martes, 3 de febrero de 2015

Las estimaciones de crecimiento de la economía: la alegría que no cesa


Las estimaciones de crecimiento de la economía: la alegría que no cesa

guindos

Tras la subida de las previsiones de crecimiento del PIB de la economía española en el 2015, el FMI decidió, a los pocos meses, subir tal previsión, del 1,7 al 2%. En el marco de todas estas mejoras de los números de la economía española, se destaca una reducción de la tasa de paro del 24,2% del cuarto trimestre del año pasado a un 22,2% en el mismo periodo del año actual. Es decir, dos puntos porcentuales menos en un año, lo que no se explica es si esta bajada será por un aumento del empleo neto, por un aumento de la emigración, por la salida del mercado laboral de desempleados de larga duración a los que ya ni siquiera les merece la pena ir a fichar en el paro, o por una mezcla de todas.
Sin embargo, en estos momentos desde el Gobierno se lanzan mensajes eufóricos que hablan de una nueva revisión al alza, incluso las opiniones más optimistas hablan de un crecimiento para el 2015 de una cifra cercana al 3%, y es el Ministro De Guindos (con perdón, Gargamel, según mis hijos), nada menos, el que a tal se ha atrevido. En este sentido se señalan como tres los factores declarados que ayudarán a superar con creces esta previsión de crecimiento:
  1. La deflación. Que en contra de lo que habitualmente se cree, ahora puede ser buena y contribuir al crecimiento del PIB ya que los precios bajos animan al consumidor, en lugar de frenar su consumo en la expectativa de precios futuros más bajos, y fomentan la moderación salarial, que después del brutal ajuste de estos años, ayuda a mejorar la competitividad de la economía española.
  2. La caída del precio del petróleo. Que en unos meses ha pasado a costar la mitad, lo que disminuye nuestra factura energética y, aunque de momento esta enorme bajada sólo esté ayudando a las compañías petroleras, que no están trasladando las bajadas al consumidor final, a nivel macroeconómico, sin duda representa un buen empujón a la economía. De hecho, según FUNCAS, el precio actual podría reportar un ahorro de hasta 16.000 millones de euros (lo que representa un 1,5% del PIB). Así pues ya sabemos una cantidad de partida de beneficio extraordinario de nuestras petroleras generada por la bajada del petróleo, aunque esta cifra puede reducirse si la estimación del Ministerio de Economía del 26 de septiembre es cierta, que prevé que precio del barril de crudo puede cerrar el 2015 alrededor de los 75 dólares, o quizás no, si las compañías trasladan inmediatamente la subida cuando ésta se produzca.
  3. El apoyo del Banco Central Europeo. Tan sólo el anuncio de Mario Draghi de compra masiva de deuda pública y privada, para lo que se prevé una inyección de 1,1 billones de euros, ya ha provocado la euforia. De esta cifra, a España le corresponderían 140.000 millones de euros, lo que podría llevar a un estímulo adicional de medio punto porcentual del PIB debido a la mejora del crédito.
De igual manera, y es que no hay que olvidar que estamos en año electoral, ya se están señalando los grandes peligros, que por supuesto hay que conjurar, según varios estamentos afines al partido en el poder, y que amenazan, no sólo al crecimiento del propio 2015, sino también a la posibilidad de varios años de prosperidad y, en definitiva, de las vacas gordas que se perfilan al alcance de la mano. En este caso hablaríamos de:
  1. La irrupción de la “izquierda más radical” o simplemente la pérdida del gobierno por parte de los Populares (incluso afinando más, la pérdida de su mayoría absoluta). De hecho, sólo el hecho de ser año electoral ya abre ciertas inquietudes. La posibilidad de un cambio de gobierno resultaría claramente negativa, según el Consejo Empresarial para la Competitividad, ante la previsible paralización y marcha atrás de algunas de las políticas emprendidas por el Gobierno actual. De hecho, esta influyente organización ya ha apuntado su posible bendición a un gobierno postelectoral liderado por el PP con apoyo del PSOE. Por ahora todos miran a Grecia y, aunque se crea que el riesgo de contagio sea mínimo, todo dependerá de los avances de Syriza con sus negociaciones con la “Troika”. Lo que no se aclara es qué ocurrirá con los casos de corrupción abiertos. Dicho de otro modo, no parece que el hecho de que la cúpula de un gobierno pueda estar quizás involucrada en un caso de financiación ilegal y de pagos y cobros en negro, puedan hacer tambalearse lo más mínimo las previsiones de crecimiento del país.
  2. El retrógrado nacionalismo de las regiones históricas, con Cataluña a la cabeza, que pueden lograr que la instabilidad se cierna sobre nuestro país y que los inversores nos miren con recelo y hasta desaprobación. Y aunque es un peligro ya bastante desactivado en apariencia, puede reactivarse con algún giro inesperado, al margen de la proyección internacional que este tipo de eventos siempre generan, gracias al interés de una de las partes implicadas.
Independientemente de estos factores (y de algunos más, seguro), independientemente de esas cifras de crecimiento, de elecciones, alianzas políticas, cambios de gobierno o no, etc. lo que está claro es que la asignatura pendiente sigue siendo el reparto de la riqueza generada: el que las grandes empresas hayan dejado la crisis atrás, mientras que los ciudadanos han sufrido ajustes draconianos por el “haber vivido por encima de sus posibilidades”, mientras además financiaban de una u otra forma los rescates efectuados a cajas, bancos, concesionarias de autopistas…, y además soportan las ventajas conferidas a las grandes empresas energéticas, es sin duda un signo de un Gobierno con cuya estrategia se ha basado en lograr que estas grandes empresas funcionen bien, para que toda la sociedad acabe funcionado porque ellas son capaces de arrastrar al crecimiento a todo el país. Acertado o no, el coste será importante, los beneficios nos anuncian que ya vienen.

fuente: http://www.euribor.com.es/

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