jueves, 7 de febrero de 2013

Hipocresía (con todas las letras)

Conocerán la noticia: el Departamento de Justicia de USA va a poner en marcha una macrodenuncia contra Standard & Poor’s. Supongo que su base será la de maquinación (no creo que se llegue a ‘conspiración’) para alterar artificialmente el precio de las cosas, en este caso los activos financieros que la agencia calificaba.
El título que encabeza el texto de hoy ni es exagerado, ni es agresivo, es real. Y es repugnante que sigan utilizándose procedimientos como este contra S&P, y lo es más en un país que se precia de ser una de las cunas de la moderna democracia. Este hecho recuerda otro que tuvo lugar en los finales de la Guerra Civil que en ese país tuvo lugar y que un film cuenta muy bien: “The Conspirator” (Robert Redford, 2010). Uno tiende a pensar que cosas como esas ya no pasan, pero parece que sí.

Ya lo hemos comentado otras veces; vamos otra más. Tras el cataplum de la burbuja puntocom y con el modelo ya prácticamente agotado, había que poner en marcha algo que hiciese reanudar el crecimiento, pero de forma potente, exponencial, salvaje. Tenía que ser un procedimiento que catapultase las cifras de negocio hasta niveles nunca vistos, que generase en los mercados una orgia de transacciones que disparase los beneficios y ganancias y que extendiese hasta el último rincón la euforia. Y se encontró en forma de unos activos empaquetados en los que podía encontrarse absolutamente de todo, incluso la mierda más hedionda.
Claro que para que esos activos circulasen tenían que cumplir dos condiciones: quienes los compraban (para volver a venderlos inmediatamente), 1) tenían que saber que eran seguros y 2) tenían que saber que eran valiosos. Fíjense en que no tenían que saber que eran buenos, eso a nadie le importaba un bledo. Para lo primero se rescató un instrumento de la Depresión usado por los ayuntamientos para colocar la escasa deuda que emitían: los CDSs; para lo segundo se utilizaron a las agencias de calificación.

El papel de las agencias era muy simple: debían decir que algo que alguien vendía era valioso porque alguien que lo compraba precisaba saber que lo era ya que a continuación iba a vendérselo a otro, que a su vez precisaba saber que valía mucho porque quien se lo iba a comprar necesitaba saber que mucho valía. Si el activo empaquetado, valorado, vendido y comprado era en sí mismo valioso, o no, ¡A NADIE LE IMPORTABA!. Lo único importante era tener un papel el que estuviesen impresas tres Aes. Na-da-más.
¿‘¡Qué horror!’ dicen Uds.?. ¡Qué va!. El objetivo estaba en hacer negocio, porque el negocio era sinónimo de crecimiento, de auge, y todo el mundo quiso participar de aquel auge, y quien más quería que aquel auge continuase, continuase y continuase eran las mismas autoridades financieras y los mismísimos Gobiernos. Aunque todos los responsables de los departamentos regulatorios del planeta me jurasen sobre una Biblia del siglo XIV que no sabían nada en absoluto de aquel proceso no me lo creería; ¿por qué?, pues porque no hacía falta más que ver la evolución de la deuda primada: era demencial.

Pienso que ese modo de hacer fue conocido, permitido, incluso animado por Gobiernos y Bancos Centrales, ¿por qué?, pues porque era el único modo de continuar creciendo, ¡el único!, y el mundo tenía que continuar yendo bien, y proceder de ese modo era el único modo de que continuase yendo bien. Por ello el título de hoy.

Cuando son millones las personas y familias -votantes potenciales- arruinadas como consecuencia directa o indirecta de esos activos, cuando las fuentes del crédito están secas o con un hilillo de bits manando de ellas, cuando la capacidad de endeudamiento está agotada, cuando el desempleo crece y cuando la única salida es añadir deuda a una deuda que no se puede pagar, hay que buscar responsables para mostrar al pueblo que sus gobernantes velan por su seguridad. Responsables, es decir, culpables; víctimas propiciatorias en este caso. Porque, ¿quién demonios va a sentir lástima por esos cabrones de Standard & Poor’s?.
La verdad siempre se halla detrás de un muro muy alto. Si las agencias no hubiesen existido o hubiesen elaborado sus informes con extrema prudencia, parquedad y morigeración, el mundo no hubiese crecido como creció y su población no hubiese sido tan feliz como fue. Esa es la puta realidad: gracias a las agencias el mundo fue bien, aunque ahora se maldiga lo bien que fue y se reniegue de ello.

¿Por qué, si tanto se busca la justicia, no se llega hasta el más negro fondo para investigar si las autoridades financieras sabían y toleraron aquel marasmo?. Porque podrían salir cosas muy feas y muchos nombres de muy arriba implicados en el tinglado, ¿verdad?. Al margen de que una de las cosas que más le cuesta asumir a la especie humana es el hecho de que los lodos actuales proceden de los polvos pasados, sobre todo si aquellos polvos fueron inevitables para construir lo que se construyó.

En cualquier caso, de algo sí fueron responsables las agencias. Escribir en un mail “Ponemos nota a cualquier cosa. Puede estar estructurado hasta por vacas y lo calificaremos igualmente”, como escribió un empleado de S&P (El País 06.02.2013, Pág. 22) es de una prepotencia descerebrada de tal calibre que se sale de escala. Había que hacerlo, vale, ¡pero cállate!; y mails como esos parece que los hay a toneladas. Y curiosamente va a ser la prueba con la que van a empapelar a la agencia. ¿Saben por qué va ser esa la prueba fundamental?, ¡pues porque no hay ninguna otra!. Calculen como está el patio.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

Los 10 valores preferidos por Goldman Sachs

Los analistas de Goldman Sachs son quizás los que más influencia tienen en el mercado. Anualmente estos analistas realizan una lista con los valores con mayor potencial alcista de Wall Street respecto a sus precios objetivos. Esta es la lista de este año:
1. Apple Inc.
A pesar de las caídas de las acciones de Apple en los últimos meses, y de las noticias que han surgido sobre la compañía, Goldman Sachs fija el precio objetivo del valor en los 660$. Esto es un 44% más alto que la cotización actual. Las acciones de Apple han caído un tercio desde los máximos del pasado septiembre, cuando el título alcanzó un máximo en los 700$.
2. National Oilwell Varco Inc.
Goldman fija el precio objetivo de este valor en los 95$ por acción, frente a los casi 67$ que cotiza ahora. El potencial alcista es del 42%, situándose en el segundo valor con mayor potencial alcista de la lista de Goldman Sachs.
3. Goodyear Tire & Rubber Co.
El fabricante de neumáticos tiene el potencial de llegar a 19 dólares por acción, según Goldman, que es suficiente para que sea el número 3 en la lista de más infravaloradas. Las acciones de Goodyear Tire cotizan sobre 13,50$, lo que implica un potencial alcista mayor al 40%.
4. Prudential Financial Inc.
Prudential Financial tiene un potencial alcista frente a su precio objetivo del 33%, lo que le coloca en el número 4 de la lista de Goldman.
5. Joy Global Inc.
El fabricante de equipos de minería fabricante de Joy Global Inc. no volverá a los máximos de 90$, pero Goldman predice que volverá a 83$, más de un 31% por encima de los precios actuales.
6. Ford Motor Co.
Ford Motor Co. sobrevivió a la recesión más fuerte que han vivido los fabricantes de automóviles y la compañía espera superar su máximo de 52 semanas en los 14.30$, para alcanzar el precio objetivo de Goldman de 17 dólares por acción, un aumento del 29% respecto a sus precios actuales
7. Southwestern Energy Co.
Se espera que la firma petrolera con sede en Houston alcance los 44 dólares por acción, según Goldman, que es aproximadamente un 28% por encima de donde está ahora.
8. Applied Materials Inc.
Applied Materials Inc. tiene un recorrido respecto a su precio objetivo de 17$ del 27%. El título está en los máximos de 52 semanas.
9. Discover Financial Services
Goldman considera que la compañía de tarjetas de crédito superará su máximo de todos los tiempos en los 41,61$ y alcanzará los 50$ por acción. Esto es un potencial del 27% con respecto a su precio actual.
10. Williams Cos.
El productor de gas natural es otra compañía que podría superar sus máximos de todos los tiempos en los 40$, para alcanzar el precio objetivo de Goldman de 45$, lo que supone un potencial alcista del 26%.

lacartadelabolsa

miércoles, 6 de febrero de 2013

Evolución

Este texto, del que soy autor, no es original: fue publicado en el número 43 (Diciembre del 2012) de la revista ‘Evolución’ que edita la compañía de servicios TIC Ibermática. Considero que resume tan bien lo que está sucediendo que me permito reproducirlo.
Dice el Diccionario de la RAE en la segunda de las definiciones que da para 'evolución': "Desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro". Pasar de un estado a otro, de forma gradual, los organismos. Sustituyamos organismos por personas, compañías, Estados, organismos e instituciones; y cambiemos estados por modelos y sistemas; y admitamos que las cosas pueden ser graduales o no serlo. Lo que nos sale es, nada más y nada menos, lo que está sucediendo. ¡Resulta que estamos evolucionando!, pero no es tan sencillo: por el medio suceden cosas. Veamos.
 
¿De dónde venimos?
Pues venimos de una fase maravillosa en la que todo era posible gracias a una cosa llamada 'crédito'. Una cosa que era concedida por quien tenía potestad para hacerlo, pero tras esos conseguidores de sueños y de deseos siempre había una entidad financiera, porque conceder crédito equivalía a 'dar' dinero, lo que ponía en marcha un proceso de endeudamiento para el recibidor de ese crédito y otro de crecimiento para quien lo concedía porque para esa entidad tal crédito era un activo que permitía hacer cosas.
Durante unos años se fue a más, todo era posible y todo era importante porque todo favorecía el crecimiento de forma que cualquier acción que se emprendiese suponía un aumento productivo y, obviamente consuntivo. ¿El divorcio de un matrimonio?, positivo: dos ajuares, dos equipamientos, dos viviendas. ¿La inversión?, imprescindible: una máquina orbital con pasos cuánticos para mecanizar microesporas de Iridio: da igual que se subutilizase: lo importante era tenerla. ¿La obra pública?, ¡cómo no!, aunque una estación de AVE fuese utilizada, de media, por quince personas al día: había que hacerla para que un político se hiciese una foto y para que una urbanización (que nunca llegó a concluirse) ofreciese proximidad a alguna parte.
De ahí, y de más sitios, venimos. Y fue fantástico. Y decir que tal o cual tuvieron la culpa es absurdo porque todos, de algún modo nos beneficiamos de aquello. Pero sobre todo no tiene sentido maldecir lo que se hizo porque, pura y simplemente, no había alternativa: a mediados de los 70 el modelo que se puso en marcha tras la Depresión supuso que ningún límite se dibujaba en el horizonte; en nada y para nada. En los 80s empezó a vislumbrarse que cada vez hacía falta menos factor trabajo para producir una unidad de PIB. En los 90 empezó a masificarse el crédito y en los 2000 llegó su crecimiento exponencial. Hasta que se ha agotado la capacidad física de endeudamiento. Y en esto estamos.
 
¿Hacia dónde vamos?
Cuando un modelo se agota otro nuevo se pone en marcha: la crisis (sistémica) de 1873 agotó el modelo al uso y uno nuevo se fue diseñando hasta que en 1885 se puso a pleno rendimiento; modelo que se agotó en la Depresión (otra crisis sistémica) y que llevó a la puesta en funcionamiento del que oficialmente aún es nuestro modelo, hasta que los diversos planes E que a lo largo y ancho del mundo se fueron poniendo en marcha a partir de la quiebra de Lehman demostraron en el 2010 su imposibilidad de revertir un proceso inevitable desencadenándose otra crisis, sistémica, claro. ¿Qué modelo vendrá ahora?.
Tiene que ser un modelo que administre la escasez una vez asumido que la abundancia fue un mito que ya no es; un modelo que busque la optimización de unos recursos que son muy limitados; un modelo que se base en la productividad, no en la producción por la producción; un modelo que persiga la eficiencia, que se sustente en la coordinación y en la colaboración y no en el hiperindividualismo que ha regido el modelo actual hasta que se ha puesto de manifiesto que el todo es mayor que la suma de las partes; un modelo que supere conceptos políticos ya superados: ¿en qué se parece hoy el actual entorno social y económico al del siglo XIV, momento en el que el concepto de Estado que conocemos es inventado?.
Claro que un cambio de ese calibre, al margen de que es duro porque es profundo, tiene consecuencias. Las que tuvo el paso del modelo que entró en crisis en 1929 fueron expansivas: todo era importante, todo lo ha sido; las que llegarán con el nuevo serán contractivas: lo necesario será lo que sea importante. Y lo expansivo siempre es más bonito que lo restrictivo.
 
¿Quiénes somos?
Somos unos bichos metidos en una nave llamada Historia, y esa nave va recorriendo procesos, procesos denominados sistemas. Desde principios del siglo XIX el sistema por el que estamos transitando es uno basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la existencia de trabajo asalariado, en la confianza de que un marco jurídico defenderá la libertad que para operar se necesita, … Y mientras se transita en el sistema nos manejamos con modelos que no es la forma como el sistema manifiesta su operativa en cada momento.
Lo que estamos viviendo es muy complejo, pero antes de nosotros otros lo vivieron, y otros lo vivirán después. Es la evolución, y en esa nave todo evoluciona, siempre, constantemente.
Cuando esta crisis sistémica acabe haremos las cosas de otra manera porque el modelo será otro, pero el marco de referencia, el sistema de momento continuará siendo el mismo; hasta que cambie, que lo hará. Ese marco antes fue de otras maneras: ¿en qué se parecen los principios con los que ahora vivimos a los de la época feudal?; en nada, pero eso ya es otra historia.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

Cerca del fin del mercado bajista de ciclo

Las bolsas europeas, principalmente las periféricas, han sufrido una fuerte corrección en los últimos días. Wall Street no ha sido capaz de superar máximos históricos, y está iniciando una corrección que podría alcanzar más de cinco puntos porcentuales. Parece que el optimismo desbordante que vivíamos hace unas semanas se está evaporando, y eso es bueno.
Como he publicado en otras ocasiones, creo que nos encontramos en el inicio de una fase alcista de ciclo multianual, por lo que cualquier corrección debe ser aprovechada para hacer cartera. La revalorización que nos espera en la renta variable en los próximos ejercicios va a ser muy importante, y merece la pena por tanto correr el riesgo de sufrir pérdidas iniciales cuando abramos la posición. Y no lo creo yo únicamente.
Uno de los analistas financieros más prestigiosos del momento, Barry Ritholtz, cree que nos acercamos al final del mercado bajista secular que se inició en el año 2000. Así defiende esta postura:
Hace una década, llegué a la conclusión de que estábamos en las primeras etapas de un mercado bajista secular, y que los inversores necesitaban ajustar sus posiciones de riesgo en consecuencia. En diciembre de 2003, escribí el siguiente artículo:
"Una vista panorámica me lleva a la siguiente conclusión. Tras un mercado alcista de 18 años [1982-2000], y un mercado bajista de tres años, estamos comprometidos (EE.UU.) con lo que parece ser una obligación militar a largo plazo en Irak. Desde un punto de vista más amplio, sospecho que estamos en una estructura bajista de más de 3 años.

Históricamente, esto sugiere un período prolongado de cotización en rango como el escenario más probable. Espero fuertes rallys y pronunciadas caídas –en ciclos más cortos dentro de un ciclo más largo. La gestión activa y la preservación del capital van a ser la clave para alcanzar un rendimiento superior.
Según datos de Fidelity:

• El promedio de un mercado alcista secular dura 21,2 años y produce un rendimiento total del 17,2% en términos nominales y del 15,9% en términos reales. El PER de mercado se duplica más o menos, pasando del 10,1 del inicio al 20,5 final.

• El promedio de un mercado bajista secular dura 14,5 años y tiene un rendimiento nominal total del 1,0% y una rentabilidad real del -2,3%. El PER de mercado se reduce en promedio 9 puntos,  del 20,5 del inicio al 11,3 final.

Estamos a pocas semanas del inicio del año 14 del mercado bajista iniciado en marzo de 2000. La pregunta sería ¿estamos llegando al final del mercado bajista secular?
Para responder a esta pregunta, tenemos que explicar exactamente lo que es un mercado bajista secular. Esta es la definición:
Un mercado bajista secular es un ciclo de largo plazo tras un pico de mercado alcista. Se caracteriza en primer lugar por fuertes rallys y fuertes caídas, que se encuadran dentro de un amplio rango de operaciones. A pesar de las fuertes recuperaciones, los mercados tienden a presentar rentabilidades nulas tras una década de mercado bajista secular.
Los ratios de beneficio tienden a comprimirse, ya que los inversores cada vez están dispuestos a pagar menos precio por cada euro de beneficio. A menudo hay un malestar general, que a veces abarca escándalos políticos y/o guerras.
Después de esta definición hay que hacerse las siguientes preguntas:
- ¿Están los mercados aún dentro de un rango? ¿Hemos hecho nuevos máximos en varios índices?
- ¿Está el ratio PER contrayéndose?
- ¿Está la sociedad en general pesimista?
- ¿Está la calle aún desinteresada en las acciones?
Algunas de estas preguntas tienen una respuesta cuantitativa y no requieren de juicio humano. Por ejemplo, la entrada de dinero en fondos de renta variable es ahora la mayor en 3 años. O, los índices de Wall Street aún no han superado sus máximos históricos.
¿Estamos ya cerca de finalizar el actual mercado bajista secular e iniciar una nueva fase alcista que debería durar 21 años de duración (según promedio)? Ralph Acampora, uno de los analistas técnicos más reputados del mercado, piensa que sí. Yo también lo creo.



http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/cerca_del_fin_del_mercado_bajista_de_ciclo


martes, 5 de febrero de 2013

Algunas preguntas

Hace unos días un lector me remitió un mail en el que me planteaba algunas preguntas. Son tan gráficas y clarificadoras que me ha parecido interesante exponérselo. En rojo mis respuestas.
Disculpe que le envíe este correo, pero hace días que doy vueltas a algunos aspectos de los que leo en sus artículos de La Carta de la Bolsa, así en la conferencia que a finales de noviembre dio en Castellón.
 
Puedo entender su tesis de que en los últimos años se hizo lo que se tenía que hacer y que por eso se creció como la gente pedía que se creciera La gente no pedía crecer de ninguna manera, sólo pedía comprarse un piso y un coche. Incluso podría compartirlo. Pero me asaltan algunas dudas.
 
1 ¿Nadie fue capaz de llamar la atención sobre que ese crecimiento y la forma como se hacía, hasta agotar el crédito, llevaría a una situación lamentable y que produciría la crisis en la que estamos?
Alguien me comentó hace unas semanas que alguien del BdE le comentó que el Banco se cansó de hacer informes entre 1996 y el 2006 diciendo que lo que se estaba haciendo y tal y como se estaba actuando era insostenible, pero otro alguien de mucho más arriba sistemáticamente decía: "ignorar". Yo me lo creo porque si quería crecer no se podía crecer de otro modo y porque en el BdE hay profesionales de bandera.
 
2 Cuando van las cosas bien, ¿nadie en los gobiernos, empresas, mundo académico y entidades financieras, es capaz de prever que hay que prepararse para tiempo revueltos? Tal vez, el margen de maniobra de los gobiernos no sea amplio pero en las grandes empresas, que también planifican y hacer estudios de prospectiva, ¿no hay nadie capaz de poner un poco de luz, de prever lo que se avecina y frenar situaciones? ¿O el sistema es un maremagno que nos supera y hay del que se ponga delante en situaciones desbocadas?
Eso ya se veía en el 2000, de ahí que se produjera una recesión tal año y de ahí la superaceleración del megacrédito y la igualación de los riesgos de los países del euro. Lo que sucedió era muy simple: la economía mundial estaba en un callejón de una sola dirección sin posibilidad de cambio si se quería continuar creciendo. Si a eso se añade que los actores de esa obra son humanos ...
 
3 Usted dice que lo exigía el modelo, pero, en ese modelo, ¿no se prevé su eclosión? ¿Merecía la pena crecer endeudándose hasta los pelos sabiendo que la caída nos haría retroceder dos o tres décadas? ¿Nadie pone racionalidad y explica que se podría haber crecido de una forma más sostenida y ahora no tendríamos que volver a situaciones no deseadas por nadie? En este sentido, ¿Qué acabará resultando más costoso, haber crecido como se creció aunque ahora se esté en una profunda crisis o haber pisado el freno y haber crecido menos en tan poco tiempo para ahorrarnos esto?
¡Somos humanos!. Seres que tropiezan mil veces en piedras semejantes. Galbraith lo dijo muy claro en los 50: que la gente había comprendido lo que había sucedido en los 20 y que nunca jamás querrían que pasase, y ... ya ve.
 
 4 Claro, en su modelo descriptivo percibo una especie de teoría mecanicista, donde los agentes humanos tienen escaso margen de maniobra, sobre todo cuando va bien y nadie se arriesga a retirar la bebida en mitad de la fiesta. De acuerdo a esta teoría suya, en algún momento, quizá no muy lejano, podremos volver a las andadas, porque la historia demuestra que la memoria es flaca y que enseguida se vuelve a caer en la trampa.
2, 4, 6, 8, ... ¿Qué cifra es la siguiente?. Si se hacen una serie de cosas, si se toman una serie de decisiones, lo que se produce es inevitable porque es fruto de una cadena lógica. Cuando se llevan a cabo políticas que hacen que la deuda privada crezca en diez años 150 puntos sobre el PIB, no puede ocurrir más que un desastre, y momentos antes de que suceda es inevitable que suceda, y momentos después lo que viene a continuación no se puede evitar. 
En otra trampa se volverá a caer, pero no será igual porque esta trampa se ha aprendido a identificar, de la misma forma que se aprendió a identificar los fallos de actuación en Depresión.
 ***
Imagínense lo que pensarían aquellos inversores que hasta mediados de 1929 pensaban que habían diseñado procesos inagotables de creación de plusvalías cuando vieran que todo aquel andamiaje se venía abajo. Durante años quienes más padecieron aquel derrumbe: los de abajo, se preguntarían si no se vio que, sino se pensó que, hasta que se asumió el proceso. Pues pienso que ahora está siendo exactamente igual.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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