jueves, 23 de junio de 2016

¿Estamos volviendo a 1830?

Pero ... si eso es así lo que se ha producido, lo que se está produciendo el expolio de las clases media y baja por parte de una fracción de la clase alta; una redistribución a la inversa; no a través de la explotación de la clase obrera como en el Siglo XIX si no a través del endeudamiento privado.
Rebobinemos. El origen del colapso del modelo en curso que ha sido esta crisis en la que estamos inmersos fue el querer llegar más allá en la obtención de beneficios, y en la obtención de más beneficios. Y para eso se pusieron en marcha tres instrumentos: las subprime, el negocio de los activos financieros estructurados, y la concesión de una enorme capacidad de endeudamiento a cualquiera que la solicitase o a cualquiera que se le ofreciese.


Los salarios ya no daban más de sí, y el plástico daba para lo que daba. Había que ir mucho más allá, y se fue: el último nicho que quedaba para hacer negocio era la parte de la población –pobre o casi– a quien nadie le daba un crédito; y se le dio, y se tomó como base algo imprescindible: la vivienda.
Con todos esos créditos se hicieron paquetes imposibles, se trocearon, se aseguraron (????) y se vendieron, y muchos brokers empezaron a cambiarse de Porsche Carrera cada año.
Y la población entró en una dinámica de consumo-de-todo sustentado en un endeudamiento infinito y recibiendo a cambio unos salarios a todas luces insuficientes para sostener ese nivel de deuda. Pero ‘el mundo fue bien´.
Cuando todo aquello acabó en el 2007 y en el 2008 lo que quedó fue una enorme masa de población hiperendeudada; un montón de empresas que se les acabó el recorrido y también endeudadas; unos bancos cargados de porquería; unos Estados que quisieron continuar utilizando las mismas herramientas que se habían usado en los años 60; y unas cuantas familias potentes, que habían sabido controlar la marcha de sus negocios en los años anteriores entrando y saliendo de los mercados cuando convenía y que ahora contaban con una masa de recursos que eran apoyados por las instituciones y organizaciones internacionales porque eran el core del Sistema.
Las políticas cambiaron porque había que salir de la crisis: ‘Consolidación fiscal’ y ‘Reformas estructurales’ fueron, son, las medicinas curalotodo: recortes de gasto público y deconstrucción del modelo de protección social; a la vez que se rescataron bancos y entidades que-no-podían-quebrar porque hubiese sido el fin del mundo.
En un escenario como ese los soportes desaparecen, los amortiguadores se bloquean, los pobres son más pobres y los muy ricos mucho más ricos porque tienen posibilidades de moverse, porque saben hacerlo y porque las legislaciones les bendicen; y, obviamente, la desigualdad aumenta.
En los años 50, 60 y parte de los 70 las clases bajas fueron a mejor y la desigualdad disminuyó porque era conveniente que la clase obrera estuviese tranquila, y por eso se pusieron en marcha múltiples medidas redistributivas. En los 2000 fue conveniente que la gente creyese que era feliz y a través de los mecanismos que le proporcionaban esa felicidad contribuyese a la riqueza de los ya ricos. Ahora es conveniente que la gente esté calladita, se porte bien y se produzca sin sobresaltos la concentración oligopolística que ya se está produciendo.
Si estuviésemos en 1830 ya habría estallado una revolución: ¿cómo no ha estallado ninguna revuelta social cuando el 1% de la población del planeta controla en 50% de la riqueza y el 99% restante la otra mitad?, ¿cómo están tan tranquilas las cosas en España cuando uno de cada tres españoles se halla en riesgo de exclusión social? Pues porque el poder aprendió de los follones generados por el movimiento obrero en las décadas de 1870 y 1880 y, por un lado, aunque no da expectativas, subsidia (esa será, pienso, la razón principal por la que se instaurará la Renta Básica no condicionada), a la vez que por otro mejora y aumenta los instrumentos de control policial: los mismos instrumentos que sirven para perseguir a un grupo terrorista islámico pueden servir para perseguir a un grupo de reivindicación obrera o ciudadana.
Esa es la razón por la que pienso que no regresaremos a 1830, aunque, como entonces, los muy ricos lo serán cada vez más mientras que los no-ricos cada vez se encontrarán más lejos de ellos; y encima, como cada vez se necesitará menos la única mercancía que esos no-ricos pueden vender: su trabajo, pues …
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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