martes, 13 de diciembre de 2016

Señor Presidente del BCE

El pasado día 30 de Noviembre El País, en sus Págs. 36 y 37, publicó una entrevista al Sr. Mario Draghi, Presidente del BCE. El texto está aquí, vale la pena leerlo.
Empecemos por el final. El Presidente del BCE hace una exposición de manual a las preguntas que se le plantean, lo que supone quedarse en lo meramente formal a pesar de que las medidas que toma la entidad que preside tienen implicaciones tremendas en temas y facetas sobre las que no dice absolutamente nada. Así, en sus respuestas no encontrarán ni una sola palabra, ni una sola mención, al subempleo ni a la precarización laboral en los que cada vez se hallan atrapados más europeos, ni a la tasa de pobreza, ni a la población en riesgo de exclusión social, ni a la creciente desigualdad de rentas, ni a la acelerada reducción de la clase media, ni a la impagable deuda de Estados, empresas y familias, y no lo hace, pienso, no porque no conozca estas circunstancias, sino porque, pura y simplemente no las cree importantes, significativas, determinantes. Vayamos al detalle.


Ignoro el motivo, pero existe un consenso generalizado en considerar en todas partes al Sr. Mario Draghi como el héroe que salvó al euro, y bueno … sí, lo salvó, pero pienso que lo salvó debido a una razón: porque a nadie en ninguna parte le interesaba un cataclismo en el euro, es decir, a todo el mundo le interesaba que el euro fuese salvado. También existe un consenso generalizado en que el Presidente del BCE consiguió ‘doblegar’ la intransigencia de la Canciller de Hierro a que se pusieran en marcha programas de compra de deuda, y es cierto, lo logró; lo que no sé es cuánto influyó en ello los superproblemones en los que, según se dice, están sumidos varios bancos alemanes.
En un momento de la entrevista dice el Presidente del BCE: “Las preocupaciones dominantes de los ciudadanos de la Unión son ahora la inmigración, la seguridad antiterrorista, la defensa, la protección de las fronteras”. No digo que no, pero, cosas como el desempleo propio y de familiares, el provenir de los hijos, la viabilidad de las pensiones, la protección en la vejez, ¿no son preocupaciones dominantes de muchos europeos? Él tiene más datos que yo, posiblemente sea como dice, pero ….
En otro momento apunta: “Las encuestas revelan que el acceso al crédito ha dejado de ser un problema”. Seguro, seguro; el problema estriba que no hay suficiente demanda solventede crédito. Un tema de matiz aunque fundamental, sobre todo considerando la morosidad y la impagadosidad presente en varios países.
Y más adelante. “(…) los bajos tipos son imprescindibles para la plena recuperación (…)”. Pienso que el Sr. Presidente se expresa como si lo que se estuviese viviendo fuesen las consecuencias de una infección y los bajos tipos fuesen antibióticos para curarla; pero lo que estamos viviendo es un cáncer y un cáncer no se cura con anfetaminas que es lo que, en definitiva, son los bajos tipos de interés y las compras masivas de deuda pública y de grandes empresas.
Muy interesante es esta parte: “La política fiscal en la UE es, básicamente, un proceso basado en reglas y corresponde a la Comisión la tarea de vigilar su cumplimiento. Demos un paso atrás. En la política monetaria hemos seguido otro camino: cambiamos de un sistema dominado por reglas a otro basado en instituciones, a una integración monetaria institucional. ¿Qué es lo que da mejor resultado? Juzguen ustedes”. La lectura que hago de estas palabras es simple: se ha cambiado de forma de hacer porque las cosas pintan chungas; a ver si con esta forma de hacer se gana suficiente tiempo para acabar de poner en marcha el nuevo modelo, y a partir de ahí …
Y más adelante: “La eurozona está formada por países muy distintos: eso implica políticas fiscales distintas”, lo que abre la puerta a una reflexión: entonces, ¿es lógico que países tan diferentes –lo que implica economías muy diferentes– tengan, compartan, la misma moneda?
E inmediatamente añade: “Pero si la crisis ha dejado clara una cosa es que muchos de los socios no tenían posiciones fiscales sostenibles. No había espacio fiscal para luchar contra la crisis”. Evidente, porque nos hallamos en una crisis sistémica, y la política fiscal no sirve para luchar contra ese tipo de crisis. La Depresión lo demostró con claridad meridiana.
Para la reflexión queda una que el Sr. Draghi realiza hacia el final: “Una de las razones principales de la crisis financiera fue la desregulación ciega que tuvo lugar en los primeros años de este siglo y los últimos de la década de los 90. Eso llevó a la creación de los activos tóxicos, a la opacidad de los mercados, a los excesos que provocaron la crisis financiera mundial y la recesión. En EE UU, el origen de la crisis fue sobre todo financiero. Luego se contagió a Europa, a sus bancos, a sus Gobiernos, a una economía muy endeudada, a una banca que también estaba infracapitalizada y estranguló el crédito. El perjuicio fue mayor en Europa porque por debajo de esos síntomas palpitaba una competitividad declinante durante años por la falta de reformas estructurales”. Pienso que debería profundizar más en esa idea teniendo en cuenta que en el período en que con más virulencia se puso de manifiesto esta crisis fue entre Enero del 2002 y Enero del 2006, período durante el cual el Sr. Mario Draghi ocupó el cargo de vicepresidente por Europa en el banco Goldman Sachs, uno de los agentes que más se benefició de tal desregularización.
Un apunte final dedica a España: “España hizo reformas, y por eso tiene un crecimiento notable y ha reducido sensiblemente su tasa de paro”. Pero ni pío en relación a cómo se ha repartido ese crecimiento; sin profundizar en qué se ha basado ese crecimiento: tipos de interés bajo cero, petróleo regalado, salarios a la baja, facilidad de despido …; ni en la calidad del empleo que se ha creado; ni en la incapacidad de la Seguridad Social para hacer frente a las pensiones, …
En la edición en papel, en la Pág. 37, aparece una imagen del Sr. Presidente, ‘en un momento de la entrevista’ se puede leer al pie; en ella su rostro parece que transpira sus pensamientos: ‘Pensándolo bien, vaya papel que me ha tocado desempeñar en esta crisis. En fin, es lo que hay’.
(Tomen nota de que la última pregunta y la última respuesta que figuran en la edición digital no aparecen en la versión escrita, esta:
“P. Si vuelve la crisis no es descartable un nuevo episodio de turbulencias en la banca, con debilidades en varios países. ¿Hay que aplicar estrictamente la Directiva de Resolución bancaria [que fija el orden de los acreedores a la hora de perder su dinero en una crisis bancaria]?
R. Durante la crisis, todo el mundo insistía en que los contribuyentes deben dejar de pagar por los excesos del sector financiero, por los errores de los bancos. Esto se tradujo en la directiva de resolución. Pero tanto la directiva como las reglas de ayudas de Estado dejan margen a la Comisión para su interpretación. Pero déjeme decir que la mejor protección contra reglas que exigen que los acreedores coticen en los rescates bancarios, algo que suele venir asociado a graves problemas políticos y económicos, es que todos los bancos tengan colchones para el caso de que haya problemas, con activos que puedan usarse con facilidad para absorber pérdidas. Eso es clave”.
Es decir, que el hecho de que quiebre un banco tiene unas consecuencias tan tremendas que llegado el caso …
Para meditar.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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