viernes, 3 de octubre de 2014

Las bolsas formarán un suelo de ciclo en 2016. Si esto fuera así ¿Qué debemos hacer?

Ciclos y Bolsa, Bolsa y Ciclos. Como la Economía, como Política, como la vida misma. Todos son ciclos. Lo importante es adelantarse a los mismos y prever con exactitud su duración. Ese es el gran problema, la enorme dificultad. Pero hablemos de Bolsa. Si se cumple la exposición que sigue, habrá que estar muy atentos, habrá que apretarse el cinturón y no dejarse llevar por los cantos de sirena. George Lindsay estableció en 1950 un estudio sobre los ciclos de largo plazo en el mercado desde 1798 a 1949. Las tendencias de ciclo duraban aproximadamente 20 años, aunque pueden dividirse en diversos ciclos de menor duración. Otro punto de interés en este estudio es que los mínimos relevantes se producen cada 7 años aproximadamente. Los grandes ciclos posteriores a esa publicación confirman los patrones: De 1942-1962, 1962-1982, 1982-2002. Si aplicamos esta teoría de ciclos, y teniendo en cuenta que el anterior mínimo relevante se produjo en marzo de 2009, el escenario que dibujaríamos es otro suelo importante en 2016.



Escribe Álvaro Berrueta Gascón en BolsayCiclos

El poder del ciclo decenal y del ciclo presidencial de EE.UU.
A la hora de pronosticar la posible evolución de los mercados norteamericanos, se me antoja imprescindible abordar dos ciclos cuya influencia sobre esos mercados es manifiesta, a juzgar por la Historia. En verdad, con vistas a facilitar mi visión de conjunto sobre la situación actual de la renta variable, no puedo esquivar el repaso de los referidos ciclos.
   Esa visión se resume en que espero una corrección significativa cuyo comienzo deberíamos ver entre marzo y abril de este año (techos del ciclo de 40 semanas y 4 años), corrección a la que debería seguir una nueva y pujante onda alcista (fases ascendentes de ambos ciclos) que culmine en 2016 o 2017. La estadística apunta a que el 2017 tiene todas las papeletas para convertirse en el año en que se confirme que EE.UU habría entrado en una nueva recesión, lo cual significaría que el mercado podría empezar a descontarlo en 2016.
   El andamio sobre el que construyo esta visión de conjunto es el Ciclo Decenal, una pieza informativa estadística que apoya la idea de que el mercado pueda seguir registrando alzas hasta los años 2016 o 2017. En concreto, el 2017 es el año más probable para que dé comienzo la próxima recesión norteamericana.
   El Ciclo Decenal compendia el rendimiento del mercado de valores en los años terminados en 1,2,3, etc.

 

   En otras palabras, dado que acabamos de terminar el 2013, ése fue el tercer año de esta década.
   Por tanto, el 2014 representa el cuarto año de la década actual y tiene un historial decente. Desde 1833, los mercados han sido positivos en el cuarto año de la década en 12 de 18 ocasiones, con un rendimiento promedio del Dow Jones del 5.08%. Así las cosas, hay un 66% de probabilidades de que este año concluya de manera positiva.
   Sin embargo, eso no excluye la posibilidad de una fuerte caída a lo largo del camino. De hecho, es lo que sugiere el Ciclo Presidencial estadounidense, cuyo segundo año se cumple este 2014.
   En primer lugar, muestro un gráfico donde puede observarse una visón panorámica del Ciclo Presidencial en su conjunto, y la posición que ocuparía ahora el S&P 500 dentro de ese ciclo.


   En el gráfico que viene a continuación muestro el comportamiento del S&P 500 en el segundo año del Ciclo Presidencial. Dentro de los cuatro años que completan el mandato presidencial en EE.UU., el segundo es, con diferencia, el que presenta una estadística más pobre.
   El gráfico ilustra el comportamiento medio histórico del S&P 500 desde 1928 hasta nuestros días (gráfico rojo) y el comportamiento medio del S&P 500 en el segundo año del Ciclo Presidencial (gráfico verde). La diferencia entre ambos gráficos es notable.

 

   Según el patrón establecido en el segundo año del Ciclo Presidencial, el S&P 500 suele registrar un mes de enero bastante flojo al que le sigue una escalada que dura hasta mediados de abril. A continuación, el S&P 500 encaja una caída de fuste que se mantiene hasta finales de septiembre o principios de octubre, momento a partir del cual se desarrolla la clásica subida que abarca hasta finales de año. Esta última parte del segundo año del Ciclo Presidencial es la única que coincide con el comportamiento histórico del S&P 500.
   A decir verdad, el S&P 500 está siguiendo con bastante precisión la hoja de ruta trazada por este ciclo, como pone de manifiesto el siguiente gráfico.


Año 2015
Sin embargo, con vistas al 2015 las cosas se ponen interesantes. El Ciclo Decenal sugiere que se aproveche cualquier corrección de calado registrada en el 2014 para ponerse largo antes de que comience el 2015. Como se muestra en el siguiente gráfico, hay una probabilidad muy alta (83%) de que el quinto año de la década sea positivo; la rentabilidad histórica promedia un 21,47%.
   Por si esto no fuera suficiente, 10 de los 15 años terminados en 5 han tenido un retorno positivo (66%), cuya media es de algo más del 20%.


   En cambio, el retorno de los años terminados en 6 y 7 (2016-17) resulta sustancialmente peor. La siguiente tabla muestra la ratio de beneficio/pérdida de cada año del Ciclo Decenal.


   Por último, los datos estadísticos indican que la próxima recesión económica es probable que comience en 2017, circunstancia cuyo descuento por parte de los mercados podría empezarse durante el 2016. Esto guarda relación con los precedentes históricos ofrecidos por el Ciclo Decenal respecto de cuándo tienden a comenzar las recesiones en EE.UU.. Como se muestra en el siguiente cuadro, los años terminados en 3, 7 y 0 son los que acumulan un mayor número de veces en que se ha iniciado una recesión.
   Permanezcan atentos.

Duching en GH 15

jueves, 2 de octubre de 2014

Mr. Draghi. Salarios y productividad.

Mr. Draghi. Salarios y productividad.
Lo que dijo Mr. Draghi en Jackson Hole el pasado Agosto y lo que dijo ayer en Frankfort constituyen adelantos bastante claros de cómo va a ser, pienso, el próximo modelo.
Dice Mr. Draghi que hay que bajar impuestos y que la inversión pública tiene que aumentar. No entremos a discutir si tiene o no razón, sigamos por ahí. Para conseguir ambas cosas y dando por supuesto que esa inversión pública deberá ser en cosas necesarias, la única vía posible es recortando gasto público, particularmente el modelo de protección social.

Las cotizaciones sociales que pagan las empresas no son impuestos, pero como si lo seriesen. Luego también tendrán que bajar, lo que afectará a las pensiones que se tendrán que ver reducidas.
Ya con lo que llevamos dicho se ve que el consumo se resentirá, y como el consumo caerá el exceso de capacidad productiva que hoy existe se acusará más, lo que favorecerá que sea eliminado; lo que hará que los precios continúen muy bajos y muy estables.
Disminución de la oferta y reducciones y cierres de empresas no necesarias lleva a un mayor excedente de factor trabajo, una situación para la que se puede muy bien justificar la necesidad de mayor flexibilidad en las contrataciones, despidos y fijación de salarios, favoreciéndose el reparto del tiempo de trabajo y de los salarios en los casos en que sea posible, lo que generalizará la figura del contrato por obra y servicio en cualquiera de sus manifestaciones.
Con menor gasto público que afrontar la disminución de impuestos gana en significado; los Estados se empequeñecen y las corporaciones sustituyen en diversas instancias a los Estados, por ejemplo en la protección social de sus empleados: profesionales fijos, esenciales e insustituibles. Y en el caso de que por alguna circunstancia fuese preciso aumentar los ingresos públicos bastaría con incrementar los impuestos lo que haría subir los precios y reduciría el consumo de aquellos bienes que fuese necesario reducir, como la energía.
Las deudas, a fin de que no molestasen, podrían ser convertidas en perpetuas con un interés simbólico, y el dinero metálico eliminado y sustituido por medios de pago electrónicos. Razonar la conveniencia de ambas medidas de cara a la opinión pública es verdaderamente sencillo.
La resultante de todo esto es una economía mundial más reducida, oligopolizada, extremadamente estable, en el que la política monetaria juega un papel marginal y en el que conceptos como ‘Estado’, ‘clase media’, ‘mercado de trabajo’ o ‘modelo de protección social’, si continúan existiendo, tendrían un significado radicalmente diferente. Entonces ya estaríamos en el nuevo modelo.
En este razonamiento las compras de activos, la barra libre y la bajada de tipos de ayer sería una herramienta más para completar el puzzle.
(Publicado 05.09.2014)

En relación al reciente informe de la OCDE en el que se analizan una serie de parámetros relacionados con el empleo y que ya comentamos aquí (http://www.oecd.org/newsroom/jobs-recovery-to-remain-weak-in-2015.htm), uno de los aspectos que más en España se ha destacado ha sido el deterioro salarial que el país ha experimentado en los últimos siete años: recuerden: el 2% en términos medios pero que en algunos casos, como en el de los empleados públicos, puede alcanzar el 32% si se añaden los recortes de días de fiesta que han experimentado.
A raíz del recorte salarial se han oído diversas voces que vinculaban tales recortes salariales con una ganancia de productividad experimentada por la economía española lo que ha ayudado a mejorar la competitividad de España y, por tanto, sus exportaciones. Y en realidad las cosas no han sido así porque la productividad no tiene nada que ver con los salarios, ni estos con aquella. Veamos.
La medida exacta de la productividad es la de unidades de producto elaboradas en una hora de trabajo efectiva, pudiendo ser expresado ese número en valor. Imaginemos ahora una situación en la que una empresa elabore 1.000 unidades en una hora y que para ello necesite 100 trabajadores; esta claro que la productividad de esa empresa será de 10.
Cuando se dice ‘aumentos de productividad’ automáticamente se piensa en algo: producir más en la misma cantidad de tiempo; si se fuerza el pensamiento se puede decir: producir más unidades en menos tiempo; pero prácticamente nunca nadie piensa en producir menos en muchísimo menos tiempo. Ese seria el caso de nuestro ejemplo: que la empresa decidiese fabricar 500 unidades a la hora con 10 trabajadores.
Reparen en que en ningún momento henos hablado de salarios, es posible que el coste laboral de la hora en el primer caso fuese de 20 euros y en segundo siguiese siendo el mismo, con el consiguiente ahorro en factor trabajo que la empresa obtendría. Esa mayor productividad la empresa podría utilizarla en reducir su precio de venta, repartirla en beneficios, aumentar salarios o las tres cosas a la vez.
Claro, la única forma de pasar de una productividad de 10 con 100 trabajadores a una de 50 con 10 es invirtiendo en tecnología productiva y en organización para mejorar el proceso productivo, lo que redunda en un menor consumo de factores productivos.
Bien. Y en España, ¿qué ha pasado?. En España, básicamente han sucedido dos cosas: han cerrado bastantes empresas y las que no han cerrado han prescindido de muchísimos trabajadores, empezando por los temporales. Muchas de las que no han cerrado han reducido su capacidad productiva, y como han despedido mucho han mejorado su masa salarial. Paralelamente, la última reforma laboral ha reducido costes laborales al abaratar los despidos y junto a eso ha facilitado tales despidos. Y a la vez, el exceso de oferta de trabajo en relación a la demanda de trabajo existente ha forzado los salarios a la baja.
Las empresas se han beneficiado de las tres vías apuntadas porque han reducido sus costes de producción, pero la productividad por ocupado en España en la inmensa mayoría de los casos no ha mejorado porque no se ha invertido para reducir el consumo de factores productivos y porque el número de horas de trabajo ha caído mientras que el número de personas empleadas ha aumentado.
España ha ganado competitividad de la llamada ‘forma sucia’: ha reducido producción, ha reducido empleo, ha ocupado a más personas más precariamente en sectores de bajo valor añadido, ha reducido salarios y ha facilitado y abaratado los despidos. Y encima, de cara a las exportaciones, la vía de reducir salarios ya está agotada: es una de las conclusiones del informe de la OCDE.
La verdad, no se quien puede sentirse orgulloso de algo así.
(Publicado 06.09.2014)
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

miércoles, 1 de octubre de 2014

El precio del trabajo. Motor de Europa. Sanidad. BCE.

El precio del trabajo. Motor de Europa. Sanidad. BCE.
Verdaderamente es muy curioso: lo que la OCDE critica el Gobierno lo alaba: gracias a la caída de las remuneraciones salariales la competitividad de España ha mejorado. También la OCDE critica la elevada tasa de empleo precario existente en España, aunque ensalza que España haya mejorado mucho su tasa de desempleo. Metamos todo en el mismo saco.
En España hay hoy 2,8 millones de afiliados menos a la Seguridad Social de los que había en el 2007, cuando ‘España iba bien’, y, a la vez, el salario medio ha caído el 2%. (Algunos se han hundido el 30%, pero ese es otro tema). En España existe un excedente de oferta de trabajo y el precio de ese trabajo ha caído y algunas compañías españolas han aprovechado eso para exportar más.
Pero en España el número de horas trabajadas ha descendido, por lo que el empleo creado es más precario y peor pagado, a la vez que la competitividad se va diluyendo debido al corto recorrido que tienen las reducciones de costes laborales si sirven para sustituir a aumentos de la productividad que en España no se han producido, al revés.
La OCDE dice las consecuencias que las caídas de ingresos tienen para la economía: consumo y recaudación fiscal, y los peligros que la precarización del empleo y el subempleo del factor trabajo tienen para la economía, pero al alabar el aumento habido en la población ocupada,  insinúa que en España o se crea empleo del tipo que se está creando o …
Mal asunto. El crecimiento español es insuficientísimo para crear empleo potable porque el modelo productivo español es intensivo en factor trabajo; y a la vez las compañías españolas tienen que subremunerar a sus trabajadores para tratar de ser competitivas (y poder despedir más fácilmente, y tener menores cotizaciones sociales, y …); pero eso tiene el recorrido que tiene y los trabajadores españoles con empleo son cada vez más pobres. Y, a la vez, el Gobierno cuenta historias sobre mundos maravillosos que la oposición cuestiona con la boca chica. Un asunto malísimo, vaya.
(Publicado 03.09.2014)

Técnicamente el Señor Ministro tiene razón: sin el crecimiento que España ha tenido en los dos primeros trimestres del año eso hubiese sucedido: Europa estaría en recesión. Es decir: España se ha convertido en motor económico de Europa. Digámoslo otra vez: España es hoy motor económico de Europa. ¡Tremendo!.
España, un país en el que la renta disponible está cayendo, al igual que lo está haciendo el ahorro; un país en el que, en un informe de la OCDE publicado ayer, los salarios han caído ya hasta un lugar peligroso; un país en el que han disminuido las horas trabajadas así como la productividad debido a que ha aumentado el número de ocupados, mayoritariamente en empleos precarios temporales y a tiempo parcial, y en el que en siete años se han perdido 2,8 millones de afiliados a la Seguridad Social: el 14%; y en el que todo se ha apostado a un turismo mayoritariamente estacional y de bajo poder de gasto y a unas exportaciones cuya competitividad se ha conseguido degradando las condiciones laborales, competitividad que, por cierto, ya se ha estancado según un informe del World Economic Forum, también publicado ayer.
Bien, pues la economía de ese país está haciendo de motor de Europa y la economía de ese país impide que Europa haya entrado en recesión.
(Publicado 04.09.2014)

Por un lado esto:
Por otro me dice un profesional de la sanidad cuando se lo comento:
‘Y no las abrirán hasta que lo tengan previsto. Si lo hacen tienen que contratar personal y no solo les sale caro, sino que no ahorran lo que tenían previsto con el cierre. Todos están haciendo lo mismo’.
Pues eso.
(Publicado 04.09.2014)

Bueno, ya está. Tipos de interés reales negativos en muchos países europeos, barra libre de dinero, compra de papeles, y si hace falta más cosas.
Lo de bajar los tipos ni lo comentamos porque ya me dirán en qué va a influir de cara a mejorar la renta o a crear empleo pasar de un tipo de interés del 0,25% a otro del 0,05%. Porque ese es el problema: el creciente desempleo estructural y las rentas en descenso. Y, por consiguiente, en qué va a mejorar la recaudación fiscal y de la seguridad social, y de ahí el modelo de protección social y las pensiones el bajar veinte centésimas los tipos.
Lo otro, la barra libre, pienso que, nuevamente, nos hallamos ante un aguantar como sea hasta Noviembre; dando dinerito fresco para … ¿para qué usarán los bancos ese dinerito fresco que van a recibir?.
Y lo demás, la compra de más de medio billón de papeles varios, la versión europea de las anfetas USA, pero con dos salvedades: ni estamos en el 2011, ni Europa es USA, porque el euro es el dólar. Gasolina para que no se apague el fuego.
Pienso que todas estas medidas adoptadas por el BCE no son más de la versión 2.0 de los Planes E del 2009; con otra salvedad: la situación hoy es completamente diferente a la del 2009: es más dura, más retorcida, todo es más viejo y todo está más deteriorado. Entonces fue un parche para dilatar la situación, ahora es un estímulo para ganar unas semanas.
En otras palabras, el problema es estructural, de modelo, y no se arregla bajando una décima los tipos de interés.
(Publicado 04.09.2014)
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

“¿Derivados? Un 5% se hace inmensamente rico; otro 5% mantiene la posición y el 90% se arruina”

Hay mucha leyenda urbana acerca de la especulación y de los especuladores en Bolsa, como buen sostén para ganarse la vida honradamente y permitirse muchos lujos ¿Cuál es la realidad? En 1978, el que fuera presidente de la Bolsa de Chicago, me concedió una entrevista para el periódico en el que trabaja entonces. Una entrevista que tuvo mucho éxito, porque el ilustre entrevistado puso el dedo en la llaga: "gané 1 millón de dólares con el crash de octubre de 1987", una cantidad muy alta entonces (y ahora). "Intuía que el mercado iba a caer y vendí futuros. Llegó la caída y no tuve tiempo para reaccionar, porque el súbito hundimiento me puso los dólares en la mano", me reconoció. "Una práctica interesante ¿hay muchos participantes en los mercados que se han hecho ricos actuando de esta manera (con futuros)?", le pregunté. "Un 5% se hace inmensamente rico; otro 5% mantiene la posición inicial y el 90% se arruina", me contestó "¿Y qué hizo usted después de ganar ese millón de dólares?", insistí. "Me retiré de la Bolsa y me dedico a dar clases y conferencias por todo el mundo", finalizó
Recientemente escribí este artículo: "Primero comencé a hablar solo ¿o era a los fantasmas? por la calle. La gente me miraba sorprendida, pero no me importaba. Luego, comencé a desvelarme por las noches. Me levantaba y encendía el enésimo cigarrillo. En el mismo proceso, necesitaba litros de café diarios, hasta que finalmente caí en la trampa de la cocaína. Me jugué mis ahorros, los de mis padres, los de mis suegros. Lo perdí todo. Un día comencé a falsificar órdenes de clientes y movía millones diarios de negocio para sobrevivir con el corretaje. Duró poco. Me descubrieron al cabo de una semana. Mi ex mujer (era, por cierto, la segunda) me puso las maletas en la calle. Mi hermano mayor cortó por lo sano. Me trajo a este psiquiátrico. Llevo ya cuatro años. No estoy curado..."
“Los médicos me han dicho que soy un ludópata, que me empujó a la droga y al robo descarado a mis clientes. Me acostaba con el cierre de Wall Street. Me levantaba empapado de sudor pensando en la Bolsa de Tokio y a continuación me mordí­a las uñas especulando con la apertura de la Bolsa española y de las europeas. Después de comer dividía mi atención entre lo que pasaba en los países emergentes latinoamericanos y lo que sucedía en los primeros compases de Wall Street, pero antes apenas había comido, porque los descansos en la Bolsa española suelen ser aprovechados para abrir grandes gaps en determinados valores…”

“Conforme pasada el tiempo, la agitación es mayor, porque ejecuta las mismas escenas pero de puertas adentro del mercado. Me acostaba pensando en la OPA que me haría rico y que me contaban al oído, me levantaba sorprendido, porque, NO había habido OPA. NO sólo no es lo que me habían contado sino que era al revés. OPA envenenadas. Les hacía el caldo gordo a los agitadores de siempre…”

“Sobre las nueva de la noche llegaba a casa, con tres paquetes de tabaco consumidos, alguna que otra raya de cocaína esnifada y un par de copas. Enchufaba mi ordenador, saludaba con un vago ¡hola , qué tal! a la familia. Los pequeños ya estaban en la cama. LLevaba toda (s) la (s) semana (s) sin verlos. Cenaba un pequeño bocadillo escudriñando el ordenador, pero no me servía para nada, porque tenía la cabeza atascada con la nueva enganchada, que me había dejado malherido. Wall Street cierra a las 10 de la noche, hora local española, pero apenas le presta atención. A esas alturas de la jornada tenía los ojos rojos, como tomates a punto de reventar y las orejas rojas de tanto atender llamadas telefónicas sobre nuevas y más fantásticas operaciones especiales…”

“Me levantaba sobresaltado y empapado de sudor. Era la una de la noche. Eran pocas horas de malos sueños, porque había tenido mil y una pesadillas, un millón de nuevas fantasías sobre las operaciones que quedan por llegar. Pero tenía miedo a que vuelvan a engañarme. Me levantaba y me fumaba un cigarro ahora que la casa estaba en silencio y nadie me iba a regañar. Mis pensamientos ya no estaban en las referencias del dí­a siguiente, en la baterí­a de datos y cifras económicas que se divulgarán tanto en la zona euro como en Japón y en Estados Unidos. Volvía a la cama y apenas podía conciliar el sueño, porque soñaba con nuevas y más espectaculares operaciones…¡Algún dí­a tiene que sonar la flauta!. Pero la flauta no sonó. Me arruiné y arruiné a muchos más…”

“Los médicos me dicen que la codicia, el ansia por el pelotazo, se ha instalado en muchas familias desesperadas, bien porque deben más que lo que tiene, bien porque están en paro, bien porque no quieren ver que todos, todos vamos a peor. Hace unos días vino a visitarme un ex colega. Me dijo que en las últimas semanas el fenómeno, la voracidad del intradía ha alcanzado una dimensión especial, porque muchos especuladores y operadores están desesperados. Ansia y sed de pelotazos fomentan el caos y la volatilidad. La aguja del intradía vuelve locos a los gestores más fríos. Es como la aguja que usan los yonkis para la heroína…”

“¿Crees que volverá la Bolsa de siempre? Si vuelve aquella Bolsa de nostálgicos me gustaría estar fuera del psiquiátrico…”

(Hace unos días volví a visitar a F.D.M un conocido operador de la Bolsa de Madrid. Me he limitado a transcribir parte de su soliloquio.)
Y esto a cuento de:
Ser inversor es un modo de vida. Así lo aseguran un 80% de los encuestados por el departamento de Productos Cotizados de Société Générale España. Y es que para un 63% no cualquier persona puede ser inversor, según datos del estudio realizado entre los asistentes a una conferencia sobre Warrants y métodos de Trading celebrada en la Bolsa de Madrid.
Para un 85% de los inversores lo más importante para hacer de esto su forma de vida es “estar informado”; mientras que para un 9%, lo más relevante es ser previsor. Tan solo para un 4%, la clave del inversor está en ser atrevido, y para un 2% en ser arriesgado.
Casi el 48% de los inversores españoles interesados en la formación sobre Productos Cotizados cree que se está recuperando la confianza en la inversión en la Zona Euro; aunque para los encuestados esta recuperación no es igual en todos los países, ya que el 40% de los entrevistados cree que la confianza en la inversión mejora “solo en algunos países de la Zona Euro”. Hay un 12% más negativo que piensa “que no existe aún suficiente confianza para invertir”.
Según los interesados en Productos Cotizados, para mejorar la inversión en España es necesario “aumentar las medidas” en los mercados financieros. Una opinión refrendada por el 94% de los entrevistados. Y es que, el 60% de los encuestados opina que las reformas que se han llevado a cabo hasta el momento en la economía española “atraerán la inversión en un medio plazo”; mientras que el 40% restante es más reticente y considera que “no se producirá atracción hacia la inversión a corto plazo”.
La positividad de los inversores pasa por considerar que no existe un excesivo riesgo a la hora de invertir en los mercados de la Zona Euro. Para el 59% de los encuestados el riego es “moderado”, para el 39% este es “alto” y tan solo para un “2%” este riesgo es “muy alto”.
Sobre el porcentaje estimado de crecimiento de la inversión española durante el primer semestre del año, los expertos no tienen una idea demasiado clara de lo que sucederá, aunque sobresale la idea de que habrá un crecimiento negativo menor al 1%. Así lo creen el 35%. El 24% piensan que será un crecimiento negativo superior al 1%. Para un 25% de los encuestados habrá un crecimiento menor al 1%; mientras que el 16% sitúa este incremento entre el 1% y el 2%.
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Moisés Romero

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