jueves, 2 de diciembre de 2010

Los catalanes viven a costa de los andaluces...

De los aragoneses, de los madrileños, de los valencianos... Las empresas catalanas venden la mitad de sus productos y servicios en el resto de España y cualquier veleidad soberanista que pueda sacar de la chistera el triunfante Artur Mas puede poner en peligro la economía de Cataluña.

Es verdad que los catalanes pagan más impuestos de los que reciben del Estado, pero no es menos cierto que el saldo comercial es muy positivo para Cataluña. Vende más de lo que compra en su relación con cualquiera de las regiones españolas.







El mensaje populista de que "España nos roba" con el que nos han bombardeado los líderes nacionalistas en la campaña electoral es una gran falacia, y sólo sirve para exacerbar los ánimos de unos ciudadanos hastiados de controversias inútiles, y que han sufrido en los últimos años un fuerte declive económico, provocado por la nefasta gestión de sus gobernantes.

Vea el video

El problema de Cataluña no es España, el problema es que se ha refugiado en el victimismo, y sus empresarios han perdido parte de la pujanza y de la iniciativa que siempre han tenido. La huida de compañías de electrónica como Sony o Panasonic y la venta de empresas carismáticas como Panrico o Chupa-Chups son claros ejemplos de esta decadencia.

La industria catalana siempre ha sido puntera y sus empresarios han sabido salir con éxito al exterior, pero ahora sólo recuperarán el pulso perdido si dejan atrás el victimismo, se olvidan de las estériles controversias políticas y aparcan su obsesión antiespañolista. Quizás este tipo de mensajes populistas dé votos en los estratos más bajos de la sociedad –el PP utiliza su anticatalanismo para ganar adeptos en Andalucía y Extremadura–, pero es muy negativo para unas empresas que comercializan sus productos en todo el territorio español.

Dejando a un lado los chabacanos vídeos sexuales con los que nos han castigado durante la campaña, resulta especialmente preocupante el que presenta a un ladrón vestido con la bandera de España que atraca a un ciudadano catalán y le quita la cartera. Sobre todo porque este vídeo formó parte de la campaña de CiU, el partido ganador en los comicios.

Su líder, Artur Mas, se comprometió en el programa electoral a intentar conseguir un concierto económico especial para Cataluña de tal forma que esta comunidad tenga un mejor tratamiento en la financiación autonómica. Es poco factible que esta propuesta salga adelante porque supondría cambiar un modelo incluido en el nuevo Estatut, que fue fruto de un pacto entre PSOE y CiU. Pero es que además cualquier discusión sobre la balanza fiscal debería ser inseparable de la balanza comercial.

Analizando ambos conceptos, la situación de Cataluña no es tan negativa como la pintan sus líderes nacionalistas. Esta región vende cada año en el resto de España productos y servicios por un valor de 50.000 millones de euros, mientras que sus compras apenas llegan a los 25.000 millones. Este saldo positivo de 25.000 millones supera ampliamente el déficit fiscal de Cataluña, que se estima en alrededor de 15.000 millones.

Ya no se trata de que las peticiones fiscales de Cataluña sean insolidarias con el resto de España, que lo son, sino que la economía de esta comunidad desaparecería si el resto de ciudadanos españoles, como represalia, dejasen de adquirir productos elaborados en Cataluña.

Los Planeta, Roca, Freixenet, Codorníu, Vichy Catalán, La Caixa, Gas Natural o Casademont verían peligrar sus negocios en caso de una pugna comercial de este tipo. De los nueve millones de clientes que tiene Gas Natural en España, sólo dos millones están en Cataluña, mientras que el 70% de las sucursales de La Caixa -que curiosamente es la primera entidad financiera en Andalucía- se localizan fuera de Cataluña.

Da pereza pensar que los políticos puedan volver a meternos en discusiones bizantinas y en mezquinas riñas territoriales, porque al final las pugnas comerciales resultan maquiavélicas. Cuando se produjo el boicot al cava catalán, por ejemplo, no sólo se penalizó a las bodegas de Sant Sadurní d’Anoia, sino que supuso un castigo para las plantas de vidrio de Aragón, para los productores de corcho de Extremadura y para las empresas de cápsulas de La Rioja.

Los empresarios catalanes siempre se han posicionado en contra de este tipo de posiciones nacionalistas porque lo que les interesa es hacer negocio y vender sus productos a cuanta más gente mejor. Ya lo dijo muy gráficamente el escritor Josep Pla: "el catalanismo no debería prescindir de España, porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos".

fuente: http://www.expansion.com/2010/12/01/opinion/tribunas/1291234594.html

El Mundial de Fútbol 2018 dejaría en España más de 3.800 millones

La Unión Europea prevé que el Producto Interior Bruto español caiga un 0,2 por ciento este año, y que no sea hasta 2012 cuando experimente un nuevo crecimiento, estimado en el 1,7 por ciento. Son baremos que se quedan cortos ante las cuentas que hacen desde la oficina de la Candidatura Ibérica para coorganizar el Mundial de Fútbol de 2018 entre España y Portugal, cuya designación se elige hoy en Zúrich. "Pensamos que el PIB del país se podría ver incrementado en un 3 por ciento", declaraba el pasado domingo su director general, Miguel Ángel López, en una entrevista publicada por el diario As.

En términos monetarios, esta previsión viene a representar la nada despreciable cifra de 30.000 millones de euros. En Portugal, en cambio, son más cautos. Según el Instituto Superior de Economía y Gestión, el país luso ingresaría 2.100 millones con el Mundial, más otros 300 derivados de un incremento en la recaudación de impuestos y el empleo. Parte de esta diferencia de pronósticos se explica en el hecho de que nuestro vecino sólo tendrá 2 sedes -Lisboa y Oporto-, por 16 españolas.

La comparación africana

Ningún Mundial, hasta la fecha, ha tenido un impacto directo sobre el PIB del país anfitrión de 30.000 millones de euros, aunque las previsiones más optimistas sobre la última edición, celebrada el pasado verano en Sudáfrica, hablaban de una inyección para la economía del país del cono sur de 50.000 millones, contando tanto los ingresos directos como el aumento de la productividad y la repercusión de la marca Sudáfrica a nivel global. Así lo pronosticaba un informe presentado por MasterCard, que coincidía con las previsiones del propio Gobierno sudafricano, que llegó a hablar de un crecimiento del 10 por ciento del PIB. Otros estudios más modestos, como el realizado por la consultora Grant Thornton, valoraba este impacto en una décima parte: 5.000 millones.

A falta de conocer el alcance definitivo que tuvo el torneo, lo cierto es que el Mundial de Sudáfrica ha supuesto de momento casi 9.000 millones para la economía nacional gracias a las multimillonarias inversiones en infraestructuras de transporte, con redes de alta velocidad ferroviaria, autopistas y aeropuertos internacionales que crearon 400.000 puestos de trabajo directos. Tan ambicioso proyecto ayudó a Sudáfrica a salir de la recesión en el tercer trimestre de 2009 y, según datos del Fondo Monetario Internacional, sirvió para que su economía creciera un 1,78 por ciento entre 2008 y 2009, con unas previsiones de crecimiento para 2011 del 3,65 por ciento.

El ejemplo sudafricano, sin embargo, no sirve como pieza comparativa para la Candidatura Ibérica. "En España y Portugal no haría falta invertir tanto en infraestructuras, porque ya están hechas", explica Sandalio Gómez, profesor del IESE y presidente del Center for Sport Business Management. "En Sudáfrica, en cambio, casi hubo que empezar de cero. Por eso creo que el impacto de un Mundial en España sería menor".

El caso alemán

Una buena vara de medir estaría en lo que representó para Alemania organizar el torneo en 2006. En la economía teutona el campeonato tuvo una incidencia del 0,5 por ciento en el PIB durante los años previos y posteriores a la cita.

Según datos de la Oficina Federal de Estadística alemana, en el primer trimestre de 2007 la economía nacional creció un 3,6 por ciento en su tasa interanual gracias en parte al impulso del Mundial. La Federación Alemana de Fútbol, por su parte, elaboró un informe según el cual el torneo aportó 1.260 millones de euros en ingresos fiscales.

Precisamente, coincidiendo con el éxito organizativo y económico de la cita germana en 2006, el profesor de la universidad de Extremadura, Luis Marín Hita, elaboró un estudio sobre el impacto directo que tiene la industria del fútbol en España. La conclusión es que esta industria aporta al año 4.000 millones de euros a la producción nacional, con un impacto en el PIB general del 1,7 por ciento, y del 2,5 por ciento en el PIB del sector servicios. Añadir a este escenario un nuevo elemento del orden de la celebración de un Mundial podría suponer entre un 0,5 y un 1 por ciento añadido al producto interior bruto, siguiendo el ejemplo alemán.

No parece que la posibilidad de que España coorganice el Mundial de 2018 vaya a elevar en 30.000 millones el PIB. Especialmente porque, en lo que a infraestructuras se refiere, apenas habrá que acometer obras faraónicas. "Y esto es algo que puede jugar a favor de la Candidatura Ibérica en la votación de la FIFA", añade Gómez.

El AVE marca el primer gol

El máximo organismo del fútbol mundial no quiere riesgos, y menos teniendo en cuenta cómo está la economía mundial. No hay que olvidar que en 2007 llegó a plantear la posibilidad de cancelar la opción sudafricana ante la perspectiva de que las obras no llegaran a consumarse a tiempo. En España, las infraestructuras exigidas no son un proyecto, sino una realidad. Es más, según ha podido saber este diario, los comisarios que elaboraron el informe de valoración de la Candidatura Ibérica quedaron gratamente sorprendidos con el sistema de transporte español, especialmente el AVE.

La recién inaugurada línea Madrid-Valencia, los proyectos iniciados para llevar la alta velocidad ferroviaria al País Vasco y Galicia, y la línea Madrid-Badajoz-Lisboa son un valor añadido, junto con la modernización del aeropuerto de la capital lusa. No sucede lo mismo en otros países candidatos, como Rusia, donde la FIFA se muestra preocupada por las grandes distancias entre las sedes y las dificultades para comunicarse entre sí por alta velocidad ferroviaria y transporte aéreo.

De España y Portugal también convence la disponibilidad de plazas hoteleras. La FIFA exige que cada candidato tenga contratado un mínimo de 60.000 habitaciones en hoteles de tres o más estrellas. Inglaterra sólo ha garantizado 10.700 en su proyecto y Rusia, que ha previsto 100.000, depende para cumplir este cupo de la construcción de nuevos establecimientos hoteleros.

Estadios asegurados

Otro aspecto a favor de la Candidatura Ibérica es su contenido presupuesto organizativo (514 millones). A ello se le une que la inversión necesaria para la construcción y/o remodelación de los estadios es la más baja de los cuatro candidatos. En Portugal no habría que invertir un euro, dado que los estadios de Dragao (Oporto), Da Luz (Lisboa) y José Alvalade (Lisboa) ya fueron modernizados para la Eurocopa de 2004. En lo que respecta a los recintos en territorio español, tan sólo cinco serían de nueva construcción, todos ellos con la fase de diseño ya aprobada, y alguno, como San Mamés Barria y el Nuevo Mestalla, con las obras ya iniciadas.

Dos millones de turistas

Sin la necesidad de acometer grandes obras faraónicas ni levantar cuantiosos y costosos estadios, ¿qué inyección cabe esperar de un Mundial de fútbol para la economía española? "Queda valorar los patrocinios, el impacto mediático de la marca España en el mundo, y el turismo", aclara Gómez. A este último respecto existen dos datos que apuntan hacia un notable impacto del campeonato en nuestro país, en caso de ser elegida la Candidatura Ibérica.

Por un lado, se estima que cada Mundial de fútbol supone un incremento del turismo del 20 por ciento para el país anfitrión, lo que significa que Portugal y España se repartirían un pastel de 14 millones de visitantes añadidos. Por otro lado, la Mesa del Turismo Española cifra que, sólo durante el mes que dure el torneo, llegarían a España dos millones de turistas, con un gasto medio de 900 euros cada uno. En suma, esto representa 1.800 millones de euros, cifra a la que cabe añadir el incremento del consumo por la venta de productos relacionados o los ingresos indirectos generados por el valor de imagen del país.

En la partida de ingresos hay que anotar unos 2.000 millones más adicionales en concepto de incremento del consumo durante la cita deportiva de los miles de aficionados extranjeros que acudirán a los partidos.

La Administración ya tiene comprometidos 800 millones de euros para la proyección de la marca España, que conllevaría ingresos adicionales. En la partida de inversiones hay previstos 2.000 millones de euros en reforma de estadios y presupuesto organizativo.

eleconomista

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Las cinco consecuencias de la segunda fase de la crisis periférica

Los mercados financieros son así. Imprevisibles. Se ha demostrado en un mes, noviembre, en el que protagonismo estaba destinado de antemano al nuevo estímulo monetario enviado por la Reserva Federal estadounidense, conocido como QE2 por ser la continuación del estímulo ya enviado a la economía en 2009, pero que finalmente ha estado marcado inexorablemente por la segunda fase de la crisis del euro (CE2), esta vez con protagonismo estelar de Irlanda.

Un relevo que va mucho más allá de un simple juego de siglas o nomenclaturas, puesto que contiene consecuencias dañinas para los mercados y el conjunto de la economía. Del 'QE2' a la 'CE2': relato de un noviembre loco.

1.- Financiación más cara del Estado

El primer impacto del rebrote de las tensiones en la deuda periférica resulta evidente: encarece la financiación de los Estados que se encuentran en el punto de mira. En noviembre, por ejemplo, el Tesoro Público español ha debido pagar entre un 10 y un 85 por ciento más por los distintos títulos que ha subastado.

Y el rendimiento de los bonos a 10 años, que son los que acaparan una mayor atención, ha pasado del 4,2 al 5,5 por ciento, otro síntoma preocupante porque sitúa a la deuda española en la misma trayectoria cubierta por los títulos de Grecia e Irlanda en los meses previos a sus respectivos rescates. Si se mantiene esta tendencia, las previsiones del Gobierno para el próximo ejercicio se quedarán cortas.

Para 2011, el Ejecutivo preveía un incremento del 18 por ciento en la partida correspondiente al pago de los intereses de la deuda, que se disparaba hasta los 27.400 millones de euros. Es decir, una cifra equivalente al 2,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

2.- Mercados cerrados, o más exigentes, para las empresas

El coste adicional que debe pagar el Estado para poder financiarse se contagió de forma automática a las empresas. En primer lugar, y como viene ocurriendo en el último mes, el mercado de capitales vuelve a cerrarse a cal y canto para las compañías, que ven cerrado así un cauce de financiación que resulta clave en estos tiempos de restricción crediticia.

Y en segundo término, si se reabre, lo hará trasladando a las empresas el encarecimiento sufrido en la deuda pública, que actúa como referencia para el resto de los emisores de ese país. Esta realidad resulta especialmente preocupante en el caso español, y los mercados lo saben, puesto que en 2011 el sector financiero español afronta vencimientos de deuda por valor de 85.000 millones de euros, montante que en el caso de las empresas del Ibex 35 -excluyendo los bancos- se sitúa en los 32.000 millones.

3.- El 'grifo' crediticio permanece bajo mínimos

El incremento de los costes para la financiación pública y privada encarece, automáticamente, las condiciones crediticias del conjunto de la economía. En este caso, además, esta consecuencia se ve agravada porque los bancos continúan en el punto de mira. O lo que es lo mismo, la onda expansiva de la crisis soberana repercutirá igualmente en el acceso al crédito bancario por parte de las empresas y los hogares.

En este sentido, resultará determinante si el Banco Central Europeo (BCE) decide mantener abierta la barra libre de liquidez que ha puesto a disposición de los bancos desde finales de 2008.

4.- Mayor desconfianza y coste social

Esta secuencia de impactos negativos y la necesidad del Estado de reequilibrar las cuentas públicas redundarán, igualmente, en el bolsillo de los ciudadanos. Por un lado, el nuevo ruido de fondo mantendrá viva la desconfianza; por otro, la obligación de contener el gasto público e incrementar el ingreso afectará a la cartera de los hogares.

¿De qué modo? O bien con menores pensiones, subsidios de desempleo o servicios públicos, o bien con mayores impuestos directos e indirectos... o, posiblemente, con una mezcla de ambos. Y estos dos efectos, al unísono, frenarán el consumo.

5.- Recuperación económica más lenta

Todo lo anterior conduce a un epílogo concreto: la prolongación de las sospechas en torno a los países periféricos, incluida España, retrasará la recuperación de la economía en la medida en que las naciones involucradas deben reconducir las finanzas públicas y reestructurar y consolidar la situación del sistema bancario.


fuente: http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/2645980/12/10/Las-cinco-consecuencias-de-la-segunda-fase-de-la-crisis-periferica.html

Google puede protagonizar la compra más absurda de la historia de la tecnología

  • Pretende comprar una empresa de comercio local por 6.000 millones

El rumor de ayer en el Nasdaq fue que Google está dispuesta a pagar hasta 6.000 millones de dólares por una empresa llamada Groupon, que se dedica a transacciones comerciales locales.

Si se gasta esa cifra, puede ser la adquisición más absurda de la historia tecnológica, según Jon Fortt, especialista en tecnología de CNBC.com. De hecho, ayer el mercado castigó a Google (GOOG.NQ

555,7100 -4,54% -26,40
Última noticiaGoogle puede protagonizar la compra más absurda de la historia de la tecnología Ver más resumen noticias perfil gráficos histórico ) con una caída del 4,5% ante esta posibilidad.

Para ponerlos en perspectiva, Google pagó 1.600 millones por YouTube, el mayor sitio de videos en la web. Pagó también 750 millones por AdMob, la mayor empresa de publicidad para móviles. Y 3.100 millones por DobleClick, la mayor firma de publicidad online. Por tanto, los 6.000 millones de Groupon estarían muy por encima de cualquiera de esas importantísimas operaciones.

A cambio de ese dinero, Google se llevaría una empresa con sólo dos años de vida que ingresa 50 millones al mes. Da servicio a 150 mercados en EEUU y 100 en el extranjero. Groupon gana dinero ofreciendo a sus suscriptores una oferta local al día, con lo que depende de que un número suficiente de personas la compren.

El concepto es interesante y, si Groupon ha conseguido 50 millones en los últimos meses, es impresionante para una empresa tan joven. Pero ahí está el problema, a juicio de Fortt: no ha creado ninguna propiedad intelectual significativa. No existen barreras de entrada que impidan que una empresa como Facebook entre y se coma su merienda. Y es muy difícil ver cómo su modelo actual puede ser escalable para crecer.

Groupon ofrece sólo un deal al día en mercados locales y contacta con sus suscriptores por email. No es nada terriblemente complicado. No hay una red social sofisticada, ni una plataforma de comercio electrónico o de pago única. Sólo una pequeña empresa que ofrece ofertas directas. Este experto cree que, si Google está tan desesperado por entrar en el mercado publicitario local, debería comprar la mayor compañía de periódicos de EEUU, Gannett, que tiene una capitalización de 3.100 millones, posee 83 diarios (incluyendo el USA Today) y toneladas de medios locales, incluyendo cientos de revistas locales en Gran Bretaña. Y tiene 5.500 millones en ingresos, con unos márgenes del 20%.

Fortt admite que tiene el estigma de los medios viejos, los sindicatos y otras muchas herencias que lo convierten en un objetivo de compra poco atractivo. Pero, 'Google: ¿Quieres entrar en la publicidad local o no?', plantea.

Pero se atreve a hacer una predicción: las grandes tecnológicas se han dado cuenta de que tienen que comprar empresas de servicios para construir escala y capturar cuota de mercado, y en algún momento se darán cuenta de que tienen que hacer operaciones con empresas de medios (aunque eviten las empresas de contenidos por sus altos costes) locales para controlar la publicidad local. Su conclusión es que "sería mucho más fácil arreglar los problemas de un gigante de la prensa con un precio justo que convertir a Groupon en un negocio que valga 6.000 millones".

fuente: http://www.eleconomista.es/analisis-tecnico/noticias/2645802/12/10/Google-puede-protagonizar-la-compra-mas-absurda-de-la-historia-de-la-tecnologia.html

LA MEXICANIZACIÓN DE UNA ECONOMÍA

Como saben, que una economía se halle mexicanizada equivale a que esté precarizada, informalizada, que sea en la parte oscura de la economía, en la no declarada, en la que se desarrolle una creciente actividad, una actividad de bajo valor, y discontinua. Llevamos tiempo comentando que la economía española se está mexicanizando, en estos días pasados se ha dado, pienso, un paso más. (Importante: no estoy diciendo que no sea algo inevitable por imposible de evitar, que no sea esta la única salida que seda posible, me estoy limitando a constatar)

Fundamental lo que el Señor Gobernador del Banco de España dijo el pasado Martes 23 de Noviembre en el Senado del reino: “La reforma de las pensiones es capital y urgente” (El País 24.11.2010, Pág. 23), y lo dijo en el contexto de que es esencial recortar gasto público. Veamos, los últimos estudios apuntan que el sistema español de pensiones no va a tener ningún problema financiero ni sombra de algo parecido hasta el año 2025 (antes era el 2060, pero bueno). Si ese estudio es correcto, ¿por qué la imperiosa necesidad de reformar las pensiones en un entorno de recorte de gasto?. No se entiende, ¿verdad?. El Sr. Fernández Ordóñez también dijo que, en el mismo escenario de recorte de gastos, es necesario reformar el mercado de trabajo, el objetivo es reducir costes laborales. Si se junta todo las cosas empiezan a tener sentido.

Si la estrategia de reducción de costes laborales reduce los costes de despido, las cuotas empresariales a la seguridad social y los salarios, los costes de las empresas se reducirán. Veamos. Mayor facilidad para despedir (ya implementada por la reciente reforma laboral: ‘esperar tener menores ingresos o pérdidas’) y despidos más baratos, acompañados ambos de una demanda de trabajo a la baja supone una tendencia a la baja de los salarios medios (mayor cuanto menos sea la incidencia de la negociación colectiva); si a eso se añade una disminución de las cuotas empresariales a la Seguridad Social, el resultado son unos menores costes laborales que incidirán en unos menores costes totales debido a la elevada intensidad del factor trabajo en el modelo productivo español.

Ya sé lo que estarán pensando: si se reducen las cuotas empresariales a la Seguridad Social y esa reducción no puede ser compensada con el aumento de las cuotas pagadas por los trabajadores (ya saben: pienso que van a ser incrementadas), máxime en un escenario de actividad económica a la baja, la única salida es … la reducción de las pensiones medias: se va disponer de menos fondos para pagar las pensiones de ahora, no las del 2025, las actuales, y no tanto porque no exista la pasta para pagar las pensiones del mes que viene, sino porque tal vez surjan necesidades más urgentes que pagar el importe total de las pensiones, por ejemplo, asegurar a quienes compran la deuda de España que se tiene dinero para pagarles.

No es casualidad que el FMI diga que España debe ganar competitividad a fin de exportar: es el espíritu del plan esbozado por el Señor Gobernador del BdE: reducir costes para aumentar la competitividad de las exportaciones españolas, de las exportaciones: ¿se está dando por supuesto que el consumo interno se va a derrumbar más de lo que ya se ha derrumbado?; ya: aplicando el propuesto por el Sr. Fernández Ordóñez (y por el principal partido de la oposición: le gusta la Solución Cameron) aún se derrumbará más el consumo, por lo que razón de más para reducir los costes lo que máximo posible a fin de ganar competitividad y que España pueda exportar lo máximo posible; es decir, la solución se halla en las exportaciones, a costa de un empobrecimiento interno, sí, empobrecimiento que, en cualquier caso sería inevitable debido a que la competitividad interna de España es muy baja y bajísima la exterior.

La pega de este esquema, pienso, es que olvida dos cosas, una: que la competitividad, hoy, se gana aumentando la productividad y elaborando bienes de alto valor añadido, no reduciendo costes de productos de valor añadido bajo en los que jamás podremos competir porque nunca España podrá ser competencia de Marruecos o Argelia, pero para lograr eso hay que cambiar el catálogo de lo que ofrecemos y aumentar, mucho, muchísimo, la inversión; dos: España tiene una deuda total monstruosa que se eleva al 400% del PIB, por lo que a España cada vez le va a costar más encontrar a financiadores de esa inversión (y para refinanciar la creciente deuda pública total, pero eso está en otra página).

El Sr. Fernández Ordóñez no hace más que desgranar el modelo que el FMI lleva décadas repitiendo: ayer lo hizo en Irlanda, anteayer en Túnez, hace una semana en Colombia, mañana lo hará en Portugal y pasado aquí. No es cierto que el Consenso de Washington haya muerto: tan sólo se ha cambiado el collar al perro: las recetas son las mismas: recortes, empobrecimiento, intentar ganar competitividad a través de otros conductos cuando el bueno, el de la productividad no sea posible. Las recetas son las mismas, cambia el tipo de letra utilizada, y el color de las tapas en la que se encuaderna, y también la música que suena mientras se lee: antes eran preferibles dictaduras para implementarla, ahora eso ya no es necesario.

La consecuencia de tales procederes es la mexicanización de la economía; lo que pasa es que en el marco que nos movemos no hay alternativa.

(Me lo preguntan: mucho: ¿por qué se dispara la prima de riesgo española?. Lo que no se dice: porque quienes pueden comprar deuda española no se fían de que España pueda pagar cuando le toque pagar. Hace unos días introdujimos una idea que, dijimos, ampliaríamos: ‘economía viable’, la ampliaremos; hoy introducimos otra que también ampliaremos ‘dimensión óptima de una economía’; no, no he cambiado de tema: es lo mismo.

En el máximo del ‘España va bien y más que bien’ el PIB de España alcanzó 1,2 billones de euros, pero una parte de ese PIB se había alcanzado a crédito, es decir, se debía: crédito para construir viviendas, crédito para adquirirlas, crédito para acceder a máquinas empaquetadoras de caramelos de menta, crédito para comprar mesas y sillas para aumentar la capacidad del chiringuito de la playa, crédito para tener el plasma de tropecientas pulgadas que siempre se había soñado, crédito para tender autopistas galácticas, crédito para esto, para aquello y para lo otro, es decir, si no hubiese sido por toda esa pasta que a España se le prestó el PIB español no hubiese alcanzado las cotas a las que llegó, ni el desempleo del factor trabajo hubiese alcanzado ese maravillosísimo (?) 7,9%, con permiso del subempleo, claro está.

Bien, ese crédito se acabó: quienes podrían prestar a España, o no lo hacen, o lo hacen a precios cada vez más caros, ¿por qué?, pues porque España ya tiene una deuda total monstruosa -400% del PIB-: ha agotado, casi, su capacidad de endeudamiento, y quienes prestan no tienen claro que con el crecimiento que España va a tener vaya a ser capaz de pagar lo que debe; pero si a España no le prestan, España crecerá menos.

La pregunta: si España creció lo que creció gracias a que le prestaron lo que le prestaron y esos préstamos no van a volver a producirse o van a ser cada vez más caros, existe una parte del PIB de España que va a desaparecer, por lo que España generará, entonces, el PIB que realmente sea capaz de generar: ¿0,8 billones de euros?, ¿0,7 billones?, ¿menos?. Ese PIB que España generará será el que corresponda a su dimensión óptima.

‘Menos PIB’ = ‘menos ingresos’ = ‘menos recaudación fiscal’ = ‘menos gastos’ = ‘menos consumo’ = ‘menos ahorro’ = ‘menos inversión’ = ‘más desempleo del factor trabajo’ = ‘menos PIB’ … ¿Se han dado cuenta de que ya no se habla del desempleo?, o casi: se está empezando a asumir que el desempleo que ahora es, es el que debe ser; es el principio: ‘más desempleo’ = ‘menos PIB’ …: ¿cuál es la dimensión óptima de la economía española?.

En esta línea, ya hemos llegado aquí: “Spanish Banks Face Funding Hurdle Amid Bailout Threat” ¿A dónde llegaremos mañana).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Lacartadelabolsa.com

m