martes, 6 de marzo de 2012

Plan de pagos y alerta para bañistas

Del plan de pagos a proveedores acuñado por el Gobierno del reino lo que más interesa es, como suele ser, aquello de lo que no se habla. Es obvio que los ayuntamientos aceptarán las condiciones que se les imponga porque así ganan tiempo (discutiendo esas condiciones también lo ganan: por ello discuten): ganan tiempo porque no tienen pasta para pagar: si no ya hubiesen pagado, y la expectativa de tenerla en el futuro es, cuanto menos vaga; es decir, no hay discusión: aceptarán. Pero, ¿qué sucederá si los ayuntamientos, después, no pueden pagar los anticipos de pagos?. (Avales del Estado al margen: residentes en ayuntamientos comedidos y morigerados avalando a ayuntamientos gastadores y manirrotos. ¿Es eso correcto?).

Pensemos. Esas cantidades serán descontadas de las transferencias que Estado y regiones les realizan, por lo que los municipios dispondrán de menos fondos y la cantidad y la calidad de los servicios que prestan caerán. Es de suponer que se producirán agrupaciones de municipios y que los nuevos y viejos entes locales realizarán limpiezas, lo que hará que el desempleo aumente; también es de suponer que aumentarán los tipos en sus figuras fiscales, y el IBI decididamente, pero nada de esto será suficiente por lo que habrá nuevos ruegos y peticiones al Estado.

Como el Estado no tendrá ni un céntimo lo más lógico es que permita a los ayuntamientos que se endeuden, lo que supondrá regresar a la casilla de salida con la deuda de los municipios creciendo y creciendo, siempre y cuando tal deuda pueda ser colocada, es decir, siempre y cuando esa deuda sea comprada. O no, y la salida sea la miseria y la quita.

Independientemente de que este plan de anticipos de pagos a acreedores municipales cumpla su cometido: reducir o eliminar la deuda con proveedores, obvia el que, pienso es EL problema de los municipios de España: la causa de que se haya llegado a esta situación, es decir, el problema no es tanto la deuda como la causa de tal deuda, y de eso no se está diciendo ni pío.

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¿No iba todo por ahí tan fabulosamente?: http://ow.ly/9sH2X

Y por cierto, ¿alguien se ha planteado que en España puede que hayan demasiados ayuntamientos?.

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Me preguntan mi opinión sobre las anfetas black label que el BCE despacha en su bar de Frankfort. Cuando no vean claro algo recurran a la Historia. En el siglo XVI los Fugger prestaban a las haciendas Reales, y las Coronas -cuyo poder venía de Dios- negociaban y concedían, y con los dineros obtenidos hacían y deshacían sin dar cuenta a nadie porque ninguna falta hacía que lo hiciesen teniendo en cuenta el origen de su mando; evidentemente para los prestamistas la garantía era máxima. Hoy el BCE regala fondos a la banca y esta presta a los Estados comprándole unos papeles con los que puede negociar y cuya garantía es cuasi divina porque han sido bendecidos por agencias y calificadores.

Antes al pueblo nada llegaba de tales préstamos pero tenía que pechar con pagos y rendimientos. Hoy a la ciudadanía llegan los ecos de los mercados y de sus resultas tiene que soportar recortes e impuestos. Antes el pueblo estaba al albur de una Corona y de unos mercaderes y hoy lo está de unos mercados y de semejantes mercaderes. Cierto: la esperanza de vida era de casi treinta años en el siglo XVI y hoy lo es de más de setenta y cinco, pero desde los 1800 se sabe que un hombre libre rinde más que uno esclavo.

El resumen a todo esto es simple. De cara a los dineros: ¿cinco siglos de Historia para llegar a esto?.

Y a otro nivel en la misma película la recomendación de los bancos centrales y del mismo BCE a la banca europea: que pidan mucho, que acumulen pasta en los cajones: ya no es feo hacerlo y nadie pensará mal de quienes lo hagan. ¿Se imaginan el motivo?: acumular para el Invierno que se avecina, aunque solo sea papel de periódico y no genuino Goretex.

(“Lo primero que hay que hacer es firmar el Tratado Fiscal. Lo segundo es ver como generar crecimiento”. Son palabras de Frau Angela Merkel en Bruselas, en la cumbre que dio paso al Tratado Fiscal. Lo peor de todo es que tiene razón. La capacidad de endeudamiento de todo el mundo está agotada; no hay recursos suficientes, ni para todo, ni para seguir como se iba; existe un exceso de capacidad que solo podía ocuparse con deuda. Se ha llegado a un punto en que hay que limpiar para crecer priorizando lo que sea necesario.

Lo que no tengo claro es que Alemania que no ha sabido / querido / podido arreglar su casa tenga ideas que aportar al conjunto; tampoco tengo claro que Frau Merkel, un animal político, tenga claro lo anterior: supondría su fin).

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Las empresas (las que pueden, claro) están guardando billetes debajo de los cojines, tras los respaldos de las butacas, en los botes de garbanzos; ya se imaginan porqué: no va a haber ni un duro: recuerden al Sr. Alfredo Sáez (parece que solo lo recuerde yo): reducción de crédito de 200 mM€.

Lo que pasa es que la cosa es más gorda aún: si ni las empresas grandes van a disponer de pasta en ‘los bancos’, ¿se imaginan que va a pasar con las pequeñas?. Y no, esto no es ‘autofinanciación’, esto es otra cosa. Autofinanciación es programar qué hacer con excedentes de cashflow y conseguir rentabilidades reales y financieras con ellos; esto es arramblar con lo que se pueda porque mañana puede que no haya.

¿Aviso a navegantes?, no alerta para bañistas.

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http://ow.ly/9sH2X. ¿No iba todo por ahí tan fabulosamente?.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.


Olvídense del oro, de las acciones, de los bonos…compren tierras cultivables

El fuerte crecimiento económico en los países emergentes, independientemente que ayer el gobierno chino rebajar su estimación de crecimiento para el 2012 a tan “solo un 7,5%”, no solo tiene la derivada de una presión alcista en los precios de la energía, que es básicamente en lo que se centra el mercado, sino que otras materias primas, entre las que se encuentran las agroalimentarias, seguirán siendo las protagonistas en los próximos años. El importante desequilibrio existente entre una demanda creciente y una oferta limitada por la decreciente disponibilidad de las tierras cultivables, seguirá presionando los precios de las materias primas agroalimentarias al alza.

La FAO proyecta un crecimiento de la población mundial hasta los 9.000 millones de personas en 2050. Casi todo este crecimiento será en los países en desarrollo. Esta creciente población requerirá un incremento del 70% en la producción global de alimentos.

Recientemente, el popular inversor Niels Jensen, recomendaba la compra de tierras de cultivo, por ser un activo que tenderá al alza en los próximos años. Jelsen dice:

Le haré una pregunta, ¿qué activo británico ha ofrecido los retornos más atractivos en la última década? ¿Las propiedades en el centro de Londres? No, la respuesta es la tierra cultivable, cuyo valor se ha más que triplicado en la ultima década. Y esto no solo un hecho en el Reino Unido, sino por todas partes. Lo mismo ha sucedido en el Norte de Europa, y en el Norte de América, dónde el valor de las tierras cultivables subió un 22% de media sólo el último año.

Lo más sorprendente de este hecho, añade Jensen, es que las tierras cultivables prácticamente no tienen exposición en las carteras de los inversores institucionales, a pesar de los rendimientos sumamente atractivos que ofrecen, y más si lo comparamos con los bienes raíces comerciales. Los fondos de pensiones se muestran muy felices comprando edificio de oficinas, y obteniendo un retorno del 4,5% o como mucho del 6%. Sin embargo, pocos se han aventurado a comprar tierras de cultivo donde los rendimientos pueden ser más altos del 10%, si la explotación es suficientemente grande y se gestiona profesionalmente. Jensen se refiere a la posibilidad de alquiler de estas tierras cultivables, al igual que se alquilan los edificios de oficinas.

Jensen señala también que las tierras agrícolas deberían ser la principal apuesta de las personas que apuestan por un crecimiento de los países emergentes, y del “boom de la proteína” que está por venir, ya que como vemos en el siguiente gráfico adjunto, hay una relación directa entre la subida de la gente en el escalafón socio-económico, y su consumo de carne.

Según las estimaciones de Morgan Stanley, el 70% de la producción de maíz actual en China y alrededor del 14% de trigo, se dirige ya hacia la alimentación de la industria ganadera. A medida que China cada vez más carne, necesitará exportar cada vez más estos cereales, y países como Argentina, los EE.UU., Rusia o Australia, se verán beneficiados del “hambre de proteína de los chinos”.

Es difícil para un inversor nacional plantearse la posibilidad de comprar un terreno cultivable en Argentina. No tanto para los fondos de inversión, o fondos de pensiones, que estoy de acuerdo con Jelsen, ya deberían haberse planteado esta posibilidad.

Para los inversores particulares, existen ahora mismo en el mercado multitud de fondos cotizados que invierten en empresas agroalimentarias, o en materias primas agroalimentarias. Este puede ser un buen sustitutivo a comprar una tierra cultivable.

lacartadelabolsa

Déficit de tarifa o el camino hacia otro serio problema financiero en España ¿una nueva burbuja?

El pasado 2 de febrero, la Comisión Nacional de la Energía (CNE) abría, a través de su web, un proceso de consulta pública para recabar opiniones y sugerencias que pudieran incorporarse al Informe que, por encargo del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, debe elaborar antes de que finalice el mes en curso. En dicho Informe el Organismo Regulador debe proponer qué ajustes considera necesario introducir en el marco regulatorio energético y, en especial, qué cambios serán precisos para poner freno al déficit tarifario en el sector eléctrico y evitar un posible déficit estructural, para el periodo 2012-2015, en el sector del gas.

La iniciativa de la CNE, copiada de otra similar adoptada por Gran Bretaña, es cuanto menos insólita. En efecto, la CNE, que pone en marcha el proceso “con objeto de recoger las opiniones y sugerencias de todos los agentes interesados”, formula una serie de preguntas a las que es preciso responder en el plazo de ocho días naturales. Dada la complejidad de las preguntas y la urgencia con la que deben ser respondidas, no cabe duda de que además de agentes interesados, aquellos que quieran hacer aportaciones deben ser agentes muy especializados. Premura en el plazo y complejidad en la preguntas (como espinoso es el problema que se pretende resolver) que llevan a pensar que la CNE, más que ayuda quiere cubrir el expediente.

En paralelo a esta consulta, el Gobierno aprobaba, en Consejo de Ministros, un Real Decreto Ley por el cual se establecía una moratoria a los incentivos económicos (primas) a las nuevas instalaciones del régimen especial (renovables, cogeneración y residuos) y al procedimiento de preasignación, último trámite para que las empresas se puedan inscribir y recibir las sustanciales primas con las que se viene apoyando a las denominadas energías verdes o limpias y a la cogeneración. La medida no tiene carácter retroactivo, y se aplicará sólo a las nuevas instalaciones en estudio o proyecto.

En definitiva, la disposición no afectará ni a las instalaciones ya en marcha, ni las primas ya autorizadas, ni a las plantas ya inscritas en los registros de preasignación. Sí comportará la suspensión temporal e indefinida de los procedimientos de preasignación de retribución renovable y la supresión de los incentivos económicos para nuevas instalaciones.

El Gobierno justifica la decisión por "la compleja situación económica y financiera" que vive el sector y la economía española, no comprometiendo, según el responsable ministerial, ni el cumplimiento de los objetivos de las renovables fijados para 2020 ni los compromisos europeos. Esta moratoria se adopta en tanto se pone en marcha una reforma integral del sistema eléctrico español, según las mismas fuentes gubernamentales.

Según lo anunciado por el Ministro, la medida adoptada supondrá un ahorro de 160 millones de euros al año, dado que afectará, entre otros, a los proyectos que han solicitado entrar en el preregistro fotovoltaico, un total de 500 MW renovables que, por el momento, no se incorporarán.

El déficit de tarifa

El déficit tarifario es la diferencia entre el monto total recaudado por las tarifas (que fija la Administración y pagan los consumidores) y los costes reales asociados a dichas tarifas (costes de adquisición, de transporte, y distribución de la energía más las subvenciones a determinadas energías y otras actividades y servicios).

El déficit es una deuda que el Sistema, o lo que es lo mismo, los consumidores, mantienen con las empresas eléctricas, que son las que de forma temporal financian ese déficit (es evidente que el déficit tarifario no incrementa, ni tiene relación, con el Déficit Público, al menos por el momento). Este déficit tarifario pone en riesgo la viabilidad del sector eléctrico en España y los consumidores, sin remedio, tendrán que asumir, más pronto que tarde, la subida del recibo de la luz.

Si el desajuste ha alcanzado ya dimensiones verdaderamente preocupantes (24.000 millones de euros, cerca del 3% del PIB), su ritmo de crecimiento (entre los 4.000 y 5.000 millones de euros anuales) y la forma en la que las empresas tradicionales lo están financiando, no invitan a la tranquilidad. Ojalá no nos encontremos, en un plazo relativamente corto, con otro serio problema financiero (¿una nueva burbuja?).

Sea como sea, el déficit tarifario es insostenible, por los problemas que causa a las propias compañías eléctricas, porque altera la competencia, ya que si los precios de la energía no reflejan los costes, se distorsiona la demanda, la de los consumidores intermedios y finales, y porque terminará afectando a todo el sistema económico en momentos ya de por sí muy complicados.

La capacidad instalada

La demanda de electricidad se ha ido reduciendo desde el inicio de la crisis económica y no es previsible que se recupere en los próximos años. Esta caída en la demanda ha acentuado el exceso de capacidad instalada para producir energía eléctrica, que excede ampliamente a la demanda que se produce en los momentos de máximo consumo.

El sistema eléctrico español no precisa de nueva potencia para satisfacer la demanda, al menos, hasta los últimos años de la presente década y menos aún precisa de más potencia en tecnologías inmaduras, con elevados costes de producción, que necesitan de importantes primas de apoyo.

El régimen especial: las energías renovables en el contexto energético

El Régimen Especial (renovables y cogeneración) de producción de energía eléctrica se aplica a la energía eléctrica procedente de instalaciones solares, eólicas, minihidráulicas, tratamiento de residuos, biomasa y cogeneración, y se caracteriza porque estas instalaciones reciben, por su producción, el precio de mercado más una prima adicional por cada KWh que producen.

En todos los países del mundo, la energía renovable viene siendo apoyada con subvenciones, por no haber alcanzado todavía la suficiente madurez tecnológica para poder producir de forma competitiva y por los beneficios medioambientales y sociales que genera, si bien las ayudas tienden a reducirse con el paso del tiempo a fin de incentivar sus propios procesos de I+D+i.

En Europa, España, Portugal y Dinamarca son los países en los que mayor porcentaje de su producción eléctrica ha recibido subvención; España, con 6.000 millones de euros, y Alemania, con 5.600 millones, han sido los dos países que más han subvencionado, en términos absolutos, sus energías renovables; en términos relativos (considerando las subvenciones en relación al conjunto del mercado eléctrico de referencia), España se sitúa, con diferencia, a la cabeza del ranking comunitario (22,5 €/MWh consumido), siendo Alemania y Portugal los dos Estados siguientes en el escalafón (alrededor de 11 €/MWh). Países líderes en producción de energía renovable, como Dinamarca y Suecia, otorgan subvenciones entre 8 y en 3 €/MWh, respectivamente, y en el furgón de cola de las ayudas a estas energías, en términos relativos, están Reino Unido (3 €/MWh) y Francia (1 €/MWh).

A finales de 2011 había en España 36.221 MW instalados de potencia en régimen especial, lo que supone alrededor de un tercio del total de potencia instalada. Dicho régimen especial cubrió, en el periodo mencionado, alrededor de una tercera parte del consumo. Se estia que para 2012 el régimen especial obtendrá ayudas por valor de 7.220 millones de euros, de los que el 71% estarían destinados a renovables (27% a eólica y 44 % a solar) y el resto a la cogeneración y a la producción con residuos.

España ha mantenido una política energética de apoyo a las renovables cuestionable en no pocos aspectos; en éste, como en otros campos, se ha querido ganar terreno tan aceleradamente que se ha sobre-subvencionado este tipo de energía. Prueba de ello, y de las ineficiencias que ha generado son, por un lado, el sobrecoste unitario medio para el consumidor español de las renovables (22,5 €/MWh frente a los 10,7 €/MWh que soporta el consumidor alemán) y, por otro, se ha llegado al extremo de que algunas de las gigantescas plantas termosolares instaladas en nuestro país (por compañías atraídas al sector de la energía por las jugosas primas), utilizan gas natural para mantener sus instalaciones en funcionamiento durante la noche o cuando está nublado y poder, así, producir energía “renovable”. Esto, si no es fraude a secas, es fraude de ley y desde luego es una vía torticera para conseguir las suculentas primas con que este tipo de generación de energía es “premiada”.

Por otra parte, España, pese a contar con precios del mercado mayorista menores que otros países europeos, tiene una factura eléctrica superior a la media, como consecuencia de las elevadas cargas que soportan los clientes a través de las tarifas de acceso debido a las primas o mecanismos de ayuda a ciertas tecnologías de producción de electricidad poco eficientes e inmaduras, como son las tecnologías solares.

Las energías procedentes de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural) así como la energía nuclear conllevan problemas medioambientales nada despreciables; para España, además, suponen una fuerte dependencia exterior con las consiguientes consecuencias negativas para el déficit corriente (las tres cuartas partes de la energía primaria es preciso comprarla a suministradores externos lo que supone una dependencia excesiva y nos expone a un considerable riesgo por los movimientos geoestratégicos de sus productores.

Frente a las fuentes energéticas tradicionales, las energías renovables generadores de electricidad, que en su mayor parte no consumen combustible y cuya fuente de energía primaria es inagotable, presentan indudables ventajas, pues evitan problemas medioambientales (emisión de gases o contaminantes y de efecto invernadero), favorecen al desarrollo local, generan empleo y contribuyen al desarrollo tecnológico.

Pero no todo son ventajas; para empezar muchas de las tecnologías renovables –especialmente las solares- están todavía en fase de desarrollo relativamente inicial dentro de su curva de aprendizaje hacia la madurez técnica y hacia su competitividad económica autónoma frente a otras tecnologías de producción eléctrica. El incipiente desarrollo tecnológico conlleva que estas energías sean todavía caras e ineficientes, y que no puedan sobrevivir sin ayudas. Así, en España, el coste de estas fuentes de electricidad varía entre los algo más de 80 €/MWh de la energía eólica y los casi 450 €/MWh de la solar fotovoltaica, mientras que la nuclear se sitúa en unos 50 €/MWh y el ciclo combinado de gas los 60 €/MWh.

Cuadro 1.- Precios totales recibidos por los distintos tipos de energías renovables en 2011 (€/MWh)

Estas cifras recogen los precios totales= precio de mercado+ prima o subvención

Un modelo eléctrico en crisis

En consonancia con lo que estaba ocurriendo en otros países desarrollados, y en especial en la Unión Europea, a finales de la década de 1990, en España el sector eléctrico pasó de ser un sistema regulado a un sistema que opera en libre competencia en generación y comercialización, manteniéndose regulado el transporte y la distribución. Desde entonces, los cambios en las actividades de suministro se han ido modificando hasta conformar un modelo bien distinto al que estaba vigente en las décadas previas.

Por lo que a las tarifas se refiere, la separación entre actividades dio lugar a que se diferenciara entre dos intervalos del suministro:

1. Por un lado está el suministro regulado, que está sometido a las tarifas integrales y tarifas de acceso, que fija la Administración y pagan los consumidores, respectivamente, y que teóricamente incluye todos los costes de suministro.

2. Por otro, el suministro competitivo o a mercado que paga una tarifa de acceso a las redes, más otra serie de costes de contratación y servicios. El precio de la energía lo pactan libremente suministrador y cliente.

A estos cambios en la regulación del mercado hay que añadir, tal vez como más llamativo, el espectacular crecimiento de las energías renovables subvencionadas que en cinco años han pasado de cubrir el 12% de la demanda de electricidad al 26%, modificando sustancialmente la estructura de producción de energía y la operatividad del sistema, cambios que han obligado a replantearse el desarrollo de las redes de transporte y, sobre todo, de distribución para dar cabida a toda esta generación de energía eléctrica de origen renovable y altamente inestable.

El desarrollo de las energías renovables, evidentemente, no ha sido ajeno a la política de generosas subvenciones practicada en España, que ha hecho que las primas concedidas a este tipo de energías hayan pasado, en apenas un lustro, de 1.246 millones de euros en, el año 2005 a más de 7.200 millones de euros en 2011, sin que ese aumento se haya correspondido con un incremento paralelo de las tarifas abonadas capaz cubrirlo. Esto significa que la cantidad pagada a las empresas que producen esta energía renovable ha sido muy superior a los ingresos de la tarifa que se cobra al consumidor por ellas.

Esa diferencia, que como ya se ha repetido, llega actualmente a los 24.000 millones de euros, la financian, temporalmente, las empresas eléctricas tradicionales bien directamente o bien traspasando la deuda a terceros especializados que, evidentemente, cobran por sus servicios.

Es ya inaplazable un debate sereno y objetivo sobre la situación en la que se encuentran las empresas eléctricas, y el conjunto del sistema energético, en el que el problema del déficit tarifario sea elemento central. Un debate que es técnicamente complejo y fácil de contaminarse con argumentos subjetivos, interesados y demagógicos.

Es sencillo blandir el argumento de que sobre las espaldas de los consumidores recae siempre el coste de la mala gestión pública o privada, y que es esa mala gestión la que ha originado el déficit tarifario que ahora pagará la sociedad en su conjunto. Tampoco se puede ignorar que ha calado en la opinión pública la idea de que las eléctricas son un lobby que limita la competencia y actúa presionando a la Administración (gobierno de turno) en beneficio propio y en contra de los consumidores (¿es esto compatible con los datos que indican que España es el país en el que han entrado más nuevos competidores en generación eléctrica, con una importante caída de la cuota de mercado de los generadores existente?). En el extremo opuesto tampoco es difícil argüir que son las empresas eléctricas, agentes esforzados, las que prestan un servicio básico a la sociedad, y a las que la Administración se empeña en “exprimir” en beneficio del consumidor.

Argumentos en una y otra dirección, muchas veces sin apoyo teórico y empírico, que requieren, insistimos, de un debate técnico (este no es problema sobre el que se pueda tener opinión “en general”) sereno en el que participen las empresas, la Administración, el regulador, el mundo académico y los representantes de los consumidores ¿La mejor forma de abordarlo es la que ha seguido la CNE, por los requerimientos apresurados del Ministerio? Evidentemente, no.

No es un asunto fácil; pero resulta necesario tratar de explicar las razones que han originado el problema del déficit tarifario, en qué situación nos encontramos y que posibles alternativas existen; y todo ello sin demonizar a unos u otros.

Las compañías eléctricas, con las que el Sistema, como se ha dicho, tiene contraída una deuda nada despreciable (24.000 millones de euros), asumen en la actualidad el coste de su financiación, si bien actualmente el gobierno organiza subastas para financiar dicho déficit –Titulización-, cediendo los derechos de futuro cobro a terceros especializados. Dicho en otros términos, el sistema de Titulización es un proceso por el cual un bien o conjunto de bienes se transforma en un valor transferible y potencialmente negociable en un mercado secundario organizado, de manera que activos no líquidos se convierten en otros que pueden generar liquidez inmediata. A fecha de hoy, se ha titulizado algo más de la mitad del déficit tarifario o de la deuda que se tiene contraída con las compañías eléctricas.

Pero ésta sólo es una solución transitoria, que puede tener efectos secundarios (cualquier cosa que nos recuerde, aunque sea remotamente, los derivados financieros tóxicos que causaron la crisis financiera de 2008 debe ponernos en guardia) y que, por tanto, hay que poner en marcha medidas que cancelen o al menos reduzcan progresivamente la deuda viva, sin causar graves consecuencias sobre variables ya muy castigadas por la propia crisis económica: la demanda privada, el déficit público.

No parece, sin embargo, que estemos en esta senda, pues la propuesta de Orden Ministerial, que debe revisar las tarifas de acceso a partir del 1 de enero de 2012, incluye una previsión de déficit para el citado año de 5.270 millones de euros, cuando el Real Decreto-Ley 14/2010 establecía, con total precisión, que el déficit previsto por esta norma no podría superar los 1.500 millones de euros en 2012.

La factura eléctrica

Para el común de los consumidores españoles, la factura eléctrica, o recibo de la luz, es un documento en el que se refleja el coste de producir la energía que consume más los beneficios empresariales; ni sospecha ni entiende –porque nadie se lo ha explicado- que en ese aparentemente inofensivo documento se esconde el gran monstruo que amenaza con dejarle a oscuras si no paga el “extra” que debe y del que no tiene noticia: el déficit tarifario.

A ese consumidor de a pie convendría explicarle que cada vez que le de al interruptor de la luz va a tener que pagar una cantidad que es equivalente al coste de la energía ordinaria o convencional, energía que ha tenido un comportamiento bastante estable y cuyos precios en España han sido muy similares al resto de los países de la Unión Europea, incluso algo inferiores a la media, y otra cantidad por contar con energías limpios, verdes o renovables.

Todos los consumidores, incluidos los que estén acogidos a la Tarifa de Último Recurso, pagan íntegramente el precio de la energía que consumen, por lo que no hay déficit por este concepto.

Insistimos, los consumidores españoles pagan por su energía lo mismo, o menos, que el resto de los europeos; pero por tarifa de acceso, que les permite acceder a la energía eléctrica, son los que más pagan, con diferencia, fundamentalmente por el alto coste de las primas que reciben las renovables en España, especialmente de las energías solares.

¿Quiere decirse con esto que hay que prescindir de las energías renovables? Evidentemente, no. Ni las directrices comunitarias lo permiten, ni es deseable para nuestra economía (ya se argumentó al principio de este documento que la dependencia que mantiene la economía española de las energías fósiles aconsejan diversificar y explorar nuevas fuentes energéticas). Y de igual forma que no debemos suprimir las energías limpias, tampoco podemos basar todo nuestro consumo de electricidad en la procedente de centrales de energía: el equilibrio entre ambas fuentes es necesario y deseable.

La prueba de la distinta evolución de las dos partes de la factura eléctrica: acceso y energía, es que en el año 2005, el precio de la energía suponía aproximadamente el 50% de lo que pagaban los consumidores y en año 2010 fue sólo el 23%.

En estos momentos, y desde hace años, la rentabilidad de la actividad eléctrica en España, que se deriva del beneficio que obtienen las empresas, es inferior al coste de financiación de sus inversiones, por lo que el equilibrio proviene, cada vez más, de otras actividades, y sobre todo de la actividad fuera de España, dándose la paradoja de que en otros países como Estados Unidos o Gran Bretaña, las empresas eléctricas españolas consigue ratios de rentabilidad y eficiencia que le son negadas en España, al tener que soportar los costes de unas energías subvencionadas que desequilibran todo el sistema.

De cara al futuro, no es aventurado afirmar que una reducción adicional de los beneficios, mediante la aplicación de tasas a determinadas instalaciones, pondrá en riesgo su capacidad de inversión y el mantenimiento de los puestos de trabajo directos e indirectos de su actividad industrial. El efecto directo para las empresas, de cualquier tasa, es la reducción de unos beneficios que hoy están más que ajustados.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Ayudan a entender este aparente sinsentido las siguientes cuestiones:

  1. Los costes que hacen posible que la electricidad llegue a nuestros hogares, nuestras fábricas y nuestras calles, se han incrementado muy por encima de las tarifas, debido a que en estos costes se incluyen las primas que reciben las energías renovables y que suponen cerca de 7.000 millones de euros.
  2. La economía española, desde hace varias décadas, sufre tasas de inflación superiores a la media comunitaria. Los sucesivos gobiernos han visto en la subida de las tarifas eléctricas un factor de agravamiento del problema y han tratado de congelarlo de forma ficticia, cargando sobre las empresas y sus cifras de negocio un coste que debería haber sido computado en los Presupuestos Generales del Estado por ser el fomento de las energías renovables un elemento de política energética y de política industrial y tecnológica.
  3. Igualmente, los sucesivos gobiernos no han querido asumir el coste político que supondría una subida de las tarifas que se estima actualmente entre el 20 y el 25% de las mismas, dadas las repercusiones electorales que ello tendría sobre el partido que sustenta al gobierno de turno.
  4. La subida de las tarifas, por último, se ha temido que afectara notablemente a la competitividad de los sectores intensivos en el consumo de este input.

¿Quién es el responsable de esta situación? La primera responsable de toda esta situación, que distorsiona la realidad es, y ha sido, sin duda, la Administración que ha dejado que el agujero negro de las primas amenace con convertirse en otra burbuja de consecuencias impredecibles. Pero el resto de los agentes económicos no puede mirar a otro lado. La memoria es frágil, pero no ha pasado el tiempo suficiente como para haber olvidado los Costes de Transición a la Competencia (CTC). Los CTC trataron de reflejar aquellos costes hundidos que no iban a poder ser recuperados como consecuencia del cambio regulatorio de un sistema que garantizaba la recuperación de los costes del Marco Legal Estable (MLE) a otro en el que el establecimiento de un sistema competitivo no la garantiza. Con ello se pretendía asegurar la estabilidad financiera de las eléctricas ante el profundo cambio que se iba a producir en su funcionamiento.

Finalmente conviene recordar que aunque el mercado eléctrico español goza del marchamo de liberalizado, la realidad es que está regulado en un 90 por ciento y ello le convierte en un sector altamente intervenido, repleto de interferencias que buscan la protección de no se sabe muy bien qué y quienes (o si). Una consecuencia de ello y que debería ser revisada, es aquella que permite a más del 80% de los consumidores acogerse a la Tarifa de Último Recurso (TUR), porcentaje superior a la media europea.

La solución del inmenso problema que representa el déficit de tarifa del sector eléctrico viene dado por imperativo legal y parece del todo punto imprescindible evitar incertidumbres en una economía que ya no se puede permitir más inseguridades legales, por lo que cuanto antes se resuelva, mejor.

A modo de corolario

  • Es necesario un análisis fundamentado y un debate público que trate de superar la dinámica de buenos y malos; de oponer, como antagónicas e irreconciliables, como enemigos sectarios, a las fuentes energéticas convencionales y a las energías renovables.
  • Es preciso clarificar, cuánto nos cuesta cada tipo de energía y cuánto estamos dispuestos a pagar por ella. Esto ayudará a decidir la distribución de la producción por fuentes energéticas.
  • Resulta imprescindible cuestionarse si las tecnologías inmaduras que amparan a algunas de las energías renovables implantadas y primadas, deben mantenerse en el actual estado operativo hasta que sean rentables o deben pasar al ámbito de la I+D+i.
  • En tanto no sean rentables determinadas energías ¿el Estado tiene que asumir los costes suplementarios de las citadas energías verdes, a través de los impuestos, o son los consumidores los que deben asumirlos?
  • ¿Qué capacidad instalada necesita la economía española para garantizar el abastecimiento en todo momento –las renovables son irregulares y, desgraciadamente, la tecnología actual no permite el almacenamiento-.

Mª Josefa García Grande es Coordinadora grupo de Estudio sobre Energía Fundación Gregorio Marañón

“Entramos en el ciclo de la Quita: Grecia no pagará ¿Por qué van a pagar Irlanda, Portugal, España?”

"La zona euro ha entrado en una nueva dinámica, muy peligrosa, la de los defaults controlados, como las voladuras controladas. Eufemismos para intentar conjurar el contagio del impago de Grecia al resto de los países europeos. La cuestión es muy simple, muy sencilla de analizar ¿Por qué Portugal, Irlanda, España, Italia...van a pagar el total de lo que deben a fuerza de sangre, sudor y lágrimas?¿Por qué se premia a unos y se castiga a otros, que, con frecuencia, son los que más se han esforzado, los más obedientes? En nuestra gestora consideramos que la zona euro ha entrado en una nueva fase: la de las quitas soberanas, porque, ante todo, la Deuda Total de muchos estados es IMPAGABLE por muchos y continuados que sean los esfuerzos. En términos de Bolsa, los bancos vuelven a ser los grandes perdedores. La presión vuelve a cebarse sobre los más débiles, en este caso, sobre Portugal. No hay que descartar un efecto dominó en Europa. La Crisis de la deuda Soberana no ha terminado. Llega La Quita. Esto pinta muy mal", me dice uno de los grandes gestores de fondos de la Bolsa española.

Lo ha escrito Carlos Montero en LACARTADELABOLSA Según se está filtrando en diversos medios, cada vez se está ejerciendo mayor presión sobre el gobierno portugués para que intente reestructurar su deuda al estilo griego. Es lógico que esto suceda. Al fin y al cabo, lo que se ha hecho con el plan de rescate griego es premiar la mala gestión del país. Portugal quiere acceder al mismo premio. Y es que la situación de Portugal dista mucho de estar cerca de solucionarse. Los analistas de Citi han intentado explicar el “enigma de Portugal”, cuyo diferencial de su bono a 10 años es superior a los 1.000 puntos básicos con respecto al bund alemán. Hay estudios que señalan que un diferencial por encima de los 700 puntos básicos no es sostenible en el tiempo, y menos si la economía en cuestión está en recesión, como es la portuguesa.

Los analistas de Citi afirman que Portugal no está en una senda fiscal sostenible, y lo argumentan de esta manera:

En las primeras evaluaciones de la situación de deuda, habíamos argumentado que Portugal no sería capaz de mantener una trayectoria fiscal viable sin una quita del 35% para finales de 2012 o en 2013. Si bien reconocemos que Portugal es en muchos aspectos diferente a Grecia, la conclusión actual es que el tamaño de la quita tendrá que ser de al menos un 50%. El tamaño de la quita dependerá de la situación macroeconómica, del monto de atrasos a los que el gobierno tendrá que responder, y del tamaño de los pasivos contingentes que requieren financiación. En cualquier caso, suponiendo que el acceso al mercado no llegue antes .de 2016, Portugal necesitaría una extensión de su fondo oficial de ayuda de entre 50.000 millones de euros a 65.000 millones de euros.

Es cada vez más obvio que el gobierno no cumplirá su objetivo de déficit del 5,9% del PIB para el 2011.

Kate Mackenzie de FT dice que aunque el gobierno portugués tenga intención de cumplir con el programa de la Troika, existen diferentes riesgos en la economía de Portugal que podría provocar que se incumplan los objetivos. Las necesidades de ayuda de las empresas estatales, unas ventas de activos menores de las esperadas, y las sociedades públicas/privadas podrían necesitar mayor asistencia, serían algunos de ellos.

Los otros riesgos del país son las expectativas de retorno de Portugal a los mercados de deuda, en los que espera recaudar en financiación a medio y largo plazo unos 65.000 millones de euros, empezando por 9.300 millones de euros en 2013. Según Citi, esto es imposible, a menos a los tipos que Portugal puede permitirse. Una extensión de la ayuda de la UE y del FMI es inevitable.

Citi estima que el déficit de financiación de Portugal se incrementará en 25.000 millones de euros en 2014 y en 65.000 millones de euros en 2015.

Y existe otro gran riesgo, que no es difícil de adivinar. El crecimiento del país puede no cumplir las expectativas. El escenario base del PIB de Portugal de la Troika es muy optimista, según Citi. Como publicamos en el gráfico adjunto, el escenario de referencia de Citi supone un ratio de Deuda/PIB de alrededor del 146% en 2015/2016, incluso con un segundo programa de ayuda de la Troika.

En estas condiciones, es probable que ni en 2017, Portugal pueda volver a los mercados a precios asequibles. Pero si se realiza una quita del 50%, Portugal podría volver a una senda fiscal sostenible en 2012.

Citi de cualquier forma no espera que la reestructuración de la deuda portuguesa sea incluida en el segundo programa de ayuda a Portugal. Las declaraciones sobre que el caso griego es una excepción son demasiado recientes.

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El petróleo podría ser la “Nueva Grecia” para Europa

Las preocupaciones sobre el coste del crudo Brent están incrementándose poco a poco, con el mercado advirtiendo que Europa podría estar en el centro de un shock del precio del petróleo. Y de este miedo creciente se hace eco el influyente diario Wall Street Journal, destacando que la subida del crudo podría ser "la Nueva Grecia" para Europa.

El riesgo derivado de los altos precios del petróleo ha adelantado a la crisis de deuda en la eurozona, convirtiéndose en el problema más apremiante al que se enfrenta la economía mundial. La subida inexorable del petróleo ha provocado que HSBC ya la haya etiquetado como "la Nueva Grecia", dejando también entrever que el miedo a un contagio griego al resto de Europa se ha suavizado en los últimos meses.

Se espera que los altos precios del petróleo pesen sensiblemente en la débil economía del viejo continente, en tanto que los problemas de suministro y la fuerte demanda en los mercados emergentes no sugieren un alivio en el corto plazo.

Los consumidores en algunas zonas de Europa ya están pagando precios récord en la gasolina, después de que el Brent tocara máximos en términos de euros y libras en las últimas semanas. Pero la subida del petróleo también alimenta un aumento de los precios de otros bienes, así como una reducción de la renta disponible de los consumidores.

La tensa relación entre Irán y Occidente ha dejado al mercado nervioso ante posibles problemas de suministro, mientras que los problemas internos en el sur de Sudán, Siria y Yemen ya han mellado las exportaciones de petróleo de esos países durante este año.

El Brent superó los 94,80 euros y las 79,09 libras por barril la semana pasada cuando se dispararon rumores, posteriormente desmentidos, de una explosión de un oleoducto en Arabia Saudita.

Neil Dutta, un economista americano de Bank of America Merrill Lynch, calificó el impacto de los altos precios del petróleo en la economía global como "inequívocamente negativo" y dijo que, como resultado, ahora es más probable que Europa caiga en una recesión más profunda.

Los analistas de UBS estiman que cada aumento de 10 dólares en el precio del petróleo equivale a un descenso de entre 0,2 puntos a 0,3 puntos porcentuales en el crecimiento europeo, si el incremento de los precios es impulsado exclusivamente por una caída de la oferta. Debido a que las expectativas del aumento de la demanda también han contribuido al aumento de los precios durante este año, el impacto podría no ser tan grave.

Sin embargo, el impacto en la economía ya se está haciendo evidente.

La tasa de inflación se elevó al 2,7% en febrero, frente al 2,6% de enero, según cifras preliminares de Eurostat, la agencia de estadísticas de la Unión Europea, aún por encima del objetivo del Banco Central Europeo de algo menos del 2%.

En el Reino Unido, los costes de las materias primas para las compañías manufactureras aumentaron fuertemente en febrero, debido principalmente a mayores precios del petróleo, mientras que los nuevos pedidos se desaceleraron, de acuerdo con la encuesta de gerentes de compras.

"Si esta combinación de aumento de los costes y la débil demanda persiste, será cada vez más difícil mantener el crecimiento de la producción y la creación de empleo", dijo Rob Dobson, economista senior de Markit, la compañía que comunica los datos de la encuesta.

Por otra parte, las sanciones a Irán harán cada vez más difícil el suministro de petróleo a Europa. La región, que es un importante comprador de crudo iraní, quiere imponer un embargo total de petróleo a partir del 1 de julio.

"Estamos hablando del epicentro de la crisis (Europa)", dijo Dutta.

Italia, España y Grecia, tienen todas unas elevadas necesidades de petróleo iraní.

El poder de los consumidores europeos para influir en el mercado petrolero mundial a través de una demanda más débil es limitado, ya que el enorme crecimiento en la industrialización de las economías de Asia ha desplazado hacia el este la demanda de petróleo.

"Necesitaríamos una caída de la demanda en todos los ámbitos, como en 2008 para ver una brusca caída de los precios, especialmente teniendo en cuenta los factores que apoyan los precios, como los riesgos sobre el suministro y la amplia liquidez" de los bancos centrales que ha llevado a algunos inversores a comprar activos de mayor riesgo, como materias primas, dijo Carsten Fritsch, analista de Commerzbank.

Los analistas de Bank of America Merrill Lynch dijeron en una nota publicada la semana pasada, que los 130 dólares por barril deben verse como un umbral clave para el Brent, ya que precios del petróleo por encima de este nivel podrían catalizar una recesión mundial. Sin embargo, otros analistas dijeron que el punto de inflexión probablemente sea más alto.

Fuentes. Wall Street Journal

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