lunes, 2 de mayo de 2011

“Sell in May and Go Away” (vender en mayo y marcharse)

Una de las frases más escuchadas en la City londinense cada año por estas fechas es la de sell in May, and go away, but remember to come back in September. Con ella queda resumida la percepción de que el mes de mayo es el que abre el periodo de venta de acciones, el inicio de la tendencia bajista. Entre mayo y septiembre, según los que siguen este método, se produce el periodo de menor rentabilidad bursátil respecto al conjunto del ejercicio. En un estudio publicado hace tiempo por Jacobsen y Bouman se destacaba ya el denominado efecto sell-in-May, la incidencia de éste es mayor en los mercados europeos y dentro de éstos en el del Reino Unido. Al menos así­ ha ocurrido desde 1964.

¿Qué es lo que consideran en la actualidad analistas de prestigio? Tobias Levkovich, director de gestión para EE.UU. de Citi Investment Research, y una de las voces más reputadas de Wall Street, ha señalado que los inversores deberían hacer caso del dicho en bolsa de “Sell in May and Go Away” (vender en mayo y marcharse). “Hay límites a la potencial subida del mercado. El crecimiento de las ganancias deberían apoyar las subidas del S&P 500 hasta los 1.400 puntos a final de año”, ha dicho.

Por su parte, Bill Spiropoulos, CEO de CoreStates Capital Advisors, recomienda a los inversores tomar beneficios durante los meses de mayo y junio. “Estamos a un 12% de los máximos de todos los tiempos, así que ahora en un buen momento para replantearse la estrategia y ser conscientes del riesgo. Con la volatilidad en niveles tan bajos, no es momento de ser complaciente”.

En este contexto, Carlos Montero escribía la semana pasada en lacartadelabolsa que las acciones están baratas para la mayoría de los analistas, ¿verdad? Pues no según Vitaliy Katsenelson, CIO de la firma con base en Denver Investment ¬Management Associates, cuya opinión queda reflejada en un artículo en la revista Institutional Investor. De nuevo salta a la palestra, tal y como hemos comentado en varias ocasiones, los increíbles altos márgenes de beneficios actuales. El S&P 500 está cotizando a 15,7 veces los beneficios de 2010, aproximadamente a la mitad de su ratio precio/ganancias de hace una década. Las acciones están incluso más baratas si se compara el earning yield (rentabilidad de beneficios, o la inversa del PER) del 7,3% frente al 3,40% de rentabilidad del bono a 10 años EEUU.

“Desafortunadamente”, dice Katsenelson, “este argumento tan barato cae de bruces, una vez te das cuenta de que los márgenes de beneficios antes de impuestos se sitúan cerca de un máximo histórico del 13,3%” (el récord se marcó en 2007 en el 13,9%). Y es que los márgenes de beneficio están casi un 58% por encima de su promedio del 8,4% desde 1980. Esto significa que cuando se vuelva a la media histórica veremos caer el ratio PER. Si el precio de las acciones no baja el PER del S&P 500 subiría hasta 24,9 veces, un nivel demasiado alto para catalogar al mercado de barato.

El CIO de Investment Management Associates se pregunta: ¿por qué no pueden los márgenes de beneficio mantenerse altos? ¿Por qué tienen que volver a una media?

Bueno, los márgenes de beneficio no vuelven a la media porque rindan un homenaje a la reversión de la media de los dioses, no, sino porque el libre mercado funciona. A medida que la economía se expande, las empresas de comenzar a generar beneficios por encima de la media, algo que atrae a la competencia como la miel a las abejas. Como dijo el legendario inversor Jeremy Grantham en Barron’s hace unos años, “los márgenes de beneficio son probablemente la serie de mayor reversión a la media de las finanzas”.

John Siska, socio fundador de Eccleston Partners, dice que este principio de reversión a la media se ha aplicado incesantemente a grandes agregados macroeconómicos, como el porcentaje del PIB que representan los beneficios empresariales o el porcentaje de la renta disponible destinada al pago de hipotecas. También se ha aplicado a valoraciones fundamentales, de equilibrio, de activos financieros o reales, como los ratios Price-to-Book, PER, o rentabilidad por dividendo o alquiler. En base al principio de reversión, nos hemos ido encontrando cómo estas variables fluctuaban a lo largo de ciclos económicos y cómo, gracias a un maravilloso proceso gravitacional, revertían inexorablemente a su media histórica a largo plazo…

http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/sell_in_may_and_go_away_vender_en_mayo_y_marcharse

¿Pueden las noticias devastadoras ser buenas para las acciones?

El artículo de hoy versa sobre la racionalidad del mercado ante noticias potencialmente devastadoras para los mercados de acciones. Tras el terremoto y posterior tsunami en Japón, el mercado de acciones nipón se desplomó un 16% en las dos jornadas posteriores. Un mes y medio después, el Nikkei 225 se encuentra tan solo un 4% por debajo de los niveles anteriores a la catástrofe. Imagínese un desastre natural tan grande que el daño iguale el 15% el PIB de un país. Los analistas de Elliott Wave, una de las firmas mundiales de referencia en el análisis de ondas de Elliott, se preguntan si este sería un acontecimiento tan importante que pudiera afectar al principal índice de acciones principales de ese país. Mucha gente diría que sí, y esperarían que el índice de acciones se desplomara.

Este no es un escenario hipotético: La historia reciente incluye estos eventos, así que sabemos la dirección que tomaron los mercados después de producirse una catástrofe. Ahora, Elliott Wave nos propone un reto. En el gráfico número 1 se muestra el histórico de 20 años de un índice bursátil. Trate de identificar el momento aproximado en el sucedió un evento enormemente destructivo tanto en costes como en vida.

¿Crees que el desastre ocurrió en torno a mediados de los 90? ¿O tal vez alrededor del techo de 2007? Estas serían las respuestas racionales si los acontecimientos realmente influyeran en las tendencias de los mercados de valores. La Perspectiva de Mercado Global de abril de The Elliott Wave comentaba:

“El 27 de febrero de 2010, el sexto terremoto más grande registrado nunca por sismógrafo golpeó Chile… el daño económico relativo al desastre era uno del más costosos de la historia de mundo contemporáneo. Pero… la bolsa de Chile cayó solo un 3% durante las tres jornadas posteriores y después se recompuso de las pérdidas en a los siete días. El efecto sobre el mercado en el largo plazo fue casi imperceptible. ¿Le parece racional?”.

En el gráfico 2 podemos observar mediante una etiqueta el momento exacto en el que se produjo el terremoto de Chile. Como puede ver, el Índice General de Chile continuó desarrollando un desplazamiento lateral unos meses después del terremoto, para después experimentar un rally que finalizó un año después con una corrección.

Por lo tanto: Si los acontecimientos externos dirigen a los mercados, la conclusión racional es que las noticias devastadoras son alcistas para las bolsas. (Por cierto, los precios de las acciones también subieron tras el terremoto de septiembre 2010 que afectó a Christchurch, Nueva Zelanda).

“Pero, desde luego, los eventos externos no dirigen al mercado. La verdad es que el comportamiento de los inversores no es racional. De hecho, las endógenas (o internamente reguladas) pautas de los mercados de valores son la clave para los precios futuros. Los mercados no se rigen por la racionalidad, sino por la psicología colectiva”, concluye The Elliott Wave.



http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/pueden_las_noticias_devastadoras_ser_buenas_para_las_acciones

domingo, 1 de mayo de 2011

La rentabilidad de los depósitos se dispara antes de que se apliquen los nuevos límites

Se han introducido esta semana nuevos productos de ahorro con rentabilidades que, en el caso de la entidad online de Banco Pastor, rompen el techo de cristal del 4,00% y desafían los nuevos límites que el Banco de España quiere introducir.

La novedad más destacable es la rentabilidad del nuevo plazo fijo de Oficinadirecta.com: un 4,15% TAE a un año. Otros depósitos que se han estrenado, uno de iBanesto y el otro del grupo Banco Sabadell, ofrecen tipos más moderados (un 3,25% TAE).

Si se aplican las modificaciones del Banco de España, los depósitos con plazos superiores a 3 meses no podrán ofrecer un tipo de interés superior al euribor a seis meses (a día 29 de abril situado en el 1,675%) más 150 puntos básicos, un 3,175% aproximadamente.

La siguiente imagen, está tomada del comparador gráfico de rentabilidad, una herramienta que muestra, entre otras cosas, la rentabilidad más alta que ofrecen los depósitos y cuentas de ahorro del mercado:

Según el gráfico, el límite máximo que ofrecen los depósitos y cuentas de ahorro más competitivas del mercado para cada periodo de tiempo, se sitúa en muchos casos por encima del límite.

Y es posible que veamos nuevos plazos fijos competitivos antes de que la entidad que gobierna Miguel Ángel Ordoñez cercene el mercado.

http://www.cotizalia.com/finanzas-personales/2011/rentabilidad-depositos-dispara-antes-apliquen-nuevos-20110430-5341.html

Inmoralidad de Estado

Sólo la desidia con la que buena parte de la sociedad española observa la verdadera dimensión de la crisis y, en particular, la tasa de paro, puede explicar que se haya visto con normalidad la aprobación de una amnistía laboral para empresas defraudadoras. La decisión del Consejo de Ministros podría entenderse en un país azotado por una calamidad de carácter económico no atribuible al comportamiento de los gobernantes. O, incluso, se podría justificar en una nación en vías de desarrollo que, por razones históricas, no hubiera podido contar con una arquitectura institucional suficiente para recaudar impuestos o cotizaciones sociales.

Eso es, precisamente, lo que sucedió en la España de la Transición. Sin lugar a dudas, lo más importante de los Pactos de la Moncloa, como decía Fuentes Quintana, fue la creación de un sistema impositivo moderno y homologable al de la Unión Europea. Con sus fallos e ineficiencias, pero en todo caso capaz de ensanchar servicios públicos esenciales, como la sanidad o la educación. Además de modernizar el capital físico (infraestructuras) como no había sucedido en siglos.

Ese impulso transformador con el que nació la España democrática es el que, con el tiempo, se ha ido desinflando, y eso explica que este país se haya desarmado fiscalmente en los últimos años de forma alarmante. Lo curioso del caso es que ese proceso no ha venido acompañado de una rebaja general de los impuestos. Al contrario. La presión fiscal ha seguido creciendo básicamente por un estrechamiento de las bases imponibles, lo que realmente grava Hacienda. Hasta el punto de que hoy España es unos de los cinco países que menos recauda de la Unión Europea, pese a que sus tipos impositivos se mantienen en línea con la media. Existe, por lo tanto, una paradoja: los españoles pagan tantos impuestos como los europeos (los que lo hacen), pero el Estado recauda mucho menos.

En el último informe de Eurostat sobre la posición fiscal de los 27 se ofrecen algunos datos terribles que deberían sonrojar a quienes han tenido alguna responsabilidad en la Hacienda pública durante los últimos años. Y en concreto a Solbes y Salgado, sin lugar a dudas, los peores ministros de Economía de la democracia. Resulta que de 27 países, tan sólo en Bulgaria, Letonia, Eslovaquia e Irlanda el Estado recauda menos que en España. Incluso las quebradas Grecia y Portugal, dos países intervenidos por la UE por una crisis fiscal del carajo de la vela, ingresan más que España. Un 39% del PIB en el primer caso y un 41,5% en el segundo. ¿Saben cuanto recauda nuestra Hacienda? Pues un nivel de país subdesarrollado pese a que los tipos impositivos son similares a los de Europa. Exactamente un 35,7% del producto interior bruto, casi nueve puntos menos que la UE.

Ladrillo e ingresos fiscales

Se dirá que la caída de la recaudación tiene que ver con el pinchazo del ‘ladrillo’, pero esa es una verdad a medias. Un país que ha tenido una burbuja inmobiliaria similar a la de España, como es el Reino Unido, con tipos impositivos más bajos, tiene unos ingresos fiscales equivalentes al 40,6% del PIB (cinco puntos más que España). Incluso Irlanda (con un boom del ladrillo superior al español) recauda prácticamente lo mismo pese a que, como todo el mundo sabe, es lo más parecido a un paraíso fiscal. Hasta Italia, donde la economía sumergida tiene un peso similar al español, recauda nada menos que el 46% de su PIB, casi once puntos más que España.

España es unos de los cinco países que menos recauda de la Unión Europea pese a que sus tipos impositivos se mantienen en línea con la media. Existe, por lo tanto, una paradoja: los españoles pagan tantos impuestos como los europeos, pero el Estado recauda mucho menos

La situación fiscal es tan esperpéntica que incluso en 2007 –todavía en plena orgía económica- España llegó a recaudar el 41,1% de su PIB, cuatro puntos menos que en la eurozona. No se trata, por lo tanto, de un problema nuevo ligado a la mala coyuntura económica que hubiera alimentado la inmersión empresarial en el mundo de la economía bastarda, sino que tiene raíces estructurales.

Sucede, sin embargo, que habitualmente el centro de gravedad del debate económico se traslada al gasto público (que sin duda hay que recortar), despreciando la evolución de los ingresos. Probablemente por esa enfermiza manía de establecer una relación mecánica entre tipos impositivos nominales (no los efectivos) y recaudación, ecuación que no siempre se demuestra, como se ha puesto de manifiesto con creces en las retenciones del capital.

Es en este contexto de crisis fiscal del Estado -que de alguna manera recuerda a la España de los Austrias- en el que el ministro-sindicalista-socialista Valeriano Gómez anuncia una amnistía para empresas que han sumergido a sus trabajadores privándoles de los derechos laborales más elementales. Pagándoles en negro y con la posibilidad de ponerlos en la calle sin indemnización ni finiquito alguno. Toma ya políticas de izquierdas.

El anuncio en cualquier otro país con instituciones que funcionen -el parlamento, los sindicatos o los empresarios, y no digamos los servicios de inspección- hubiera merecido una reacción popular, pero ahora se asume como una especie de ‘y qué más da…’, que en realidad sólo pone de relieve la existencia de una España que ha bajado los brazos y que ha caído en el conformismo más absoluto frente a cinco millones de parados.

Riesgo moral

No haría falta recordar, como ha escrito el profesor Argandoña, que cuando una empresa se sumerge ataca al conjunto de la sociedad porque omite el pago de impuestos, que son una forma importante de contribuir al bien común.

En medio de la campaña sobre la renta, cabe preguntarse por la legitimidad que tiene Hacienda para pedir a los contribuyentes que paguen sus impuestos cuando el Consejo de Ministros aprueba el perdón para los defraudares

Los empresarios en negro erosionan, asimismo, la legitimidad de las instituciones y se aprovechan de su situación en una economía de mercado, al adquirir ventajas ilegítimas respecto de sus competidores que sí pagan a Hacienda. En paralelo, sus trabajadores ni tienen protección social ni contribuyen a sus pensiones futuras, despojándoles de cualquier derecho reconocido por las leyes. Y por si esto fuera poco, los empresarios que utilizan empleo sumergido están obligados a falsear su contabilidad para que las cifras que presentan ante Hacienda sean creíbles. Además de socavar cualquier principio ético que entra de lleno en lo que los economistas denominan riesgo moral -moral hazard-, cuando los agentes económicos se comportan de una determinada manera porque saben en el fondo que los perjuicios de sus acciones los pagarán otros. Como ha sucedido con los protagonistas de la crisis financiera que ha arruinado a millones de familias.

Lo peor, con todo, es que ese comportamiento inmoral lo avala de alguna manera el Estado, y aquí está la corrupción del sistema. De manera cínica dice combatir el fraude, pero en realidad se aprovecha de él ya que permitiendo la existencia de bolsas de dinero negro se relajan las tensiones sociales. Es cierto que los ingresos fiscales y por cotizaciones caen, pero también el Estado se ahorra las prestaciones sociales y las empresas siguen vivas en un contexto difícil.

Es en este contexto en el que Moncloa aprueba una amnistía laboral que, sin duda, dará argumentos a futuros defraudadores. En medio de la campaña sobre la renta, cabe preguntarse por la legitimidad que tiene Hacienda para pedir a los contribuyentes que paguen sus impuestos cuando el Consejo de Ministros aprueba el perdón para los defraudares, que no tendrán que hacer frente a sanción alguna si afloran el empleo sumergido. ¿Se imaginan la que se hubiera armado si la Agencia Tributaria hace lo mismo con quienes tienen rentas ocultas al Fisco?

http://www.elconfidencial.com/mientras-tanto/2011/amnistia-laboral-corrupcion-estado-20110501-7294.html

Otra burbuja: las cafeteras por cápsulas

Adaptarse a las circunstancias del momento o morir. Las palabras de Darwin quedan patentes en el día a día de los negocios del libre mercado. Algo similar ocurre con el café. Así, lo que parecía que era un clásico sin posibilidad de evolución, desde hace unos pocos años ha conseguido reinventarse en formato cápsula.

La competencia que se da actualmente en este sistema más colorido, limpio, moderno y elitista que el tradicional, ha propiciado que en el último año las máquinas de café con sistema de cápsulas hayan bajado considerablemente de precio y lo que hace unos meses se compraba a unos 150 euros, siempre dependiendo del modelo y marca, hoy se puede conseguir por poco más de 50.

Los principales fabricantes de electrodomésticos han sacado al mercado su cafetera con su propio sistema de extracción del café. De esta forma, aquel que tenga intención de comprar una de estas máquinas se encontrará con un amplio abanico tecnológico bajo las firmas Philips, Fagor, Krups, Bosch, Taurus, o Delonghi, entre otras, además de una gran variedad de sabores. A esta lucha se une la de las marcas vinculadas a cada sistema de tueste del producto. Por ejemplo el café Starbucks, el té Twinings o el chocolate Milka sólo se pueden encontrar en la gama Tassimo fabricada con tecnología Bosch. Por su parte, los amantes del café Marcilla tendrán que apuntarse a Philips Senseo y los del Nescafé, Nesquik o Nestea a Krups.

Una cafetera Krups Dolce Gusto de gama media a principios de 2010 costaba 130 euros frente a los 80 a los que hoy se puede encontrar e incluye toda clase de descuentos extra a cargo de fabricante y distribuidor. Las ventas de cafeteras no han dejado de subir a pesar del panorama económico y el sector crece más de un 14%. Nespresso, una de las marcas pioneras y de mayor referencia del sector, registó un crecimiento del 20% en 2010 y cerró el ejercicio con unas ventas que superaron los 2.500 millones de euros.

El sistema de café por cápsulas fue ideado para evitar reducir el margen de beneficios de las principales empresas cafeteras frente a las pretensiones de los grandes distribuidores. El resultado es un mecanismo exclusivo que en algunos casos se vende en tiendas o en stands de la propia marca, como ocurre en el caso de Nespresso. Así, tras el influjo inicial causado por George Clooney, se esconde una nueva forma de negocio que, como ocurre en el caso de las impresoras, resulta más rentable por los consumibles que por las propias máquinas responsables de producir el producto.

El negocio está en las cápsulas

En un país tradicionalmente cafetero –cada español consume más de 600 cafés de media cada año- la opinión de la mayoría de consumidores es que el sistema de cápsulas da un producto con mejor sabor y aroma. Además, si encima bajan el precio de estas máquinas, miel sobre hojuelas. Entonces, ¿dónde está el truco?, ¿dónde reside el beneficio para las compañías? En el precio de las cápsulas. Es muy alto. De hecho, hay quien dice que este mercado, al igual que sucede con el ladrillo español, se está convirtiendo en una burbuja.

El precio de un paquete de 250 gramos de una conocida marca de café es de 1,80 euros frente a los 2,70 euros que cuestan 18 cápsulas monodosis de esa misma marca. El valor por cápsula en las distintas marcas oscila entre los 0,25 y los casi 0,42 céntimos y es ahí, y no en las máquinas, donde reside el verdadero negocio de este sector, tal y como señala Rubén Sánchez, portavoz de Facua.

“Los fabricantes saben que deben bajar los precios de las máquinas de café porque de esta forma se consigue enganchar al cliente y llevar a los usuarios a consumir las cápsulas, que es donde verdaderamente se encuentra el negocio”. No sucede por igual con todos los modelos, pero lo que empezó siendo un producto con tintes elitistas va llegando poco a poco a todos los hogares y su precio se hace más asequible.

En un mercado en auge en el que el número de consumidores de café en cápsulas ha pasado del medio millón de usuarios en 2009 al millón y medio que hay en la actualidad, los principales fabricantes han puesto toda su artillería sobre la mesa para captar la mayor cuota posible de mercado. En los últimos tiempos se ha anunciado que la compañía United Coffee, proveedor de café tostado para marcas como Mercadona, ha lanzado una gama de marca blanca de cápsulas que pretende competir con los gigantes del sector.

Conflictos entre marcas

A finales del año pasado Nespresso llevó a los tribunales a la compañía Sara Lee acusándola de violar sus patentes. Y es que, pese a que la comercialización de la marca blanca de las cápsulas está en fase experimental en grandes superficies como Mercadona, sacar al mercado productos que sean compatibles con cafeteras de otras marcas está penalizado por los registros de propiedad.

Mientras tanto, el derecho exclusivo de comercialización beneficia a las grandes empresas del sector que se encargan de fijar unos precios que garanticen la viabilidad de su negocio. Desde Facua consideran que “lo que se paga es desproporcionadamente más caro que el coste del paquete de café tradicional”, un argumento que parece no hacer mella a la venta de estos pequeños recipientes de colores y al encanto que George Clooney ejerce sobre ellos.

http://www.elconfidencial.com/economia/2011/burbuja-cafeteras-capsulas-20110501-78061.html

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