jueves, 29 de septiembre de 2016

Círculo vicioso.

Muy, muy interesante:http://economia.elpais.com/economia/2016/09/27/actualidad/1474976782_288623.html(Versión completa en la Pág. 39 de El País de ayer día 28). Plantea algo de lo que es muy, muy difícil salir o, más bien, de lo que es imposible escapar: un círculo vicioso.
Los precios están bajos, dice el FMI (al margen de lo que puedan pensar los cientos de millones de pobres que hay en el planeta, claro), y añade causas:
“Abaratamiento de la energía y de las materias primas”. Pero … que los precios de la energía y las materias primas sean bajos es bueno, ¿no?. Ya, lo que sucede es que están demasiado bajos para que los productores puedan ingresar lo que necesitan para que sus economías funcionen y puedan comprar al exterior. Bien, pues si eso sucede es porque existe un exceso de oferta y habrá que reducirla, ¿no?.


“Persistente capacidad ociosa de la economía”. Ya. De eso ya sabemos, pero lo hemos olvidado. Esto mismo ya sucedió en la Depresión, y tiene nombre: crisis de sobreproducción. Ahora no es igual que en 1929, claro: entonces era más de producción y ahora lo es más de capacidad productiva, pero el denominador es común: una baja capacidad de compra en relación a esa capacidad productiva; y también tiene nombre: crisis de subconsumo. La salida: eliminar parte de esa capacidad que no se utiliza cerrando plantas, ¿verdad?.
“Bajos precios de las importaciones fruto de la alta competencia global”. Es verdaderamente curioso. En los 1980s el argumento que se daba a favor de la globalización era el de que deslocalizar procesos productivos a países subdesarrollados abarataría los precios de los bienes y de los servicios (luego se añadió que tal deslocalización contribuiría al desarrollo de esos subdesarrollados). Ahora la robotización está consiguiendo más que aquella deslocalización, lo que ha llevado a precios que no cubren márgenes y que fuerzan despidos y reducciones salariales a fin de abaratar costes. La salida a eso …
Como las cosas están como están los bancos centrales hacen cosas, pero son cosas que no revierten ese proceso de bajos precios por lo que “empiezan a afrontar un problema de credibilidad”. Pero es que los bancos centrales no pueden arreglar eso porque la política monetaria no sirve para arreglar eso. Se dice que si en la Depresión se hubiesen inyectado en el sistema toneladas de dinero no hubiese pasado todo lo que pasó; yo nunca he creído eso porque lo que pasó pasó porque el modelo se había agotado … exactamente como ahora: esas inyecciones de pasta lo único que están logrando es drogar la economía y mantenerla con vida, pero nunca las anfetas han curado nada.
Y en medio de todo esto Mme. Lagarde  pide “medidas estructurales que estimulen el consumo y la inversión” a la vez que el FMI dice que la productividad tiene que aumentar para que el crecimiento repunte, cuando por otro lado nos dicen que el déficit ha de ser reducido al precio que sea y la deuda ya no puede aumentar más, y cuando se sabe que aumentos de productividad derivan en desempleo estructural y en caídas salariales lo que incide negativamente en el consumo y en la recaudación fiscal. Y a todo eso hay que añadir unos bancos de los que hay muchas sospechas sobre la buena calidad de sus activos.
Nos hallamos, la economía planetaria se halla, en un círculo vicioso que carece de salida lateral. No se dice todo esto porque acongoja. En el 2007 entramos en ese círculo y ahí seguimos, y la única forma de salir es a través de un cambio de modelo que ya se está cociendo y que va a trasladar a la mayoría a un lugar bastante inhóspito.
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Para saber más:
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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