miércoles, 29 de febrero de 2012

Historia de Europa en una lección (brevísima)

Que verdad es eso de que una imagen es mejor que mil palabras. Miren el gráfico que viene a continuación, mírenlo bien porque es para alucinar. La fuente es la BBC: http://ow.ly/9ayAo.

Precio deuda 10

¿Qué nos dice este gráfico?, pues muchas cosas, demasiadas; y todas malas.

1 – Grecia ahora tiene que pagar un pastón para que le compren sus bonos, OK, pero, ¿cuánto tenía que pagar en 1995?. La diferencia estriba en que en 1995 a nadie le importaba una mierda a qué precio vendía Grecia su deuda porque Grecia era un país para ir en Verano y poco más, y de Grecia, al margen de su arte antiguo pocas cosas interesaban. Miren el gráfico: lo dicho para Grecia es extensible a España, Portugal … Alemania …

2 – Grecia tardó un poco más en ‘converger’: en meterla en el saco, pero los demás … En el mismo momento en que el euro fue introducido las deudas de todo el mundo empezaron a pagarse al mismo precio. ¡Milagro milagroso!: el euro había conseguido que todas las economías europeas fuesen iguales.

3 – Eso permitió que los tipos comenzasen a hundirse y que empezasen a hacerse negocios a mansalva: si para el BCE todas las deudas son iguales, se dijo, y todo el mundo tiene que pagar lo mismo por endeudarse, es porque tan negocioso es invertir aquí como allá, pero como aquí (España, por ejemplo), las rentabilidades son mayores que allá (por ejemplo Alemania) invirtamos aquí; y como no va a haber problemas porque como, a nivel macro, todas las deudas son iguales y como, a nivel micro, el precio de la vivienda no baja nunca …

4 – Entre el 2000 y el 2006 fue la bomba. En Septiembre del 2007 las cosas empezaron a torcerse ligerísimamente, pero se hicieron oídos sordos porque lo último que convenía oír era nada que sonase a problemas: quien lo vivió lo sabe; hasta Septiembre del 2008.

5 – Lo que la quiebra de Lehman significó fue el despertar de un sueño autoinducido: no era cierto lo que se había supuesto. Convino creerlo para hacer negocios, pero todas las deudas no eran iguales porque todos no éramos iguales.

6 – Más aún, todos habíamos sido introducidos en el euro a fin de facilitar negocios imposibles, pero no todos debíamos haber entrado de la misma manera ni a la vez en el euro porque el euro que entró en funcionamiento en 1999 no era para todos: vuelvan a mirar el gráfico; y eso, en su momento, tampoco quiso oírse: también esto lo sabe quien lo vivió.

7 – Cuando las posibilidades de negocio se agotaron, los jugadores que de verdad estaban jugando: los profesionales (para todo hay que ser profesional) se levantaron de la mesa, y aquellos a quienes se les había dejado ganar alguna mano a fin de que siguieran animados allí se quedaron.

8 – Pero como aún quedaba en la rosca un par de vueltas, en el 2009 se pusieron en marcha los planes E. Miren el gráfico: ¿alguien puede decir para que cojones sirvieron los planes E?.

9 – Y como no sirvieron para nada, en Mayo del 2010 se pasó a zona oscura: tijeras, hacha, motosierra: la última vuelta a la tuerca.

10 – Hoy ya no queda tuerca que apretar.

Fin de la lección. Mañana, examen.

(España: déficit del 8,5%: ¿será más cuando salgan facturas que pueden estar guardando ayuntamientos y regiones cuando sus emisores quieran cobrar?. Este Gobierno se equivoca echando la culpa al anterior, por un lado porque fue un miembro del partido que ahora gobierna el que dijo -cuando también estaba en el Gobierno- aquello de ‘España va bien’, y lo dijo en 1996 cuando inauguró ‘el modelo español de crecimiento’; y se equivoca al utilizar una mayoría absoluta ficticia, ¿o es que creen que hubieran ganado por goleada el 20 N si hubiesen dicho lo que ya se sabía y añadido lo que iban a hacer?. Y también se equivoca metiendo en el mismo saco a todas las regiones: no es igual la realidad de una región que tiene un superávit fiscal interregional del 17%, o del 14% o del 8%, que otra que tiene un déficit fiscal interregional de casi el 8%. Echar pelotas fuera y mirar hacia otro lado es fácil, pero, ¿qué decían ellos durante estos años que estuvieron en la oposición?. ¿Cómo acabará esto?, empobreciéndonos, todos, pero la mayoría más).

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

Los 10 consejos de inversión de Jeremy Grantham

Jeremy Grantham, el gurú de los mercados y gestor de los hedge funds de GMO, ha emitido una nota a clientes donde deja a un lado las medias tintas y se atreve a decir que los inversores individuales se han lanzado al mercado de acciones en un "viaje peligroso" que amenaza con separarlos de su dinero. Ellos escuchan la llamada tentadora de un sinnúmero de "sirenas del mercado" - con intereses ocultos - que prometen que esta vez será diferente, y que aconsejan comprar ahora o perder el tren de las subidas.

Lo que hace que ese viaje sea aún más peligroso es que las acciones de todo el mundo están o bien en su precio justo o casi, dice Grantham en un artículo de Jonathan Burton. Los inversores que compran ahora pueden esperar una escasa rentabilidad en los próximos siete años. Las previsiones de GMO, después de asumir un 2,5% de inflación anualizada, es que las acciones de gran capitalización - hablamos del S&P 500 - darán una rentabilidad del algo menos del 1% anual durante ese tiempo, y las acciones de pequeña capitalización perderán un 1,5% anual.

Fuera de Estados Unidos la rentabilidad que podemos esperar será algo mejor, dice Grantham. GMO estima que las acciones de gran capitalización internacionales subirán un 5,2% al año y las emergentes un 5,6%. Las small caps mundiales subirán un 3,8% anual en los próximos siete años.

Respecto a los bonos, GMO cree que serán una fábrica de perder dinero después de ajustar su rentabilidad a la inflación, con la excepción de los emergentes.

Para lidiar con esta situación, el reputado inversor nos da 10 consejos cargados de sentido común.

1. Hay que creer en la historia

El S&P 500 cerró la semana pasada en su nivel más alto desde junio de 2008. El Dow Jones Industrial, mientras tanto, está coqueteando con los 13.000. Tras un mal 2011, las acciones de pequeña capitalización están liderando el mercado de los EE.UU.. Si a usted le parece que lo peor ha pasado, no lo crea, de acuerdo con Grantham.

"Todas las burbujas explotan, todos los delirios de inversión acaban", dice. "El mercado es ineficiente y anda errante lejos de su precio justo, pero al final, después de romper su corazón y su paciencia... volverá a lo que es su valor razonable. Su tarea es sobrevivir hasta que eso ocurra."

2. No sea ni prestamista ni prestatario

Nunca pida prestado para invertir.

"El apalancamiento reduce el activo más importante de los inversores: la paciencia", dice Grantham. Sin embargo, la deuda excesiva es aún más insidiosa. "Alienta la agresividad financiera, la imprudencia y la codicia."

La deuda ha arruinado a países, comunidades, empresas y consumidores. "Ha demostrado ser tan seductora que los individuos en masa se han mostrado incapaces de resistirse a ella, como si fuera una droga", escribe.

3. No ponga todo de su tesoro en un solo barco

Es obvio, sí, pero vale la pena repetirlo. La diversificación no es para ganar más, sino para poder resistir, dice Grantham. "Cuantas más inversiones tenga y cuanto más diferentes sean, más probabilidades hay de sobrevivir durante los períodos críticos en los que sus grandes apuestas se mueven contra usted."

4. Sea paciente y el enfoque su inversión a largo plazo

"Espere a tener unas buenas cartas", dice. Cuando encuentre algo que comprar, usted no tiene que actuar de inmediato. Espere a que alcance su rango de precio. Como Grantham, explica, "ese será su margen de seguridad."

Ahora viene la parte difícil: gestionar el dolor infligido por las pérdidas de una inversión. Pero a menudo el sufrimiento vale la pena. Como señala Grantham, "las acciones individuales normalmente se recuperan, los mercados siempre lo hacen."

5. Reconozca sus ventajas con respecto a los profesionales

La paciencia es una de las principales ventajas que tienen los minoristas sobre los traders y gestores de dinero. Sin embargo, muchas personas desperdician esa ventaja, reaccionan ante los acontecimientos del día a día y siguen al valor o sector más caliente. "El individuo está mucho mejor posicionado para esperar pacientemente al momento correcto."

Eso es un lujo "casi imposible" para los profesionales, dice Grantham. Wall Street, añade, que tienen una enorme preocupación por sus empleos, sus carreras, sus bonificaciones y similares, y tienen la necesidad de parecer ocupados para ganarse su sustento.

6. Tratar de contener el optimismo natural

Muchos profesionales en Wall Street ha sido despedidos por ser demasiado bajistas.

El optimismo puede ganar amigos e influir sobre las personas, pero es una pésima estrategia de inversión. Usted tiene que estar dispuesto a escuchar a los analistas bajistas, y las noticias negativas sobre su inversión para tomar las decisiones más justas posibles. Eso es doblemente cierto en momentos en los que los compradores y traders se muestran exuberantes.

7. En raras ocasiones, armese de valor

Los inversores profesionales a menudo ven gangas puntuales, pero (y esto es fundamental) no pueden y no siempre actúan cuando las ven.

Eso es porque el precio de equivocarse, aunque sea por unos pocos meses, es demasiado alto, de acuerdo a Grantham. Un gestor cuya cartera difiere en mucho a la de sus compañeros puede comenzar a recibir quejas de sus clientes si la rentabilidad es decepcionante en el corto plazo. Si los clientes retiran su dinero, los jefes del gestor estarán descontentos. Si ellos están descontentos, podrían plantearse que alguien es mejor para ese trabajo.

Los minoristas no tienen esa preocupación. Así que si usted encuentra una inversión que parece barata, aunque sea probable que continúe en desgracia por un tiempo, confíe en su análisis. Dice Grantham: "Si los números dicen que una acción está infravalorada atípicamente, apriete los dientes y vaya a por ella."

8. Resista a la multitud; aprecie sólo números

Participar en una burbuja de mercado y en la locura de las multitudes es muy interesante - hasta que ya no es burbuja. Por difícil que sea, no salte porque todos lo hagan, aconseja Grantham. "No haga caso de las noticias, especialmente a corto plazo. El flujo y reflujo de las noticias económicas y políticas es irrelevante”.

¿Qué es relevante? Los números. "Realice sus propias mediciones de valor o encuentre una fuente confiable", dice Grantham.

9. Al final es bastante simple

Las acciones se compran y se venden sobre la base de las expectativas del valor futuro de los dividendos de una empresa y sus ganancias. Así que si una acción está cotizando con un descuento sobre sus múltiplos de ganancias a largo plazo, los inversores pueden suponer que con el tiempo la brecha se reducirá y el precio subirá. Por el contrario, si las acciones tienen un precio por encima del promedio, lo más probable es que el precio se reduzca - y vuelva a la media - con el tiempo.

Las estimaciones y previsiones como las que hace GMO para los próximos siete años no son complicadas, dice Grantham. "Estas estimaciones no se basan sobre estudios de doctorados. Se trata de ignorar a la multitud, la elaboración de relaciones simples y ser paciente."

10. "Sobre todo: sea fiel a si mismo"

William Shakespeare, probablemente habría sido un gran inversor, con su profundo conocimiento de la naturaleza humana y sus debilidades.

"Es absolutamente necesario que usted conozca sus limitaciones, así como sus fortalezas y debilidades", dice. "Usted debe saber los umbrales de sufrimiento y paciencia y no invertir más de lo que pueda. Si usted no puede resistir la tentación, no debe administrar su propio dinero."

En ese caso, dice Grantham, contrate a un experto gestor o compre un fondo barato que replique a un índice bursátil y no se fije en él hasta que se jubile.

"Por otro lado, si usted tiene paciencia, un umbral de sufrimiento decente, capacidad para soportar la mentalidad manada, tal vez un nivel universitario en matemáticas y un reputado sentido común, adelante."

"En mi opinión, usted tiene las cartas suficientes y le ganará a la mayoría de los profesionales (algo triste, pero real, un reto relativamente modesto) e incluso puede hacerlo muy bien."

Fuentes: Jeremy Grantham y Jonathan Burton

La mejor cartera de inversión ¿con o sin bancos? ¿Qué hay que hacer para ganarle al mercado?

Si bien la semana pasada nos preguntábamos si el sector energético sería la próxima gran burbuja, hoy nos preguntamos si los inversores se benefician en función del riesgo ajustado al no incluir acciones de compañías financieras en sus carteras de inversión. A lo largo del artículo vamos a conseguir dar una respuesta.

En primer lugar, para responder a esta pregunta debemos partir de ciertas suposiciones básicas referidas a una estrategia de inversión alternativa. Antes de entrar en detalles, la conclusión resulta bastante clara: al excluir las acciones de compañía financieras, los inversores no obtienen ningún rendimiento adicional sobre sus inversiones que resulte significativo, positivo y ajustado al riesgo.

La exclusión de las acciones de compañías financieras no agrega valor ponderado en función del riesgo. En la primera parte de nuestro análisis de los sectores, demostramos que, en términos comparativos, desde 1993 las acciones de compañías financieras han generado un bajo rendimiento ponderado en función del riesgo. Entonces, ¿qué pasaría si las acciones de compañías financieras se excluyeran de una cartera de mercado (definida como una cartera integrada por 9 del total de 10 sectores que integran el GICS con sus respectivos rendimientos ponderados por capitalización en el tiempo) y comparáramos esto con la cartera de mercado (Índice Total de Retorno de S&P 500)? Nuestro pronóstico fue un mejor rendimiento y una volatilidad menor.

Más abajo se pueden observar los resultados con la cartera de mercado que no incluye acciones de compañías financieras, con un rendimiento anualizado de 8,5% desde 1993 en comparación con un 8,0 por ciento correspondiente al índice S&P 500; por lo tanto una prima activa anualizada de 0,5 por ciento. Las otras dos carteras son carteras equiponderadas: 1)una cartera de mercado que no incluye acciones de compañías financieras y TI y 2) una cartera equiponderada integrada únicamente por acciones del sector energético, de artículos básicos de consumo y de servicios de salud – los tres mejores sectores según el Ratio de Información descrito en la primera parte de nuestro análisis. Volveremos a referirnos a estas dos carteras más adelante.



Curiosamente la cartera de mercado que no incluye acciones de compañías financieras muestra una volatilidad anualizada apenas inferior (15,0% frente a un 15,5%) en comparación con el índice S&P 500 y por lo tanto un Ratio de Sharpe apenas superior (0,24 frente al 0,21).

Según el Ratio de Información, nuestra cartera de mercado sin acciones de compañías financieras tiene 0,22 en comparación con cero correspondiente al índice S&P 500, dado que utilizamos dicho índice como referencia.

Algunos considerarían que esto es correcto. Pero ¿es significativo? No lo es. Una prueba de T pareada entre la cartera de mercado sin acciones de compañías financieras y el valor medio del índice S&P 500, revela estadísticas muy bajas de apenas 0,0787 (valor p = 0,9373). Dicho de otra forma, no podemos rechazar la hipótesis de que la diferencia de valores medios es igual a cero. Por lo tanto, los inversores no se benefician al excluir las acciones de compañías financieras si comparamos una cartera de mercado que contiene a todos los demás sectores con sus ponderaciones al mercado. En breves palabras: las otras dos carteras de la gráfica anterior tampoco tenían un alfa significativo, a pesar de la cartera equiponderada integrada por acciones de los sectores de energía, bienes de consumo, y servicios de salud con un rendimiento anualizado de 11,2 por ciento y por lo tanto una prima activa anualizada (alfa) de 3,2 por ciento. ¿No vale la pena reflexionar acerca de esto?

Para tener una idea intuitiva acerca de por qué el alfa (la diferencia de rendimiento entre ambas carteras) no es significativa, vea el gráfico a continuación. Allí se muestran los excesos de rendimiento mensual (alfa) y el valor medio (la línea punteada de color azul claro), el cual se ubica apenas por encima de cero.



Sectores

¿Entonces qué debe hacerse para ganar al mercado?

Responderemos a esta pregunta la semana próxima, en ocasión de nuestro análisis final, a partir del cual comprobaremos el desempeño de Warren Buffet en relación al índice S&P 500 y obtendremos algunas conclusiones acerca de las estrategias de éxito.

Peter Garnry, Analista de mercado, Saxo Bank

martes, 28 de febrero de 2012

VideoAnalisis Gamesa

Más allá

Me preguntan: ‘¿Hacia dónde vamos?’. La pregunta supone dos cosas: 1) que ya se tiene bastante claro en qué lugar se está, y 2) que no se ve el lugar hacia el que nos dirigimos. ¿Hacia dónde vamos?.

Durante seis décadas el camino era diáfano: siempre más y siempre hacia arriba. Primero se consiguió a base de pleno empleo y de salarios crecientes, luego con endeudamiento: cada vez mayor, y funcionó … hasta que quedó claro que la disponibilidad de recursos no es infinita y que el endeudamiento no puede crecer indefinidamente. Aquí estamos ahora: pensando cómo manejarnos en una situación absolutamente nueva, para la que no hay recetas y sabiendo que las herramientas que antes funcionaron para crecer ahora son pura chatarra de calidad cero.

Pienso que nos dirigimos -ya hemos llegado, pero aún se está abriendo la puerta- hacia un lugar en el que ‘más’ perderá todo el sentido y lo cobrará ‘necesario’; un lugar en el que desperdiciar será pecado mortal y en el que se optimizará, siempre, el uso de todo; un lugar en el que ‘productividad’ tendrá muchísimo más sentido que ‘producción’; un lugar donde la consecución de la eficiencia sea un fin a fin de poder moverse en un mundo de escasez. Y eso es totalmente nuevo, es otro modelo, ya: el que ya está sustituyendo al que aún se quiere creer que es el nuestro pero que se está llevando por delante el huracán de la crisis sistémica en la que estamos inmersos.

Piénsenlo. El acuerdo a 25 -los otros dos no han firmado pero van a ser más estrictos que los que lo hicieron- para limitar el déficit estructural al 0,5%. Por un momento viajen a los años 60 e imaginen que le cuentan ese pacto al presidente de la República Francesa, al general Charles De Gaulle, el alarido que hubiese dado habría llegado hasta La Madeleine, sin embargo el actual presidente de la República se colocó el primero en la cola de los firmantes. Esa norma liquida el concepto de soberanía, ya no digamos el globo sonda para instalar -hoy- en Grecia a un comisario que fiscalizase los gastos griegos: ¿hay alguna diferencia entre eso y como operaba la URSS respecto a los miembros del COMECON?.

Pienso que vamos hacia un modelo imperial, regulado, intervenido. En el que los Estados pierdan peso, soberanía, poder de decisión y queden convertidos en meros gestores de normas y decisiones tomadas por consenso y emanadas de estudios elaborados por las grandes corporaciones que conocerán la realidad del planeta y que apuntarán a un bien común, imprescindible, para todos. Consideren el petróleo: bien cada vez más escaso, imprescindible, insustituible en infinidad de procesos, necesario en mil y un aspecto para todo el planeta, y que es en su mayoría es administrado por doce compañías; pero sigan por el resto de commodities esenciales, o por fabricados que casi, casi, hoy son recursos básicos: un antibiótico, por ejemplo.

Vamos, pienso, hacia un entorno regulado, estrictamente monitorizado en el que se fabricará lo necesario utilizando la cantidad de recursos imprescindibles de forma óptima y con la tecnología adecuada, y ya: aquí tenemos un problema del que no se habla: qué hacer con la población activa que ya es excedentaria. El PIB, sigo pensando, no va a seguir creciendo del modo como crecía antes de ‘esta recesión’; tras la crisis el PIB, cómo PIB o como déficit, habrá descendido, ¿un 25%?, ¿un 30%?, y no recuperará ese porcentaje en ‘un par de años’: se quedará ahí o aún descenderá un poco más hasta alcanzar su nivel óptimo porque las herramientas no serán las que fueron sino las que ya están viniendo: eficiencia, productividad.

¿Seremos más pobres?, según los actuales parámetros el PIB pc y la Renta Personal Disponible serán más bajas, sí (cierto: las de algunas personas serán más elevadas porque serán imprescindibles: ¿no será lógico que quienes estén diseñando la nueva fuente energética tengan acceso a más bienes y servicios o a bienes y servicios de máyor valor?). Pero lo cierto es que se dispondrá de menos porque menos habrá.

Y todo bastante controlado, claro; pero de ahí ya estamos muy cerca: si mañana llegan a Londres, se alojan en un hotel, se levantan a las 7:00 am, salen y callejean todo el día utilizando el Tube, se toman algo a la 1:00 pm, compran un par de cosas, el tea a media tarde, van a un teatro y regresan a su hotel a las 11:00 pm, su imagen habrá sido registrada por 400 cámaras y sus pagos con tarjeta habrán sido recogidos por el sistema financiero; es decir, pasado mañana sería posible reconstruir casi al minuto su recorrido por Londres del día anterior, más aún si a lo largo del día han efectuado y recibido varias llamadas telefónicas y si hay enviado un par de mails. ¿Pérdida de privacidad e intimidad?, sí, pero en vez de en una persona piensen en unos filetes de bacalao preparados en Islandia y vendidos en una tienda de Sydney: la trazabilidad aporta una información que optimiza procedimientos y eficientiza gastos.

Pienso que el nuevo modelo va a ser muy diferente al vivido, como muy diferente ha sido el modelo vivido a su anterior. Lo de que si es mejor o peor lo dejamos para otro día.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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