jueves, 8 de septiembre de 2011

¿Por qué se van los ingenieros?

Hace algunos días recibí un mail; su ‘Asunto’ es el título de hoy. Léanlo con cuidado. (Ya: las cosas cambian tan rápido que lo que ayer era gris perla, hoy es gris marengo y mañana será negro, pero en fin).

“Llevo tiempo leyendo su carta en lacartadelabolsa.com, y el tema de la fuga de capital humano ingenieril me toca de cerca, así que voy a describir lo que sucede y, me creo, romper una lanza en su favor, o quizá más de una. Y es que me parece que se obvia demasiado.

El problema es el siguiente: el ingeniero superior en este país está sobre preparado para el tejido industrial existente. Salvo algunas multinacionales o grandes empresas, ninguna otra necesita un profesional así, y aquellas tampoco los necesitan en demasía.

Lo primero que ve un ingeniero al salir al mercado de trabajo es lo siguiente: Empresa controlada férreamente bien por el empresario original, ya mayor, o por sus sucesores sin formación relacionada, con un producto ya establecido y procesos consuetudinarios no registrados.

Aquí el ingeniero simplemente sobra ya que contratar a alguien así implica darle el control para que modernice, registre procesos, ordene, inicie actividades de investigación, plantee posibilidades, mejoras, haga preguntas, etc.. Algo que nunca sucederá ya que el empresario prefiere que las cosas sigan como están. Si funciona, ¿para qué tocarlo?, el problema es que las empresas se constituyeron en una época en la que se carecía de tejido industrial y, salvo que se hiciera rematadamente mal, salían adelante porque no había competencia, pero las empresas necesitan retoques, reglajes para aumentar su eficiencia y, además, llega competencia del exterior. Como no se modernizan queda el siguiente dicho “el abuelo funda, el padre mantiene y el nieto funde”.

Entonces el panorama es el siguiente: ingeniero joven, sobre preparado, infra pagado, con nulas expectativas de poder hacer algo en la empresa en la que está (se ha dado cuenta al mes de estar), con un contrato de oficial de 3ª y negándose a ver cómo se pisotean la lógica empresarial y las buenas prácticas que su formación le ha dado. Solución, irse a algún país donde les importe algo o a la Administración:

- La Administración queda para los que los idiomas no son lo suyo, ahí estamos bastantes (cada vez más) incluso con el título de Doctor y varias patentes funcionando, pero gestadas en la universidad y que han servido para conseguir la jefatura de departamento del que organizaba el cotarro, sufriendo el olvido justo después.

- Alemania o donde se pueda, para aquellos que ya fueron de Erasmus o son más duchos en idiomas. Y creedme, no volverán.

Y para los que digan que es una fuga de capital humano, económico, etc. de España, pues así es. Pero que no se preocupen mucho, que esto se acabará, las reformas educativas van en ese sentido, la fama del ingeniero español se agotará. Y es que, mi generación, la más formada de las que ha habido, se ha enfrentado con la realidad de un país atrasado incapaz de absorberlos y aprovechar la inversión realizada en ellos. Por lo tanto, como debía ser que el sistema educativo no era bueno, ya que no se precisa gente formada, las siguientes reformas han aumentado el fracaso escolar produciendo la masa que, bien entrenada en tareas simples hará las delicias del empresario aquél que sabía tanto y al que el ingeniero joven molestaba con sus preguntas y observaciones.

Pero todo esto es lógico: se intentó modernizar un país a base de libro porque es lo más barato, el plan fracasó y quedó una generación inservible para trabajar en el tajo, así que se abandona la vía de la excelencia académica y se utiliza mano de obra foránea para proseguir las tareas habituales del país. Ahora, ¿qué se hace con el que queda?, ¡que se busque la vida!, y se la buscará y muy bien.

Es más, mi consejo de ingeniero para el que se lo piense es que no mire atrás que nadie le mirará, que aquí sobra y que buen viaje y buena suerte.

En este texto hay experiencias propias, de compañeros y de amigos, y me callo muchas de mis experiencias que demuestran hasta qué punto se pueden llegar a hacer las cosas mal en una empresa porque entraría en el terreno del ¿humor?”.

Mi respuesta:“Entiendo que es Ud. Doctor en Ingeniería. ¿Industrial?. ¿qué especialidad?”.

Su respuesta, demoledora:

“Yo no soy el Doctor en Ingeniería, tengo un familiar y compañero de carrera que sí lo es, y por eso sé de sus intenciones y situación. Yo soy ingeniero industrial a secas, especializado en Organización Industrial y con estudios posteriores en logística y comercio exterior. Unas 700 horas de formación adicional. Pero actualmente estoy en la docencia en educación secundaria.

Sí, realmente el nivel de desempleo era nulo y hoy en día es muy bajo pero las condiciones han ido empeorando con el paso del tiempo, es decir, el subempleo ha aumentado, y mucho. Mi opinión: oferta y demanda, aumento espectacular de titulados fruto de un buen nivel educativo, desacople de la economía del país con dicha subida, la sobreoferta de ingeniero y la subsiguiente aceptación de condiciones cada vez peores.

Hay un hecho que lo refleja: en la comida del colegio de ingenieros solemos llegar al restaurante aquellos que no vamos a la misa precedente, la juventud. Con coches baratos, alguno destartalado y también alguno bueno. Esperamos en el aparcamiento contándonos qué tal la vida haciendo hora para el aperitivo. Y entonces llegan los mayores, Mercedes, BMW y demás marcas de lujo, y bajando de categoría según baja la edad. Todos sabemos que los tiempos de los muy mayores acabaron y para emular a los de mediana edad hay pocos puestos y estamos demasiados.

Le voy a contar un poco de mi historia, no voy a hacerla larga, pero igual esto explica todo:

Ingeniería industrial, de los más de 600 que entrábamos al año en (nombre de una ciudad española con universidad) sólo salían unos 80, no había competencia entre alumnos, simplemente mucha camaradería para poder sobrevivir. Era muy duro. Yo no me puedo quejar, sería responsable logístico o profesor, para ello nunca dejé uno de los dos caminos hasta que lo tuve claro. Pero en la universidad todos me decían que estaba loco por plantearme ir a la docencia.

Al terminar estaba al tanto de la colocación de muchos de mis compañeros. Prácticamente todos tardamos varios meses, y los puestos solían ser malos. Además, por aquella época (2005) se puso de moda la oferta de “becas” por parte de las empresas, con lo que acababan ofreciendo entre 400- 700 euros a un ingeniero. Ilustrativo es lo sucedido a un amigo mío ingeniero informático que le ofrecieron para trabajar una beca de escaso importe y, cuando hizo la observación de que le parecía bien estar así dos meses le dijeron que las “becas” tenían una duración bastante mayor. No aceptó y está de investigador en la universidad, lo cual tampoco da para mucho al principio y es jugártela a tener tu plaza en un futuro o salir de allí, pero ya lleva tiempo y va engranando un contrato tras otro.

Puede parecer curioso pero, mientras la construcción tiraba y hacía falta mano de obra, el resto de sectores mostraba su desacople con la realidad formativa de la juventud.

Encontré trabajo en un almacén eléctrico. Responsable de almacén perfil ingeniero, unos 1.100 euros, no estuve mucho tiempo, salí espantado y encima las conversaciones con los compañeros sólo me corroboraron que, más o menos, era así en casi todas las empresas pequeñas y medianas. Por supuesto, no me dejaron ni organizar aquello de forma eficiente, realmente el almacén les daba igual, me querían de mozo de almacén para sacar trabajo, pero estaba todo tan mal organizado que no se llegaba.

Una vez dedicado a la docencia (aún sigo a nivel interino haciendo puntos) buscaba incluirme en listas de diversas especialidades. Cuando se acaba o está a punto de agotarse una lista de interinos, se realizan pruebas de conocimientos para incrementar su número. Conforme pasaba el tiempo, y antes de que se declarara la crisis de forma oficial, éstas aumentaban en participantes y, por desgracia, empecé a encontrarme con compañeros de carrera. Ahora los veo en las oposiciones habiendo fingido estar enfermos en sus respectivos puestos de trabajo, esperando entrar en listas y salir de la empresa en cuanto les salga una vacante para trabajar un tiempo más o menos largo.

Es decir, el subempleo antes existía, pero en mi época era casi obligado y sin expectativas claras de cuándo se iba a terminar.

Si bien es cierto que el ingeniero industrial igual vale para un roto que un descosido y mucha gente va tirando en puestos que no corresponden a la espera de ofertas mejores, en otras ramas de la ingeniería la situación es mucho peor.

Resumiendo: Exceso de ingenieros + realidad industrial pobre= condiciones no acordes a la formación = emigrar”.

Lo que decía: demoledor. Y añado algo que, conversando sobre el tema siempre digo: cuando en un país pasan cosas como estas algo pasa en ese país.

Por qué se van los ingenieros. La pregunta: tal y como están las cosas, ¿se van a continuar yendo?.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

Europa necesita un líder y en su lugar tiene un ama de casa

Es habitual escuchar en estos días, feroces críticas a la actuación alemana, y más concretamente a su canciller. Se la califica de egoísta, con poca visión europea y de largo plazo, y con un bajo nivel de liderazgo. Nunca he estado de acuerdo con estas críticas, y en diversos foros económicos he expuesto mi opinión al respecto. Pero la mejor defensa que he leído y escuchado en los últimos meses de la canciller alemana, la ha realizado el analista de FT, Gideon Rachman. Leyendo su artículo creo que comprenderán mejor la actuación de Angela Merkel en la actual crisis económica, y creo que los detractores serían menos beligerantes y más comprensibles con sus reticencias a adoptar las medidas que se la exigen. Veamos que dice Gideon Rachman:

“Cuando ella entra en la habitación, todo el mundo se calla. Es como cuando entra la directora”. Afirma un político de alto rango sobre el impacto que Angela Merkel tiene cuando entra a las reuniones regulares de los líderes conservadores de toda Europa.

Los escalofríos provocados por la canciller alemana, son fáciles de entender. Sus colegas saben que el destino del euro - y de la Unión Europea en su conjunto - depende ahora de las decisiones tomadas por el gobierno alemán. Muchos critican a Merkel por su falta de imaginación, de calidez y de generosidad - por ser demasiado lenta y cautelosa también. La canciller está aún bajo los ataques de los proeuropeos de su propia casa. Helmut Kohl, su mentor y el hombre que llevó a Alemania al euro, se quejó recientemente de que no tenía sentido “el lugar donde Alemania se encuentra hoy en día, y hacia dónde se dirige”.

Lo tónica general de todas estas críticas es clara. ¿Por qué no está Merkel a la altura de su promesa de hacer “lo que sea necesario” para salvar el euro? ¿Por qué no se pone en cabeza de la crisis, utilizando todo el poder financiero que tiene Alemania para este fin? ¿Por qué no puede ver que los eurobonos - una puesta en común del riesgo crediticio de toda la UE - son la respuesta? Europa necesita un líder y en su lugar tiene un ama de casa.

Pero en lugar de arremeter contra la canciller, el resto de Europa debería estar agradecida de que tienen un líder tranquilo y prudente en Berlín. Visionarios audaces como la el Sr. Kohl, crearon el euro, dejando a las generaciones futuras que arreglen el lío posterior.

Hay (al menos) cinco razones por las que la Sra. Merkel tiene toda la razón para negarse a algunas de las medidas más drásticas a las que está presionada.

En primer lugar, los críticos de la canciller a menudo no reconocen las limitaciones reales políticas y jurídicas sobre las que se están operando. El Tribunal Constitucional alemán se pronunció ayer sobre la legalidad de las propuestas para incrementar el fondo para rescatar a los miembros endeudados de la eurozona. A finales de este mes, el parlamento alemán votará sobre el tema. Sería arrogante asumir que la Sra. Merkel puede ganar sola todas las batallas, cuando la opinión pública alemana y muchas voces influyentes en el país se oponen profundamente a más rescates. Del mismo modo, para cualquier propuesta de creación de eurobonos se requieren nuevos tratados de la UE, cuya ratificación en Alemania sería muy difícil de conseguir. Los que están pidiendo acciones alemanas cada vez más audaces, a pesar de las dificultades jurídicas y políticas, parecen tener poco respeto por la democracia del país.

En segundo lugar, decir que la canciller alemana debe hacer “lo que sea necesario” para salvar el euro, supone que sabemos lo que hay que hacer. Los eurobonos son la última panacea, recomendados por muchas de las mismas personas que nos aseguraron hace años que el euro sería una moneda segura. Merkel no tiene una idea real de si iba a funcionar o no. Pero sí sabemos que la ampliación del fondo de rescate (como es casi seguro que sucederá), o la creación de eurobonos, significarán acumular costes y pasivos cada vez mayores a los contribuyentes alemanes.

En tercer lugar, no es simplemente vulgar el prejuicio sensacionalista de creer que si hay más dinero canalizado al sur de Europa será mal gastado. En países como Grecia e Italia, las funciones básicas del Estado - tales como la recaudación de impuestos y la adjudicación de contratos públicos - son con frecuencia corruptas. En el pasado, el dinero de la UE ha fomentado esta corrupción.

En cuarto lugar, la idea de que Alemania puede salvar automáticamente el euro - si tiene voluntad y generosidad - se basa en una suposición injustificada de un ilimitado poder económico alemán. Echa un vistazo a las ratios de deuda en toda la UE, y notará que la deuda alemana es más del 83 por ciento del producto interno bruto y superior a la de Francia, España o Gran Bretaña. En la actualidad, los mercados tienen confianza en Alemania. Pero no se puede contar con esto para siempre. El crecimiento se está desacelerando y los niveles de envejecimiento de la población del país provocarán crecientes costes en el futuro. Si Alemania avala la deuda de la UE, los mercados podrían fácilmente cambiar su visión sobre el país.

En quinto lugar, a menudo se dice que Merkel no se da cuenta de que salvar el euro es en realidad por el propio interés de Alemania. Esto es una perogrullada. Por supuesto, una Europa estable y próspera favorece los intereses alemanes. La pregunta es si las medidas que quieren que la Sra. Merkel tome, realmente logran este fin, o simplemente crean una crisis peor aún.

Una versión ligeramente más sofisticada de este argumento sostiene que la economía alemana sufriría enormemente si el euro se rompiera, debido a que muchos bancos alemanes irían a la quiebra, y que su moneda subiría de valor, por lo que las exportaciones alemanas perderían competitividad. El problema bancario es real. Sin embargo, es posible que una recapitalización de una sola vez de los bancos alemanes fuera bastante menos costosa que un compromiso abierto a todo el sur de Europa. El argumento de que la industria alemana no podría hacer frente a una divisa más fuerte también hace caso omiso de la historia, y del milagro económico alemán de posguerra - que tuvo lugar a pesar de un constante aumento del marco.

La canciller alemana claramente quiere apoyar a la moneda única y a la UE. Sus buenas intenciones no se pueden dudar. Pero sería absurdo poner en peligro la propia estabilidad económica y política de Alemania, al apoyar cualquier plan desesperado destinado a “salvar” el euro.

fuente: lacartadelabolsa

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Lo que no se dice, lo que no se entiende.

‘Pero en verdad, ¿qué está pasando?’, me preguntan vecinos, conocidos, amigos; las versiones oficiales no cuadran con las percepciones de la ciudadanía. Tanto se ha dicho, tanto se ha prometido, tanto se ha utilizado el ‘mañana sí’, que hasta los más crédulos ya están dudando. ‘Pero en verdad, ¿qué está pasando?’.

En dos palabras. El mundo hoy tiene cinco problemas. 1) muchos de los elementos del planeta: familias, países, personas, empresas, deben una pasta que muchísimos de ellos no pueden pagar, 2) no se crece o se crece poquísimo porque el planeta se ha acostumbrado a crecer a crédito, un modo de crecer que ya no da más de sí, 3) el crecimiento habido en estos últimos veinte años ha estado basado en el consumo de lo máximo posible de todo por parte de todos y de forma creciente, y la demanda ya ha agotado sus capacidad de endeudamiento, 4) se ha estado suponiendo que la oferta de recursos era ilimitada, y ahora se sabe que eso no es así, y 5) cada vez es necesario menos factor trabajo.

Decía ‘cinco problemas’ en base al modelo económico que adoptamos en los 1950s, unos problemas que son irresolubles porque son problemas nacidos del funcionamiento del modelo, es decir, no es posible resolver esos problemas, hay que cambiar el modelo.

Pero cambiar de modelo tiene consecuencias porque el modelo que hay que adoptar no estará basado en la abundancia sino en la escasez: asumir que un porrón de deuda no será pagada, que se producirá una caída abrupta en el crecimiento potencial, que el nivel de bienestar decrecerá para una gran mayoría, que el desempleo estructural del factor trabajo será muy elevado, que una proporción elevada de personas no van a ser necesarias para producir nada que nadie va a consumir, …

Terrible, ya, pero la dinámica histórica lleva a situaciones inevitables: la Gran Depresión fue inevitable porque el modelo entonces en uso no fue capaz de asumir el aumento de productividad que se produjo en los años veinte; nuestro modelo fue inevitable porque el consumo era la única forma para dar salida a ese aumento de productividad (lo que sucede es que mientras ha durado los efectos han sido geniales); un modelo basado en la optimización es inevitable para afrontar un escenario de recursos escasos.

Con voluntad, arrojo, coordinación, sacrificio, compenetración, y aparcando egoísmos e individualismos se puede mitigar y amortiguar los efectos de lo que está viniendo, pero eso que está viniendo no se puede, NO SE PUEDE, evitar.

Lo único que depende de nosotros es como queremos que sea esta crisis: o terrible, horrorosa y salvage, o muy mala, muy penosa y muy dolorosa. Yo, la verdad, escogería lo segundo. Y soy optimista: pienso que se escogerá, por instinto de supervivencia: por inevitabilidad.

¡Ah!, y por decimoséptima vez: no se trata de una segunda recesión, ni de una vuelta a la recesión, ni de un corte en la recuperación: lo que hoy sucede es un paso más en la crisis sistémica que comenzó en el 2007, al igual que lo será la mayor caída que sucederá mañana. Pienso que sería útil que se fuese admitiendo eso, incluso por aquellos que ahora lo dicen aunque antes lo negasen.

(Y eso-que-se-dice-que-se-ha-perdido: la confianza; bueno, se confió en que los recursos de que podía disponerse lo eran en una cantidad ilimitada, y ya ven donde estamos. Se confía en que ocurrirá aquello que se precisa para que suceda lo que se desea, independientemente de que sea posible, cierto o verdadero, y claro, luego pasa lo que pasa. Durante unos años, ¡bote!, salió bien, pero cuando eso ha dejado de ser así … se ha perdido la confianza. ¡Hombre, claro!; ¿qué se esperaba que iba a suceder?).

Santiago Niñó-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN los hedge funds más importantes del mundo pierden dinero

Los ricos también lloran es una telenovela mexicana producida y emitida por Televisa en 1979, que supuso uno de los mayores éxitos de audiencia de la historia del género, fue exportada a más de 150 países y doblada a 25 idiomas. En la Bolsa de ayer y en la de ahora, los ricos de verdad han venido siendo los hedge fund, que también lloran. Finalizado agosto con descensos importantes en los indicadores bursátiles y estrenado septiembre con batacazos de órdago, vemos que los hedge funds más importantes del mundo también muestran un pobre resultado, escribe Capital Bolsa. Grandes gestores financieros como Steven Cohen, Dan Loeb y David Einhorn, quedaron atrapados en la ola de ventas al inicio del mes de agosto y terminaron en números rojos.

El hedge fund de Cohen, SAC Capital Advisors, perdió un 3%, el de Loeb, Third Point Offshore Fund, cayó un 2,8% y Greenlight, y el de Einhorn, Greenlight, retrocedió un 1,4%, según fuentes que cita la CNBC.

Mientras Cohen y Loeb permanecen en positivo durante el año - SAC sube un 7% - muchos otros hedge funds no han podido aguantar la presión del mercado.

El hedge fund de Whitney Tilson, T2 Partners, dijo a los inversores que el fondo retrocedió un 13,7% el último mes, dejándose un 22,1% durante el año.

Pero el gran perdedor dentro del sector sigue siendo John Paulson, el inversor multimillonario calculó mal el ritmo de la recuperación económica y ve como sus acciones financieras están siendo maltratadas. Su buque insignia Advantage Funds todavía pierde entre el 25 y el 35 por ciento durante este año, dijo uno de los inversores.


Una aproximación al concepto de hedge fund


Un fondo de inversión libre, (en inglés: “hedge fund”, «fondo de cobertura»), también denominado instrumento de inversión alternativa y fondo de alto riesgo es un instrumento financiero de inversión. El término “hedge fund” se aplicó por primera vez a un fondo gestionado por Alfred Winslow Jones que combinaba posiciones cortas y largas en valores con el fin de realizar una cobertura de la cartera frente a los movimientos del mercado. Los fondos de inversión son gestionados por despachos, firmas de corredurías de bolsa, gestoras de fondos y por bancos de inversión.


En ausencia de una definición precisa de Instrumentos de Inversión Alternativa, enumeraremos las características que diversas instituciones públicas y privadas han asociado a estos instrumentos a lo largo de los últimos años:

Fondo de inversión libre (fondo de cobertura o hedge fund)


Vehículo de inversión colectiva que esté organizado de forma privada, gestionado por sociedades profesionales (bancos de inversión o gestoras de fondos) que cobran comisiones sobre resultados obtenidos y no disponibles para el público de forma general dado que requiere importes mínimos de inversión muy elevados.


Persiguen rendimientos absolutos en lugar de rendimientos relativos basados en un índice de referencia.


Utilizan técnicas de inversión financieras no permitidas para los fondos tradicionales: venta al descubierto o short-selling (shorting: apuesta a futuras bajadas de precios de acciones)[2] uso de derivados financieros (credit default swap (CDS) o seguro de impagos; permutas financieras o Swap; contrato de futuros; opciones financieras…) y compra de valores mediante apalancamiento agresivo.
Sometidos a reducida regulación (sin regulación).

Sujetos a escasas obligaciones de información y no deben dar liquidez de forma diaria.

UBS advierte sobre una ruptura del euro: colapso bancario y guerras civiles

Si usted tiene una visión optimista sobre el futuro de la zona euro y en general del futuro económico y social de Europa, quizás debería mirar hacia otro lado y no leer el brutal informe realizado por UBS titulado : "La Ruptura del Euro - Las Consecuencias". UBS establece convenientemente la esencia del asunto: "En la estructura actual y con los actuales miembros, el euro no funciona. O bien la estructura actual cambia, o cambia la composición de los miembros".

El escenario base que plantea UBS, con una probabilidad abrumadora, es que el euro se mueva lenta y dolorosamente hacia algún tipo de integración fiscal. El escenario de mayor riesgo, la ruptura, es mucho más costoso y muy cerca de probabilidad cero. Los países no pueden ser expulsados, pero los Estados soberanos pueden elegir la secesión. Sin embargo, la discusión popular de la opción de ruptura subestima considerablemente las consecuencias de tal medida.


El coste de abandonar el euro para un país es muy importante. Las consecuencias incluyen cesación de pagos, el incumplimiento empresarial, el colapso del sistema bancario y el colapso del comercio internacional. Hay pocas posibilidades de que una devaluación ofrezca mucha ayuda. UBS estima que la salida de un país débil de la eurozona tendría un coste entre los 9.500-10.500 euros por ciudadano del país durante el primer año. Ese coste podría descender a entre 3.000-4.000 euros en los siguientes años. Eso significa un rango de entre el 40% al 50% del PIB en el primer año.

Si en vez de un país débil, saliera de la eurozona un Estado como Alemania, las consecuencias incluirían un impago empresarial, la recapitalización del sistema bancario y el colapso del comercio internacional. Si Alemania saliera, UBS cifra un coste por alemán de entre 6.000-8.000 euros el primer año, y entre 3.500-4.500 en los años siguientes. Eso equivaldría a entre el 20%-25% del PIB el primer año. En comparación, el coste del rescate de Grecia, Irlanda y Portugal en su totalidad a raíz de un default de esos países, sería un poco más de 1.000 euros por persona, en una sola vez.

Pero el coste económico es, en muchos sentidos, la menor de las preocupaciones que los inversores deben tener acerca de una ruptura. La fragmentación de la eurozona tiene también costes políticos. La influencia internacional del “Bloque Blando” de Europa cesaría (ya que el concepto de “Europa” como una política integrada no tendría sentido)

Los analistas de UBS destacan que la mayoría de las rupturas monetarias en la historia han finalizado con alguna forma de gobierno autoritario o militar, o con una guerra civil. Y así se preguntan ¿pueden romperse uniones monetarias sin guerras civiles?

La ruptura de una unión monetaria es un evento muy raro. Además, la ruptura de una unión monetaria con un sistema de moneda fiduciaria (es decir, papel moneda) es extremadamente inusual. Esquemas de tipo de cambio fijo se rompen todo el tiempo. Uniones monetarias que se basaron en los pagos en especie se han fragmentado - la Unión Monetaria Latinoamericana del siglo 19 se ha fragmentado varias veces -, pero deben ser consideradas más como un ajuste del tipo de cambio fijo. Los países entraban y salían de los estándar oro, plata o bimetal, y al hacerlo también se rompían los lazos con las monedas de otros países.

Casos pasados de rupturas de unión monetaria han tendido a producir uno de estos dos resultados. O bien hubo una respuesta hacia un gobierno más autoritario que contuviera o reprimiera el desorden social (un escenario que tiende a requerir un cambio de gobierno desde el democrático al autoritario o militar) o, alternativamente, el desorden social juntos con grietas sociales ya existentes dividían el país y provocaban una guerra civil. Estas no son conclusiones inevitables, sino que indican que la ruptura de la unión monetaria es algo que no puede tratarse como una cuestión casual de cambio de política.

A pesar de la escasez de los casos de estudio, lo que se evidencia es que tenemos que dar credibilidad al argumento de los costes políticos. Evidentemente, no todas las fracturas de una unión monetaria finalizan en el caos. El punto clave no es que todos la sufrirán, sino que hay una alta probabilidad de que alguna parte de la unión sufra graves incidentes.

Como ejemplos de autoritarismos derivados de una ruptura monetaria, UBS señala la fractura de checos y eslovacos en 1993 y la ruptura de la Unión Soviética.

Otros ejemplos son de menos ayuda, ya que tienden a ser más afines a los regímenes cambiarios fijos bajo el patrón oro o algún otro arreglo monetario internacional. Así, citan la separación de Irlanda del Reino Unido o las convulsiones de la Unión Monetaria Latina en Europa (particularmente alrededor de la guerra franco-prusiana en 1870 y sus secuelas).

En 1997, el economista de Harvard, Martin Feldstein, ofreció una visión que parece ser escalofriantemente precognitiva. Dijo que “la política monetaria y los tipos inflexibles crearán conflictos cuando las condiciones cíclicas difieran entre los países miembros… Aunque un país soberano… en principio, podría retirarse de la UEM, las posibles sanciones comerciales y otras serie de presiones harían que su pertenencia fuera irreversible a menos que haya un desplazamiento económico generalizado en Europa o, más en general, un colapso de la coexistencia pacífica dentro de Europa.”

El escenario base de UBS para el euro es que la unión monetaria se mantendrá unida, con algún tipo de confederación fiscal (aportando estabilizadores automáticos a las economías, no transferencias a los gobiernos). Así es como la unión monetaria estadounidense resucitó en la década de los años 30 y como la unión monetaria del Reino Unido, y de hecho la unión monetaria alemana, se han mantenido juntas.

Pero ¿y si finalmente ocurre el escenario de desastre? ¿Cómo pueden los inversores invertir si creen en una ruptura, aunque tenga una baja la probabilidad? Se pregunta UBS. La respuesta simple es que no pueden. Invertir en un escenario de ruptura no ha garantizado ganadores dentro de la zona del euro. Las consecuencias para el crecimiento son terribles para cualquier escenario de ruptura. El riesgo de desorden civil cuestiona el estado de derecho y cuestiones básicas como los derechos de propiedad. Incluso los países que logren evitar las luchas internas y las divisiones, probablemente tendrán que utilizar controles administrativos para evitar posiciones extremas en sus mercados.

Fuentes: UBS

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