miércoles, 16 de abril de 2014

Protecció contra els mosquits

CURIOSIDADES: TRAMPA CASERA PARA MOSQUITOS
En días de calor, los mosquitos no nos dejan dormir, por eso aquí te dejamos una trampa casera para ayudar a atrapar a esos bichos molestos y alejarlos de nuestros hijos sin necesidad de utilizar productos químicos sobre la piel.

ELEMENTOS NECESARIOS:
1 taza de agua
1/4 taza de azúcar (si es morena mejor)
1 gramo de levadura
1 botella de 2 litros

CÓMO:
1. Cortar la botella de plástico por la mitad.
2. Mezclar el azúcar morena con agua caliente. Dejar que se enfríe, luego verter la mezcla en la mitad inferior de la botella.
3. Añadir la levadura. (No hay necesidad de mezclar). Se crea dióxido de carbono, que atrae a los mosquitos.
4. Colocar la parte de embudo, al revés, en la otra mitad de la botella, unirlas con cinta adhesiva.
5. Envolver la botella con una cartulina negra, dejando la parte superior descubierta. (Los mosquitos también se sienten atraídos por el color negro.)

Cambiar la solución cada 2 semanas.
Para guardar esta receta, asegúrate de hacer click en COMPARTIR para almacenarlo en tu página personal.
Para obtener más información sobre la protección de la piel contra las picaduras de insectos haz click aquí: http://bit.ly/kPUOqh
o aquí para ver un video con recomendaciones para el cuidado de la piel del bebé e información sobre los repelentes: http://bit.ly/1dnj041

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Preguntas y respuestas.

Unos días atrás recibí un mail.
“Hace unos días que el cuerpo de bomberos de (Nombre de una ciudad española), del cual soy miembro, realizó unas visitas a las instalaciones de (Nombre de una empresa) para conocer los riesgos potenciales y sistemas de seguridad allí presentes. Una vez allí recorrimos una series de edificios diseminados por toda la propiedad donde se realizan los diversos procesos de fabricación (la distribución la realiza una empresa de logística que tiene un centro de trabajo independiente de la empresa ubicado en la misma finca).

Lo primero que nos llamó la atención a todos era el poco personal que vimos por las anchas y largas calles internas del polígono, pues esperábamos ver gran movimiento de vehículos llevando las materias y productos semielaborados entre un edificio y el siguiente. Nuestro guía nos explicó que todo este traslado se realizaba a través de un sistema de tubos controlado según las necesidades de la siguiente fase de elaboración y controlado por sensores, asegurando la máxima asepsia y protegido por  sistemas antiincendios y antiexplosión.
Al llegar a la planta de elaboración final sin haber visto durante el recorrido más que un centro de control con cinco o seis técnicos que monitorizaban toda la fabricación de manera centralizada y unos operarios que realizaban reparaciones en alguna instalación, el guía contó que el concepto de “un hombre-una máquina” estaba obsoleto pues allí un solo operario manejaba simultáneamente dos cadenas completas de acabado situadas una junto a la otra y que se había intentado que en lugar de dos manejaran cuatro, pero no había podido hacerse porque todavía debía sustituirse de forma manual un elemento consumible por cadena y era imposible que un sólo trabajador cambiara más de dos. Yo me pregunté cuanto tiempo tardaría en encontrarse solución a esto.
Preguntado por los fabricantes de los envases que utilizaban, lo que explicó me dejó más pensativo todavía: hace años otras dos empresas españolas suministraban junto a una tercera de (nombre de un país europeo) los envases, pero las dos nacionales habían acabado desapareciendo ante la extranjera pues, a diferencia de ésta, no habían sustituido su sistema de producción que permitía elaborar dichos envases con un 50% del material necesario gracias a un mejor diseño del recipiente, lo cual abarataba los costes enormemente.
El golpe de gracia lo recibimos al llegar al muelle de carga de las cajas de envases en palés, que eran dejados en un área donde ya eran cargados en camiones por la empresa de distribución. ¡Allí no había ni un sólo hombre! Unos vehículos transportadores totalmente informatizados y sin conductor aguardaban en una ordenada fila a que una señal les indicara la posición del muelle donde debían recoger las cajas y la posición donde debían descargarla sobre los palés, incluso vimos que una se dirigía, sola, a un taller de mantenimiento pues había llegado la fecha de su revisión. El guía comentó orgulloso que el uso de aquellos robots había reducido el número de puestos de trabajo necesarios en más de 50; y éstos no tenían derecho a sindicación o huelga, bromearon algunos compañeros. Pese a todo, las ventas desde el inicio de la crisis se habían reducido.
Tras la visita yo defendía que todo aquello era muy representativo del inevitable paro estructural que tendríamos en todos los países cuya población no se ajustara al número de puestos de trabajo realmente necesarios y que sin ese nivel de competitividad en producción y costes las empresas era derrotadas por cualquier otra del mundo, como les había pasado a las dos empresas españolas de fabricación de envases. Otros me discutieron que todo aquello era una estafa y me dejaron algunas preguntas que le traslado a usted:
¿Dónde se notaba aquella reducción de costes y mejoras en competitividad en el precio del producto final que no parecen bajar? ¿Se traduce todo en un mayor margen de beneficios para la empresa o debemos entender que si no fuera por la tecnología el precio final del bien se dispararía de forma inasumible? ¿Donde se usan los mayores beneficios, dividendos, inversión en I+D o en productos financieros?
Y por último ¿Si la única forma de avanzar para las compañías es ésta y eso provoca que las rentas de las personas sean cada vez menores, quién podrá comprar sus productos? ¿para qué servirá tanto la mejora que la tecnología y planificación de procesos introduce en la producción?”
Mi respuesta fue:
“Antes de las respuestas a sus preguntas, un comentario: dice Ud. “Pese a todo, las ventas desde el inicio de la crisis se habían reducido”. Ya, pero es que si no existiese toda esa automatización, igual, ante la caída de ventas, hubiesen cerrado la planta. Una de las características de la automatización es la de poder flexibilizar las cantidades producidas.
¿Dónde se notaba aquella reducción de costes y mejoras en competitividad en el precio del producto final que no parecen bajar?
El precio del bien final es el valor de lo que se fabrica más otras cosas: impuestos, tasas, costes de transportes, márgenes de distribución, ... y a eso se le ha de añadir el efecto de la inflación. Estaría bien conocer el precio al que la empresa ha estado vendiendo el producto en los últimos diez años. Posiblemente tendríamos sorpresas.

¿Se traduce todo en un mayor margen de beneficios para la empresa o debemos entender que si no fuera por la tecnología el precio de la cerveza se dispararía de forma inasumible?
Esto tiene que ver con lo anterior. Con toda esa automatización la marca ha incrementado su productividad, y ha reducido costes lo que le ha permitido absorber la caída del consumo, la oscilación de los precios de sus materias primas y el aumento del precio de la energía. Sin esa automatización, y a no ser que los añadidos antes mencionados (impuestos, ...) no hubiesen sido menores, el producto posiblemente sería mucho más caro. Pero la automatización ha tenido otro efecto: ha permitido a la marca poder tener un mayor margen neto por envase acabado, lo que no quiere decir que haya sido así.

¿Dónde se usan los mayores beneficios, dividendos, inversión en I+D o en productos financieros?
No entiendo. ¿Se refiere a qué se dedican mayoritariamente los beneficios?. Si es eso, depende mucho de las circunstancias y del momento. Hoy básicamente a mejorar productividad y a tener un colchón financiero que permita afrontar imprevistos, gangas que puedan comprar, ...

¿Si la única forma de avanzar para las compañías es ésta y eso provoca que las rentas de las personas sean cada vez menores, quién podrá comprar sus productos? ¿para qué servirá tanto la mejora que la tecnología y planificación de procesos introduce en la producción?
La primera parte de su pregunta ya se la planteó Karl Marx a finales del siglo XIX, y concluyó que ese sería el fin del Capitalismo. El Sistema se dio cuenta hacia dónde iba, subió el salario a sus trabajadores, les redujo la jornada, les dio fiestas; luego puso en marcha el modelo de protección social, y luego el crédito; y el Capitalismo no colapsó. Ahora es diferente porque ya todo el mundo interesante para el Sistema tiene de todo, el endeudamiento no puede aumentar más, y la deuda que se debe es monstruosa; además, los recursos cada vez son más escasos. Luego la salida pasa por reducir capacidades productivas y ser muchísimo más eficientes (de ahí el aumento de la productividad vía tecnología: utilizar menos recursos para fabricar una unidad). Lo que pasa es que eso tiene consecuencias: la actividad se reduce, el desempleo estructural aumenta, los salarios caen, la recaudación fiscal disminuye y el modelo de protección social se va adelgazando. Y sí: es algo inevitable”

En estos dos escritos pienso que se halla el resumen de un tratado. Sugerencia: reléanlo.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

“El Ibex está muy expuesto a los emergentes. Sospechamos que ha desestimado el crash..”

"Olvidadiza y repitiendo errores. La Bolsa es terca como una mula y siempre sorprende con su amnesia. La Bolsa pierde la memoria con facilidad. También suele mirar para otra parte. Lo que sucede en la actualidad en Latinoamérica y otras zonas emergentes no es nuevo. Tampoco, que el fenómeno es un gran problema para la Bolsa española. Que más del 70% de la Bolsa española está expuesta en Latinoamérica es algo que a estas alturas deberían saber la mayoría de actores que compran y venden acciones en Bolsa; que el mercado nacional sufrió hace años tremendos varapalos a raíz de crisis en la zona como la del tequilazo, el efecto samba o el efecto tango, es algo que conviene repasar. Que gran parte de los beneficios de las empresas emblemáticas de la Bolsa española proceden de latinoamérica es algo que está escrito con mayúsculas. Los mercados, no obstante, se comportan de manera terca y reaccionan tarde y con fuerza, justo cuando los sucesos ya se han producido o nos han caído encima", dice el analista jefe de un banco de inversión.
"Los mejores especialistas recuerdan a sus clientes desde hace años que gran parte de Latinoamérica es un polvorín social, político y económico, y que los sucesivos procesos electorales han cambiado las reglas de juego a peor. Uno de los principales problemas que se advierte en la zona, y así lo han reflejado presidentes de otras tantas compañías emblemáticas del Ibex, es la inseguridad jurídica, de tal modo que lo que hoy es válido con este Gobierno mañana no lo es con el cambio de color político..."
"Una vez más, los grandes estrategas internacionales, que son pocos, miran de reojo las evoluciones del Ibex y su grado de sensibilidad a los acontecimientos políticos, sociales y económicos que se prodigan en Latinoamérica. La inmadurez de los sistemas sociales, políticos y económicos y la gran sensibilidad de las monedas a las corrientes internacionales vuelven a estar en el punto de mira, ahora que la mayoría ha apostado por sacar su dinero (o mejor dicho, el dinero de sus clientes) en Latinoamérica. Lo que muchos se preguntarán, una vez más, es si Latinoamérica satisfará en el futuro las cuentas esperadas por la mayor parte de las empresas españolas que invierten y negocian en la zona como lo han hecho en los tres últimos años ¿Acaso nadie recuerda los despropósitos anteriores?..."

Desde el comienzo del año, los bancos centrales de Brasil, Turquía, Indonesia y Sudáfrica se han visto obligados a subir los tipos de interés para frenar la depreciación de sus divisas. Adicionalmente, los bancos centrales de Argentina y Ucrania han tenido que tomar medidas extraordinarias para evitar el desplome de sus respectivas monedas. “Teniendo en cuenta la magnitud de los movimientos en los tipos y las tasas de cambios, esto afectará por un lado al crecimiento de los países implicados y por otro lado a los beneficios de las compañías que hacen negocios en esos país” avisan los expertos de Amundi en su último informe Cross Asset correspondiente al mes de marzo.
Desde la gestora hacen hincapié en el impacto sobre los beneficios corporativos, “porque buena parte del argumento a favor de la renta variable europea estaba basado en una fuerte recuperación de sus beneficios en 2014”. Para poder evaluar el posible impacto, los analistas empiezan examinando el alcance que puede tener la crisis sobre los países emergentes, partiendo de que no todos son iguales. “Aquellos cuyas divisas han caído más tienen muchas características en común. Sudáfrica, Brasil, India, Indonesia y Turquía tienen desequilibrios por cuenta corriente, déficit presupuestario y una inflación media superior al 7%”, explican. En su opinión, Rusia también está bajo presión, pues pese a que cuenta con un balance positivo por cuenta corriente, “éste se está deteriorando rápidamente y la inflación es elevada”. 
Con todo, juzgan que los países que están en peor posición son Ucrania, Argentina y Venezuela. “La Historia no  sale en su defensa, pues juntos han impagado 8 veces desde los 80”, señalan. Los nueve países mencionados, que a partir de ahora serán etiquetados por los analistas de Amundi como “los Más Frágiles”, representan juntos más del 17% del PIB global (en paridad de poder de adquisición) y un 34% del índice MSCI Emerging Markets. Esta influencia negativa queda contrarrestada por la inmunidad a esta crisis que han mostrado China, Corea del Sur, Taiwán, México y los países del Golfo, que juntos suman un 24% del PIB global y equivalen al 53% del indicador. 
El pasado mes de octubre, el FMI estimó que la tasa media de crecimiento real del PIB para los Más Frágiles debería ser del 3,75%. “Teniendo en cuenta los eventos que han ocurrido desde entonces, con toda razón se puede pensar que estas estimaciones serán revisadas a la baja en abril”, expresan desde Amundi. La propia gestora ha empezado ya a revisar sus previsiones, con la siguiente conclusión: basándose en la asunción de que China mantendrá un crecimiento constante del PIB del 7,5%, las revisiones bajistas sobre los Más Frágiles deberán situarse en torno al -0,3%, en una horquilla que podría abarcar desde el -0,2% de Sudáfrica e India al -0,3% de Brasil o Rusia y de hasta el -0,5% para Turquía. 
Como los conflictos (y sus derivadas económicas) son tan recientes y están en plena evolución, en ausencia de un consenso se ha optado por elaborar una serie de escenarios. Por ejemplo, con respecto a las repercusiones de la crisis sobre los Más Frágiles, un recorte del 1% sobre su previsión de crecimiento tendría un impacto del -0,2% sobre el crecimiento mundial: un -0,17% directo y un -0,03% indirecto, derivado del comercio internacional. Como estos cálculos son proporcionales, dado que el escenario central que maneja Amundi es una revisión del -0,3% para los Más Frágiles, el resultado sería un impacto mínimo sobre el crecimiento mundial, del -0,07%. “En otras palabras, a menos que se produzca un colapso del crecimiento en los Más Frágiles (-3%) o que China se atasque, se espera que el crecimiento global permanezca por encima del 3% en 2014”
Efectos sobre compañías con exposición geográfica a emergentes
“Desde una perspectiva comercial, a primera vista los países occidentales no parecen muy expuestos a estos 9 países. De acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales, las exportaciones a los Más Frágiles representan sólo del 5% al 7% de las exportaciones de Japón, Estados Unidos, Reino Unido y los países más grandes de la eurozona”, indican los expertos de Amundi. 
Sin embargo, estos creen que el impacto sí puede ser de importancia a nivel micro, por dos razones. La primera, que las compañías de gran capitalización incluidas en índices bursátiles se encuentran entre las más activas internacionalmente. La segunda, que sus flujos de comercio raramente caen por exportaciones, sino por aspectos relacionados con la producción local, por ejemplo. Si se suman las ventas de compañías europeas (Amundi toma como referencia las que cubren sus analistas), la porción generada en los países emergentes se incrementará al 24% (excluyendo China), porción de la que el 12% probablemente venga de los Más Frágiles. “Incluso aunque a primera vista el crecimiento global no es particularmente vulnerable a la ralentización de los Más Frágiles, empieza a parecer claro que podría ser de otra forma con respecto a las ganancias si la exposición media a las ventas está en torno al 12%”, advierten. 
En este contexto, no se debe menospreciar el efecto divisa, que consideran un condicionante de todavía más peso sobre los beneficios que la desaceleración del PIB o la exposición a estos países vía ventas. “En realidad, las compañías tienen varias contramedidas para mitigar o diferir este efecto: coberturas sobre divisas, integración local, ganancias de producción, incrementos de precios, etc. En cualquier evento previsto, estas diferentes medidas tienen sus límites porque, al final, el coste de la devaluación debe ser soportado por el comprador o el vendedor”, matizan desde la gestora. 
Desde Amundi advierten que no existe una regla general para realizar estos cálculos porque dependen de cada compañía e incluso de la exposición a cada país dentro de una misma compañía. La simulación que hacen es la siguiente: si se asume que los Más Frágiles ponderan de media un 12% sobre las ventas, con una depreciación media de la divisa entre el 10% y el 15% a lo largo de un año, entonces el crecimiento de los beneficios corporativos de la eurozona en 2014 pasaría de la estimación del 16% del consenso (12% es la previsión de Amundi) al 6% o el 3%. Esto les lleva a concluir que el efecto divisa tendrá un efecto mucho más pronunciado sobre el crecimiento de los beneficios corporativos de países con divisas fuertes que una rebaja sobre el PIB. 
Los expertos de la gestora hacen una última aclaración: más que en la eurozona, los países cuyas compañías podrían sufrir más el efecto divisa son aquellos donde la moneda permanece firme, como es el caso de Estados Unidos o Reino Unido. “La buena noticia es que el efecto divisa es único. En otras palabras, después de volver al buen camino, los mercados serán capaces de volver a subir”, concluyen.

Acciones de alto dividendo: Una buena forma de prepararse para la jubilación

Hace unos días un buen amigo me pedía consejos sobre un plan financiero a largo plazo que había diseñado. La idea era utilizar sus ahorros para comprar un par de inmuebles, alquilarlos y utilizar las rentas como complemento a la pensión.
No me pareció mala idea, por un lado porque desde un punto de vista de largo plazo los bienes inmuebles ahora son una oportunidad de compra, y por otro porque es acertado plantearse el escenario económico que se tendrá en el momento de la jubilación a tantos años vista (mi amigo tiene 40 años).
De cualquier forma mi consejo fue que en vez de utilizar los fondos en dos inmuebles, cambiara uno por una cartera de acciones de alto rendimiento por dividendo. En el mercado español tenemos títulos como Santander que dan cerca del 8% de rentabilidad (por encima de la renta promedio por alquiler), Telefónica cerca del 7%, BME y Enagás cerca del 6%.
Pero aparte de que una inversión en acciones a los niveles actuales será una apuesta ganadora en el largo plazo, y que la rentabilidad obtenida supera la de la mayoría de los activos en la actualidad, hay otras razones por la que comprar acciones de elevados dividendos es una opción ideal para una planificación financiera de largo plazo. Escogemos algunas de las que da el especialista Jonathan Clements en Market Watch:
- Bajo rendimiento de los bonos: Aunque las acciones no están baratas, los bonos asustan aún más. La rentabilidad del bono a 10 años del Tesoro de EE.UU. está alrededor del 2,6%, el doble que en el suelo de 2012 pero aun históricamente bajos. No hay mucho espacio para nuevas caídas en los tipos, mientras que el recorrido al alza es mucho mayor. Si los tipos suben, los tenedores de bonos sufrirán fuertes caídas en el valor de sus carteras.
- Menor riesgo: La reinversión de los dividendos es una estrategia acertada en el largo plazo. La evolución de los mismos es mucho menos volátil que la del precio de las acciones. En la cúspide de la crisis financiera las empresas del S&P 500 recortaron sus dividendos en un 24%. En la Gran Depresión los dividendos se recortaron en un 47%. Ambos porcentajes muy inferiores a las caídas de los precios de las acciones en sendos mercados bajistas.
- Protección contra la inflación: En el largo plazo los dividendos han superado holgadamente la inflación, lo que podría proporcionar a los jubilados una creciente corriente de ingresos. Según datos del reciente Premio Nobel de Economía Robert Shiller, durante los últimos 100 años los dividendos procedentes de una cartera diversificada de acciones de EE.UU. habrían crecido un promedio del 4,4% anual, superando la tasa de inflación promedio del 3,2%. Por otro lado, el valor de las acciones de esa cartera, ex dividendos, subió un promedio anual del 5,6%. Esto hace que la rentabilidad anual total ascienda al 10%.
- Efecto valor: Históricamente los datos demuestran que las acciones valor han superado a las de crecimiento en el largo plazo. Las acciones de alto dividendo suelen ser las acciones valor que mejor se comportan, por lo que el efecto se acrecienta.
Hay otras razones que justifican el consejo que di a mi amigo (transparencia, mayor liquidez, menor riesgo de impago, menores costes financieros…). Conozco bastantes personas que sus ingresos actuales dependen únicamente de una gran cartera de dividendos que fueron formando durante su vida, y en la mayoría de los casos, viven holgadamente.
Creo que todo inversor debería reservar parte de sus ingresos mensuales para ir formando poco a poco una cartera de dividendos. Es una decisión que se alegrarán de haberla tomado en unos años.
lacartadelabolsa

lunes, 14 de abril de 2014

Razonamiento

Hace unas semanas recibí un mail.
“No soy economista, pero ayer tuve un pensamiento...... el hecho de que la Reserva Federal meta cada mes 100.000.000 de dólares en Wall Stret y que esta bolsa de New York sea la que domine o influencie  todas las demás bolsas de mundo, quiere decir que para intentar ganar mucho dinero ya no hay que romperse la cabeza en crear una empresa y que tenga un cierto número de trabajadores para hacer un producto para después venderlo y sacarle un beneficio, sino que lo que se tiene que hacer es estar al loro de esos 100 mil millones de dólares que entran cada mes para intentar llevarme un pellizco.

Alguien podría decirme, pero es que eso es papel que viene de la nada – si – pero a ningún rico o de clase media del mundo le interesa que sus dólares no valgan nada, con lo cual EEUU puede por tiempo indefinido fabricar esos papeles para aguantar a sus conciudadanos. Y ahí es donde entra mi pensamiento: para eso no hace falta el trabajo, no hace falta empresas, con este sistema el mundo se va abajo....... un ejemplo. Lo he leido hoy en un blog: 
Coca-Cola produce más que nunca y tiene más beneficios que nunca, millones de euros por operario, pero le da igual irse a cualquier sitio, en Marruecos o Polonia tiene los 500 operarios con cursillo, que darán 12 horas diarias por 100 euros, es lo que hay. . . nuestra vida va a cambiar, y cada vez más billonarios”.
Mi respuesta fue:
“Cada vez más billonarios, no. Cada vez menos billonarios pero con más billones: recuerde la Depresión.
Tiene Ud. razón: a nadie le interesa que sus dólares valgan cada vez menos. Pero si yo tengo commodoties (que son escasas) y Ud. tiene dólares, las normas las marco yo. Eso sucedió en Cuba tras la marcha de la URSS: el dinero dejó de valer y fueron las cosas las que pasaron a valer: me lo contó alguien que lo presenció: una persona quiso comprar una gallina a un campesino, le ofrecía pesos; y el campesino le dijo: ‘¿Pesos? ¿Para qué quiero pesos? ¿Quieres la gallina?, pues dame diez cajetillas de cigarrillos, o gasolina’. El dinero vale lo que se quiere que valga, pero todo el mundo ha de estar de acuerdo en eso; si los que tienen las gallinas no lo están …”.
USA ha conseguido que durante décadas el resto del mundo le comprase toda la deuda que necesitaba emitir y que le aceptasen todos los dólares que quería imprimir, dólares con los que pagaba y paga los intereses de su deuda, y dólares en los que cotizan las commodities. Un tinglado así funciona mientras nadie se pregunta si las cosas valen realmente lo que se dice que valen y se está aceptando que valen lo que conviene que valgan, cuando alguien se lo pregunta … Recuerden lo que sucedió en los Países Bajos con los tulipanes.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.