miércoles, 30 de noviembre de 2011

10 razones que explican que a la crisis aún le queda mucho por finalizar

Hablas con amigos gestores y parece que el optimismo está volviendo poco a poco. La subida de las bolsas del pasado lunes, si bien en parte fue por cancelación de posiciones cortas, también hubo tomas de inversores que querían aprovechar los bajos precios para ir haciendo cartera. Saben que yo soy optimista con los mercados, y que considero que para el largo plazo, los niveles actuales son una clara oportunidad de compra, pero para darles la visión completa del escenario actual, les voy a mostrar las 10 razones que aduce el famoso analista Brett Arends de WSJ, para defender que la crisis no ha finalizado, y que aún nos quedan muchas y malas noticias por conocer. En algunas estoy de acuerdo y en otras no tanto, pero son sus razones. Veamos:

1. El mercado fue debido a un rebote. El índice Standard & Poor 500 había caído siete días consecutivos. Nunca los mercados de acciones caen en línea recta. Después de un largo periodo de días malos, las personas que han estado apostando en contra de las acciones posicionándose cortos, se sienten tentados a recoger parte de sus ganancias mediante la recompra de acciones. Otros quieren comprar acciones tras ver las fuertes caídas “caza de gangas.” Esto inevitablemente produce rebotes rápidos y pronunciados. Esto puede durar un día, una semana, un mes o más. Eso no tiene nada que ver con las tendencias a largo plazo.

2. El informe sobre Italia, que fue uno de los elementos que provocó el sentimiento alcista, ya ha demostrado ser papel mojado. Un informe de prensa dijo el fin de semana, que el Fondo Monetario Internacional estaba trabajando para entrar en la crisis de la deuda europea con un gigantesco plan de rescate de 600 mil millones de dólares. El informe fue desmentido por un portavoz del FMI.

3. Las noticias del norte de Europa son absurdas. Los mercados están entusiasmados por informes de que Alemania, Francia y Bruselas están trabajando en un nuevo plan de “rescate”. Según la propuesta, la Unión Europea ayudaría a asegurar la deuda de los países en crisis, pero a cambio se les daría poder de veto sobre los presupuestos de los países en cuestión. Esta idea no puede sobrevivir ni 10 segundos de una reflexión seria. Los griegos provocaron grandes disturbios ante nuevos recortes presupuestarios propuestos por sus propios gobiernos. ¿Qué posibilidades hay de que los italianos o los españoles acepten las medidas de austeridad impuestas por Bruselas?

4. ¿Son los alemanes de repente inflacionistas? La única forma políticamente viable de finalizar con la crisis europea es encender las máquinas de impresión. Que, o bien significa dejar que el Banco Central Europeo imprima más euros, o dejar que países como Grecia abandonen el euro, para que puedan imprimir sus propias monedas. Pero hasta ahora eso no está en la agenda. Alemania permitirá la impresión del BCE. Y los países no están dispuestos a abandonar la moneda única. Hasta que uno de esto suceda, no habrá solución a la crisis.

5. Italia sigue siendo un problema. La deuda bruta del gobierno es del 120% del producto interno bruto. Ken Rogoff y Carmen Reinhart, en su análisis de la historia de las crisis financieras, en “This Time is Diferent”, demostraron que el 100% era el “punto de inflexión” para que surjan los graves problemas. Los inversores exigen el 7,5% de interés anual para prestar dinero a Italia. Y están exigiendo más del 6% para prestar a España.


6. El mercado de bienes raíces en China ya no servirá más como sostén de la economía mundial. En los últimos años, el crecimiento económico en China - impulsado en parte por el enorme auge de la vivienda - ha ayudado a impedir que el resto de las economías mundiales se desmoronen por completo. Ahora los precios inmobiliarios en china están cayendo, los promotores se van a la quiebra, y la OCDE ha advertido que esto representa un riesgo para la segunda economía más grande del mundo.

7. El consumidor de EE.UU. sigue estando en quiebra. Entre las razones más desconcertantes para el rally del lunes fue la noticia sobre las ventas en el Viernes Negro” que subieron bruscamente respecto de 2010, alcanzando un nuevo récord. Los inversores vieron el caos – las escenas del fin de semana, peleas, aerosoles de pimienta y similares. Bloomberg informó sobre una mujer de 12 semanas de embarazo acampando en el frío para comprar un televisor de pantalla plana. ¿No hemos aprendido nada? Los números no son alentadores. A pesar de las mentiras que lee y escucha, que le dicen que los consumidores estadounidenses “están equilibrando sus balances,” la verdad es que la deuda total de los hogares en este país se ha reducido solo un 4,5% desde los máximos históricos, en el apogeo de la burbuja de hace unos años. Sigue siendo un 20% más alta que en fecha tan reciente como el 2005, y el doble de lo que era en 1999. De acuerdo con la Reserva Federal, los niveles de crédito al consumo están aumentando. Y de acuerdo con el Departamento de Comercio, los hogares están ahorrando menos del 4% de sus ingresos disponibles - una fracción de los niveles registrados hace décadas, y muy por debajo incluso del 6% o más que se veía en 2008-9.

8. Millones de personas están fuera del mercado laboral. La situación del desempleo es mucho, mucho peor de lo que el gobierno está diciendo. Olvídense de la tasa oficial de desempleo del 9%. De acuerdo con el Departamento de Trabajo, el número de hombres de 25 a 54 años que están fuera del mercado laboral es oficialmente de 4.2 millones. ¿La realidad? En lo profundo de las notas del Departamento de Trabajo dice que hay 61,6 millones de hombres en edad de entre 25 a 54 años, mientras que sólo 46,7 millones están trabajando a tiempo completo. Eso deja a 14,9 millones. 3,7 millones están trabajando a tiempo parcial, por lo que siete millones no se tienen en cuenta en absoluto.

9. Las acciones todavía no están baratas. Hay precios razonables en el mercado de valores, especialmente entre algunas compañías blue chips en EE.UU. y en el extranjero. Pero las acciones de EE.UU. están cotizando a 21 veces sus ganancias promedio de los últimos 10 años, según datos compilados por el profesor de economía de la Universidad de Yale Robert Shiller. El promedio desde la década de 1880 ha sido de alrededor de 16 veces.

10. El panorama económico es sombrío. Los gobiernos occidentales han pasado los últimos años endeudándose para el futuro de manera importante, para tratar de estimular el crecimiento en la actualidad. Según el FMI, en los últimos tres años la deuda bruta de las economías avanzadas ha aumentado en su conjunto del 80% al 100% de su PIB total. Es probable que veamos medidas de ajuste a nivel global. Así se está viendo en EE.UU. y en Europa.

lacartadelabolsa

martes, 29 de noviembre de 2011

1930 / 2011

Si en tres palabras tuviesen que resumirse las causas de la Depresión esas tres palabras, pienso, deberían ser: "subconsumo y sobreproducción". Exactamente lo que ahora está sucediendo en el planeta, sí, y precisamente lo que quiso evitarse con los planes E.

La Depresión llegó porque la demanda no pudo absorber el aumento salvaje que experimentó la productividad en los años veinte, y cuando se agotó la capacidad de endeudamiento “La actual crisis sistémica llegó porque la demanda-de-todo no pudo seguir absorbiendo el exceso de capacidad productiva-de-todo. Entonces la manifestación del crash fue bursátil, hoy ha sido financiera. Hace 80 años no existían los cinturones de seguridad y el impacto fue inmediato, hoy existen pero han sido insuficientes (era imposible que lo fueran: nada es nunca suficiente cuando debiera serlo) y cuando se han agotado hemos vuelto a la casilla de salida.

Al final hoy estamos donde estábamos en 1930: existe un exceso de capacidad productiva de todo que no puede ser absorbido por una demanda que ha agotado su capacidad de “pago”, es decir, de obtener crédito, porque ya no puede endeudarse más. Algo muy parecido a lo que sucedió entonces, ya: ambas son crisis sistémicas. ¿Las entidades financieras?, entonces dieron créditos a todo el mundo y contribuyeron -promovieron, facilitaron- al proceso especulador, es decir, posibilitaron el crecimiento económico, y en estos años pasados han dado créditos a todo bicho viviente pero en un volumen requetesuperior y han abonado la especulación que a lo largo de estos años se ha desatado, es decir, han hecho posible el crecimiento económico.

Diferencias: hoy existe un modelo de protección social que, aunque está en retroceso, algo paliará; entonces el volumen de deuda pública era ridículo, hoy es monstruoso; ayer el estándar de vida del ciudadano medio era bajísimo, hoy al ciudadano de a pie se le ha permitido que viviera cada vez mejor a fin de que el crecimiento fuese cada vez mayor.

Cuantitativamente hoy estamos peor, cualitativamente mejor, lo que sucede es que hoy va a costar salir mucho más que ayer, y cuando se haya salido nunca se volverá al momento en el que “el mundo iba bien”, fundamentalmente porque hoy se sabe que la disponibilidad de recursos no es ilimitada, cosa que entonces se ignoraba.

Hoy las cosas son mucho más complicadas que entonces: todo se halla mucho más imbricado, interpenetrado. Entonces estaba naciendo la globalización, hoy el planeta es postglobal. Entonces hubo incertidumbre, claro, pero la incertidumbre se limitaba a cosas muy concretas, muy micro, hoy la incertidumbre es incomensurablemente mayor e infinitamente más intensa, y sus implicaciones son más profundas: ¿podrán las entidades financieras cobrar sus enormes deudas?, ¿qué valor real de mercado tendrán mañana los activos que hoy figuran en los balances de las entidades financieras?, ...

A principios de los años treinta la geopolítica mundial era bastante simple, hoy es de una complejidad máxima, por eso hoy no se formulan preguntas que entonces no había reparo en formular: ¿puede USA pagar lo que debe teniendo en cuenta que la financiación exterior le es básica?; nadie se pregunta eso porque a todo el mundo le interesa -le es vital- continuar creyendo que la respuesta a esa pregunta es afirmativa. Entonces no había reyes desnudos a los que interesase ver vestidos, hoy es esencial continuar viendo ricamente vestidos a reyes que están como vinieron al mundo.

Entonces todo quedó muy claro desde el primer momento: el tinglado se fue a pique, y la película se acabó, hoy no. Hoy hemos tenido una precrisis, inyecciones masivas de pasta en el sistema financiero, planes E, más inyecciones de pasta en las entidades financieras, cumbres de líderes políticos , apariciones en TV, promesas, previsiones, análisis, “¿De qué han servido?. En Julio del 2009 se publicaron los tests de una serie de entidades financieras cuyos resultados fueron la bomba de buenos, pero, por ejemplo, un par de meses después se puso de manifiesto que varios bancos irlandeses estaban para el arrastre. En Julio de este año han visto la luz otros exámenes de entidades financieras que iban a sacar a la luz absolutamente todo, pero dos meses después una agencia ha bajado la calificación a dos bancos franceses y los bancos centrales de medio mundo tienen que inyectar “lo que sea necesario” -en dólares: ¿se está anticipando un colapso de la economía USA y un absurdo acaparamiento de dólares?- a esas entidades que aprobaron los exámenes. ¿Dónde estamos?, ¿qué está pasando?.

Lo mejor de todo es que la ciudadanía continúa bailando al son de la música que toca la orquesta, aunque posiblemente las opciones sean nulas. Para volver a repasar hoy: “They Shoot Horses, Don’t They?” (Sydney Pollack, 1969).

(Cambio de tema, ¿si?. Me escribe una persona que conoce la zona en la que reside mejor que la palma de su mano, de España, sí, de España; varias comarcas ocupadas por localidades pequeñas y medianas.

“(Ayer interesante reunión con (un exalto cargo del Gobierno regional anterior) y el actual alcalde de (nombre de una localidad de la zona). (El exalto cargo) dando instrucciones al alcalde para el gran tijeretazo que tienen que dar. Se lo advertí mil veces en la campaña, hoy los dos están acojonados. El alcalde se encuentra con que su representado debe X millones de euros, facturas por mil sitios, sentencias judiciales de personal, personal en exceso que no puede pagar y su sueldo que lo ve más que peligrando. Subirán todos los impuestos “subibles” y como ni bancos ni Gobierno regional les dan un euro, ya hablan de quiebra. Una auditoria interna será la disculpa para no solo no cumplir ni una sola promesa electoral, sino para anunciar recortes en todo y de forma drástica. Recogida de basura en los pueblos, luces públicas rurales (hablaban de poner contadores a los vecinos para copagar la luz: deben mucho a la compañía suministradora y saben que en cualquier momento les cortan la luz progresivamente). Un poema, tu, un poema”.

Sin comentarios).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Continuación

¿De qué?, se preguntarán, pues de lo que está sucediendo desde Mayo del 2010, desde el crash.

El texto de hoy va a ser muy corto. Primero a ‘la gente’ de todas partes se le dijo que para ser feliz debía tener esto y aquello y cualquier cosas que se le ocurriese, pero no le iban a subir el salario porque eso era malo para los costes, lo que se iba a hacerse era darle capacidad de endeudamiento: mucha, muchísima, y a la gente le pareció muy bien.

Como ‘gente’ son Estados, Ayuntamientos, empresas, entidades financieras y familias, la deuda acabó alcanzando un nivel impagable: el nivel de deuda acabó siendo superior al PIB que con ese endeudamiento se generó, por lo que las cosas empezaron a paralizarse, por ello se pusieron en marcha los rescates, los planes E y los avales y garantías; y se tapizó el espacio de promesas.

Lo anterior también se agotó y eso puso sobre la mesa LA verdad: que los ingresos no podían crecer más, más aún, que iban a decrecer, por lo que tenía que ponerse en marcha la motosierra y empezar a recortar unos gastos que se habían diseñado con arreglo a una capacidad de obtener créditos que no iba a volver y a unos ingresos que se habían ido con el viento.

Ahora toca desandar el camino recorrido en estos quince años pasados, lo que supone, para ‘la gente’, empobrecerse, ir-a-menos; pero también pone sobre la mesa otro problema: el exceso de capacidad productiva ocupada con aquel crédito ya desaparecido y con unas exportaciones que ya está periclitando.

Existe un exceso de oferta, un defecto de demanda, una oferta de trabajo no necesaria y una capacidad de consumo que no tiene con qué pagar. Y a todo eso se añade una deuda antigua que, en su totalidad, prácticamente nadie puede pagar. Y, por si fuera poco, un dinero que en gran medida habita en servidores en forma de bits, y unos activos que valen lo que por ellos quiera pagarse porque sus valores son unos bits aún más livianos que los anteriores.

Algo así fue la Depresión (mañana ampliaremos esto), y su corolario: la deflación hacia la que estamos yendo.

Ven como el texto hoy ha sido muy corto.

Si las cosas siguen como ahora están y si la evolución de esas cosas continúa moviéndosed entro de los cauces actuales (fíjense que en el texto inmediatamente precedente hay dos condicionales), a día de la fecha las tendencias de las primas de riesgo de las deudas a diez años de los países que se citan podrían llegar a ser, a 31 de Diciembre del año en curso, las siguientes: Francia: 280 puntos, Bélgica: 390 puntos, España: 520 puntos, Italia: 625 puntos. Para meditar.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS. School of Management. Universidad Ramon Llull.

Eurobonos, no gracias. La deuda no se soluciona con más deuda

La imagen de Merkel como un malvado monstruo por rechazar los eurobonos aumenta por momentos. El goteo del Ibex, y de las bolsas en general, nos muestra el porqué. Los inversores llevan posicionándose en activos de riesgo esperando un rally que no se justifica ni por fundamentales, tras la castaña de pobres resultados del tercer trimestre, ni por las expectativas macroeconómicas, con tres bancos reduciendo estimaciones de PIB mundial de nuevo.

Siendo así, ¿qué hace un 65% de los inversores sobreponderando carteras en renta variable europea? Fácil. Esperar un chute de adrenalina, un latigazo de whisky al alcohólico, un nuevo vial de crack. Exigimos más deuda. Los eurobonos, o un enorme plan de estimulo, ya. ¿Y quiénes son los mayores defensores de esos eurobonos, de infectar al BCE de deuda periférica y de ampliar el fondo de estabilización? Sorpresa, son los bancos franceses, italianos, etcétera. Esas entidades “tan baratas” que solo tienen una media de 25 veces de deuda sobre activos, y que necesitan 250.000 millones de euros para mantenerse a flote en esa carrera para no llegar a ningún lado de la deuda exponencial (running to stand still, como U2).

¿Por qué los eurobonos son una mala idea?

Imagínense ustedes que las 35 empresas del Ibex, con distintos directivos, distintos negocios y distintos balances, decidiesen emitir un bono común “Ibex 35” para cubrir sus necesidades de refinanciación. Los intervencionistas y sus mensajeros mediáticos les dirían que es una gran idea porque así las empresas más endeudadas se beneficiarían de la solidez de las grandes, ¿no? Pues no. Es lo contrario.

No hemos aprendido de 2008, de la crisis de las hipotecas basura (sub-prime), de las fusiones de cajas ni de la burbuja tecnológica. El riesgo no se disipa por acumulación, se contagia.

Por eso, los que se frotan las manos esperando una transferencia de riqueza de Alemania y Centro Europa a los países periféricos de 134.000 millones de euros, el coste de financiación si usamos el diferencial medio entre los bonos, no se dan cuenta que la transferencia sería al revés. Negativa para todos.

De la misma manera en que una empresa sólida y atractiva se desploma en bolsa si compra un chicharro de mala calidad aunque sea “pequeño”, los eurobonos verían su rentabilidad implícita subir entre un 35% y un 40% comparado con el subyacente actual (el bono alemán). Además, la prima de riesgo de esos eurobonos se equipararía, como mínimo, al activo de mayor riesgo de las economías combinadas. El Eurobono no solo no protege en épocas malas, sino que en momentos de bonanza económica no permite a las economías emergentes beneficiarse. ¿Confiamos en que cuando España se recupere Portugal o Grecia o Italia lo van a hacer igual? ¿Y ellos, confían en nosotros? Imagínense si Estados Unidos y México lanzaran un bono conjunto. En recesión, cotizaría a riesgo mexicano, y en bonanza, cotizaría con la falta de atractivo de un país maduro.

Por eso me sorprende que en España, donde sabemos y podemos cuantificar el riesgo y oportunidad que supuso la crisis latinoamericana, cuyo crecimiento hoy salva el balance, caja y la prima de riesgo de nuestras empresas, nos sintamos encantados de la vida con la perspectiva de un Eurobono.

Es aún peor. Cuando una de las economías que acepte ese eurobono empiece a despegar, como ocurrió con España entre 1990 y 2005, el coste de su financiación se verá negativamente impactado por las economías que hoy parecen muy sólidas y que lastran en épocas de crecimiento. ¿O nos olvidamos de cuando Alemania y Francia estaban en recesión técnica y nosotros crecíamos a un 3%?

Desde el punto de vista bursátil y de refinanciación corporativa, los Eurobonos son tremendamente negativos. Las empresas europeas tienen 1,1 billones de euros que refinanciar entre 2012 y 2013. La mayoría de ellas goza de una prima de riesgo muy inferior a sus países, gracias a la política de internacionalización, reducción de deuda, de costes y gestión activa de su caja. Pues bien, un eurobono no solo implicaría un aumento del riesgo soberano del subyacente de más calidad (el riesgo alemán en este caso), sino que el coste de refinanciación de las empresas subiría de manera proporcional, perdiendo todas las ventajas de su política de austeridad corporativa desde 2007.

Pero además, la ruta hacia los eurobonos, perfectamente planificada desde Bruselas, es una ruta que usa los años 2012 y 2013, en los que los países periféricos tienen más vencimientos de deuda, para cercenar soberanía económica a favor de tres entes, el FMI, el BCE y la UE, que no han demostrado ninguna capacidad ni tienen track-record de hacerlo mejor que los desastrosos gobiernos individuales. Cambiar un mal gestor por otro es perder soberanía, convertirse en una provincia “experimento” económica e ir de Guatemala a Guatepeor.

Los eurobonos serían el “big short” de 2012

Léanse el libro de Michael Lewis The Big Short. Empaquetar y disfrazar activos de alto riesgo en un conglomerado que se vende artificialmente como bajo riesgo genera no apetito, sino voracidad bajista. Nada mejor que un activo sobre-preciado y con el riesgo “escondido” para poner unos cortos (lo que llaman posiciones bajistas) de magnitud espectacular. Les aseguro que si se aprueban los eurobonos yo intentaría lanzar un fondo Short Only al día siguiente. Oh, y si a los listos intervencionistas se les ocurre prohibir cortos, lo que se dará es una estampida de capital fuera de Europa, de nuevo. Y adiós Eurostoxx. Short Only.

Déjenme darles un ejemplo, cortesía del gran John Hussman. Casi todos los medios y los analistas nos dicen que el BCE hace una labor estupenda y que debe infectar su balance más y más con deuda de países en riesgo. Nos cuentan que debe imprimir dinero y endeudarse. Por supuesto, los que nos lo cuentan no dicen que ese dinero lo pondremos los ciudadanos europeos a través de impuestos. Pero lo que nunca jamás nos dicen es que el riesgo que inyectamos a ese fondo de estabilización es creciente. Vean el grafico, que muestra como el diferencial del bono del fondo de estabilidad con el bono alemán se ha ido disparando a pesar de los mensajes tan positivos de los amigos de la intervención, y tiemblen. La deuda no se soluciona con más deuda.

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La solución

Y lo repito. Un problema de deuda no se soluciona con más deuda. Un problema de liquidez, no de solvencia, como el actual, no se resuelve nada más que aumentando los ingresos y reduciendo los gastos y desde el ahorro, que se ha desplomado a 11 puntos de PIB. Pero sobre todo reduciendo los gastos, tras la orgia de gasto publico.

La solución pasa por mantener una Europa centrada en la moderación presupuestaria, algo que ya existe en los tratados aprobados. No hay que cambiar nada, lo que hay que hacer es cumplirlos, sea España ahora o Francia después, que sus problemas tienen. Por eso, ceder soberanía económica y fiscal a una Unión Europea que jamás ha reducido su presupuesto y que no tiene ningún historial de éxito en gestión, es ridículo. Yo no dudo para nada que este país, que ha salido de decenas de problemas mayores, puede poner la casa en orden, dejar de gastar en subsidios sopa-boba 11.000 millones de euros anuales, reducir duplicidades y atraer capital. Y lo mismo Portugal, Italia o Alemania.

La solución es que de una vez se enteren de que es más atractivo invertir en un país que crece menos pero que maneja sus gastos de acuerdo a sus ingresos que financiar una sopa boba de subsidios que destruyen empleo, PIB y competitividad y esperar que escampe y colocarle el paquete de eurobonos sub-prime a algún insensato.

La solución pasa por atraer financiación no bancaria, privada, que estará encantada de apoyar el proceso de reconstrucción y por generar un entorno legal, administrativo y regulatorio estable y eficiente que nos haga un socio no solo para Europa, sino para el resto del mundo. Y por pasarlo mal un par de años, que ya nos toca despertar del sueño de préstamo Cofidis.

Desde un punto de vista económico y de inversión, cercenar la oportunidad de revalorización de nuestra deuda si lo hacemos bien, y vaya si podemos, es suicida. Es un “pacto del diablo” que nos hipoteca durante décadas para mantener el Pan y Circo de la década perdida que hemos vivido. Ahora, si lo hacen, ya saben, Lacalle Short Only abre en tres meses.

fuente: http://www.cotizalia.com/opinion/lleno-energia/2011/11/26/eurobonos-no-gracias-la-deuda-no-se-soluciona-con-mas-deuda-6340/



Los profesionales mejor remunerados se dedican a la energía, las finanzas y las comunicaciones
Casi la mitad de los asalariados públicos cobra más de 2.500 euros.- Las mujeres se concentran en las escalas más bajas
LUCÍA ABELLÁN 25/11/2011
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Las mejores remuneraciones en España se perciben en actividades ligadas al suministro de energía, a las finanzas y los seguros, así como a la información y las comunicaciones. Son los resultados del decil de salarios que ha hecho público el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de datos de la Encuesta de Población Activa, el mejor termómetro del mercado laboral. El trabajo clasifica los salarios españoles de 2010 en 10 peldaños, desde el menor (sueldos inferiores a 718 euros) hasta el más elevado (a partir de 3.257 euros). En todos los casos las remuneraciones son algo superiores a las registradas en 2009.

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Frente a ese último peldaño de salarios más elevados, los más bajos corresponden a profesiones que habitualmente se asocian a remuneraciones modestas, como el empleo doméstico, la hostelería o las actividades administrativas, pero también a otras como las artísticas, recreativas y de entretenimiento.

El nivel de formación es clave respecto a las probabilidades de ocupar un nivel salarial más bajo o más elevado. Los analfabetos o personas con niveles educativos muy bajos se concentran en los niveles más bajos (hasta el decil cinco, correspondiente a 1.388 euros), mientras los más formados acaparan las escalas superiores. El caso más relevante es el de los doctorados. El 55% de ellos percibe una remuneración mínima de 3.257 euros, aunque hace un año el porcentaje de los que se situaban en este peldaño más favorecido era superior (el 57% de los doctorados). En general, el porcentaje de trabajadores situados ese último decil pierde peso respecto a 2009, mientras aumenta el de los que se concentran en los salarios más bajos. Un indicio de que en esta fase de la crisis ha colocado a un mayor número de trabajadores en categorías inferiores (y previsiblemente menos cualificados).

Otro aspecto relevante procede de la distinción entre trabajadores públicos y privados. La mayoría de los asalariados del sector público se sitúa en las categorías superiores, un hecho que el INE atribuye al mayor peso de esos empleados en estudios superiores, como los necesarios para trabajar en sanidad y educación. Con ese argumento como base, el 44% de los trabajadores públicos aparece en los dos últimos peldaños, con sueldos mínimos de 2.500 euros. Por el contrario, en el sector privado esas dos últimas escalas solo las ocupan el 14% de las personas con empleo. Sin embargo, mientras la tendencia en el sector público es decreciente (el porcentaje de trabajadores en el tramo más acaudalado ha caído en el último año, debido a la rebaja de sueldos públicos que ha sido más intensa en los niveles superiores), en el sector privado hubo en 2010 una ligera mejora en el porcentaje con mayor remuneración.

Por género, las mujeres siguen concentrándose en los niveles salariales más bajos, tanto si trabajan a tiempo completo como a tiempo parcial. El INE lo atribuye a la mayor concentración de mujeres en actividades peor remuneradas y a la mayor proporción de contratos temporales en este segmento de la población. El 31% de las mujeres se localizan en los dos deciles más bajos, frente a solo el 10% de los hombres. Por el contrario, el 24% de los hombres copan los dos tramos superiores, mientras en las mujeres ese porcentaje baja al 16%. La desigualdad, no obstante, es mayor en las escalas más bajas que en las más altas.

Por tramos de edad, los trabajadores más jóvenes tienden a concentrarse en los salarios más bajos, mientras que los de mayor edad tienen un peso relativo mayor entre los salarios más elevados.

Atendiendo a la nacionalidad, los extranjeros se concentran en los niveles salariales más bajos, al igual que los españoles con doble nacionalidad (si bien este colectivo, por su magnitud más limitada, puede presentar comportamientos más volátiles, arguye el INE).

Por comunidades autónomas, Madrid y País Vasco presentan proporciones relativamente más altas de salarios pertenecientes al decil más elevado.

Por el contrario, la mayor concentración de salarios correspondientes al primer decil (es decir, al tramo más bajo de remuneraciones) se produce en Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía.

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