de empleo no son abundantes...”.

 fuente:http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/22/actualidad/1366660472_170308.html

martes, 16 de abril de 2013

Los Bitcoin repiten algunas de las características más arcaicas de la minería tradicional


Bitcoin es uno de los términos económicos más utilizados en las última semanas. Como probablemente sepan la mayoría de ustedes, el Bitcoin es una moneda virtual creada por Satoshi Nakamoto, que permite comprar en línea objetos reales y pagar servicios. El Bitcoin se basa en un modelo P2P, que posibilita el intercambio de datos entre dos computadoras interconectadas. En sus inicios el valor de un bitcoin era de 30$, subiendo hasta a un máximo de 237$ en marzo. Posteriormente cayó de forma muy importante, llegando a perder más del 70% de su valor.
Los Bitcoins pueden obtenerse de dos maneras. Por un lado, mediante lo que se denomina minería, que básicamente es resolver complicados problemas matemáticos que ayudan a la red Bitcoin a establecerse por lo que reciben una recompensa en forma de Bitcoin, y por otro lado pueden comprarse. Pero es el primer caso el que nos ocupa en este artículo.
La minería es un proceso en el cual poderosas computadoras crean Bitcoins mediante la resolución de ecuaciones que usan de forma intensiva los procesadores de los ordenadores. La creación de Bitcoins mediante este sistema es muy complicada y se necesita más capacidad de procesamiento según se acuñan nuevas monedas.
Como señala el analista Mark Gimein, la mayoría de la gente no está acostumbrada a pensar en términos energéticos cuando necesita resolver problemas matemáticos. Al fin y al cabo, el Excel no consume demasiado cuando lo utilizan. Pero cuando los problemas son suficientemente complicados la cosa cambia. La “minería” Bitcoin, añade Gimein, necesita tanta alimentación energética para los procesadores involucrados que a menudo se necesitan equipos especializados para cálculos repetitivos.
Blockchain.info, sitio que rastrea los datos de la minería Bitcoin, estima que en un día los “mineros” pueden utilizar cerca de 150.000 dólares de electricidad para ejecutar su hardware, estimando un precio promedio de 15 centavos de dólar por kilovatio-hora. Esto implica que para crear un dinero virtual se necesita una gran cantidad de recursos reales. Casi 1.000 megavatios al día, lo que es suficiente para abastecer a unos 31.000 hogares estadounidenses o alrededor de la mitad del gasto del Gran Colisionador de Hadrones. Es más, si el proyecto de Bitcoin sigue adelante extendiéndose su uso con la adopción generalizada como medio de pago, la demanda energética de las minas Bitcoin aumentaría dramáticamente.
“Es el oro de los freaks de los ordenadores”, apuntaba recientemente Nicholas Colas, jefe de estrategia de la firma tecnológica ConvergeX. “Como en los yacimientos, al principio es fácil extraer la materia prima (Bitcoins) y a medida que pasa el tiempo se complica más, por lo que se necesita cada vez más capacidad computacional.”
Mark Gimein señala que uno de los aspectos más extraños del frenesí Bitcoin es que repite algunas de las características más arcaicas de la minería tradicional, proceso en el que se destinaron ingentes cantidades de recursos, produciéndose una enorme destrucción de valor.
Independientemente de esa consideración, y como señalan algunos reputados especialistas financieros, el fenómeno Bitcoin es una burbuja, como lo fueron los tulipanes holandeses en el siglo XVII, o un timo como los sellos, o la estructural piramidal.

“Crash en commodities. La Bolsa juega con fuego. Falla el crecimiento, fallan políticas monetarias”


"Una inmensa ola de fuego arrasó ayer los mercados de commodities. El crash de estos mercados emanada del último esquema de jugar con fuego con un 100% de probabilidades de quemarse. Pero a los escasos participantes actuales en los mercados, la mayor parte de ellos máquinas manejadas por economistas y licenciados en otras materias recién salidos de las Facultades, les importa un bledo, porque el juego de las máquinas en Bolsa es otro, hasta que deja de serlo, como sucedió ayer con el oro. De tal modo, que lo que hoy es un becerro de oro a la mañana siguiente es un muñeco de chocolate. La Bolsa, como otros mercados, juegan con fuego, porque los dos pilares básicos del funcionamiento ordenado de los precios fallan: no hay crecimiento económico y, además, las políticas monetarias hacen agua por todas partes ¡Ya veremos cómo y cuándo salen los bancos centrales de este inmenso charco alimentado con trillones de dólares y de yuanes! Crecer al ritmo necesario para generar empleo. Esa es la clave. En tiempos de propaganda espesa como la niebla, como sucede ahora, se dice que un país sale de la recesión con crecimiento mínimos del 0,1% o 0,2% y los medios elevan lo que es una anécdota, un apunte numérico raquítico, a categoría superior. La salida de la recesión, cuando salgamos, no significará que la economía vaya a crecer con ganas, con suficientes garras para acometer los desafíos y, entre estos, generar empleo. Ya lo estamos viendo en USA, Japón y China. Es el crecimiento económico vigoroso el que anima las cuentas de resultados de las empresas y estas a contratar trabajadores, que se van a mostrar dispuestos a consumir. Es el crecimiento necesario para que esto suceda lo que da validez a los movimientos bursátiles", me dice el director financiero de una de las más importantes gestoras de fondos nacionales.
En este debate, José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, decía hace unos días cosas tan interesantes como: Admito que yo no veo el escenario macro a corto plazo, ni en España ni en la zona Euro, de forma tan positiva. Soy de los que creen que el paso del tiempo no es la solución a todos los problemas. Que la Crisis no es cíclica; su recuperación, si finalmente hay un rebote cíclico (que no descarto) será de escasa magnitud y profundidad. De hecho, me he preguntado a mi mismo en muchas ocasiones qué es lo que puede llevar a una recuperación económica en los próximos meses. Por un lado, sin duda, el sector exterior ayuda.
Pero el fuerte ajuste observado en la balanza exterior no tengo nada claro que sea extrapolable. Especialmente en las importaciones, si finalmente esta mejora se materializa. Más allá de la dependencia de nuestras ventas sobre las compras (algunos dinámicos sectores exportadores son mero ensamblajes de piezas importadas o con un componente elevado de compras al exterior), están las dudas sobre la recuperación de nuestros socios comerciales y las que mantengo sobre el esperado dinamismo del comercio mundial tras el estancamiento del año pasado. Bien, esperemos acontecimientos pero no demos por hecho que los resultados recientes pueden extrapolarse al futuro. Naturalmente, el consumo privado es clave para una recuperación sostenida.
Pero, ¿sobre qué base? Quizás, simplemente es que los economistas que esperan un buen comportamiento a futuro de este componente de la demanda realmente lo que esperan es que no siga drenando crecimiento. Y esta misma hipótesis se puede extender a la construcción: ¿ha finalizado su ajuste? No hablo de una recuperación, más bien de que deje de caer. Pero la verdadera clave es la inversión empresarial. Muchos aludirán que responder a esta cuestión depende del flujo de financiación. Permítanme que discrepe, pero no de forma total. Claro que la financiación es necesaria. Pero lo es mucho más la confianza y tener unas perspectivas claras de crecimiento. Y aquí por fuerza nos tiene que ayudar la inversión directa del exterior. Soy testigo de que muchas empresas comienzan a analizar la situación de España. Pero por el momento, poco más. Y en este punto entra la incierta Crisis del Euro. Como ven, el futuro no sólo está en nuestras manos o de nuestros gobernantes nacionales. Y sigue siendo un futuro incierto.
Siempre nos quedarán los bancos centrales. Claro, esta es la clave a corto plazo. Una respuesta que se reafirma en si misma tras el anuncio del BOJ. Como si fuera la solución a los ajustes y problemas económicos. Los mercados han acabado la semana con subidas, con máximos si miramos las bolsas mundiales. De hecho, la corrección del viernes es sólo eso: una corrección mientras no ocurra lo contrario. Aquí está la clave para la evolución a corto plazo de las bolsas mundiales.
Y se trata de que su subida se retroalimente, de forma que los pesimistas o los escépticos (este es mi caso, al menos a corto plazo) tengan que admitir su error. El resto, que los datos económicos no muestren un mayor deterioro al esperado. En este punto tendremos al FMI y al G20 durante la semana. También depende de que los excesos de los mercados no se escapen de las manos. Aquí naturalmente tenemos que hablar de las divisas. Y por último, la relativa bonanza de (algunos) activos de riesgo también depende de que los imponderables sigan siendo riesgos no materializados. ¿El resto de los activos? Materias primas congeladas o con caídas limitadas y metales preciosos, presionados a corto plazo por los negros augurios de los países en dificultades pero con reservas en oro. El Mundo, además de complicado, es injusto para los activos de riesgo que no entran ahora en las quinielas de los inversores. Y mientras la irracionalidad domina el escenario de los mercados a corto plazo, su profundidad también se reduce. Sean prudentes.
Nos vemos en Twitter @MoisesssRomero
Moisés Romero

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