miércoles, 6 de abril de 2011

Sostenibilidad

Es un concepto que parece nuevo, pero no lo es. La RAE desconoce tal palabra, pero no ‘sostenible’: “adj. Dicho de un proceso: Que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes”. La idea, entonces, es, aplicándolo al planeta, que la Tierra crezca con los cambios estructurales precisos sin menoscabo en el stock de las commodities con que se cuenta y sin que los Marcianos nos den nada. Aplicándolo a un país o zona sería lo mismo, pero adaptando dimensiones.

Lo habrán visto porque de él se ha hablado bastante: un reportaje de TVE sobre una cosa denominada ‘Obsolescencia Programada’ (para quienes no aquí: http://www.rtve.es/noticias/20110104/productos-consumo-duran-cada-vez-menos/392498.shtml). La idea es conocida: de alguna manera los bienes son programados para que su duración sea corta, en cualquier caso mucho menor de la que podría ser a fin de que se adquieran nuevos bienes que sustituyan a los estropeados.

La misma idea de ‘sostenibilidad’ rechaza la de ‘obsolescencia programada’: si la duración de los bienes crece, bien porque su calidad aumenta, bien porque son reparados, el consumo de commodities será menor y el crecimiento será sostenible. Las pregunta es: ¿es algo así posible?.

Lo que en términos históricos se conoce como Fase de Acumulación Originaria de Capital, es decir, la base sobre la que se levantó todo el devenir posterior del Sistema Capitalista: sus cimientos, puede darse por concluida en 1870, pues bien, tomando como índice 100 el valor suma de los PIBs de las economías desarrolladas, en 1949 el valor equivalente había aumentado hasta 632, sin embargo, tomando como base la misma suma en 1950 y asignándole el valor 100, en el 2010 el valor es de 653. Valores similares, pero el primero obtenido en 80 años y el segundo en 60.

Ya, dirán que sólo hay una diferencia de 20 años, el problema reside en cómo se han obtenido esos 653 puntos: incrementando el consumo más y más: colocando el 100 en 1950, 23 años después este se situaba en 288 puntos; situando el 100 en 1973, tras 18 años el valor era 158; puesto el 100 en 1991, 19 años después el índice era 143. Cada vez costaba más avanzar, cada vez era más difícil crecer. La salida era el hiperconsumo de todo por parte de la mayor cantidad posible de población, y ello tan sólo fue posible concediendo unas capacidades de endeudamiento a personas, empresas, regiones y Estados, inconcebibles unos años antes, y no es ilógico pensar, recurriendo a la ‘obsolescencia programada’.

¿El precio del crecimiento?, capacidades productivas subutilizadas, volúmenes de deuda impagables y desperdicio de commodities, horrible, cierto, pero un esquema ineludible si se quería continuar creciendo … y ocupando a la mayor cantidad de población que fuese posible; y eso es de lo más terrible del tema: que la ‘obsolescencia programada’, de existir, ha ayudado a que el desempleo del factor trabajo haya sido menor.

Ahora tras la crisis sistémica, de la que se saldrá a través de la productividad y de la optimización de procesos, ya no habrán capacidades productivas infrautilizadas, posiblemente -de existir- tampoco ‘obsolescencias programadas’, ni se desperdiciarán recursos, pero, ¿cómo se ocupará, entonces, a la población activa existente?.

¿Se han dado cuenta de que de este tema no se dice ni pío?. Se habla de la ‘flexibilizar el mercado de trabajo para que aumente la ocupación’, pero no se comenta ni palabra de cómo va ser eso posible, entre otras razones porque no es posible.

Pregunta: ¿la sostenibilidad es compatible con el desempleo?.

(La semana pasada un alumno, en clase, comentó algo para meditar, mucho, mucho. Es un caso real: el de un restaurante que conoce bien, un lugar mixto: menús los días laborables, carta los fines de semana. Bien, los números son directos. En Abril del 2005, cuando ‘España iba más que bien’ ese restaurante sirvió 1.920 menús a un precio medio de 11,90 euros, también en el mismo mes atendió a entre 350 y 400 personas que solicitaron carta y que se gastaron una media de 28 / 30 euros por comensal.

En Abril del 2010, hace un año, cuando el Plan E tiraba a toda máquina, cuando la población desahorró para seguir consumiendo, mientras (ahora lo hemosdsabido) la renta disponible iba cayendo: el 4% en el año, ese mismo restaurante sirvió 1.800 menús a un precio medio de 13,75 euros y entre 250 y 300 cartas que ascendieron a 32 / 35 euros. Es decir, en cinco años el precio del menú aumentó el 3% anual y el importe de cada carta creció entre un 2,9% y un 3,3% cada año.

En ese restaurante el precio del menú creció muy por debajo de la inflación anual media, al igual que lo hizo el avance de la facturación media por carta, sin embargo el número de comensales se fue reduciendo. ¿Qué ha hecho el propietario de ese restaurante?, pues se lo pueden imaginar: reducir costes. ¿Recuerdan que en diversas ocasiones hemos comentado que íbamos hacia posiciones minimalistas?, pues en eso seguimos).

(Absolutamente de acuerdo con el Sr. Fernández Ordóñez: que el ‘2011 será uno de los años más duros para la banca’ (El País), lo será, durísimo, aunque no sólo para la banca, sino para todos en todas partes: el decrecimiento del 5,1% habido entre el 2008 y el 2010 manifestado por el aumento del déficit que ahora hay que reducir se manifestará con toda su virulencia en el 2011, es decir, a lo que ya arrastramos de la precrisis se sumarán los efectos de todo lo que está sucediendo desde mediados del pasado año: LA pregunta: ¿qué no habrá que hacer para bajar otros 3,2 puntos de déficit este año teniendo en cuenta que, pienso, la economía española va a seguir decreciendo y no reduciendo su tasa de desempleo?. Muy duro, efectivamente).

(¿No comento nada sobre el ‘dato del paro’ de Marzo?, no: me espero a la EPA).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

“Wall Street y las Bolsas globales, en mínimos de volumen…Lo mejor es pasear, leer, o ir al cine ”

Es un concepto que parece nuevo, pero no lo es. La RAE desconoce tal palabra, pero no ‘sostenible’: “adj. Dicho de un proceso: Que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes”. La idea, entonces, es, aplicándolo al planeta, que la Tierra crezca con los cambios estructurales precisos sin menoscabo en el stock de las commodities con que se cuenta y sin que los Marcianos nos den nada. Aplicándolo a un país o zona sería lo mismo, pero adaptando dimensiones.

Lo habrán visto porque de él se ha hablado bastante: un reportaje de TVE sobre una cosa denominada ‘Obsolescencia Programada’ (para quienes no aquí: http://www.rtve.es/noticias/20110104/productos-consumo-duran-cada-vez-menos/392498.shtml). La idea es conocida: de alguna manera los bienes son programados para que su duración sea corta, en cualquier caso mucho menor de la que podría ser a fin de que se adquieran nuevos bienes que sustituyan a los estropeados.

La misma idea de ‘sostenibilidad’ rechaza la de ‘obsolescencia programada’: si la duración de los bienes crece, bien porque su calidad aumenta, bien porque son reparados, el consumo de commodities será menor y el crecimiento será sostenible. Las pregunta es: ¿es algo así posible?.

Lo que en términos históricos se conoce como Fase de Acumulación Originaria de Capital, es decir, la base sobre la que se levantó todo el devenir posterior del Sistema Capitalista: sus cimientos, puede darse por concluida en 1870, pues bien, tomando como índice 100 el valor suma de los PIBs de las economías desarrolladas, en 1949 el valor equivalente había aumentado hasta 632, sin embargo, tomando como base la misma suma en 1950 y asignándole el valor 100, en el 2010 el valor es de 653. Valores similares, pero el primero obtenido en 80 años y el segundo en 60.

Ya, dirán que sólo hay una diferencia de 20 años, el problema reside en cómo se han obtenido esos 653 puntos: incrementando el consumo más y más: colocando el 100 en 1950, 23 años después este se situaba en 288 puntos; situando el 100 en 1973, tras 18 años el valor era 158; puesto el 100 en 1991, 19 años después el índice era 143. Cada vez costaba más avanzar, cada vez era más difícil crecer. La salida era el hiperconsumo de todo por parte de la mayor cantidad posible de población, y ello tan sólo fue posible concediendo unas capacidades de endeudamiento a personas, empresas, regiones y Estados, inconcebibles unos años antes, y no es ilógico pensar, recurriendo a la ‘obsolescencia programada’.

¿El precio del crecimiento?, capacidades productivas subutilizadas, volúmenes de deuda impagables y desperdicio de commodities, horrible, cierto, pero un esquema ineludible si se quería continuar creciendo … y ocupando a la mayor cantidad de población que fuese posible; y eso es de lo más terrible del tema: que la ‘obsolescencia programada’, de existir, ha ayudado a que el desempleo del factor trabajo haya sido menor.

Ahora tras la crisis sistémica, de la que se saldrá a través de la productividad y de la optimización de procesos, ya no habrán capacidades productivas infrautilizadas, posiblemente -de existir- tampoco ‘obsolescencias programadas’, ni se desperdiciarán recursos, pero, ¿cómo se ocupará, entonces, a la población activa existente?.

¿Se han dado cuenta de que de este tema no se dice ni pío?. Se habla de la ‘flexibilizar el mercado de trabajo para que aumente la ocupación’, pero no se comenta ni palabra de cómo va ser eso posible, entre otras razones porque no es posible.

Pregunta: ¿la sostenibilidad es compatible con el desempleo?.

(La semana pasada un alumno, en clase, comentó algo para meditar, mucho, mucho. Es un caso real: el de un restaurante que conoce bien, un lugar mixto: menús los días laborables, carta los fines de semana. Bien, los números son directos. En Abril del 2005, cuando ‘España iba más que bien’ ese restaurante sirvió 1.920 menús a un precio medio de 11,90 euros, también en el mismo mes atendió a entre 350 y 400 personas que solicitaron carta y que se gastaron una media de 28 / 30 euros por comensal.

En Abril del 2010, hace un año, cuando el Plan E tiraba a toda máquina, cuando la población desahorró para seguir consumiendo, mientras (ahora lo hemosdsabido) la renta disponible iba cayendo: el 4% en el año, ese mismo restaurante sirvió 1.800 menús a un precio medio de 13,75 euros y entre 250 y 300 cartas que ascendieron a 32 / 35 euros. Es decir, en cinco años el precio del menú aumentó el 3% anual y el importe de cada carta creció entre un 2,9% y un 3,3% cada año.

En ese restaurante el precio del menú creció muy por debajo de la inflación anual media, al igual que lo hizo el avance de la facturación media por carta, sin embargo el número de comensales se fue reduciendo. ¿Qué ha hecho el propietario de ese restaurante?, pues se lo pueden imaginar: reducir costes. ¿Recuerdan que en diversas ocasiones hemos comentado que íbamos hacia posiciones minimalistas?, pues en eso seguimos).

(Absolutamente de acuerdo con el Sr. Fernández Ordóñez: que el ‘2011 será uno de los años más duros para la banca’ (El País), lo será, durísimo, aunque no sólo para la banca, sino para todos en todas partes: el decrecimiento del 5,1% habido entre el 2008 y el 2010 manifestado por el aumento del déficit que ahora hay que reducir se manifestará con toda su virulencia en el 2011, es decir, a lo que ya arrastramos de la precrisis se sumarán los efectos de todo lo que está sucediendo desde mediados del pasado año: LA pregunta: ¿qué no habrá que hacer para bajar otros 3,2 puntos de déficit este año teniendo en cuenta que, pienso, la economía española va a seguir decreciendo y no reduciendo su tasa de desempleo?. Muy duro, efectivamente).

(¿No comento nada sobre el ‘dato del paro’ de Marzo?, no: me espero a la EPA).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

martes, 5 de abril de 2011

Terreno de juego

Recibo bastantes mails, todos tienen bastante jugo, algunos tienen mucho, el que les incluyo a continuación pertenece al segundo grupo. Léanlo con cuidado: quema.

“Soy de la provincia de (nombre de una provincia española) y tengo un chaval que cursa en (nombre de una universidad española) tercer curso de Biología, rama general. A su vez el chaval tiene un amigo en su curso que, al decir de la mayoría de los alumnos, destaca por sus notas. Lleva la biología en la cabeza, dicen sus compañeros. Al acabar el grado era su intención cursar un postgrado en neurobiología en alguna universidad extranjera, y ahí que nuestro alumno escogió una japonesa. Sin más trámites escribió para conocer las condiciones (precios, matricula, posibilidad de ayudas, etc.). Le contestaron con rapidez: debía remitir sus notas académicas. Poco después recibió la oferta: sería admitido para cursar el postgrado percibiendo una beca de 2.000 euros mensuales.

Explico todo esto, porque como ha publicado reciente (nombre de un periódico español), en su momento se construyó un ramal de AVE entre Zaragoza y Huesca cuyo coste ascendió a 221 millones de euros. Ahora se ha sabido, que el tren lo toman diariamente entre 15 y 19 personas (esta última cifra en el mejor de los casos); y, por otra parte, se construyó también en la misma capital oscense un aeropuerto que apenas venían utilizando 500 o a lo sumo 700 personas este último año, y hace unos días la única agencia de turismo que operaba desde ese aeropuerto, lo ha abandonado. En resumen, que ahora ya no lo utiliza nadie. Así es como hemos gastado; y a crédito.

Hace ya varios años que le insisto a mi chaval en el aprendizaje de idiomas. Ningún porvenir puede esperar de su país. Fue una constante de nuestra historia el contar con unas elites corruptas, holgazanas e irresponsables”.

A qué impresiona?.

(La duda exterior del Reino de España está cayendo; ¡qué bien!; ¿seguro?. Entre el año 2002 y el 2007 la deuda exterior de España aumentó el 133% y los presidentes de los Gobiernos de la época no cesaban de repetir que ‘España iba bien’ y que ‘España iba más que bien’, es decir, que la deuda exterior creciese era señal de que la economía española era potente, por la misma regla de tres …

Septiembre del 2007 fue el inicio de la precrisis. Entre el 2002 y el 2007 la deuda exterior de las entidades financieras creció el 132% y la de empresas y familias el 390%; en estos años la pública creció el 90% pero su total era más que manejable. Cierto es que entre el 2007 y el 2010 la deuda exterior de familias y empresas ha caído el 10% y que la de las entidades financieras ha crecido un nimio 5,6%, pero el problema se halla en el pasado. ¿la deuda pública?, entre esos años ha aumentado el 58%.

El problema de España no reside en su volumen de deuda pública, otra cosa es que haya pasta para pagarla o que ‘los mercados’ se fíen de que podamos pagarla, el problema de España es de volumen de deuda total, también de capacidad de pago de esa deuda. OK, en el 2010 la deuda exterior ha caído un poquitín, pero la verdad pura y dura es que eso es malo: España para crecer, precisa de financiación exterior, depende de la financiación exterior, si esa necesidad se reduce lo que ello indica es que España no está creciendo, no está generando ocupación, y, encima, tiene que pagar una deuda procedente del pasado … que se generó cuando ‘España fue bien y más que bien’.

Es decir, España se maneja con un modelo económico que para crecer precisa deuda, también que esa deuda vaya aumentando; pero tal cosa significa que al crecer se va cavando la propia fosa y, encima, que cuando no haya deuda no se crezca. ¡Genial!. Mucho ojo con lo que nos alegramos).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon-Llull.

Hacia un nuevo Flash Crash

En las últimas semanas se está rumoreando por Wall Street que han entrado a operar varios programas automáticos de gestión muy rápidos y agresivos. Esto podría establecer las condiciones para un nuevo “flash crash” como el sucedido el pasado 6 de mayo de 2010 a las 14:42, cuando el Dow Jones perdió cerca de 600 puntos en cinco minutos (ya estaba perdiendo más de 300 puntos en ese momento). Semanas después se supo que la firma Waddell & Reed Financial, ordenó la venta de 75.000 contratos de futuros sobre el S&P 500 mediante algoritmos computerizados, y al no establecer un momento para la ejecución de esos contratos, el programa automático los realizó en tan solo 20 minutos.

Jim McTague de Barrons ha recogido recientemente estos rumores de mercado, y señala que una nueva estrategia automática de trading está tratando de hackear los mercados de futuros y acciones de nuevo.

La operativa sospechosa que se ha detectado en las últimas semanas está siendo investigada por la Agencia de Seguridad Nacional. Las primeras averiguaciones sugieren que hay un nuevo equipo automático de contratación que está situado en el extranjero y que podría distorsionar los precios de la bolsa. Los sistemas automáticos de gestión son diseñados por matemáticos y realizan operaciones a ultra corto plazo, afectando la fijación de precios
La primera vez que el sospechoso algoritmo apareció, fue el pasado 2 de marzo, según comenta Eric Hunsader, fundador de Nanex, la firma de datos que fue la primera en descubrir anomalías automáticas en el flash crash del 6 de mayo de 2010.

Hunsander cree que este nuevo algoritmo está operando en los futuros del E-mini S&P 500 en la Bolsa de Chicago. El algoritmo altera los precios de instrumentos financieros relacionados, como el fondo SPDR S&P 500 (SPY), basado en el indicador, y de las opciones financieras del S&P, creando posibilidades de arbitraje que son aprovechadas para sacar beneficios a partir de un centavo por operación. Hunsander afirma que el algoritmo ejecuta de forma inmediata miles de órdenes de compra y venta, en un tiempo de 50 milisegundos.

Otro algoritmo detectado actúa sobre las líneas de oferta y demanda de entre 20 y 40 acciones del Nasdaq durante unos pocos milisegundos varias veces al día. El pasado 16 de marzo se detectaron volúmenes máximos de tráfico de órdenes operativas a un nivel no visto con anterioridad, entre las 11:01 a.m. y las 11:02. a.m.

Hunsander se pregunta porque la comunidad financiera no se muestra preocupada por estos hechos, que son similares al flash crash de 2010.

Según los últimos informes que hemos recibido, entre el 50% y el 70% de las operaciones actuales del mercado son originadas por programas automáticos de gestión, que por cierto están dando unas rentabilidades paupérrimas en los dos últimos ejercicios. Estos programas automáticos detectan divergencias y tendencias de corto plazo, que son utilizadas en el intradía para tomar posiciones totalmente especulativas.

El mercado teme que en un escenario como el actual, cualquier conjunción de varios programas automáticos en un mismo sentido de mercado, podrían provocar la activación de otros programas automáticos que protegen las posiciones compradoras y vendedoras, y así incrementar la cuantía del movimiento inicial.

Muchos traders veteranos se manifiestan sobre la dificultad de operar en los mercados de hoy en día, y consideran que el papel de los ordenadores en la operativa financiera, seguirá incrementando su protagonismo en el futuro cercano.

http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/hacia_un_nuevo_flash_crash

lunes, 4 de abril de 2011

“Existe una “alta probabilidad” de que Europa tenga que ayudar a España”

El profesor de Economía de la Universidad de Harvard y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kenneth Rogoff, considera que existe "una alta probabilidad" de que España tenga que recurrir a la ayuda financiera de Europa y remarca que, "si no existiese Europa, España ya lo estaría pasando mal". Rogoff argumenta que esta necesidad de recurrir a ayuda externa responderá al hecho de que Grecia, Irlanda y, "probablemente" Portugal tendrán que reestructurar su deuda. "Y cuando esto ocurra los mercados se volverán locos y España necesitará algún tipo de auxilio", advierte en una entrevista concedida a la revista "Capital".

En este sentido, subraya que es “inimaginable” que Europa deje que España quiebre sin prestarle ayuda financiera, dadas las consecuencias que tendría una suspensión de pagos en la economía española, y defiende que el continente debe “marcar una línea roja en el caso de España”. “Si suspende pagos, la cosa no acabará aquí. Se extenderá por Bélgica, Italia… incluso Francia”, añade.

Asimismo, el economista subraya que el gran reto al que tiene que hacer frente la economía española es “cómo crecer”, ya que con una tasa de paro del 20% “hará falta algo de suerte para que el PIB avance algo este año”. Así, estima que es “poco probable” que España alcance en el medio plazo el crecimiento del 3% o el 4% necesario para reducir el desempleo. PROFUNDA REFORMA ESTRUCTURAL.

Por este motivo, Rogoff remarca que España necesita “una profunda reforma estructural” de su economía y “medidas de calado”, especialmente en el mercado laboral, y señala que un estancamiento económico de cinco años es “un escenario bastante realista”.

El ex economista jefe del FMI apunta que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no se ha movido “con rapidez”, pero cree que está “haciendo cosas” cuyo impacto y aplicación práctica se conocerá con el tiempo.

“España es un país con numerosas fortalezas y no se puede comparar con otros países. Tiene multinacionales que son excelentes, tiene regiones como Cataluña que, aislada, sería uno de los países más ricos del mundo… Pero, desde luego, sin crecimiento todos los planes de reestructuración de la deuda no serán sostenibles”, incide.

LA DESIGUALDAD, EL GRAN RETO A CORTO PLAZO.

Rogoff, que acaba de publicar el libro “Esta vez es diferente”, en el que repasa los últimos 800 años de crisis financieras, considera que el mundo está actualmente evolucionando a “una gran velocidad” en muchos aspectos, incluido económicamente. Respecto al futuro, cree que la previsión “con más posibilidad de acertar es que Asía y los mercados emergentes sigan creciendo más rápido que las economías desarrolladas, y que mucha gente siga saliendo de la pobreza.

Sin embargo, señala que, a corto plazo, el gran reto para el mundo es la desigualdad, un “gran problema” antes de las crisis financiera, que ahora es incluso de “proporciones mayores”. “Habrá grandes movimientos migratorios en el mundo, problemas internos en EEUU, China… y seguro que también en España”, advierte.

A este respecto, explica que la desigualdad es “una de esas cosas que están latentes y calladas y un día estallan” y señala que incluso en Alemania, donde se suele comentar lo bien que va la economía, “lo cierto es que la clase trabajadora está muy enfadada”.

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