miércoles, 15 de junio de 2016

Empleo

Catalunya es un ejemplo: hay un monntón. Se está llegando a tal grado de perversión estadística que el objetivo de los políticos ha pasado a ser monotemático: poder salir en la tele diciendo que 1) ha bajado el número de parados, y 2) ha descendido la tasa de paro registrado.
Cuál sea la calidad del empleo que se crea, cuales las condiciones laborales de ese empleo, que duración tengan los contratos, con qué cantidades se remuneren, cosas como esas han dejado de importar. Lo único que importa es 1) y 2).

Pienso que es muy indicativa la postura de los sindicatos, sí, dicen que el que se crea es un empleo cochambrosillo, pero en tono quedo y con voz suave. Mi lectura: la mía, es porque saben que es eso o nada, es decir, es como decía aquel genial directivo con el que colaboré: ‘Qué quieres o pescado frito’.
Tremendo porque lo que está sucediendo en el mercado laboral se está vendiendo como maravilla y como señal de recuperación económica, lo que ya está marcando una tendencia: cuando finalice la crisis ya pueden imaginarse cuál será el perfil del mercado de trabajo.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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