miércoles, 7 de diciembre de 2016

El silencio de las pensiones

No descubro nada nuevo si digo que es alucinante todo-lo-que-está-sucediendo-con-las-pensiones, y no lo descubro porque hace meses que se están diciendo cosas. Lo que si me pone los pelos de punta es que lo único que ha ido sucediendo, desde que en el 2011 comenzara a caer el fondo de reserva, es el mutismo permanente de todos los políticos de este país independientemente de su color, de los políticos y de numerosos expertos. No sé, daba la sensación de que hubiese una especie de pacto de silencio para ‘no tocar’ este tema por las sensibilidades que pudiera levantar, pacto que, parecía, contaba con la aquiescencia de una ciudadanía que parecía hacer bueno aquel dicho de que si de algo no se habla es porque no existe.


Insisto: alucinante.  Alucinante porque entre el 2011 y el 2012 el fondo de reserva de las pensiones cayó en 5,5% y no se dijo nada relevante. Porque entre el 2012 y el 2013 descendió el 14,7% y se miró para otro lado. Porque entre el 2013 y el 2014, la caída fue del 22,5% y como el que oye llover. Porque en el tránsito del 2014 al 2015 voló el 17,8% y nada de nada. Y cuando este año, en el 2016, el hundimiento ha sido del 53,4% han comenzado a moverse los engranajes, pero ¡¡¡¡¡¡¡PORQUE YA NO QUEDA PASTA EN EL FONDO PARA SEGUIR SACANDO!!!!!!!. Estoy archiconvencido de que si en la llamada hucha de las pensiones quedasen 100 mM nadie diría ni mu.
Después de que unos cuantos lo dijésemos y de que nos llamasen de todo, ahora parece estar ya asumido que si en los próximos meses no entran fondos adicionales no van a poder pagarse el próximo año la totalidad de las pensiones. Se da por supersupuesto que ‘habrá dinero para las pensiones: ¡cómo no va a haberlo!’. Lo que continúa sin aclararse es de dónde van a salir esos fondos, pero no solo el año que viene, sino el que viene después, el siguiente, el próximo, el otro y así sucesivamente.
Los pensionistas no quieren saber; los políticos (independientemente de su color) no quieren meterse en camisas de once varas; las empresas dicen que no sólo no quieren pagar aumentos de cotizaciones sino que ya pagan demasiado por cotizaciones sociales; los asalariados ya están hartos de ser los principales paganos del gasto público en base a los salarios que perciben; los nuevos trabajadores dicen que qué cotizaciones van a poder aportar con la mierda que les están pagando. Y los meses pasan y el fondo de reserva va a quedar a cero: a CE-RO.
El sistema de pensiones vigente en los países que las tienen no es sostenible porque los supuestos que se hicieron cuando se instauró ya no se cumplen, y en algunos, como España, mucho menos que en otros, como Dinamarca. Eso debería explicarse a la ciudadanía: se le debe.
Y, si se quiere que siga existiendo algún sistema de pensiones, se debería calcular la pasta con la que se cuenta y hacer previsiones creíbles de la que se va a contar y adecuarla a los posibles perceptores de pensiones; metiendo todo en el saco, claro, como la economía sumergida, el fraude fiscal y las pillerías que se hacen a la Seguridad Social.
Señores políticos: por favor háganlo y háganlo ya.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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