martes, 5 de julio de 2016

BANCOS: confianza, esto es lo que debería recibir el Sector desde las autoridades

Que conste que lo tengo asumido. Todos los que trabajamos en banca o tenemos relación con ella lo tenemos asumido. Dicho esto, admito que tampoco me parece justo. Sigo pensando que la banca, por su importancia y por el proceso de ajustes y refuerzo alcanzado durante la Crisis, se merece más respeto. Y creo que todos, autoridades incluidas, deben mostrar más responsabilidad al hablar del Sector. Lean esto: las débiles perspectivas a medio plazo y las limitadas posibilidades de emplear la política económica para estimular sus economías dejan a la zona Euro vulnerable a shocks que podrían llevar a un periodo prolongado de bajo crecimiento y baja inflación. Protegerse de tales riesgos requeriría un conjunto amplio y equilibrado de políticas. Tales políticas deben ir más allá de la aplicación de una política monetaria más expansiva, que ha sido la principal herramienta para estimular las economías de la zona. Los bancos, baluartes del sistema financiero europeo, deben someterse a una supervisión más estricta y eliminar más rápidamente las deudas incobrables de sus libros para poder prestar más. Los formuladores de políticas deben facilitar la reestructuración de empresas en dificultades pero viables para reducir deuda y permitirles volver a invertir. Las autoridades también deben emprender reformas estructurales para mejorar la productividad y elevar el crecimiento potencial y, cuando sea factible, aumentar el gasto para impulsar la demanda, lo que promoverá el crecimiento económico. Huidan Lin, Economista en el Departamento Europeo del FMI.

Se trata de la conclusión final de un breve análisis contenido en la última revista mensual del FMI....
http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/2016/06/lin.htm
El artículo analiza la pérdida relativa en la zona Euro de producto per cápita durante la Crisis con respecto a Estados Unidos. Reafirma que hay dos problemas que lastran el crecimiento, deuda y desempleo, al mismo tiempo que el deterioro de las perspectivas de crecimiento deprimen el propio crecimiento del stock de capital. Y esto a pesar de unas condiciones financieras muy favorables. ¿Cómo superar todos estos problemas? Pues ya lo saben más reformas estructurales de las autoridades, con política fiscal expansiva que acompañe a la monetaria. T ambién más facilidad para ajustar deudas, especialmente en las empresas. Y, naturalmente, más supervisión y regulación sobre la banca con el objetivo final de que preste más. ¿Más aún?.
¿Más supervisión a la actual? ¿regulación más estricta que fuerce a la banca a reducir activos morosos? Y, sin decirlo explícitamente, más capital aunque sea bajo condiciones, como las actuales, muy complicadas. Un capital “muy caro”. Todo ello para dar más crédito, barato, asumiendo con ello nuevos riesgos que obviamente deben ser debidamente provisionados, cubiertos con capital, apalancamiento y liquidez. No, no es nada fácil. Y sin embargo, ¿no es lo que está haciendo ya la banca europea? ¿No es lo que hace incluso de forma más agresiva la banca española?. Y, con todo, mientras se pide esto a la banca también se asume que la estabilidad de los mercados de capitales y la banca en la sombra deben “tener” un papel más importante en la financiación de la economía europea. Así al menos me lo sugería hace unos días un excompañero de Citi que ahora trabaja para uno de esos bancos en la sombra norteamericanos. Lo dicho, la banca debe hacer más para favorecer el crecimiento. Aunque no sea la culpable de que el ritmo de crecimiento potencial europeo sea incluso inferior al 1 % (1.5 % previsión de crecimiento para el año).
Confianza: esto es lo que debería recibir el Sector desde las autoridades. Y más clarificación regulatoria, de forma que se eliminaran incertidumbres a futuro. La banca, por lo demás, es la primera interesada en prestar. Es su negocio. Pero, detrás de la de la demanda de créditos está una mejora de las perspectivas económicas. Y aquí entran las reformas estructurales, de oferta, pendientes. También una reducción de la incertidumbre política. Y especialmente es necesario que una de las mayores incertidumbres a medio plazo, la deuda pública, se reconduzca. Y todo ello de forma conjunta. El resto es errar en los objetivos y crear sombras donde ya hay demasiados claroscuros. Muchos de ellos, la mayoría diría yo, artificiales. Naturalmente, me refiero a la banca.
José Luis Martínez Campuzano
Portavoz de la Asociación Española de Banca 

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