miércoles, 9 de febrero de 2011

TRAVESÍA HACIA EL COLAPSO MUNDIAL

Este informe se publicó hace más de una década...¿les suena?

Tengo una predicción para todos ustedes. Dentro de las próximas dos décadas millones de estadounidenses emprenderán una ardua búsqueda de alternativas para reemplazar los automóviles a gasolina. La tarea no va a ser para nada placentera. Si consideran que privar a los dueños de armas de su pasión por las mismas de por sí ya causa todo un alboroto, imaginen tratar de convencer a la mayoría de nosotros para que moderemos nuestra pasión por los automóviles. ¡Dios mío! Y sin embargo, la mayoría está de acuerdo con que el asunto constituye un problema, al que nos referimos vagamente con frases como: “hay demasiados automóviles que obstaculizan y retardan el tránsito en las autopistas”. En otros casos nuestra actitud se parece un poco a la de los rabiosos adhesivos sobre armas de fuego que pegamos en nuestros parachoques: “Tendrás mi auto cuando logres arrancarme las manos del volante”.

Nadie nos está diciendo que debemos dejar de usar los automóviles, aunque existen evidencias científicas sólidas que indican que la mayoría de nosotros seremos testigos vivientes de su completa desaparición. Algunos idealistas creen que quizás deberíamos limitar un poco su uso, pero ninguno de ellos se está postulando para algún puesto político en este país. Tendrían mucha suerte si consiguen el voto de sus familiares, ya que ni siquiera queremos escucharlos.

La manía por los automóviles no se limita sólo a los estadounidenses. Esta devoción es mundial, y es cada vez más popular en las naciones del segundo y tercer mundo. La humanidad quema 70 millones de barriles de petróleo diarios. Debido al ritmo de crecimiento actual estaremos quemando unos 100 millones dentro de 20 años. Pero nunca llegaremos a ese momento. Estamos acercándonos al pico de producción mundial que fue predicho hace más de medio siglo por el Dr. M. King Gubert, el más importante geólogo especialista en petróleo de su tiempo. (Hay un enlace sobre él en éste artículo). El descenso a partir de éste pico en la producción durará sólo unas pocas décadas. Sabemos que el petróleo es un recurso finito, pero aunque en un futuro no muy lejano los precios comiencen a subir, no moderaremos el uso de automóviles hasta que ocurran serios recortes en la provisión y lo tengamos que hacer por la fuerza de los acontecimientos.

Echemos un vistazo al siguiente escenario futuro: la rápida y agonizante muerte del automóvil privado es una pared contra la cual la sociedad mundial se incrustará con el pie en el acelerador y a toda velocidad, en cuanto la crisis del petróleo finalmente nos alcance. No aceptaremos ninguna solución que amortigüe el impacto sino hasta que la escasez nos afecte en algún momento de comienzos del próximo siglo. Si continuamos fracasando en tomar algunas medidas necesarias para prepararnos para el impacto, cuando éste sobrevenga es muy probable que la constricción en la base de petróleo, de la que depende nuestra economía mundial, desencadene en una precipitada y violenta espiral descendente hacia una profunda y larga depresión inflacionaria que podría dar fin a la modernidad tal cual la conocemos.

Explicaré cómo la combinación de las llamadas ciencias duras (o exactas) y la tozudez humana, respaldan la posibilidad de que esto suceda, pero antes veamos dónde nos encontramos. Aunque creamos que estamos en medio de una travesía hacia el abismo, muy pocos de nosotros querríamos ser los primeros en dejar de usar nuestros automóviles. Lo intenté dos veces, la primera vez fue en Tallahassee, cuando quise convertirme en el Zar de la Tecnología de Florida. La segunda vez fue como investigador freelance en Washington D.C. ¡Qué tediosa experiencia la de estar en la atiborrada y pequeña vieja capital de Florida!, pero ¡qué maravilloso el no tener que preocuparme por el estacionamiento en nuestra añeja capital! Taxis económicos por todos lados, caminar también era un placer. El servicio de subterráneos es excelente, y la parada del ómnibus estaba a pocos pasos de mi pequeño departamento, ubicado a tres cuadras de la Biblioteca del Congreso. Pero esta experiencia urbana es la excepción. Para la mayoría de los estadounidenses, la vida sin automóviles es impensable, incluso en Washington D.C. Ya es muy tarde para poder hablar de una rebaja racional en el uso. Tal como lo explica claramente James Howard Kunstler en su nuevo libro “Home from Nowhere”, todo el sistema y la estructura de la civilización estadounidense que hemos construido desde la II Guerra Mundial es prácticamente inviable sin la enorme masa de automóviles. No podemos funcionar sin ellos, por mucho que Kunster nos quiera domesticar.

El primer best-seller de Kunstler, “The Geography of Nowhere”, fue descrito como una “polémica aguda” por el Walt Street Journal. El lenguaje utilizado en “Home from Nowhere” es igual de tajante y creativo en su denuncia constructiva sobre la estructura estadounidense edificada desde la II Guerra Mundial. Digo “constructiva” dado que en “Home from Nowhere” Kunstler intenta curarnos de esta enfermedad (nos cuenta sobre lo que ya estamos haciendo en algunos lugares, y sobre qué más podemos y debemos hacer para contribuir)

Yo fui directamente al capítulo intitulado “Locos por el automóvil”. En la cubierta del libro se lee: “...brinda esperanza a una nación que desea vivir en lugares que valga la pena cuidar”. El capítulo no sólo no da esperanzas, sino que toda la predicción que hace Klunster es tan oscura como el escenario post-petróleo que propongo yo. Luego de explicar espléndida, precisa y claramente todo el daño que la manía por los automóviles le causa al medio ambiente, concluye el capítulo con que “Contamos con todo el conocimiento para hacer lo correcto, sólo nos falta la voluntad para hacerlo. La conclusión inevitable es que nuestro comportamiento es perverso y deberemos pagar un alto precio por esta perversidad, perdiendo las cosas que amamos, incluyendo a nuestro hermoso país y nuestra república democrática.

Todo muy terrorífico. “¡Hola! ¿Hay alguien allí?”, preguntas. “No, estamos en medio de una travesía”. Entonces protestas: “¿Perderemos nuestro país, nuestra forma de gobierno?”. Quizá esto no es tan imposible. La muerte súbita del automovilismo en los Estados Unidos producirá probablemente un quiebre mayor que derivaría en una Gran Depresión. Kunstler deplora los aspectos negativos del automóvil sin terminar de comprender el alcance del peligro que el automóvil representa. Incluso ve señales de que poco a poco lo estamos dejando de usar. ¡Sí, claro! Nosotros los estadounidenses vamos a dejar de usarlos, sobre todo porque un gurú dice que son inmorales. A nosotros no nos importa si son inmorales. Nunca dejaremos de usarlos, incluso si por el calentamiento de la atmósfera todo el hielo polar se derritiera e inundara Florida y Nueva York. Ni siquiera si tuviéramos que usar máscaras antigás debido a la contaminación y todas las rutas del país estuvieran embotelladas. Nosotros estaríamos sentados en nuestros autos, en las autopistas, tocando la bocina y presionando el pedal inútilmente, rogando poder avanzar unos kilómetros más. No vamos a usar los ómnibus, taxis, subterráneos, tranvías o carros a tracción humana del tipo japonés, excepto por diversión. Todos los estadounidenses tenemos derecho de poseer un automóvil privado, así lo dice la Constitución.

¿Se cumplirá la profecía de Kunstler sobre una disminución gradual en el uso del automóvil? Nada tan noble como eso me parece probable. La era del automóvil va a atravesar un rápido desaceleramiento que no será placentero, gradual o planeado. Olvídense por un momento la tesis que afirma que la tierra se quedará sin aire respirable antes de que se nos acabe el petróleo. No hay dudas de que si seguimos quemando petróleo, la especie humana acabará con todas las grandes reservas de petróleo del mundo de todas maneras. La pregunta es cuándo sucederá. Algunos buenos científicos que estudian el tema pero que no trabajan para las compañías petroleras o nerviosos gobiernos, afirman que ese momento está más cerca de lo que pensamos.

La Era del Petróleo entrará en crisis a medida que la demanda continúe creciendo y se sucedan los picos de producción de petróleo (de acuerdo con las proyecciones de Hubbert esto sucederá dentro de una década, al final del artículo hay un enlace). Sin embargo todavía no estaremos cerca del desabastecimiento, sólo acercándonos. Algunos obtendrán grandes y súbitas ganancias, lo que dificultará la habilidad de los líderes para explicar la realidad mientras que los apóstoles del petróleo entonarán sus bien remunerados discursos. Los precios subirán para luego bajar y volver a subir cuando se sucedan recortes reales en el sistema de distribución o bien en anticipación de los mismos, para luego bajar cuando los especuladores estén distraídos y volver a subir y bajar, pero siempre con alzas de mayor magnitud a las bajas a medida que la escasez sea más importante. Y en el caso en que se cree un desabastecimiento político y “artificial” en anticipación a una escasez real, se podrían generar guerras (“¡Cómo se atreve a no vendernos su petróleo!”).

De todas maneras ninguno de nosotros podrá moderar el uso de nuestros automóviles hasta el triste final.

El ocaso de la Era del Petróleo será tan perjudicial e implacable debido a que no existe otra fuente de energía que pueda sustituir al petróleo. Ya escuché a tecnólogos optimistas, muy cínicos y entusiastas ellos, y que son parte del eje industrial automotriz/petrolero, y a todos los ingenuos deseos de los ecologistas, que prometen sin ningún sustento un mundo limpio y hermoso basado en una economía de “fuentes energéticas combinadas”. Esa promesa es la que nos tiene tranquilos, mientras seguimos quemando petróleo “por unos años más”, sin sentirnos para nada perversos. Algunas facciones de científicos trajeados afirman que la segunda ley de termodinámica es un fraude.

No va a suceder. Ninguna, (y permítanme sacarlos del limbo en el que estamos inmersos y repetir: NINGUNA) de las fuentes alternativas de energía prometidas podrá reemplazar al petróleo, ni siquiera las grandes reservas de gas, que son el sustituto más parecido, pero que también es finito. Tampoco el carbón “líquido” o “trabajado”. Y aunque sigamos sin tener en cuenta cuestiones de seguridad ambiental, las plantas nucleares necesarias para recargar automóviles eléctricos serán económicamente inviables en una era post-petróleo. ¿Por qué? La explicación nos fue dada por un científico casi olvidado de la Universidad de Florida hace 20 años. Estoy hablando de “energía neta”. Si para producir diez barriles de petróleo necesito quemar uno solo, entonces voy a contar con nueve barriles para mantener al resto de la sociedad.

A medida en que el descubrimiento de nuevos yacimientos y el transporte de petróleo se dificultan cada vez más, el dividendo neto decrece, hay menos petróleo para mantener la sociedad en funcionamiento y los costos suben. Todos los demás costos que derivan del petróleo (que son absolutamente todos), también suben. Finalmente entramos en una escenario recesivo y con inflación que los economistas aseguran no tendría que suceder, hasta que sucede, como pasó luego del embargo de petróleo en 1973.

Es ahí donde los economistas demuestran no saber nada de física. Muchos de ellos, personas que deberían saber del tema, afirman que llegado ese momento las personas emprenderían nuevas búsquedas de petróleo (seguimos encontrando nuevos yacimientos, pero no al ritmo en que lo quemamos, y cada vez quedan menos lugares en el mundo en donde no hayamos hecho agujeros). La otra alternativa que los economistas dan es que seguramente encontraremos nuevas fuentes de energía y así podremos bajar los precios tal cual como sucede con los demás productos primarios, porque según ellos, el petróleo también es un producto primario.

No es así.

La energía es la gran excepción a la teoría económica convencional. Y la razón es la segunda Ley de Termodinámica. Cada vez que “usamos” energía perdemos un poco de ella. Lograr un método perfecto es imposible. Así que, quemar energía para crear energía, conlleva un “proceso de pérdida”. Cuando quemamos petróleo para obtener electricidad terminamos teniendo menos energía en electricidad que cuando empezamos. Luego transmitimos la energía a hogares y fábricas a través de cables y perdemos otro tanto. No se puede “crear” energía, aunque a veces podemos “almacenarla” de alguna otra forma por un tiempo (siempre con pérdidas). La energía se usa sólo una vez. Así que cuanto más complicado y tecnológico sea el proceso, más energía perderemos en él. Ese es el problema que existe cuando quemamos electricidad, una fuente de energía “altamente refinada”, para obtener una fuente menos pura como el hidrógeno, el cual extraemos del agua para luego quemarlo en los automóviles. También esa es la razón por la cual el carbón “líquido” para quemar en automóviles y camiones siempre será mucho más caro.

El gran fiasco sobre el petróleo inmaduro (“oil shale”) ocurrido a finales de los años 70`, es el ejemplo perfecto de lo equivocados que están los que proponen el uso de “nuevas fuentes tecnológicas de energía”. Los economistas repetían una y otra vez que cuando el precio del petróleo subiera lo suficiente, extraerlo iba a ser más rentable, convirtiéndose así en un producto primario económico. Quemamos ya miles de millones de nuestros impuestos y otros miles de millones en inversiones privadas para que esto sucediera, y todavía hay algunos que siguen afirmando que en algún momento ocurrirá. No les compren ninguna reserva de petróleo inmaduro.

El problema con el petróleo inmaduro es que para poder extraerlo primero debemos minarlo, luego triturarlo y finalmente exponerlo al calor. La maquinaria minera quema petróleo, al igual que la trituradora y las calderas. Al cargar y verter los deshechos quemamos mucho más petróleo, y por supuesto también requiere energía el proceso de refinamiento que este tipo de petróleo necesita para poder convertirlo en un producto apto para consumo. No podemos olvidarnos del transporte, y también del transporte de todas las personas involucradas en el proceso, etc, etc, etc. Fue durante los años 70´ que descubrimos que quemábamos alrededor de un barril de petróleo para poder producir un barril de petróleo inmaduro (los llamados métodos de producción in situ tenían los mismos problemas). Para decirlo en otras palabras: la “energía neta” era igual a cero, así que el precio poco importaba. Aunque el precio subiera hasta alcanzar el millón de dólares el barril, seguiríamos consumiendo un barril de un millón de dólares para poder producir otro barril de petróleo inmaduro de un millón de dólares sin conseguir una ganancia neta en la venta.

La energía no es sólo un producto primario más de nuestro sistema económico moderno. La energía es la fuerza fundamental en la que todo se basa y la que hace “más productiva” la infraestructura económica moderna (menos mano de obra). El petróleo es la fuente de energía dominante en la red de transporte que sostiene la economía mundial, y también es la fuente de energía más abundante, versátil, de fácil transporte y más eficiente del planeta. De alguna manera el precio de las demás fuentes de energía con las que contamos cuenta con un “subsidio” del petróleo barato. En otras palabras, todas las demás formas de energía que utilizamos, incluyendo la energía “solar”, son tan económicas y accesibles gracias a que están “aseguradas” por el petróleo barato (el petróleo barato y el gas natural producen y transportan las células fotovoltaicas). Cuando no haya más petróleo, el precio de la energía solar subirá por los cielos al igual que las demás “fuentes alternativas de energía” y de forma directamente proporcional al petróleo utilizado en cada uno de los pasos de su producción y entrega).

El llamado “gasohol” es otro ejemplo ideal de “gasolina alternativa” que goza del subsidio del petróleo barato”. Cada una de las etapas de producción necesita petróleo: siembra, cuidado, fertilización, regado, cosecha, transporte y finalmente el procesamiento del trigo para convertirlo en alcohol. También se necesita petróleo para mezclarlo con ese alcohol y poder convertirlo en una fuente de energía para el automóvil (imperfecta comparada con la gasolina). El gasohol producido con el trigo, azúcar, arvejas, aserrín, bosques tropicales o cualquier otro tipo de “biomasa” no va a poder hacer funcionar nuestro mundo de automóviles, ni qué hablar de las proyecciones de expansión que prevé la industria automotriz. Dejemos de lado por un segundo que la utilización masiva de automóviles comenzará rápidamente a afectar la biomasa de la que depende toda la vida y la que provee cosas básicas como alimentos y oxígeno. La “biomasa” no es una fuente masiva de energía mundial a largo plazo debido a que muchas de nuestras actividades actuales en lo que respecta a la agricultura y los bosques “destruyen el suelo” y no son ni “renovables” ni “sustentables” a largo plazo. Dejemos de lado también los peligros acerca del CO2 y el ozono. Dejemos de lado la poca biomasa que nos va quedando y la tierra cultivable que será cada vez más necesaria para poder alimentar, vestir y albergar a la creciente población planetaria. El planeta no cuenta con la cantidad de biomasa necesaria para hacer funcionar una economía basada en petróleo como la nuestra al nivel de progreso que estamos viviendo, aunque estemos lo suficientemente locos como para intentarlo (y lo estamos). En tal caso, convertiremos rápidamente al planeta en un desierto si intentamos alimentar a nuestra flota actual de automóviles con la biomasa.

Así que la verdadera trampa de las fuentes alternativas se verá cuando la economía basada en petróleo comience a deteriorarse por el desabastecimiento, y todas las demás “fuentes alternativas” que se supone están esperando a la vuelta de la esquina, subirán de precio significativamente. La situación no va a ser nada placentera, será una escalada cada vez más costosa que hundirá la economía mundial y empobrecerá a la sociedad global.

El “carbón limpio”, el gas natural y quizá también algún tipo de energía nuclear nos proveerán de electricidad por algún tiempo, así como también algún nicho del mercado para su transporte. La energía eólica para la producción de electricidad será la ganadora en muchos lugares del planeta (no tenemos mucho viento aquí en Florida y los nubarrones hacen que la energía solar sea una fuente costosa para la mayoría del planeta). Pero ninguna de estas fuentes, al igual que los autos eléctricos, hará funcionar nuestra economía actual al nivel de riqueza y consumo que gozamos en este glorioso ocaso de la Era del Petróleo. Las economías transnacionales, que son las que más dependen de los automóviles y camiones (Estados Unidos, Canadá, Australia, etc.) probablemente serán las primeras afectadas. Cuando necesitemos realizar la transición hacia otras fuentes de energía descubriremos que todo lo que hagamos implicará más gastos y que todo lo que ya teníamos no era tanto. Esta situación confundirá a los economistas. La economía crecerá a pasos lentos pero los precios estarán en subida. Y es ahí cuando redescubriremos una vieja verdad: el dinero no es real; sólo es un método de contabilidad. El Congreso no podrá emitir petróleo ni tampoco derogar la Segunda Ley de Termodinámica. Así que luego de despedir a la trouppe de políticos de ese momento y cambiarlos por otros, veremos que todo seguirá igual, y no sabremos a quién culpar. ¿Qué haremos entonces

Ahora prestemos atención a los economistas. Tenemos aquí tres dictámenes que pueden parecer heréticos. En primer lugar la observación que hace Minster: Tanto el capital como el trabajo no pueden crear energía. De ésta observación deriva la Ley de Minster sobre el Subsidio de Energía: El desabastecimiento de una fuente de energía eficiente siempre hará que las demás fuentes de energía menos eficientes sean más caras e incluso menos eficientes de lo que lo eran en primer lugar. ¿Acaso la humanidad comenzará a utilizar la energía más eficientemente cuando ya sea tarde y veamos que los barriles de petróleo escaseen? Por supuesto que sí. No habrá otra alternativa. Pero ese uso eficiente no nos hará más prósperos (como hoy en día). Cuando esto suceda lo único que podremos hacer será desacelerar el ritmo de generación de pobreza. ¿Por qué? Presten atención a la Máxima de Minster: En toda sociedad, la transición desde el uso de fuentes de energía eficientes a otras menos eficientes invariablemente disminuirá su nivel de riqueza y flexibilidad, así como también las demás opciones que la sociedad tenga.

En otras palabras, justo en el momento en el que más necesitamos de la riqueza y la flexibilidad para poder abaratar la energía derivada del petróleo y poder enfrentar esta transición hacia la construcción de una infraestructura que dependa de menos energía para funcionar, todo va a ser mucho más costoso y seremos más pobres.

¿Si todo esto es cierto, qué deberíamos estar haciendo? No tengo muchas respuestas. Creo que por lo menos tendríamos que deshacernos de esos anteojos que nos hacen ver todo color de rosas y que están cegando a los ecologistas, y que a su vez también sirven de pantalla de humo a gobiernos e industrias ciegas. Hasta que no hagamos esto no podremos saber con exactitud cómo será la sociedad post-petróleo. Lo que podríamos hacer es dejar de perder dinero invirtiendo a largo plazo en expandir la infraestructura basada en automóviles. Quizá algunos adelantados comiencen a proponer la creación de ciudades post-petróleo en donde sólo se utilicen autos eléctricos y se prohíban los autos privados. No lo sé, piensen ustedes.

Una cosa que me parece lógica es que necesitamos realizar un análisis honesto sobre la energía neta de todas las fuentes de energía alternativas propuestas, es decir, la energía neta resultante luego de restar en la fórmula el subsidio del petróleo que cada una necesita. No es tan fácil como parece, el petróleo subsidia todo lo que hacemos. Pero es vital hacer éste cálculo para poder contar con un criterio racional que no esté impregnado de polémicas que responden a intereses creados o a apóstoles del petróleo. Lo que hagamos una vez que contemos con los resultados es otro cantar. El mundo occidental está dominado por líderes corporativos que sólo piensan en el día a día, políticos que sólo actúan de acuerdo con los períodos electivos y un público hostil a las malas noticias acerca de su modo de vida (especialmente acerca de nuestros adorados automóviles). Los países de la costa del Pacífico son esclavos de las exportaciones de automóviles (y a su vez no tienen mucho petróleo). Los exportadores de petróleo ya están exagerando sus reservas para poder pedir préstamos a la comunidad financiera mundial. ¿Hay acaso alguna persona que no esté muy involucrada en la continuación de la miopía existente?

Ya lo dije en otro artículo, dado que lo más probable es que no tomemos ninguna medida con respecto al transporte hasta que sea demasiado tarde, la única opción que tienen los Estados Unidos sobre su política energética es trabajar para conseguir un uso eficiente de la energía en nuestra infraestructura y el medio ambiente. Sin dudas éste es el objetivo de los dos libros de Kunstler y es también el objetivo de lo que denominamos “diseño sustentable”. El elemento clave de las profesiones de diseño es tomar conciencia de que probablemente no contamos con todo el tiempo que pensamos y que no seremos tan ricos como alguna vez lo fuimos. A mi entender, la solución es construir para la equidad y sostenibilidad. Significa el fin del modelo de consumismo. Significa construir para nosotros mismos y para nuestra posteridad, es volver a las viejas costumbres conservadoras de ahorro e inversión y dejar atrás el despilfarro y el derroche. Para ser un poco más bíblico, significa utilizar lo que nos queda de estos años de vacas gordas para prepararnos para los años de escasez.

Kunstler, aún sin tener en cuenta el próximo desabastecimiento de petróleo, considera que somos perversos porque debido a nuestro amor por los automóviles desperdiciamos nuestras vidas, ciudades e infraestructura. ¿Creería que somos diabólicos si pensara que nos encontramos en medio de una travesía hacia una economía post-petróleo que empobrecerá a toda nuestra posteridad?

De ser así, probablemente estaría en lo cierto. Desde un punto de vista moral, lo que estamos haciendo equivale a utilizar los salvavidas de los niños en el Titanic para abrigar a los adultos una media hora más

En el muy humano capítulo final del libro de Kunstler, nos habla de cómo el éxito de su primer libro, “The Geography of Nowhere” le permitió tener un buen nivel de vida en una pequeña ciudad de Nueva York, la cual describe como un mundo idílico, una burbuja libre de autos en la cual escribe y dibuja. El por lo menos luchó contra la bestia y ha impulsado el cambio.

Pero nosotros no vamos a cambiar, y parece claro que toda reforma que la humanidad consiga realizar, por más modesta que ésta sea, sólo retrasará unos pocos años lo inevitable. Así que a mi entender, en el horizonte veo que en algún momento del próximo siglo protagonizaremos un quiebre en la economía de proporciones épicas que romperá los ejes de nuestro nivel de riqueza actual y que desvalorizará por completo toda nuestra infraestructura. La conmoción económica de principios de los años 70 es sólo un pequeño indicio de lo que vendrá. Una vez más la humanidad confirmará la máxima de Voltaire: “La historia nos enseña que la historia no nos enseña nada”.

(Jim Minter)

fuente: http://www.capitalbolsa.com/articulo/60371/travesia-hacia-el-colapso-mundial-este-informe-se-publico-hace-mas-de-una-decadales-suena.html

La otra burbuja: el precio del jamón ya ha caído hasta un 50%

Tras dos años en los que se han hundido los precios de este alimento, la tendencia está cambiando. A finales de 2010 se ha observado una subida de precios que se estima continúe a lo largo de 2011 y 2012.

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El jamón ibérico ha sufrido estos años el estallido de una auténtica burbuja. Los precios de este alimento ya han experimentado en 2010 descensos del 50%, en el caso de los de cebo, y de alrededor del 30% para los de bellota. En ambos casos, se debe a la necesidad de dar salida a las reservas y a la falta de liquidez del sector. Aún así, los productores creen que esta situación se revertirá en 2011.

Julio Revilla, presidente de Iberaice -entidad más representativa en España del sector industrial del cerdo ibérico-, cree que en 2010 ya se han agotado las reservas de los sacrificios masivos de cebo que se hicieron en 2006 y 2007 -unos cinco millones de cerdos la mayoría de cebo-, y su liquidación ha sido "a precios muy bajos, incluso con pérdidas", asegura a EFE.

Esta necesidad de dar salida al producto venía motivada por el deterioro del producto como consecuencia de la excesiva curación y por la falta de financiación bancaria, que ha llevado al industrial a buscar liquidez vendiendo a precios "muy bajos" casi un 50 por ciento menos de lo habitual.

Sin embargo, ha apuntado Revilla, la tendencia está cambiando y ya a finales de 2010 se ha observado una subida de precios que se estima continúe a lo largo de 2011 y 2012 en función del consumo y de la situación económica y financiera del país.

El presidente de Iberaice ha manifestado que esta subida viene acompañada de bajadas de campaña "tremendas" ya que frente a sacrificios de 5 millones de cerdos, en 2010 tan sólo se han sacrificado dos millones y en 2011 se llevarán a matadero 1,5 millones, cifras que "no servirán para abastecer la demanda nacional", que se sitúa en 4 ó 4,5 millones de jamones al año.

Esta realidad va a "obligar" al industrial a "buscar cerdos" donde no los hay, lo que llevará a la lógica subida de los precios, que, "igual no siente tanto el consumidor porque se trata de productos que, en su mayoría se adquieren en grandes superficies y existe la guerra de precios entre ellas que pueden ponerle freno".

Por lo que respecta al ibérico de bellota, Revilla ha indicado que estos jamones necesitan dos años más de curación que los de cebo por lo que ahora se está dando salida a excedentes de 2006 y 2007, y "la crisis que comenzó en 2009 ha golpeado con toda su crudeza en 2010, registrándose bajadas de precios en entorno al 35 por ciento también como consecuencia de la falta de liquidez".

Para Revilla, la salida de esta situación para el ibérico de bellota es más complicada, ya que se trata de un producto que se vende directamente a restauración y el descenso de precios sólo beneficia al comprador no al consumidor final.

Por ello, entiende que ante esta realidad, y por la crisis económica, se va a producir un cambio de hábito en el consumidor que "tendrá bastante con el ibérico de cebo porque es más barato", por tanto "el industrial que se adapte a estas circunstancias tendrá futuro y el que no lo tendrá complicado".

fuente: www.expansion.com

EL MERCADO BAJISTA SECULAR PODRÍA DURAR HASTA 2020




Según los últimos estudios comparativos de Pring Turner
Miércoles, 9 de Febrero del 2011 - 12:20:40 fuente: www.capitalbolsa.com
Los analistas de Pring Turner han actualizado su comparación entre los distintos mercados bajistas históricos. De acuerdo a esta última visión, el mercado bajista de fondo está lejos de finalizar.

Actualizando los índices de referencia en duración y valoración, Pring Turner considera que cada vez nos encontramos en niveles cada vez de menos valoración pero no lo suficientemente infravalorados como para esperar el final de un mercado bajista de fondo.

Tomando como referencia los ciclos anteriores, parece que nos encontramos a medio camino de lo que sería en términos de años y valoración el final del mercado bajista. Una mirada al gráfico adjunto y a la tabla histórica compara el desarrollo actual frente a los mercados bajistas anteriores seculares ilustra su conclusión.

1) El primer periodo de comparación se sitúa entre 1901-1920. Durante esos años se sufrieron 6 recesiones. El mercado bursátil inició el periodo con un PER de 25,2x y finalizó en 5,1x. La caída acumulada, ajustada a la inflación fue del 69%.

2) 1929-1949: Número de recesiones 4. PER inicial 32,6x y final de 9,1x. Caída acumulada del 67%.

3) 1966-1982: Recesiones 4. PER inicial 24,1x y final 6,6x. Caída del 62%.

4) La media de los tres grandes mercados bajistas fue de: Recesiones 4,7. Inicio PER 27,3 y fin 6,9x. Caída acumulada media del 66%.

5) El mercado bajista actual de largo plazo se inicia en el año 2000 y desde entonces hemos sufrido dos recesiones en los EEUU. El PER inicial del periodo fue de 44,2x y la caída actual en términos ajustados a la inflación es del 34%.

Y es que, Pring Turner espera que el suelo en los precios de las acciones, ajustados a la inflación, solo tenga lugar dentro de varios años.












Los valores de Hódar: BBVA, Criteria, Abengoa y análisis del S&P y de la bolsa española

Los resultados empresariales positivos de McDonald’s y ArcelorMittal aplacaron la preocupación por la subida de tipos bancarios en China.

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BBVA
Muchas dudas
Por fundamentales el banco está barato y tiene un buen potencial alcista. Por técnico se plantea la duda si ha hecho un alto en el camino o dibuja un diamante. En el primer caso seguirá subiendo; en el segundo, corregirá a 8,4.

Ayer cerró a 9,05 euros con una ganancia del 0,22% y con un volumen de 33 millones de títulos cuando su media está en 51,3 millones. La demanda no presiona y la oferta no saca papel por si continúa subiendo. Dado que si baja, la caída no va a ser profunda, debe seguir en cartera

BME
Así no se llega lejos
Cerró ayer a 22,445 ganando el 1,10%. Cotiza a Per 12 con una rentabilidad del 7,17%. Tiene por lo tanto potencial alcista para superar los 23 euros, pero no lo hará si sigue subiendo en vertical al calor de una opa que nunca llega.

Sería deseable que hiciera un alto en el camino, consolide lo ganado y siga ganando altura por lo que vale el valor, no por una opa que probablemente no le hagan.

Criteria
Es momento de vender
Cuando se colocó en bolsa a 5,25 euros aconsejamos no acudir por considerar que el precio era alto. Desde los 2 euros venimos aconsejando el valor y destacando que respetaba de forma impecable una directriz alcista.

La subida del 28 de enero, cuando marcó máximos de jornada en 5,66 euros, es una calentura sin hacer le números. Ahora, a cinco, sin saber qué camino tomar. Pensamos ha llegado el momento de recoger la cosecha y esperar a que se calme.

Abengoa
Resistencia en 22 euros
Terminó la jornada de ayer a 21,845 euros, ganando el 3,53% y con un volumen de 748.000 títulos, cuando su media de intercambio está en 430.000. El valor está barato, ya que cotiza a 10,2 veces beneficios, lo que le da un potencial alcista respetable.

La historia gráfica del valor está salpicada de violentas subidas seguida de estrepitosas caídas. Ahora tiene que enfrentarse a una fuerte resistencia situad en 22 euros. Como dude un par de días frente a ella, los operadores a corto harán caja.

S&P 500
Infatigable
Los tres principales índices bursátiles norteamericanos siguen ganando altura y en su evolución no hay lugar para el desánimo, El Dow Jones superó ayer los 12.200 puntos y si bien tiene una pequeña resistencia en 12.500 no va a tener problemas para escalar hasta los 13.000 puntos, donde la resistencia al alza es impresionante.

El Nasdaq supera ayer los 2.790 puntos, cuando faltaba menos de una hora para el cierre En 2.800 puntos están los máximos del año 2007 y este nivel va a plantear muchos problemas a los inversores más prudentes.

El S&P 500 está aún muy lejos de los altos de 2007 y da la impresión de que no detendrá la carrera alcista hasta los 1.400 puntos, aunque sería bueno que haga un alto en el camino y consolide los 1.300 antes de seguir con la carrera alcista.

fuente: http://www.expansion.com/2011/02/09/mercados/1297210748.html

La Generalitat mantiene el plan de vender bonos a particulares

La Generalitat mantiene el plan de vender bonos a particulares

Cataluña prosigue con la ronda de contactos con la banca para enderezar una nueva colocación de deuda, que podría liderar La Caixa.

La Generalitat de Cataluña ya ha recibido el visto bueno del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para endeudarse en un máximo de 2.613 millones de euros. De ahí que ya se haya puesto en contacto con varias entidades para perfilar una nueva emisión de deuda entre clientes particulares.

A mediados de enero, la Generalitat había recibido ya propuestas por parte de algunas firmas financieras para colocar más de 2.000 millones a plazos de entre dos y tres años, según adelantó EXPANSIÓN. No obstante, la Generalitat necesitaba que el Estado le autorizara una nueva emisión, algo que ya ocurrió el pasado lunes.

Fuentes conocedoras de la operación con las que el Gobierno regional se ha puesto en contacto apuntan que “previsiblemente se realice la emisión la primera semana de marzo, aunque todavía quedan por perfilar los detalles”. De lo que sí están seguras las mismas fuentes es sobre que “será a más de un año, a diferencia de la anterior, y entre clientes particulares, porque ahora no se puede hacer de otra manera”.

Las negociaciones habrían comenzado por la parte de las comisiones. La Generalitat no esta dispuesta a pagar de nuevo un 3% de comisión como en la anterior emisión –que recoge un 2% perteneciente a la aseguración del producto y un 1% por los costes de colocación–, aunque ésta es la primera oferta que han recibido por parte de la banca.

Cataluña abrió el melón de las emisiones de deuda entre particulares en noviembre del año pasado. Colocó 3.000 millones de euros a través de la red de 23 entidades, bajo la dirección de La Caixa, y a un tipo de interés del 4,75% anual. Fuentes de un banco apuntan que, de nuevo, la caja catalana se perfila para ocupar esta posición en la nueva emisión.

Otras operaciones
Debido al rotundo éxito de la operación de la Generalitat, se sumó poco después Valencia y, recientemente, Baleares ha colocado otros 300 millones. Aragón, por su parte, consiguió colocar el lunes una emisión de 100 millones entre institucionales a un plazo de cinco años, pero tuvo que pagar un cupón anual del 5,9%.

Mas quiere cuidar las formas con esta emisión, que criticó duramente cuando se realizó, apenas semanas antes de las elecciones autonómicas. Entonces lamentó dos cosas por encima de las demás. El alto precio que se había fijado (alcanzó el 7,75% anual) y su corto plazo, de un año.

La Generalitat habría optado por esta opción por la buena demanda de la emisión anterior y porque las otras alternativas siguen bastante cerradas. Una colocación en el extranjero mediante creadores de mercado parece descartada de momento, y las entidades no están dispuestas a firmar grandes créditos con Administraciones Públicas para no cargar sus balances con este tipo de activos.

“Nos convendría realizar operaciones antes de marzo”, explicó el consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell, a EXPANSIÓN el pasado 19 de enero. De hecho, el Gobierno catalán sacará adelante hoy en el Parlament la ley que permite realizar operaciones financieras antes de la aprobación de los Presupuestos de 2011, prorrogados por las elecciones. Esta ley fija un primer endeudamiento de 2.613 millones de euros, correspondientes al 1,3% del PIB catalán, el límite permitido para este ejercicio.

Comisiones
Algunas entidades le han planteado cobrar las mismas comisiones en esta emisión, pero parece que la Generalitat no estaría dispuesta a pagar de nuevo el 3%.

Plazo
Todavía está por perfilar los detalles del vencimiento de los bonos, aunque fuentes financieras aseguran que será a más de un año.

Importe
La idea inicial era realizar una emisión superior a 2.000 millones. El Estado le ha autorizado un máximo de 2.613 millones.

Inversores
Se planteaba la posibilidad de dedicar un tramo de la emisión a inversores institucionales. Los mercados mayoristas continúan cerrados a cal y canto.

http://www.expansion.com/2011/02/09/economia/1297208811.html?a=FLYA991f064909985dd57b221cbdc494095d&t=1297243556

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