lunes, 4 de julio de 2011

Buenas tardes

Hace unos días una joven a la que conozco hace tiempo me comentó que había escrito una carta a un medio español de comunicación escrita. Me dijo que no se la habían publicado. Le dije que me la remitiese; lo hizo; la leí y la encontré absolutamente brutal, de esos textos que te dejan helados al leerlos. Le dije que yo se la publicaría. Viene a continuación. ¿El título?, era el comienzo de su texto, me pareció muy adecuado para comenzar.

“Me llamo (nombre de persona), tengo 25 años y hace poco más de un año acabé la carrera. Os escribo para explicaros un poco mi situación personal ya que, la verdad, es que leyendo todos los artículos publicados por testimonios reales hace que uno se desmotive. Mi experiencia personal no es muy distinta a la que están viviendo o han vivido, (dos nombres de persona) entre otros, soy una más.

Me considero una persona motivada y con ganas de superación y es por ello que el objetivo de este artículo no es otro sino el animar y motivar a todos aquellos jóvenes que han pasado y/o están pasando por la situación que viví hace realmente muy poco tiempo. Solo les quiero transmitir un mensaje: aun cuando el entorno es confuso y puede llegar a ser desesperanzador, uno no debe hundirse y siempre después de una caída tiene que saber levantarse porque es ahí donde está realmente el mérito.

Soy licenciada en Administración y Dirección de Empresas. Estudié en (nombre de una ciudad española). A lo largo de la carrera he estado trabajando tanto los veranos como durante el curso académico y en todo tipo de trabajos: desde vendedora (acababa de finalizar primero de carrera), hasta gestora de clientes en una multinacional suiza, pasando por auditora interna dentro del sector bancario o becaria en un departamento de ventas.

Desde que empecé la carrera tuve muy claro el objetivo de mi desarrollo profesional: al inicio, era ganar algo de dinero y poder irme al extranjero durante el verano siguiente; después mi objetivo cambió y pasó a ser el aprendizaje. Además, mi entorno tampoco me favoreció. La mayoría de mis amigos se podían pasar los 3 meses de verano en EEUU por ejemplo cuando yo tenía que trabajar 8 horas cada día, incluido en agosto. Durante el verano de tercero, estuve 6 semanas en la Universidad de Berkeley (verano 2008) ya que no quise hacer Erasmus. Una vez regresé, estuve buscando trabajo y entré como becaria en una multinacional del sector de la alimentación. Esto fue en septiembre de 2008 y en febrero de 2009, cuando ya se podía prever hacía donde íbamos, cambié de trabajo ya que me ofrecían contrato laboral y un gran sueldo (y las funciones eran similares). Al cabo de 3 meses me despidieron. Me lo dijeron un lunes para finalizar el viernes.

Para mí este hecho fue realmente un “mazazo”. Además, a este hecho se añadía el factor que muchos de mis conocidos y amigos habían sido despedidos también.

Solo os puedo decir que encontré en un mes. Hice unas 30 entrevistas (junio 09); me establecí como objetivo enviar 5 currículums cada día y finalmente entré en una empresa automovilística dentro del departamento de logística. Claro que ganaba muy poco y era becaria (la empresa me pagaba un máster), pero la experiencia fue realmente enriquecedora. A todo esto se añadía también el factor de independizarme. Al mes ganaba 800 € y pagaba 300 de alquiler. Mis padres no se lo tomaron nada bien (no lo podían entender) y estuve durante un periodo de tiempo un poco “desmotivada” y con alguna “pelea” en casa.

Al cabo de un año, julio de 2010 mi contrato finalizaba. Desde el principio ya me dijeron que solamente iba a estar un año. Un par de meses antes ya empecé a buscar trabajo, a mirar ofertas tanto en España como en el extranjero, a hablar con mis compañeros de trabajo, etc…y el 30 de junio finalizaba en esta empresa, empezando así el 1 de julio en otra como asesora logística.
Creo que mi mensaje es claro: todas las personas tienen un potencial que deben saber encontrar y desarrollar, porque no hay buenos ni malos sino distintos. Solamente siendo perseverante y estando motivado puedes llegar donde te propongas.
Porque como dice el libro de Paul Arden…: ‘Usted puede ser lo bueno que quiera ser’”.

La reflexión es automática: un potencial que deben saber encontrar y desarrollar. Habría que darles medios para ello, ¿no?.

(El País del 02.07.2011, en su Pág. 29, publicó un artículo de Timothy Garton Ash altamente interesante. Aborda un hecho que ya de por si da que pensar: el declive de USA. En él se dicen cosas como el que la pasta total que USA lleva gastada en Afganistán, Iraq y conflictos varios tras el 11 S alcanza una cantidad que, en dólares de hoy, es el cuádruple de lo que USA se gastó en la II Guerra Mundial. Es decir, un superpastón.

No, no voy a ir por el lado de que si USA se hubiese gastado ese dinero en su casa el 10% de las familias USA no pasarían hambre (datos del Dpto. de Comercio), no, voy a ir por otro lado: la enorme diferencia del momento. USA salió megareforzada de la II GM, de hecho la contienda mundial convirtió a USA en EL líder planetario (con una competencia que se inventó ella misma, tal y como dicen los manuales de marketing que han de hacer los líderes cuando lo son), pero hoy esas intervenciones se han producido en el declive de USA, es decir, en el declive del planeta. Cuando todo se confía en un líder y el líder deja de funcionar …

De ahí que USA tenga un problema es otro problema: USA es un país que decidió adoptar un sentido mesiánico a todo lo que hacía: ‘Confiamos en Dios’ figura en los billetes nominados en dólares: aunque tiene un poco de trampa: lo escribieron en plena Guerra Fría: antes ponía otra cosa: ‘De muchos, uno’, y lo ponía en latín. Declinar cuando se piensa que se tiene algo fundamental que hacer es doblemente terrible; de eso España también sabe, lo que sucede es que hoy las cosas son bastante más complicadas).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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