martes, 3 de abril de 2012

Cosas – 42

* - Si tan terribles estaban las cosas antes del 20N de tal modo que todos los sinsabores que ahora nos acontezcan son consecuencia de todas las cosas que tuvieron que en el reino hacerse y no se hicieron, ¿por qué los miembros del actual Gobierno de España que hasta dicha fecha estaban en la oposición no denunciaron en el Parlamento todo eso que debió hacerse y no se hizo?. ¿En que momento dijeron los actuales gobernantes cuando estaban en la h que la alternativa a no abordar lo que ahora se está abordando era la intervención?. ?????????. Y lo peor es que posiblemente es que nos hallemos al borde

* - Vuelven a la palestra los hispabonos (o hispanobonos, que también les llaman así), ya saben: bonos emitidos por las regiones con garantía del Estado. ¿Qué sucede?, pues que las regiones, a) deben un porrón (en el 2012 les vencen 35 mM€), b) los ingresos se les han caído debido a la caída de la actividad económica, c) el Estado tiene muy pocos duros, y d) una mayoría de regiones tienen superávit fiscal interregional, es decir, no se pueden sostener por sí mismas. Es un panorama pavoroso.

Pero de lo que no se habla debido a que es algo pequeño en relación al conjunto: la deuda de las regiones supera ligeramente el 13% del PIB, la total se aproxima al 400%; palidece también ante la del Estado: 53%. Es una cuestión de dimensión pero precisamente por eso el problema es inquietante: como es reducido en relación al total, se orilla.

Pienso que el camino no ha de ir por el lado de emitir más deuda sino de intervenir en las economías de las regiones: 1) ¿Es sostenible cualquier región con su estructura y su geometría actuales?, 2) ¿Proceden todos los traspasos de competencias realizados?, 3) ¿Pueden las regiones pagar todo lo que deben?. El tema de la deuda ‘vieja’ es especialmente peliagudo. Las regiones más endeudadas son las que tienen un mayor déficit fiscal interregional: tienen que endeudarse más para compensar lo que dejan de tener, pero eso pesa como una losa de granito en el cómputo desglosado de la deuda del reino; y a un analista de Chicago no le expliques nada de déficits interregionales. Mal asunto este de las regiones, muy mal asunto.

* - Manifestó el Sr. Ministro de Hacienda el pasado día 20 de Marzo que “Los Ayuntamientos no están para contratar gente sino para contratar gente que sirva a la ciudad y no al revés”. (El País 21.03.2012, Pág. 23). No entiendo muy bien la frase del Sr. Montoro. Si dice ‘no al revés’ supongo que se referirá a que los Ayuntamientos no están para contratar a gente de la ciudad que les sirva a ellos, pero al principio dice que no están para contratar a gente, y como al final dice lo de ‘y no al revés’, pienso que no queda claro como debe entenderse eso de ‘no al revés’ respecto a la primera parte de la oración y a la segunda. En una palabra, que no queda claro ni a quienes ni para que deben contratar los Ayuntamientos; y tampoco queda claro si ha de ser al revés.

* - Muy interesante el trabajo que con el título “Análisis de la evolución del desempleo desde una perspectiva de flujos laborales” publica el Boletín de Marzo del BdE (http://ow.ly/9VmqT), mucho, pero en España se sigue sin abordar una lacra que corroe el mercado de trabajo español y la economía española: el subempleo. En el análisis no he visto que se trate qué tipo de trabajo acepta un desempleado que deja de serlo, es decir, si tiene que asumir que realizará tareas por debajo de sus conocimientos y en desacuerdo con su experiencia previa y con una remuneración menor o mucho menor a la que antes tenía.

Tampoco veo que se entre en la capacidad de la demanda de trabajo para emplear cuando se dice que el cobro de la percepción de desempleo desincentiva la búsqueda de trabajo. Si la demanda de trabajo es la que es -y ha sido la que ha sido- su capacidad de absorber oferta de trabajo ha estado en consonancia con tal capacidad, independientemente del cobro de la percepción por desempleo, la prueba está en que no existen millones de oferta de trabajo pendientes de cubrir.

De lo anterior podría deducirse algo intrínsecamente no-cierto: que reducciones de las percepción por desempleo, tanto en cuantía como en duración supondría caídas en la tasa de paro; de eso en USA saben mucho: con percepciones por desempleo más bien magras y con duraciones de las mismas de 24 semanas el 50% de las personas desempleadas lo son ‘de larga duración’. ¿Qué sucedería si se trasladase el modelo a España teniendo en cuenta que la tasa de actividad española es muy baja y significativamente más baja que la de USA?.

* - Muy reveladora la entrevista al Sr. José Manuel González-Páramo que en su Pág. 28 publicó El País el pasado 11 de Marzo. Quien todas las quinielas colocan en el sillón de Gobernador del BdE dice cosas como: “(…) los bancos tienen asegurado poder cubrir sus vencimientos de deuda”; leyendo esto me pregunto: luego, el billón que el BCE regaló a la banca europea a finales de Diciembre y a finales de Febrero, ¿tuvo ese objetivo?; y si es así, ¿por qué se ha dicho que el objetivo de esos fondos era que fluyese el crédito, máxime teniendo en cuenta otra cosa que el Sr. González-Páramo afirma: “¿Veremos crédito nuevo?. Claro que sí, pero en términos netos es muy difícil que crezca en unos pocos años”. A eso no hay que olvidar, ¡nunca!, la afirmación del Sr. Alfredo Sáez en el sentido de que en los próximos años el crédito en España se iba a contraer en 200 mM€, afirmación jamás desmentida por nadie, y ello por otra cosa a la que se refiere el posible futuro Gobernador del BdE: “el exceso de endeudamiento”.

Y atención a esto: “El sector financiero en España está sobredimensionado, está adaptado a una dinámica del boom inmobiliario que ya no existe”. Pero entonces, ¿por qué dejó el BdE y el BCE que se llegase a este nivel?, ¿ por qué se permitió que se alcanzase esta situación?. El BdE tenía todos los números y el BCE podía solicitarle a aquel todo lo que tenía; luego …

Y más adelante dice: “La reforma laboral también es un paso en la dirección adecuada porque contribuye a flexibilizar el mercado de trabajo. También es buena noticia el acuerdo de moderación salarial”. No dice ‘porque así se reducirán costes laborales’. Y ni insinúa que con ella se podrá crear empleo (al contrario de lo que dicen los políticos en el Gobierno).

Y de crecer, es decir, de aumentos de PIB, nada de nada de nada.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.


Cuando Warren Buffet tenía 25 años

Warren Buffet es para muchos el mejor inversor de todos los tiempos, y un icono para muchos jóvenes en todo el mundo, que quieren hacer de las finanzas su profesión y su manera de ganarse la vida. Warren Buffet tiene cerca de 82 años, y está preparando su retiro.

En la revista Forbes se está realizando una serie de artículos, con distintos personajes, con el título “Cuando yo tenía 25 años”. Warren Buffet nos cuenta su historia cuando tenía 25 años: Benjamin Graham había sido mi ídolo desde que leí su libro “The Intelligent Investor”. Yo quería ir a la Escuela de Negocios de Columbia porque él era profesor allí, y no me olvidé de él aún después de terminar en Columbia, regresar a Omaha, y comenzar a operar con acciones. Entre 1951 y 1954, me convertí en un terrible pesado, enviándole frecuentemente ideas de inversión. Un día recibí una carta en la que me decía "La próxima vez que estés en Nueva York, ven a verme."

Así que fui a verle, y me ofrecieron un trabajo en Graham-Newman Corp., junto con Jerry Newman. Todo el mundo dice que A.W. Jones comenzó la industria de fondos de cobertura, pero Graham-Newman crearon un fondo anterior. Me mudé a White Plains, Nueva York, con mi esposa Susie, que estaba embarazada de cuatro meses, y mi hija. Cada mañana, subía en un tren hacia Grand Central e iba a trabajar.

Duró poco tiempo. Al año siguiente, cuando tenía 25 años, el Sr. Graham, que es como le llamaba entonces, anunció que iba a retirarse. En realidad, hizo más que eso: Él me ofreció la oportunidad de sustituirle, con el hijo de Jerry, Mickey, como el nuevo socio senior y yo como el socio junior. Era un fondo pequeño, de 6 a 7 millones de dólares, pero era bastante famoso.

Aquella fue una decisión traumática. Aquí estaba la oportunidad de ponerme en los zapatos de mi héroe, cuyo nombre puse a mi primer hijo, Howard Graham Buffett. (Howard fue para mí como un padre.) Pero yo quería volver a Omaha. Durante un mes iba a trabajar todas las mañanas pensando que ese día diría al señor Graham que iba a marcharme. Pero me resultaba difícil.

La cuestión es que cuando salí de la universidad yo tenía 9.800 dólares, pero a finales de 1955 tenía unos 127.000 dólares. Pensé, voy a volver a Omaha, tomar algunas clases en la universidad, y leer mucho, ¡me voy a retirar! Pensé que podía vivir con 12.000 dólares al año, y con una base de activos de 127.000 dólares, fácilmente podría hacer eso. Le dije a mi esposa, "el interés compuesto garantiza que voy a ser rico."

Mi esposa y mis hijos regresaron a Omaha, justo antes de mí. Me metí en el coche, y en mi camino al oeste analicé algunas empresas en las que estaba interesado en invertir. Me detuve en Hazleton, Pennsylvania, para visitar la empresa Kalamazoo Stove & Furnace Company, que estaba siendo liquidada. Fui a ver como era el edificio, lo que tenían para la venta. Fui a Delaware, Ohio, para ver Greif Bros. Cooperage. (¿Quién sabe algo de tonelería?) Su presidente se reunió conmigo. Yo no tenía citas, yo me dejaba caer y encontré que la gente siempre estaba dispuesta a hablar conmigo. Todas estas personas me han ayudado.

En Omaha, alquilé una casa en el 5202 Underwood por 175 dólares al mes. Le dije a mi esposa: "Yo estaría encantado de comprar una casa, pero eso es como si un carpintero vende su caja de herramientas." Yo no quería usar mi capital.

Yo no tenía planes de iniciar una asociación, o incluso tener un trabajo. Yo no tenía problemas, siempre y cuando pudiera operar por mi cuenta. Desde luego, no quería operar con activos de otras personas. Sin embargo, por puro accidente, siete personas, entre ellas algunos de mis parientes, me dijeron: "Tú estás acostumbrado a invertir en bolsa, y queremos que nos digas qué hacer con nuestro dinero." Yo respondí: "Yo no voy volver a hacer eso, pero voy a formar una asociación con Ben y Jerry, y si queréis uniros a mí, podéis hacerlo. "Mi padrastro, mi compañero de la universidad, su madre, mi tía Alicia, mi hermana, mi hermanastro, y mi abogado aceptaron. Yo también tenía mis cien mil dólares. Ese fue el principio, totalmente accidental.

Cuando formé esa asociación, fuimos a cenar todos- estoy seguro al 99 por ciento de que fue en el Club de Omaha. Compré un libro de contabilidad de 49 centavos de dólar, y trajeron sus cheques. Antes de coger su dinero, les di una media hoja de papel que yo había escrito con algo que llamé las reglas del juego. Les dije: "Hay dos o cuatro páginas de documentos legales. Eso no es lo importante. En este papel está la filosofía de las reglas del juego. Si estáis en sintonía conmigo, vamos adelante. Si no lo estáis, lo entenderé. Quiero ramos de flores, cuando merezca ramos de flores, y quiero que me arrojéis tomates también cuando me lo merezca. Pero no quiero que me arrojéis tomates si yo pierdo un 5 por ciento, y el mercado pierde un 15 por ciento, porque voy a pensar que me merezco un ramo de flores." Dejamos todo claro, y me dieron sus cheques.

Yo no hice ninguna solicitud, pero empezaron a venir más cheques de gente que no conocía. De vuelta a Nueva York, Graham-Newman estaba siendo liquidada. Hubo un presidente de la universidad de Vermont, Homero Dodge, que había sido investido con Graham, y le preguntó: "Ben, ¿qué debo hacer con mi dinero?" Ben dijo: "Bueno, hay un chico que solía trabajar para mí .... " Así que el condujo a Omaha, a la casa alquilada donde yo vivía. Yo tenía 25 años, parecía que tuviera 17 años, y actuaba como 12.

Él me preguntó: "¿Qué harías con mi dinero?" Le contesté: "Lo que estoy haciendo con el de mi familia, es lo que haré con el suyo”.

A pesar de que no tenía ni idea, los 25 años fueron un punto de inflexión. Yo estaba cambiando mi vida, la creación de algo que se convertiría en una asociación de bastante buen tamaño llamada Berkshire Hathaway. Yo no tenía miedo. Estaba haciendo algo que me gustaba, y todavía sigo haciéndolo.

http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/cuando_warren_buffet_tenia_25_anos

lunes, 2 de abril de 2012

Los presupuestos del reino

Me preguntan: ‘¿Qué te parecen los presupuestos?’, y digo que si el objetivo de los mismos es sanear, cortar y sajar, reducir y eliminar, como dice esa afirmación que nunca he entendido, ‘van por el buen camino’ (¿qué es el buen camino bueno?); pero en ningún lugar de esos presupuestos he leído el vocablo ‘CRECIMIENTO’. Estos son unos presupuestos para limpiar, pero no para crecer, y el problema de España siendo el de que ha estado gastando más de lo que ha ingresado hoy lo es el de que no crece, por lo que sus AsPs no ingresan lo que deberían ingresar.

El peligro que corre España (¿sólo el peligro?): que reduzca su déficit y que entre en una senda de crecimiento ridículo en una banda entre el 0,0% y el 0,5% en una senda de estancamiento enquistado, en una situación depresiva, con una tasa de desempleo estructural elevadísima y a lo que la reciente reforma laboral habrá contribuido a través de la facilitación del despido: de nuevo la idea de ‘limpieza y saneamiento’.

A base de recortes y con la conveniente represión de las protestas que ineludiblemente se producirán, la economía española reducirá su déficit (no al 5,3% a 31.12.2012, eso está fuera de toda discusión), pero lo acabará reduciendo, pero el crecimiento … ¿Cómo va a crecer España a fin de que mejore la renta de su ciudadanía, a fin de que parte del desempleo coyuntural se reduzca, a fin de que las AsPs mejoren sus ingresos?, ¿exportando?, ¿qué a quien según una tendencia que mes a mes va enlenteciendo su crecimiento?.

Paralelamente, pienso que en estos Presupuestos se ha desaprovechado una oportunidad de oro para reducir una corriente de gasto improductivo muy, muy importante: abordando la reforma de las estructuras administrativas regional y local: ¿son sostenibles todas las actuales regiones?, ¿pueden sostener todas las regiones las competencias que ‘se les transfirió’?, ¿son viables todos los ayuntamientos del reino?.

Y por el lado de los ingresos tampoco se ha dicho nada para mejorar una vía en la que la propia Inspección de Hacienda dice que queda muchísimo por hacer: el control del fraude fiscal (¿será por aquello de que aunque defrauda algo genera?). A su vez la amnistía fiscal, tal y como se ha planteado, sin entrar en lo anterior y tal y como las cosas están, tampoco la veo. Saben que soy partidario de una amnistía fiscal, pero de otra manera. Y para cubrir todos los flancos pienso que no hubiese sido mala idea crear una especie de IVA de lujo con un tipo del 20% o del 21% para gravar bienes de más calidad/precio/charme: del 20 o del 21, no de 25% como alguien decía que hasta ahí había que subir el IVA

Para terminar: se hace notar la falta de un análisis del gasto: ‘Se gasta lo que se gasta, ¿pero se gasta bien?’, y de ahí a: ‘Hay que prestar tales servicios, ¿cuánta pasta se necesita para ello?’. Es decir, pienso que este hubiese sido un momento que ni pintado para implantar el presupuesto de base cero.

¿Está haciendo España los deberes tal y como ha manifestado el Sr. Emilio Botín?, depende de adonde quiera España llegar / adonde tenga que llegar España. De momento pienso que una ‘L’ muy larga y muy obscura está empezando a despuntar por el horizonte.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

“Caballeros, es momento de comprar agua”

Quizás el título de este artículo les sorprenda. De ser así no me extrañaría, porque sería la misma sorpresa que yo tuve cuando recientemente en una conferencia de analistas a la que asistí, un prestigioso gestor del mercado neoyorkino dijo a la audiencia: “Caballeros, es momento de comprar agua”.

Este inversor expuso una serie de razones, que a decir verdad, ya había leído y escuchado en otras ocasiones, pero a las que no había hecho excesivo caso. Revisando en mis archivos encontré algunos artículos que punto por punto anticipaban lo que exponía el gestor del que les hablo:

- La población mundial se ha duplicado en los últimos 50 años. Según las proyecciones existentes, la población humana alcanzaría los 9.000 millones de habitantes en 2025. En este año se espera que dos tercios de la población mundial vayan a experimentar escasez de agua.

- El consumo anual de agua ha crecido el doble de rápido que la población mundial. En un estudio de hace unos meses del Banco Mundial, se afirmaba que la demanda anual de agua se duplica cada 21 años. Ese ritmo es probable que aumente en las próximas décadas.

- Aproximadamente el 17,5% de la población actual del mundo, 1.150 millones de personas, no tiene acceso a fuentes de agua potable.

- Por lo menos 80 países ya están experimentando escasez de agua.

- Aunque más del 70% de la superficie terrestre está cubierta por el agua, el 97,5% es agua de mar imposible de beber. La mayoría del 2,5% restante es inaccesible, dejando tan sólo el 0,1% del global para agua disponible para uso y consumo humano.

En estos mismos artículos se señalaba que no solo los países del tercer mundo, o vías en desarrollo tendrán problemas con el acceso al agua. Tim Barnett del Insituto Oceanográfico de los EE.UU. afirmaba en 2008, que hay un 50% de probabilidades de que el cambio climático y el uso excesivo provoque que el Lago Mead se seque para 2021. Este lago es la principal fuente de agua para Las Vegas. Cuando ese informe se publicó, el nivel del Lago Mead era de 1.108 pies, ahora es de 1.081 pies.

Se hace también mención en estos artículos a distintas recomendaciones de activos que se beneficiarán de este escenario, pero en esta ocasión nos centraremos en el mercado de EE.UU., más accesible para los inversores particulares, y en el análisis que al respecto realizó recientemente la analista Myra P. Saefog en Marketwatch:

El precio promedio de agua en los EE.UU. es de 1,50$ por 1.000 galones, o menos de un centavo por galón, según la American Water Works Association.

El profesor Amy Hardberger de la Texas Tech School, señaló que “el agua no ha sido realmente comercializada como una materia prima porque es abundante en muchos mercados, y la gente la necesita para sobrevivir, por lo que ha sido generalmente tratada como un bien público”.

“Al agua se le ha dado un estatus especial en la sociedad. Si bien tenemos que pagar por el agua, no tenemos que pagar por su valor real. Nosotros pagamos por el acceso al agua limpia”.

Pero el acceso al agua ha empeorado a medida que la infraestructura se deteriora con la edad y la población crece por todo el mundo. El coste de la reparación y la ampliación de la infraestructura de agua potable sólo en los EE.UU. puede superar los 1.000 millones de dólares en los próximos 25 años -“un gasto que es probable que se financie a través de las facturas de agua y de las tasas locales”, según señala un reciente estudio de la AWWA, una asociación educativa sin fines de lucro dedicada al agua potable.

Esto significa que los costes de la infraestructura podrían triplicar el tamaño de la factura del agua de una familia típica, que podría subir entre 300$ y 500$ anuales desde los niveles actuales.

“No hemos hecho un buen trabajo en reconocer el verdadero valor del agua en sí mismo, por no hablar de la incorporación de ese valor al sistema de precios”, afirma Gabriel Eckstein, profesor de la Texas Wesleyan School y especialista en asuntos relacionados con el agua.

“Con la población y la escasez del agua creciendo, no veo como podemos mantener esta metodología. El precio del agua tendrá que subir, tanto para promover la conservación y la eficiencia, como para cubrir su coste y valor verdadero”.

Chris Mayer, editor de Capital&Crisis, afirma que diversas industrias serán presionadas para que sean más eficientes con el agua, como la minería, las compañías de alimentos, las empresas tabacaleras, los fabricantes de bebidas.

Destaca también que cada vez existe una mayor concienciación sobre el coste real del agua, y los peligros relacionados con un recurso finito que se está agotando. Esto es especialmente destacable en países emergentes como China e India.

El mercado mundial del agua se estima que tiene un valor de 500.000 millones de dólares, y por la mayoría de las medidas, es la segunda industria más grande del mundo después de la energía, según Maxwell, autor del libro “El futuro del agua”.

La industria de los EE.UU. es de aproximadamente 130.000 millones de dólares, y ha atraído mucho interés inversor en la última década. “El agua tiene las mismas características que cualquier otra inversión valor, como los metales preciosos”, añade Maxwell, que cree que el agua en el futuro finalmente se convertirá en un activo financiero separado del resto. “Veremos cómo los asesores financieros aconsejarán diversificar las carteras con acciones, bonos, bienes raíces, metales preciosos y alguna exposición al agua”.

Para invertir en agua en EE.UU. podemos hacerlo a través de índices que recogen las empresas del sector como:

- Nasdaq OMX Global Water Index.
- Nasdaq OMX US Water Index.
- PowerShares Water Resource Portfolio

Otra forma de invertir en agua, según señala Pablo Solomon, un reconocido ambientalista, es centrarse en la desalinización del agua salada para crear agua dulce, y en la modificación genética de plantas para crear cultivos de alimentos que crezcan con agua salada, así como en sistemas de recogida de lluvia. En este sentido Meyer aconseja la compañía Xylem Inc.

“Hay numerosos vehículos para invertir en esta industria, y el interés inversor crece rápidamente”, añade.

lacartadelabolsa

domingo, 1 de abril de 2012

El deshonor de una nación tenía un precio: 2.500 millones

Toda amnistía fiscal es un fracaso colectivo. Se mire por donde se mire. Se podrá argumentar que no había más remedio que aprobarla para cumplir con la senda de reducción del déficit. O esgrimir, incluso, que los impuestos son un medio para lograr un objetivo y no un fin en sí mismo. En una palabra, que lo importante es recaudar aunque sea con la nariz tapada. Pero lo cierto es que su obscenidad es manifiesta.

No hay razones para aprobar una amnistía que va a costar a la larga más que los 2.500 millones de euros que Hacienda pretende recaudar. El mal está hecho y a partir de que la norma entre hoy en vigor, ningún inspector de Hacienda tendrá argumentos morales -aunque sí legales- para levantar un acta a un contribuyente. Los países serios no hacen amnistías para recaudar una cantidad irrelevante que supone apenas el 5% del déficit que tendrá este país en 2012 en el mejor de los casos. Si el Gobierno tiene argumentos suficientes para aflorar el dinero negro -y seguro que los hay- lo que debería haber hecho es un plan más ambicioso: lanzar un plan de blanqueo masivo de los capitales que hoy se escapan a los ojos del Fisco. ¿Por qué 2.500 y no 25.000 millones, señor Montoro?

No lo ha hecho y el resultado es que la propia Hacienda viene a reconocer que sólo ataca una parte del fraude fiscal, mientras que el resto seguirá campando a sus anchas. Este es, en realidad, el fondo del problema. La incapacidad del sistema fiscal para exigir a todos los contribuyentes el cumplimiento de sus obligaciones tributarias.

No hay razones para aprobar una amnistía que va a costar a la larga más que los 2.500 millones de euros que Hacienda pretende recaudar. El mal está hecho y a partir de que la norma entre en vigor, ningún inspector de Hacienda tendrá argumentos morales -aunque sí legales- para levantar un acta a un contribuyente

El fracaso no ha caído del cielo. No es ninguna maldición bíblica. Responde a comportamientos humanos y a decisiones equivocadas. No es un juicio de valor. Lo dicen las fuentes oficiales, que reconocen que el 72% de los contribuyentes considera que el fraude fiscal ha aumentado en los últimos años. Cuando en 1999 este porcentaje apenas llegaba al 24%.

Desde luego que la culpa no la tiene sólo este Gobierno. Tampoco el anterior ni el anterior, sino más bien una parte muy importante de la sociedad que ve el delito fiscal como un mal menor. Y que, incluso, lo justifica con el argumento de que los altos tipos impositivos son los culpables de tanto fraude. Y es en este contexto en el que ningún Gobierno de la democracia se ha tomado realmente en serio la lucha contra el fraude fiscal, sin duda una lacra propia de países con una arquitectura institucional mediocre.

El fraude fiscal es, en este sentido, coherente con la opinión que tiene buena parte de la opinión pública sobre la corrupción. La ve como algo inherente al sistema, y eso explica que gobiernos implicados hasta las cachas no sean castigados en las urnas, como se ha comprobado hace bien poco.

El fraude, de esta manera, forma parte del decorado nacional, y nada menos que el 41% de los contribuyentes, según las encuestas que maneja el Instituto de Estudios Fiscales, considera que es una conducta generalizada. Incluso el 37% lo justifica. Con razón sostenía Jean Monnet que si tuviera que empezar de nuevo la construcción de Europa, "lo haría con la cultura".

Los altos tipos impositivos no son la causa del problema, sino, al contrario, la consecuencia de haber dejado crecer la economía sumergida -el dinero negro- hasta límites insoportables. Si todos los contribuyentes pagaran sus impuestos, es evidente que la presión fiscal individual bajaría, elevándose, al mismo tiempo la presión fiscal global y, por ende, la recaudación.

Una amnistía ilegítima

Ocurre, sin embargo, todo lo contrario. Y como decía Federico el Grande, “el pueblo dice lo que le gusta y después yo hago lo que quiero”. Ningún Gobierno tiene legitimidad para declarar una amnistía fiscal -aunque sea parcial- porque viola el orden constitucional, como tampoco lo tiene para proclamar una amnistía en el orden penal.

Los Gobiernos están obligados a estimular la ejemplaridad pública, porque esto, realmente, es lo que permite vertebrar a una sociedad. No los discursos vacuos y sin fundamento, como el de Rubalcaba, que ayer ponía el grito en el cielo por la amnistía, pero olvidaba que gobiernos como el suyo son los que han permitido la existencia de grandes bolsas de dinero negro. Y que el mismo Ejecutivo del que él era vicepresidente aprobara una amnistía no para quien defraudara a Hacienda, sino para quien hubiera contratado de forma irregular a un trabajador. Ya se sabe que la memoria es corta y selectiva.

Ningún Gobierno tiene legitimidad para declarar una amnistía fiscal -aunque sea parcial- porque subvierte el orden constitucional, como no lo tiene para proclamar una amnistía en el orden penal. Los Gobiernos están obligados a estimular la ejemplaridad pública, porque esto, realmente, es lo que permite vertebrar a una sociedad

Así se explica que la falta de honradez y conciencia cívica sean, en opinión de los españoles, la principal causa del fraude fiscal en nuestro país. Hay también, sin duda, razones económicas. Como hacerlo para trampear y poder salir adelante; pero, sobre todo, razones morales. Aunque también influye la sensación de impunidad. Muchos defraudadores prefieren ser condenados por la justicia porque saben nunca se ejecutará la sentencia.

Los datos son aterradores. Dignos de una sociedad adormecida acostumbrada a ver el fraude como un fenómeno cotidiano. Los expedientes por delito fiscal se pudren en los tribunales por la lentitud de la justicia. Y esos mismos tribunales son los que acostumbran a imponer penas mínimas por delitos fiscales, probablemente por una percepción laxa de los jueces sobre lo que significa el fraude en términos económicos y sociales. Como han señalado algunos inspectores, en ocasiones la cuantía de las multas penales es, incluso, inferior a la que le hubiera correspondido al condenado por vía administrativa.

Aunque resulte increíble, el Fisco es acreedor de deudas tributarias por valor de más de 6.000 millones de euros pendientes de cobro, más del doble de lo que pretende recaudar Hacienda con la aministía. En muchos casos se trata de sentencias en firme que condenan a los contribuyentes por delito fiscal. Y ahora lo que se hace, sin embargo, es exonerar al delincuente sin pasar 'el tanto de culpa a la autoridad judicial ni al Ministerio Fiscal'.

El número de expedientes que envían los inspectores a la fiscalía por presunto delito fiscal ha caído un 40% desde 2003, pese a que tres de cada cuatro sentencias son condenatorias, lo que da a entender que había razones fundadas para enviar un expediente a los tribunales. Pero no pasa nada. Ni siquiera entra nadie a la cárcel por defraudar a Hacienda. Y tampoco se ha creado una policía fiscal, prevista ya cuando se creó la Agencia Tributaria, ¡en 1991!

España, por lo visto, continúa siendo un país lleno de patriotas de hojalata -algunos sentados en importantes consejos de administración-, pero como le gusta decir a Manuel Conthe, lo realmente patriota es pagar impuestos.

http://www.elconfidencial.com/opinion/mientras-tanto/2012/04/01/el-deshonor-de-una-nacion-tenia-un-precio-2500-millones-8978/

m