jueves, 28 de noviembre de 2013

El informe del Tribunal de Cuentas 2009-2011 en Opendata

¿Cambiarías tu intención de voto en las próximas elecciones de conocer que tu partido político está en quiebra técnica? ¿Y si supieras que mantiene más deuda con la banca que lo que recibe por subvenciones públicas y aportaciones privadas? Y es que, además de los programas políticos y los candidatos, el funcionamiento financiero de los partidos debería ser visto como uno de los indicadores clave de cara a una ciudadanía informada que elige su opción política.
Datos de 2011. Fuente: Tribunal de Cuentas
Datos de 2011. Fuente: Tribunal de Cuentas
El Informe 2009-2011 de fiscalización de los estados contables de los partidos políticos que publicaba el Tribunal de Cuentas a finales de octubre de 2013 arroja un poco de luz sobre el opaco mundo de la financiación de los partidos. Se trata de un documento de carácter técnico, que presenta tanto resúmenes como datos, conclusiones y recomendaciones. Entre las conclusiones, una bastante llamativa: conforme a los datos de 2011, 17 formaciones políticas presentan cuentas negativas.
Sin embargo, el nivel de detalle de estos informes deja mucho que desear y no siempre se pueden encontrar cifras agregadas o desagregadas. Más aún, las administraciones públicas siguen mostrando un enorme nivel de desconocimiento o desinterés sobre la necesidad de liberar los datos en formatos fácilmente reutilizables, comúnmente conocidos como Opendata. Con este trabajo intentamos acercar al pública la utilidad de formatos abiertos y esperamos fomentar la demanda social. Si los ciudadanos reclaman activamente OpenData a las administraciones públicas, saldremos todos ganando pues la transparencia fomenta la eficiencia del gasto público y la rendición de cuentas.
Gracias a los colaboradores del colectivo Cuentas Claras, hemos podido desarrollaruna serie de visualizaciones que nos facilitan encontrar historias por nosotros mismos. A través de las distintas pestañas puede explorarse los datos abiertos de financiación de los partidos políticos entre 2009 y 2011 desglosado por formación política o por tipo de financiación. Dado que los distintos medios de prensa ya se han encargado de repetir lo que el Tribunal comenta en su informe, es ahora tu turno: ¿Qué historias interesantes encuentras?
Datos de 2011. Fuente: Tribunal de Cuentas
Datos de 2011. Fuente: Tribunal de Cuentas
Os dejamos unas pocas conclusiones para que seas vosotros quienes las que las completéis:
Entre 2009 y 2011 los partidos obligados a declarar ante el Tribunal de Cuentas han recibido 850 millones solo de financiación pública, 202 millones a fuentes privadas, manteniendo un nivel de endeudamiento de entre 218 y 275 millones al año con entidades de crédito. El bipartidismo se hace patentePP y PSOE sustancialmente más de la mitad del total (400 millones de euros solo en 2011). No es una sorpresa ya que como este informe pone en evidenciael sistema de financiación pública es excluyente y premia a los partidos más grandes en detrimento de los partidos más pequeños. Es excluyente puesto que al contrario que países como Francia, Italia o Alemania, solo los partidos con representación reciben recursos públicos. Entre 2009 y 2011 PSOE recibió algo más de financiación privadaPP algo más de financiación pública y el total recibido en préstamos es parecido. Tras PP y PSOE son PNV e IU los que encabezan la recepción de fondos por vías de financiación privada. Hay que recordar que dentro de la financiación privada se incluyen deudas con entidades de crédito, cuotas y aportaciones de simpatizantes, donaciones y otros ingresos generados.
Sólo en 2011 los partidos tenía deudas con entidades de crédito por un valor de 275 millones de eurosun 20% más con respecto a 2010 (no es de extrañar, ya que las elecciones se financian a crédito, pues las subvenciones se pagan una vez que se conocen los resultados). El TOP 3 de partidos que reciben donaciones entre 2009 y 2011 son (por este órden): PSOE, PSC y PP. Al menos donaciones declaradas.
De todos los procesos electorales celebrados fueron las elecciones locales de 2011 las que más dinero costaron a las arcas públicas -43 millones de Euros-, un 50% más que las elecciones generales de 2008 y 2011 juntas. Bien es cierto que, ya que las elecciones generales de 2011 tuvieron lugar en noviembre y las subvenciones electorales no se pagan hasta por lo menos pasados 100 días, los 18 millones correspondientes a las generales de 2011 representan anticipos electorales.
Tristemente, el Tribunal de Cuentas es un órgano de fiscalización pobre en recursos y en competencias, y fuertemente politizado: no deberíamos tomar “a pies juntillas” los datos de sus informes. Por una parte, los datos de financiación privada con lo que cuenta el Tribunal son aquellos que las formaciones políticas quieran mostrarles: el propio Tribunal se queja de no poder verificar si los datos sobre préstamos son ciertos (incluso el Banco de España le ha denegado el acceso a datos), o de incorrecciones en los datos presentados sobre donaciones. No aparecen en estos datos, obviamente, las donaciones sin declarar, como aquellas a las que refería Pablo Crespo en el anterior “Salvados” que mantenía que el 65% de los gastos se realizaban en dinero negro.
Las formaciones políticas entregan de forma incompleta la información económica de sus sedes locales. El Tribunal de Cuentas achaca a sus limitados recursos el no poder fiscalizar agrupaciones locales de municipios de menos de 20.000 habitantes. Además hay una maraña de fundaciones, asociaciones y agrupaciones juveniles que pese a poder recibir subvenciones se quedan fuera del radar. Juzguen ustedes mismos si en los pequeños municipios hay o no focos de corrupción política. Más preocupante si cabe es que el Tribunal declare que lle ha sido legalmente imposible aplicar sanciones, al menos hasta la reforma de Octubre de 2012 de la Ley de Financiación de Partidos Políticos.
Sin verdaderos instrumentos independientes y capacitados para pedir responsabilidades fiscales a los partidos, el Tribunal de Cuentas seguirá sirviendo como parapeto para dirigentes políticos que se jactan de mantener al día sus obligaciones de transparencia de cuentas. El caso Gürtel ha dejado en evidencia que el Tribunal ha sido incapaz de detectar, alertar o corregir que el PP llevara una contabilidad paralela durante dos décadas, como el reciente auto del juez Ruz deja en evidencia. Afortunadamente, la movilización ciudadana y colectivos sociales como Cuentas Claras estamos yendo más lejos que el propio Tribunal de Cuentas,presentándonos mecanismos de financiación ilegales y alertando sobre las deficiencias de la Ley de Financiación de Partidos. Sea la ciudadanía organizada la que demuestre su capacidad por pedir responsabilidades políticas en las calles y en las urnas.

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